Ridván Messages
Spanish · Universal House of Justice
Características más notables de este período
La aceleración que durante la pasada década se ha podido observar en los procesos descritos por nuestro amado Guardián: la desintegración del viejo orden y el progreso y consolidación del nuevo Orden Mundial de Bahá'u'lláh, bien podría llegar a ser considerada por futuros historiadores como una de las características más notables de ese período. El reciente aumento que ha experimentado esta misma aceleración es aun más notable. Tanto dentro de la Causa de Dios, coma fuera de ella, están actuando poderosas fuerzas para llevar a su culminación las tendencias gemelas de este portentoso siglo. Entre las numerosas evidencias que revelan este proceso puede citarse, por una parte, el continuo crecimiento de la ilegalidad, el terrorismo, la confusión económica, la inmoralidad y el peligro cada vez mayor debido a la proliferación de armas destructivas, y por otro lado, la global y divinamente propulsada expansión, consolidación y aparición rápida en el foco de atención de los asuntos mundiales, de la Causa misma, proceso que ha sido coronado por la maravillosa floración del Monte Carmelo, la montaña de Dios, cuya divina primavera florece ahora tan magníficamente.
Desastre, triunfo y proclamación
Durante los últimos cinco años, la dialéctica histórica de triunfo y desastre ha operado simultáneamente dentro de la Causa de Dios. El Ejército de la Luz ha sufrido la pérdida de seis Manos de la Causa y olas de persecución cruel que de nuevo han sumido a la paciente comunidad en Irán, y que han resultado en la demolición de la Casa del Báb y de la histórica casa de la familia de Bahá'u'lláh en Tákur, y en el martirio de veintenas de valientes almas. Sin embargo, estos desastres han despertado nuevas energías en los corazones de los amigos, han alimentado las raíces profundas de la Causa, y han dado origen a una gran cosecha de victorias sobresalientes. De éstas, las principales son: la conclusión exitosa del Plan de Cinco Años; el lanzamiento del Plan de Siete Años, que ahora está en el último año de su segunda fase; y la proclamación de la Fe, sin precedentes, a Jefes de Estado, parlamentos y parlamentarios, ministros y oficiales del gobierno, líderes del pensamiento y personas prominentes en las profesiones, lo que ha resultado en un cambio de actitud de parte de los medios de comunicación, que ahora, cada vez más, se acercan a nosotros en busca de información sobre la Causa.
A estos movimientos deben agregarse las conmemoraciones mundiales del quincuagésimo aniversario del fallecimiento de la Hoja Más Sagrada; la terminación de la restauración del piso superior de la Casa de 'AbduIláh Páshá, y su apertura, en estos mismos días, a las primeras visitas; la ocupación por la Casa Universal de Justicia de su Sede permanente, siguiendo en el cumplimiento de la gran profecía de la Tabla del Carmelo; progreso constante en la construcción del primer Mashriqu'I-Adhkár de las Islas del pacífico en Samoa y del Templo Madre del Subcontinente de la India en Nueva Delhi.
Trabajo de la enseñanza
Entre los rasgos sobresalientes del trabajo de la enseñanza y consolidación figuran los continuos resultados de la participación de más de dieciséis mil creyentes de todas partes del rnundo en las cinco Conferencias Internacionales; campañas intensivas de enseñanza realizadas con el apoyo activo de todos los niveles de la comunidad y haciendo uso del entusiasmo y la capacidad de la juventud bahá'í; el establecimiento de la segunda emisora de radio en América del Sur; el restablecimiento de las asambleas espirituales nacionales de Uganda y Nepal, y la formación de otras nueve asambleas espirituales nacionales, dos de las cuales serán elegidas en el mes de mayo de este año, elevando el total de estas casas secundarias de justicia a 135.
Unidad de acción
Por encima y más allá de todo esto, se halla la unidad de acción lograda por la comunidad mundial bahá'í en sus esfuerzos por ganar el apoyo público para los muy amados y admirados creyentes iraníes, que están siendo cruelmente asediados, unidad que se manifiesta aun más por una efusión de fondos para reemplazar las generosas contribuciones anteriores de los creyentes iraníes, y un resurgimiento de dedicación personal rara vez visto en escala tan universal, y que promete muchísimo para el futuro.
Extendiendo su alcance hacia la vida social y económica de su país
La creciente madurez de esta comunidad religiosa mundial, señalada por todos estos procesos, se evidencia además en el hecho de que varías comunidades nacionales están extendiendo su alcance hacia la vida social y económica de su país, lo que es ejemplificado por la fundación de escuelas tutelares, la aparición de emisoras de radio, la promoción de programas de desarrollo rural y la operación de proyectos médicos y agrícolas. A estos primeros comienzos debe agregarse la indudable pericia que se ha adquirido, como resultado de la crisis iraní, al tratar con las organizaciones internacionales, gobiernos nacionales y los medios noticieros: los elementos mismos de la sociedad con la que ella ha de colaborar cada vez más hacia la realización de la paz mundial.
Desarrollo espiritual interior
Un horizonte más amplio se abre ante nosotros, iluminado por una manifestación creciente y universal de las potencialidades inherentes a la Causa para ordenar los asuntos humanos. A esta luz pueden percibirse no sólo nuestras tareas inmediatas sino que, con menor claridad, nuevas tareas y empresas que pronto tendremos que abordar. Actualmente debemos completar los objetivos del Plan de Siete Años, prestando gran atención a los aspectos del desarrollo espiritual interior que se manifestarán en mayor unidad entre los amigos y en el funcionamiento «armonioso, vigoroso y eficiente,, de asambleas espirituales nacionales y locales, tal como lo desea el Guardián.
Colaborar con las fuerzas que conducen al establecimiento del orden en el mundo
No tenemos duda de que la comunidad mundial bahá'í llevará a cabo todas estas tareas y avanzará hacia nuevos logros. Los poderes liberados por Bahá'u'iláh son acordes con las necesidades del tiempo. Podemos, por tanto, tener plena confianza en que la nueva pulsación de energía que vibra ahora por toda la Causa la hará capaz de afrontar los desafíos venideros de ayudar, en la medida que lo permitan la madurez y los recursos, al desarrollo de la vida económica y social de los pueblos; de colaborar con las fuerzas que conducen al establecimiento del orden en el mundo; de influir en la explotación y los usos constructivos de la tecnología moderna, y por todos estos medios, aumentar el prestigio y el progreso de la Fe y elevar las condiciones de la humanidad en general.
Es el momento de regocijarse. El Sol de Bahá'u'lláh asciende por los cielos, poniendo en luz cada vez más clara el contraste existente entre la lobreguez, la desesperación, las frustraciones y el aturdimiento del mundo, y la radiancia, la confianza, la alegría y la certeza de Sus amantes.
Alegrad vuestros corazones. Ha llegado el Día de Dios.
Triunfos de significación inestimable para el desenvolvimiento de la Causa de Dios, muchos de los cuales como resultado directo del heroísmo constante de los amados persas ante las persecuciones salvajes de que han sido objeto, han caracterizado el año que ahora finaliza. El efecto de estos acontecimientos es ofrecer tales oportunidades de oro para la enseñanza y mayor proclamación como no pueden sino conducir a la conversión en gran escala y a un prestigio creciente, si son aprovechadas entusiasta y vigorosamente.
Progreso alentador en la construcción de los Mashriqú’l-Adhkar de la India y de Samoa Occidental, la apertura de la segunda radioemisora bahá’í de América Latina en el Perú, el establecimiento de la oficina europea de la Comunidad Internacional Bahá’í en Ginebra, adelantos constantes en la segunda fase del Plan de Siete Años, expansión alentadora en la educación bahá’í sistematizada de niños, sacrificio y una generosa efusión de fondos de parte de un número creciente de amigos, todo da testimonio de las abundantes confirmaciones con que Bahá’u’lláh recompensa los esfuerzos devotos de sus amados en todas partes del mundo. La atención mundial dada a la Fe en los medios informativos, que ha abierto de par en par las puertas de la proclamación masiva del Mensaje divino, y el trato amistoso que ha recibido en los concilios más elevados de la humanidad, con las acciones resultantes tomadas por gobiernos soberanos y autoridades internacionales, no tienen precedente en la historia bahá’í.
Todo esto, queridos amigos, es de buen augurio para el año venidero que ofrece la abundancia de eventos bahá’ís. El quincuagésimo aniversario del fallecimiento de la Más Sagrada Hoja conmemorado en las cinco conferencias internacionales y por la publicación de un libro, compilado en el Centro Mundial, que consta de textos que tratan sobre ella y una cien cartas que ella escribió; el traslado a la sede permanente de la Casa Universal de Justicia, que tendrá lugar en noviembre; el vigésimo quinto aniversario del fallecimiento de nuestro amado Guardián coincidirá con el punto medio del Plan de Siete Años; y el año terminará con la quinta Convención Internacional cuando lo miembros de asambleas espirituales nacionales de todo el mundo vendrán a Haifa para elegir a la Casa Universal de Justicia.
Las actividades distinguidas e inapreciables de las amadas Manos de la Causa son una fuente de orgullo y alegría para todo el mundo bahá’í. La Asunción de responsabilidades más amplias por parte de cada Cuerpo Continental de Consejeros resulta ser un éxito rotundo, y expresamos nuestro caluroso agradecimiento y aprecio al Centro Internacional de Enseñanza y a todos los Consejeros por la gran contribución que están haciendo, en una medida creciente, a la estabilidad y el desarrollo del orden mundial embrionario de Bahá’u’lláh.
En cuanto a la juventud bahá’í, herederos de los primeros creyentes heroicos y que ahora se hallan apoyados sobre los hombros de éstos, les llamamos a redoblar sus esfuerzos, en este día de interés muy difundido en la Causa de Dios, por entusiasmar a sus contemporáneos con el Mensaje Divino y prepararse de esta manera para el día en que ellos mismos serán creyentes veteranos capaces de llevar sobre sí cualesquiera tareas que les sean encomendadas. Les ofrecemos este pasaje de la Pluma de Bahá’u’lláh:
“Bendito aquel que en la flor de su juventud y en el apogeo de su vigor se levante para servir a la Causa del Señor del comiendo y del fin, y adorne su corazón con el amor a Él. La manifestación de tal gracia es mayor que la creación de los cielos y de la tierra. Benditos los constantes y dichosos los que son firmes”.
El sol amaneciente de la revelación de Bahá’u’lláh está afectando de forma visible al mundo y a la propia comunidad bahá’í. Oportunidades de enseñar soñadas durante muchos años, acompañadas de confirmaciones que descienden como una lluvia, ahora en cantidades siempre crecientes, desafían a todo creyente individual, a toda asamblea espiritual local y nacional. Las semillas potentes sembradas por ‘Abdu’l-Bahá comienzan a germinar dentro del Orden divinamente revelado que fue explicado y firmemente establecido por el amado Guardián. La humanidad está siendo golpeada casi hasta la postración, está aturdida y sin pastor, hambrienta del pan de la vida. Este es nuestro día de servicio; tenemos esa comida celestial para ofrecerles. Los pueblos están desilusionados con teorías políticas, sistemas y órdenes sociales todos deficientes; anhelan, consciente o inconscientemente, el amor de Dios y a la reunión con Él. Nuestra respuesta a este desafío creciente debe ser una gran oleada de enseñanza eficaz, que imparta el fuego divino que Bahá’u’lláh ha prendido en nuestros corazones, hasta que una conflagración que resulte de millones de almas encendidas con el amor por Él dé testimonio de que el Día por el que las Principales Luminarias de nuestra Fe oraron tan ardientemente, ha amanecido por fin.
Saludamos con regocijo la formación de siete Asambleas Espirituales Nacionales adicionales, las de Burundi, Mauritania, Las Bahamas, Oman, Qatar, Las Islas Marianas, y Chipre. Dos en África, una en las Américas, dos en Asia, una en el Pacífico y una en Europa, elevando a ciento treinta el número de los pilares de la Casa Universal de Justicia.
Sus Asambleas Espirituales Nacionales compartirán con ustedes el mensaje dirigido a las Convención Internacional Bahá’í y las noticias del progreso del Plan de 5 Años que se divulgaron en esa ocasión. Como ustedes verán, muchas de las comunidades nacionales ya han completado sus metas del Plan de 5 Años, o casi las han completado. Estas comunidades ahora deben asegurar que el ritmo de expansión y consolidación que le ganó la victoria se mantenga para que avancen con fuerza hacia el próximo Plan. Pueden también, a través del pioneraje y los viajes de enseñanza, ir en ayuda de sus comunidades hermanas que aun tienen meses de trabajo intensivo por delante para ganar sus metas. Es a estas últimas comunidades que ahora dirigimos nuestro llamamiento para que redoblen su esfuerzo unido y sacrificado. Estamos suplicando fervorosamente en el Umbral Sagrado para que los seguidores de la Bendita Belleza se levanten con entusiasmo, confianza y consagración para asegurar que todas las metas sean ganadas.
La Casa Universal de Justicia tiene gran placer en dirigirse a los miembros de las Asambleas Espirituales Nacionales reunidos en Tierra Santa en la presencia de las Manos de la Causa de Dios y Consejeros de todos los continentes, en esta Cuarta Convención Internacional, haciendo una pausa con ustedes para repasar el curso y las necesidades del Plan de Cinco Años, ahora que cruzamos el umbral de su año final.
La apertura del Plan atestiguó la respuesta entusiasta de los amigos, el estudio cuidadoso de su significado y requisitos, el establecimiento de la maquinaria y la planificación de proyectos para alcanzar sus metas, y la lucha muchas veces árdua para cumplir el primero de sus objetivos principales: salvaguardar y consolidar todas las conquistas logradas en campañas anteriores. Esta fase en muchos países se extendió durante varios meses, y en otros continuó hasta la mitad del Plan.
El punto medio del Plan atestiguó la realización de las Conferencias Internacionales y de las muchas conferencias regionales y nacionales que se efectuaron en el mismo período y que llevaron a muchas partes la inspiración que emanó de estas reuniones principales de los creyentes. Estas reuniones motivaron una gran aceleración del trabajo y ayudó a los creyentes a través del mundo a alcanzar una nueva comprensión de la responsabilidad encomendada a los seguidores del Más Grande Nombre para la regeneración espiritual de sus congéneres.
Estamos ahora on la última etapa del Plan, y esta convención nos provee de un momento bienvenido y propicio para evaluar nuestro progreso y dirigir nuestros pensamientos al logro completo de las metas.
De las 130 Asambleas Espirituales Nacionales que estarán operando durante el último año del Plan, 50 han alcanzado sus metas de enseñanza, o casi las han alcanzado. De las 80 Asambleas Nacionales restantes, unas 40 están marchando adelante con confianza y tienen la victoria asegurada si se mantiene el ritmo actual en su trabajo de enseñanza. Nueve Asambleas Espirituales Nacionales se ven restringidas por condiciones que hacen que el cumplimiento de sus metas del frente inferno dependa de circunstancias más allá de su control. Las restantes 30 comunidades nacionales, desafortunadamente, están quedándose seriamente atrás, y solamente un esfuerzo enérgico y sacrificado hará posible que alcancen sus metas.
El segundo de los tres objetivos principales del Plan - una expansión vasta y muy extensa de la comunidad bahá’í - ha atestiguado un progreso grande pero desparejo en su distribución geográfica. Existen ahora mas de 19.000 Asambleas Espirituales Locales, y el número de localidades donde residen bahá'ís sobrepasa los 83.000. Esta expansión se ha acompañado de una intensificación de esfuerzos en la proclamación y en el mayor uso de los medios de comunicación masiva tales como !a radio y televisión.
Ha habido avances notables en el proceso de ganar un reconocimiento más ámplio, para la Causa de Dios y en alentar relaciones cordiales con autoridades civiles, una cuestión de importancia vital en estos dias en que hay incremento en la oposición a la Fe de parte de aquellos que, al malentender su naturaleza y objetivos verdaderos, se alarman por su progreso.
Algunos de los logros más significativos del Plan han sido en el sentido de su tercer objetivo principal, el desarrollar el carácter distintivo de la vida bahá’í - y en la consolidación y fortalecimiento de la estructura de !a comunidad bahá’í. Las amadas Manos de la Causa de Dios, quienes han estado en la vanguardia de tantos aspectos del trabajo de la Fe, han prestado servicios de largo alcance en este campo.
Las Asambleas Espirituales Locales, centros focales para la enseñanza de la Fe y la consolidación de la comunidad, están creciendo en experiencencia, madurez y sabiduría, están resultando ser instrumentos potentes para alentar la vida bahá’í, y en número creciente, están llevando a cabo planes para el establecimiento de la Fe en áreas más allá de su propia esfera de jurisdicción, bajo la guía general de sus Asambleas Espirituales Nacionales y con el aliento y la ayuda de los Cuerpos Auxiliares y sus ayudantes. El trabajo de desarrollar Asambleas Espirituales Locales es una tarea que no tiene fin en el futuro previsible. A medida que la comunidad bahá’í, que aun está difundida muy esparcidamente alrededor del mundo, se mueva continuamente y con rapidez creciente hacia nuevas áreas, nuevas Asambleas nacerán y necesitarán ayuda paciente y educación en sus deberes sagrados.
La devoción y autosacrificio de los amigos, que les ha atraído la confirmación de Bahá’u’lláh, han tenido como resultado los avances muy grandes que se han hecho hasta ahora. Evidencias de este esfuerzo se demuestran en el número creciente de comunidades nacionales que, bajo la tutela sabia y guía desafiante de sus Asambleas Espirituales Nacionales, están llegando a ser autosufientes en el sentido financiero; en el hecho de que cada vez má creyentes individuales están adoptando para sí metas específicas y planes de servicio para el adelanto de la Fe; en el establecimiento de más de 2.000 pioneros durante el transcurso del Plan; en el surgimiento de viajes para la enseñanza realizados por individuos y por equipos; en una conciencia mayor del poder de la oración; y de muchas otras maneras. Otros aspectos vitales de la vida de comunidad bahá’í que han atestiguado progreso notable durante los últimos cuatro años son el desarrollo de los servicios de mujeres y jóvenes y la education bahá’í de los niños. Por mucho tiempo los jóvenes han estado en la vanguardia del trabajo de enseñanza y ahora nuestros corazones se regocijan al ver a las mujeres, en tantos paises donde anteriormente sus capacidades eran mayormente desaprovechadas, dedicando sus valiosos servicios a la vida de !a comunidad bahá’í. La educación de los niños bahá’ís también está recibiendo mucha atención, lo que es un buen augurio para las generaciones futuras de bahá’ís.
La experiencia ha demostrado que la colaboración activa y cariñosa entre los Cuerpos Continentales de Consejeros y !as Asambleas Espiritules Nacionales ha sido un factor que da especial vigor y fuerza al progreso de !a Causa en todos los aspectos del trabajo. Reflejando el crecimiento de la comunidad, el número de Consejeros Continentales se ha elevado a 64 durante el Plan y el número de miembros de los Cuerpos Auxiliares se ha elevado a 673. Bajo la autorización que les fue dada, miembros de los Cuerpos Auxiliares han nombrado, hasta ahora, a 3.358 ayudantes, quienes ya juegan un papel significativo en la formacion y consolidación de Asambleas Espirituales Locales y en el aliento del modo de vida bahá’í en comunidades locales. Coordinando y dirigiendo el trabajo de esos Cuerpos Continentales desde Tierra Santa, el Centro Internacional de Enseñanza ya está bien establecido en la ejecución de sus reaponsabilidades, prefigurando el papel poderoso que está destinado a jugar en el funcionamiento del Orden Administrativo de Bahá’u’lláh.
La Fe está pasando por un periodo de tremenda oportunidad y desarrollo, así como de oposición creciente y de complejidad cada vez mayor en los problemas que la enfrentan. Deben aprovecharse estas oportunidades y estos problemas deben vencerse, porque estos momentos son tan cruciales que el curso futuro de la historia humana está diariamente en la balanza.
Durante este año la Casa Universal de Justicia estará consultando sobre la naturaleza, la duración y las metas de la próxima etapa de la implementación del Plan Divino. La base firme del cumplimiento de las metas del Plan de Cinco Años, tanto las referentes a calidad como las referentes a cantidad, son, por tanto, la necesidad apremiante de los meses que ahora nos quedan por delame. Que sigamos adelante con un espiritu de optimismo, con confianza, resolución, valentía y unidad. Mientras mayor sea el amor y la unidad entre los amigos, más rápidamente avanzará el trabajo.
Que el Todopoderoso bendiga los esfuerzos de sus siervos y que inspire sus corazones para levantarse en su Causa con ese grado de fe radiante y autosacrificio que atraerá a su lado las huestes conquistadoras del Concurso Supremo.
CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA
El siguiente mensaje fue enviado por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales para las Convenciones Nacionales
“Nos regocijamos por eventos y logros que marcan año medio Plan Cinco Años; publicación en inglés Selección Escritos Bendito Báb abriendo para ojos seguidores occidentales Fe un tesoro invalorable sus palabras inmortales, dádiva que no puede sino acercar corazones cada vez más a joven Profeta Mártir; realización exitosa ocho conferencias internacionales, proclamando nombre Causa de Dios ante un público receptivo, estrechando aún más lazos que unen amigos todas las naciones, resultando surgimiento actividad intensa enseñanza pionería, confiriendo conciencia urgente desafío presentado por metas Plan este período crítico; visita profundamente signficativa a tumba amado Guardián por primer monarca reinante que ha aceptado Fe de Bahá’u’lláh; salida anteriores inquilinos casa ‘Abdu’lláh Pasha posibilitando Fe obtenga posesión lugar sagrado recién comprado inicie proceso restauración preparación futura apertura a visitas de peregrinos; llegada a Haifa primeros cuatro envíos mármol iniciación construcción misma de sede Casa Universal de Justicia Monte Carmelo; nombramiento tres Consejeros adicionales América Norte, Central, Australasia; logro meta establecimiento punto medio plan mayoría pioneros requeridos durante primera fase, acompañado gran flujo maestros viajeros internacionales; resurgimiento dramático trabajo enseñanza cuna Fe por creyentes individuales bajo planes locales; finalmente, elección este Ridván seis nuevos pilares Casa Universal de Justicia, Asambleas Espirituales Nacionales de Volta Superior en África, de las Antillas Francesas, en el Caribe, de Surinan y Guayana Francesa en América del Sur, de las Islas Marshall y de las Nuevas Hébridas en el Océano Pacífico, y de Grecia, En Europa, elevando número total de Asambleas Espirituales Nacionales a 123 a tomar parte en cuarta elección Casa Universal de Justicia en Tierra Santa durante Ridván 1978.
Convenciones nacionales en 1978 tendrán lugar en fin de semana anterior o posterior 23 mayo, festividad Declaración Báb. Anunciamos decisión formación esa fecha seis Asambleas Espirituales Nacionales adicionales: Burundi y Mauritania en África, las Bahamas en América, Oman y Qatar en Asia, y las Islas Marianas en el Pacífico.
Paso actual crecimiento comunidad, posibilidad aceleración proceso de entrada por tropas su difusión nuevas áreas nos impele fortalecer aún más los cuerpos Auxiliares, cuyos servicios son tan vitales para el sano desarrollo comunidad. Anunciamos autorización aumentar miembros Cuerpos en 297, elevando el total a 675, de los que 279 son miembros Cuerpo Auxiliar para Protección y 396 para Propagación de Fe.
En primeros días de junio 1877, Bahá’u’lláh partió de la ciudad de ’Akká y comenzó residir en Mazra’i. Para marcar centenario esta terminación confinamiento Antigua Belleza entre murallas ciudad prisión, llamamos a Sus seguidores todos los países dedicar Fiesta Diecinueve Días de Nur conmemoración evento histórico, dedicándose de nuevo a tareas urgentes frente a ellos, para que energías contenidas su amada Fe puedan liberarse para alcanzar número siempre creciente de almas que buscan, en círculo cada vez más amplio sus congéneres.
Mayor desafío que enfrenta seguidores Bahá’u’lláh últimos dos años Plan está en campos de expansión, consolidación. Se necesita enorme aumento en servicios creyentes individuales de cuyos hechos depende en último término todo progreso. Ímpetu generado por Conferencias Internacionales debe acelerarse sin demora y espíritu liberado debe penetrar todas las comunidades. Debe producirse gran incremento en enseñanza entusiasta llevada a cabo con confianza, imaginación y perseverancia por jóvenes y viejos, ricos y pobres, instruidos y analfabetos, ya sea en su localidad o en viajes. Llamamos especialmente a mujeres bahá’ís, cuyas capacidades están todavía grandemente desaprovechadas en muchos países, a levantarse y demostrar importancia parte que han de desempeñar en todos campos servicio Fe.
Gracias abundantes esperando descender desde Concurso Supremo. Que los amigos de Dios avancen rápidamente ahora con espíritus decididos radiantes en todo continente e islas de los mares, a llevar mensaje de Bahá’u’lláh a almas que esperan y ganar su lealtad a Su Causa, asegurando victoria abrumadora Plan al que ahora están comprometidos, es nuestra gran esperanza y ferviente oración ante Sagrado Umbral.
La progresiva marcha de la Fe de Dios exige de todas las comunidades bahá’ís del mundo, a la vez que persiguen plenamente los objetivos del Plan de Cinco Años, realizar un cierto número de trabajos dentro de su propia área y en colaboración con otras comunidades nacionales. Las metas específicas asignadas a su comunidad son:
-Asumir, en lugar de la Asamblea Espiritual Nacional del Noroeste de África, la jurisdicción sobre las actividades en el Sahara Español.
-Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales a un mínimo de 50, incluyendo por lo menos 4 en las Islas Baleares y por lo menos 1 en cada una de las regiones de Galicia, Asturias, León, Extremadura y Navarra.
-Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales legalizadas a 30, incluyendo por lo menos 1 en las Islas Canarias (Baleares?).
- Adquirir una dotación en Andorra.
- Elevar el número de localidades donde residen bahá’ís a por lo menos 27 en las Islas Canarias y 5 en el Sahara Español.
- Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales a 7 en las Islas Canarias , a 3 en el Sahara Español y establecer 1 en Andorra.
- Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales legalizadas en las Islas Canarias a 3.
- Desarrollar, de acuerdo con las necesidades del trabajo de expansión y consolidación, un programa para la traducción y publicación de literatura bahá’í en vasco.
- Ampliar el uso de la radio y la televisión con emisiones bahá’ís dirigidas a la proclamación de la Fe, a un número mayor de oyentes tanto como sea aconsejable y practicable.
- Estimular y organizar actividades bahá’ís regulares y clases para la juventud y los niños de las comunidades bahá’ís en su área.
- Estimular y ofrecer guía a la juventud bahá’í para planear su vida para prestar el máximo servicio a la Fe y proveer los medios por los cuales sus ofertas de períodos específicos de servicio de enseñanza y otros servicios, después de sus normales actividades de enseñanza, puedan ser organizadas y usadas con el máximo de aprovechamiento.
- Intensificar el trabajo de enseñanza entre los vascos y los gitanos.
- En el campo de la colaboración internacional, su comunidad tiene el privilegio de:
Ayudar a la Asamblea Espiritual Nacional de Guinea Ecuatorial para adquirir un terreno para su futuro Masriqu’l-Adkár en Malabo o en sus proximidades.
Extender su ayuda de pioneros a la Asamblea Espiritual Nacional de Uruguay.
En el logro de sus tareas, ustedes serán ayudados por la Asamblea Espiritual Nacional de Francia, en la consolidación de Andorra, y por la Asamblea Espiritual Nacional de Persia, la cual les proveerá de pioneros.
Que el Bienamado derrame abundantemente sobre ustedes sus confirmaciones y les guíe en todos los esfuerzos que ustedes ejerzan en el servicio de su preciosa Fe.
La apertura del año final del Plan de Nueve años encuentra a la comunidad mundial Bahá'í lista para lograr una victoria abrumadora. Con corazones agradecidos, reconocemos las confirmaciones continuas que han acompañado sus esfuerzos y las bendiciones Divinas que nunca han dejado de derramarse sobre este bendito orden mundial embriónico que está en constante desarrollo.
El Mashriqu'l Adhkar, el Templo Madre de América Latina, será dedicado este Ridván. Tres carísimas Manos de la Causa, Amatutl-Baha Rúhiyyih Khánum, quien representa a la Casa Universal de Justicia, Ugo Giachery y Dhikru'llh Khadem, asistirán a esta ceremonia histórica. El concepto imaginativo e inspirador del arquitecto, Peter Tillotson ha sido maravillosamente realizado y hacemos llegar a la Asamblea Nacional Espiritual de Panama, en nombre del mundo bahá'í entero, amorosas congratulaciones por su hazaña.
Aunque la disolución de la Asamblea Espiritual Nacional de 'Iraq, desgraciadamente, haya resultado de la persecución de la Fe en ese país, la formación de trece nuevas Asambleas Espirituales Nacionales este Ridván elevará el número total de estos pilares de la Casa Universal de Justicia a 113.
Las metas que requieren la adquisición de propiedades y el establecimiento de Institutos de Enseñanza están avanzando y, en aquellos países donde las circunstancias legales permiten, la obtenci¢n de legalización de Asambleas y el reconocimiento del Matrimonio y Días Sagrados Bahá'ís están logrando buen progreso.
Las metas de enseñanza son las que deben ocupar nuestra atención y esfuerzo. Aunque más de 260 territorios han alcanzado sus metas asignadas de localidades donde residen bahá'ís, y en a algunos casos las hayan excedido, lo cual ha regocijado a la comunidad mundial bahá'í por haber superado en escala mundial el número total de localidades señaladas en el Plan, todavía existen unos 60 territorios donde esta meta aún ha de ser ganada y donde su adquisición debe darse absoluta prioridad entre ahora y el Ridván de 1973. Se confía en que se establecerá un gran número de nuevas Asambleas Espirituales Locales este Ridván, y tan pronto como el estado de esta meta sea determinado, se enviará a cada Asamblea Espiritual Nacional, para la urgente circulaci¢n entre los amigos, una lista detallada de todos los territorios del mundo que todavía no han ganado sus metas en cuanto a localidades y Asambleas Espirituales Locales.
Se espera que durante este último año del Plan, el principio de la colaboración entre Asambleas Espirirituales Nacionales sea extendido mucho más allá de las tareas especiales establecidas en el Plan de Nueve Años. Aquellas comunidades que ya han alcanzado sus metas o que pronto las lograrán deben considerar el cuadro mundial a la luz de la lista mencionada arriba y hacer todo lo que puedan sin perjudicar a sus própios éxitos, para ayudar a sus comunidades hermanas con pioneros y maestros viajeros o en cualquiera otra manera posible. Tal proceso consolidará enormemente la unión y hermandad de la comunidad mundial bahá'í.
Mientras tanto, llamamos a todos los creyentes en todas partes a que consideren , con la ayuda de la oración, sus circunstancias personales, y se levanten mientras todavía hay tiempo, para cumplir las metas del Plan que requieren pioneros internacionales. Aún se necesitan 267 pioneros: 75 para Africa, 57 para las Américas, 40 para Asia, 30 para Australasia y 65 para Europa.
Los adelantos extraordinarios que se han realizado desde aquel Ridván de 1964 cuando empezó el Plan de Nueve Años a continuaci¢n del organizado proceso de enseñanza, de magna finalidad, instituído en escala mundial por nuestro amado Guardián cuando lanzó la Cruzada de Diez Años, obligan a nuestra atención a dirigirse hacia los nuevos requisitos de este siempre creciente Orden Mundial, requisitos para su propia vida orgánica tanto como para una sociedad mundial desintegrante en medio de la cual se encuentra ubicado.
La divergencia entre las normas del mundo y las de la Causa de Dios se agranda continuamente. Y, no obstante, ambas tienen que llegar a juntarse. La comunidad bahá'í debe demostrar a una medida siempre creciente, su habilidad para redimir el desorden, la falta de cohesión, el libertinaje la impiedad de la sociedad moderna; las leyes, las obligaciones religiosas,la observancia de la vida bahá'í, los principios morales bahá'ís y las normas de dignidad, decoro y reverencia deben arraigarse profundamente en la conciencia bahá'í y, en forma creciente, impregnar y caracterizar esta comunidad. Tal proceso requerirá un gran desarrollo en la madurez y eficacia de las Asambleas Espirituales Locales Los propósitos y normas de la Causa deben comprenderse más y más y ser valientemente sostenidos. La influencia de los Cuerpcs Continentales de Ccnsejeros y el trabajo de sus Cuerpos Auxiliares deben desarrollarse y difundirse a través de la estructura entera de la comunidad. Un vasto programa sistemático para la producción de literatura bahá'í debe ser fomentado.
Nuestra tarea inmediata e ineludible, sin embargo, es la de asegurar que cada meta alcanzable del Plan de Nueve Años sea logrado. Esto debe hacerse a toda costa. Ningún sacrificio ni aplazamiento de planes apreciados deben rechazarse, a fin de llevar a cabo este deber que es el "más importante" entre los muchos "importantes" que nos afrontan ¿Quién puede dudar de que un último esfuerzo supremo será coronado de éxito? Ahora mismo, la comunidad nacional que ha de llevar los laureles por haber sido la primera en lograr todas las tareas asignadas a ella, la de Fiji, lleva la delantera de las comunidades felices y victoriosas dentro del Ejército de la Luz. Bien podemos emular a la juventud bahá'í cuyo reciente lanzamiento hacia adelante hasta la vanguardia de la proclamación y enseñanza es uno de los adelantos más alentadores y significativos en la Fe, juventud que acude fervientemente a las puertas del cielo para suplicar apoyo en sus empresas por medio de la oración contínua, sostenida durante largas horas, anterior a su labor. Todos podemos pedir Bahá'u'lláh su asistencia Divina, todo poderosa, y Él, seguramente, nos ayudará. Pues él, oye las oraciones y las contesta.
El 28 de noviembre de 1971 el mundo bahá'í conmemorará el cincuenta aniversario de la Ascensión de 'Abdu'l-Bahá, el Centro de la Alianza, la Insignia de la Unidad del género humano, el Misterio de Dios, acontecimiento que señaló a la vez la terminación de la Edad Heroica de nuestra Fe, el comienzo de la Edad Formativa y el nacimiento del Orden Administrativo, el núcleo y modelo del Orden Mundial de Bahá'u'lláh. Al contemplar los frutos del Ministerio cosechados durante los primeros cincuenta años de la Edad Formativa, período dominado por la dinámica y amada figura de Shoghi Effendi, cuya vida fue dedicada al cumplimiento sistemático de las disposiciones de la Voluntad y Testamento de 'Abdu'l-Bahá y de las Tablas del Plan Divino, las dos cartas provistas por el Maestro para la administración y enseñanza de la Causa de Dios, muy bien podemos experimentar un sentido de asombro ante la perspectiva de los próximos cincuenta años. Aquel primer medio siglo de la Edad Formativa ha visto el crecimiento de la comunidad bahá'í desde unos pocos centenares de centros en 35 países en 1921, hasta más de 46.000 centros en 135 estados independientes y 182 territorios e islas importantes en la actualidad; además, ha sido señalado por la erección a través del mundo, de la estructura del Orden Administrativo, el cual, a su vez, ha conducido a que la Fe sea reconocida por muchos gobiernos y autoridades civiles, y acreditada con estado consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas; ese medio siglo ha presenciado el esparcimiento a muchas partes del mundo de aquella fase en que "entrarán en tropel" prometida por el Maestro y esperada por tanto tiempo y con tanto anhelo por los amigos.
Ya es perceptible un nuevo horizonte que resplandece con los indicios de avances conmovedores en la vida de la causa de Dios que se va desenvolviendo. El acercamiento a él es por medio de la completa victoria del Plan de 9 Años. Pues nunca debemos olvidar que la Cruzada de Diez Años del amado Guardián, el actual Plan de 9 Años, y otros planes que seguirán a través de épocas sucesivas de la Edad Formativa de la Fe, son todos fases en la realización del Plan Divino de 'Abdu'l-Bahá formulado en catorce Tablillas dirigidas a Norteamérica.
El Plan de Nueve Años está bien avanzado y este Ridván presenciará el establecimiento de siete Asambleas Espirituales Nacionales más: cinco en África, una en Sudamérica y una en el pacífico, elevando el número total de estos exaltados cuerpos a 101. El próximo Ridván las nueve ya anunciadas serán formadas al mismo tiempo que cuatro más: una en Afganistán, una en Arabia, una en las Islas de Barlovento y otra en Puerto Rico, sumando en total 114, sobrepasando en seis el número requerido en el Plan de Nueve Años. Los miembros de todas las Asambleas Espirituales Nacionales que serán elegidas en el Ridván de 1972 participarán en la elección de la Casa Universal de Justicia en el Ridván de 1973 cuando tendrá lugar una Convención Internacional en el Centro Mundial.
Se ha fijado la fecha de conclusión del Templo Madre de América Latina, el Mashriqu’l-Adhkár, para diciembre de 1971 y su dedicación tendrá lugar en el Ridván siguiente.
El maravilloso espíritu liberado en las cuatro Conferencias Oceánicas e Intercontinentales, junto con los beneficios prácticos que resultaron para la Causa, fortalecen nuestras elevadas esperanzas de que las cuatro Conferencias que se realizarán este año tendrán éxitos resonantes que resultarán en más pioneros, más maestros viajeros, mayor proclamación del Mensaje, y elevarán los espíritus y la devoción de los amigos.
Nuestro llamamiento a los amigos en diciembre de 1970 solicitando apoyo para el Fondo Internacional Bahá'í que atravesaba una situación grave debido a varias circunstancias imprevistas, ha tenido una magnífica respuesta en muchas partes de la Comunidad Mundial Bahá'í y estamos alentados a creer que esta manifestación de devoción y sacrificio, al continuar y llegar a ser más amplia, resolverá la situación que amenazaba tener efecto adverso sobre la realización de las preciadas metas del Plan de Nueve Años.
Los viajes y otros servicios de las Manos de la Causa de Dios inspiran nuestro agradecimiento y regocijo, y aun asombro y embeleso. Sus hazañas son de tal naturaleza que eclipsan los hechos de los apóstoles antiguos y confieren esplendor eterno sobre este período de la Edad Formativa. En nombre de los amigos en todas partes, les brindamos nuestro reverente amor y gratitud. Es apropiado dejar constancia aquí del fallecimiento, después de setenta años de servicio ejemplar a la Fe, de la Mano de la Causa Agnes Alexander, sobre cuyos primeros servicios en Hawai el Maestro dijo que eran más grandes que si ella hubiera fundado un imperio.
Medidas restrictivas dirigidas contra la Fe y que varían en su severidad desde la abierta opresión hasta la imposición de obstáculos hacen virtualmente imposible el logro de las metas del Plan de Nueve Años en varios países, especialmente en el medio Oriente, en África del Noroeste, a lo largo del borde de África Oriental y en ciertas áreas del Sudeste de Asia. Se espera que aquellas comunidades bahá'ís que gozan de libertad para enseñar su Fe sobrepasarán sus propias metas hasta tal grado que compensarán plenamente los impedimentos sufridos por sus hermanos menos afortunados. El ejército de maestros viajeros debe ser reforzado y los amigos, especialmente la juventud bahá'í, están llamados a considerar seriamente cuánto tiempo pueden ofrecer a la Fe durante los dos años restantes del Plan de Nueve Años. Las visitas de enseñanza de breve o larga duración, la designación de otras personas, al desempeño de tales tareas que liberarían a otros amigos para el trabajo de enseñanza, son todos medios para aumentar el vigor, al unísono, de aquel surgimiento final que llevará el Plan a la victoria.
Dos objetivos principales del Plan son la formación de nuevas Asambleas Espirituales Locales y la apertura de nuevas localidades. Se requieren 13.996 Asambleas Espirituales Locales; existen actualmente 10.360. Deben tener un bahá'í residente 54.503 localidades; 46.334 ya lo han cumplido. La meta está a la vista, el tiempo es corto. Sin embargo, el crecimiento reflejado en las estadísticas arriba mencionadas no ha ocurrido a todos los niveles y en todas las áreas. Pues, mientras varias comunidades nacionales han alcanzado ya , o incluso sobrepasado las metas asignadas a ellas, muchas se encuentran con dificultades extremas para lograr las suyas. Con la ayuda mutua y un aumento del impulso que ya se ha engendrado, no hay duda alguna de que la comunidad del Más Grande Nombre será capaz de avanzar rápidamente hasta alcanzar la victoria total y, de esta manera, lograr un vislumbre de aquellas vistas arrebatadoras que actualmente están más allá del horizonte.
Los procesos gemelos tan claramente descritos por el amado Guardián en su ensayo "El desenvolvimiento de una civilización mundial", el progreso constante y la consolidación de la Causa de Dios, por una parte, y la desintegración progresiva de un mundo moribundo, por otra, indudablemente impondrán sobre nosotros nuevas tareas, la obligación de idear nuevas maneras de enseñar, de demostrar más claramente a un mundo desilusionado el modo de vida bahá'í y de hacer más eficaces a las instituciones administrativas de la Fe. La autoridad e influencia de las Asambleas Espirituales Nacionales y Locales tendrá que ser fortificada a fin de que puedan conducir a comunidades bahá'ís más grandes; la naturaleza internacional de la Causa necesitará ser desarrollada y la agencia internacional de enseñanza en el Centro Mundial, ya mencionada en cartas generales anteriores, será establecida.
Por fascinantes que sean tales reflexiones, las cuales, probablemente, serán llevadas forzosamente a nuestra atención en el futuro cercano, ellas no deben desviar nuestras energías y voluntad de la tarea inmediata: las metas del Plan de Nueve Años. Su cumplimiento constituye la mejor preparación para el futuro y el medio para desarrollar nuevos poderes y capacidades en la comunidad bahá'í. Confiamos en que el ejército de Luz que va creciendo en fuerza y unidad, al llegar 1973, el año del Centenario de la revelación del Kitáb-i-Aqdas, habrá escalado las alturas de otra cumbre más en el sendero que conducirá, al final, a las amplias alturas de la Más Grande Paz.
La comunidad mundial bahá'í, que entra en el séptimo año del Plan de nueve Años, ha demostrado ampliamente su capacidad para lograr grandes alturas de devoción y sacrificio y de ganar sorprendentes victorias para esta Fe, capaz de redimir, curar y unificar al mundo. En este Ridván damos una cariñosa bienvenida a once nuevas Asambleas Nacionales que se están formando, siete en África, una en las Américas, una en Asia y dos en Australasia, elevando a noventa y cuatro el número de columnas que sostienen a la Casa Universal de Justicia.
Estamos impulsados a rendir cariñoso homenaje a las Manos de la Causa por sus brillantes servicios encendiendo caminos de enseñanza por toda la superficie del planeta, animando y aconsejando a las Asambleas y a los amigos en todos los continentes. En vista del eficaz reforzamiento de este noble trabajo por los capaces y dedicados Cuerpos Continentales de Consejeros y sus Cuerpos Auxiliares, junto con las crecientes necesidades y expansión de la comunidad mundial, anunciamos el aumento de esta institución vital con el nombramiento de tres nuevos Consejeros, Iraj Ayman para Asia occidental y Anneliese Bopp y Betty Reed para Europa, y nuestra autorización para el nombramiento de cuarenta y cinco miembros adicionales para los Cuerpos Auxiliares, nueve en África, dieciséis en Asia, dos en Australasia y dieciocho en el hemisferio occidental.
Pedimos la formación de cuatro Asambleas Espirituales Nacionales en el Ridván de 1971: Lesotho con sede en Naseru; Costa de Marfil, Malí y Volta superior, con sede en Abidjan; Trinidad y Tobago con sede en Puerto España, y las Islas Salomón con sede en Honiara. El Plan de Nueve Años hasta ahora ha sido señalado por grandes éxitos de pioneros, reconocimiento de la Fe, proclamación, gran desarrollo de la juventud, adquisición de propiedades, comienzo de la construcción del Templo de Panamá y desarrollo del Centro Mundial.
La necesidad más urgente, vital e inmediata es concentrar nuestra atención en el aumento del número de localidades, Asambleas Espirituales Locales y de creyentes para cubrir los puestos restantes de pioneros. En el pasado Ridván hicimos un llamamiento para 733 pioneros como el requerimiento mínimo. Quedan sin pioneros 479 puestos específicos. Una victoria total requiere más pioneros, más fondos y más creyentes nuevos.
Requerimos a las Manos de la Causa, Consejeros, miembros Cuerpos, Asambleas Espirituales Nacionales y Locales y a cada seguidor de Bahá'u'lláh, a que se esfuercen al máximo durante los años que quedan del Plan de Nueve Años. El cumplimiento de esta etapa del Plan divino del Maestro dotará a la comunidad con la capacidad y los organismos administrativos para emprender la próxima etapa llevando a cabo el propósito supremo de la Revelación de Bahá'u'lláh que es la unificación de la humanidad y el establecimiento del prometido Reino de Dios en la Tierra.
Les aseguramos nuestras ardientes y cariñosas oraciones en los Lugares Sagrados.
El progreso continuo de la Causa de Dios contrasta vivamente con el desorden crónico que está afligiendo a la sociedad; contraste que, los acontecimientos del pasado año, tanto dentro de la Fe como fuera de ella, sólo han servido para intensificarlo. En medio de la desintegración del viejo orden, la Causa de Dios ha seguido su curso majestuoso, extendiendo el alcance de sus actividades e influencias y logrando un desarrollo más amplio de su sistema administrativo.
Con la inauguración de la Segunda Convención Internacional en Tierra Santa para la elección de la Casa Universal de Justicia, el año atestiguó una actividad extraordinaria dentro de la Causa. El desarrollo más sobresaliente y de más alcance fue indudablemente el nombramiento de los once Cuerpos Continentales de Consejeros, que ha cumplido la meta del Plan de 9 Años que exige el desarrollo de la Institución de las Manos de la Causa de Dios con miras a la extensión en el futuro de sus funciones delegadas de protección y propagación. Este paso, dado después de amplia consulta con las Manos de la Causa, ha fortalecido grandemente, a la vez, las actividades de esa Institución y ha hecho posible a las Manos mismas extender sus servicios individuales más allá de la esfera continental y, de este modo, poner al alcance de los amigos, universalmente, el amor, la sabiduría y el espíritu de abnegación que anima a los elegidos del Guardián. Deseamos ahora rendir homenaje a la manera ejemplar en que los Consejeros, bajo la tutela de las Manos, han emprendido sus meritorias tareas.
En agosto pasado, la primera Conferencia Oceánica Bahá’í celebrada en Palermo conmemoró el viaje de Bahá’u’lláh por el Mar Mediterráneo en Su jornada hacia la Más Grande Prisión. Asistentes a esta Conferencia fueron inmediatamente después al Qiblih de su Fe para rendir homenaje en el Santuario de su Fundador y a conmemorar, muy conscientes de su significación espiritual, la llegada largamente profetizada del Señor de las Huestes a las playas de Tierra Santa. Esta reunión de más de dos mil creyentes, contrastó, de forma conmovedora e inexpresable, con la llegada de Bahá’u’lláh cien años antes, que fuera rechazada por los gobernantes de esta tierra y ridiculizada por la plebe. Tal es el poder conquistador de Su Mensaje, tal es el poder invencible del Rey de Reyes.
Aquel mismo Mensaje está siendo proclamado por Sus adherentes de un extremo al otro del mundo. A ciento veintidos Jefes de Estado se les ha entregado la edición especial de “La Proclamación de Bahá’u’lláh”. Otros miles de funcionarios y líderes ya han recibido su ejemplar.
Valiéndose bien de la designación de las Naciones Unidas del año 1968 como el Año de los Derechos Humanos, comunidades bahá’ís en todo el mundo no sólo han fortalecido los lazos entre la Comunidad Internacional Bahá’í y las Naciones Unidas, sino que, al mismo tiempo, han proclamado la Fe y su mensaje curativo. En un país tras otro se ha presentado la Causa por vez primera a través de los modernos medios de comunicación de masas. El volumen de este llamado a las gentes del mundo se acrecienta cada día y deberá continuar así, penetrando todas las esferas sociales hasta el fin del Plan y más allá.
Como estímulo y ayuda a esta importante labor, así como también a la promoción de todas las metas del Plan, anunciamos la celebración de una serie de ocho Conferencias Oceánicas y Continentales dentro del período comprendido entre agosto de 1970 y septiembre de 1971, como sigue: en La Paz, Bolivia y en Rose Hill, Mauricio, en agosto de 1971; en Suva, Fiji y en Kingston, Jamaica, en mayo de 1971; en Saporo, Japón y en Reykjavik, Islandia, en septiembre de 1971.
Un repaso del progreso del Plan de Nueve Años revela que se ha adelantado rápidamente en lo que concierne a la adquisición de Haziratu’l-Quds, sitios para Templos, institutos de enseñanza, traducción de literatura bahá’í en más idiomas, y en la legalización de Asambleas Espirituales Nacionales y Locales. El sitio del Templo de Panamá ha sido preparado para la construcción, que comenzará tan pronto como se hayan aprobado los planos, las especificaciones finales y la presentación del contrato.
Como resultado del paso acelerado de expansión y consolidación iniciado, que si se nutre y fortalece llegará a ser una ola de completo y victorioso logro, anunciamos con regocijo la formación en el Ridván de 1969, de dos Asambleas Espirituales Nacionales: la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Burundi y Ruanda, con sede en Bujambura, y la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Papua y Nueva Guinea, con sede en Lae, y otras diez en el Ridván de 1970: séis en África: las Asambleas Espirituales Nacionales de los Bahá’ís de la República del Congo (Kinshasa), Ghana, Dahomey, Togo y Niger; Malawi; Botswana; y Gambia, Senegal, Guinea Portuguesa y las Islas de Cabo Verde; una en las Américas, la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Guayana; una en Asia , la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís del Cercano Oriente; y dos en Australasia: las Asambleas Espirituales Nacionales de los Bahá’ís de las Islas Tonga y Cook; y Samoa. Así que en el Ridván de 1970 el número de Asambleas Espirituales Nacionales habrá ascendido a 93.
En armonía con el progreso mundial de la Causa, el Centro Mundial de la Fe se está desarrollando también rápidamente. Los peregrinos, dijo el Guardián, son la sangre vital de este Centro Mundial y nuestra abrigada esperanza y deseo había sido siempre el de poder otorgarles el don a todos los amigos que puedan hacerlo, de peregrinar a Tierra Santa. Es por eso que nos sentimos muy contentos de poder “abrir la puerta” de la peregrinación a un número más amplio de creyentes. Comenzando en octubre próximo, el número de amigos en cada grupo a ser invitado será cuadruplicado y el número de grupos aumentado cada año, de manera que aproximadamente seis veces el número actual de peregrinos tendrá la oportunidad de orar en los Santuarios de las Figuras principales de la Fe cada año, de visitar los lugares santificados por los pasos, las calamidades y los triunfos de Bahá’ú’lláh y ‘Abdu’l-Bahá y de meditar en la quietud de estos sagrados recintos embellecidos con tan tierno cuidado por nuestro amado Guardián.
Este acrecentado torrente de peregrinos aumentará sumamente el desarrollo espiritual de la Comunidad Mundial Bahá’í, la cual hoy, después de cinco años de ardua labor y llevando los laureles de victorias sobresalientes, entra en la cuarta fase del Plan de Nueve Años.
La gran necesidad, la más imperiosa, en esta fase del plan, es un aumento rápido en el número de creyentes y un adelanto mayor en la apertura de localidades adicionales, como también la formación de Asambleas Espirituales Locales bien fundadas exigidas en el Plan. Esta actividad mundial, la señal de la cuarta fase del Plan, respondiendo a las oportunidades formidables que ofrece la condición actual de la humanidad, será fortalecida grandemente con la continuación de la proclamación, es la base fundamental esencial para la elección de las Asambleas Espirituales Nacionales que faltan y atestiguará grandemente los beneficios que se derivarán de los viajes de enseñanza a nivel internacional y de mutua cooperación entre Asambleas, sobre todo, requiere de un raudal de sacrificios en las contribuciones de parte de los amigos para el sostenimiento de los Fondos de la Fe y el alistamiento de una multitud de pioneros.
En el transcurso del segundo año del Plan , el mundo bahá’í logró su mayor hazaña de pionería organizada al levantarse un total de 505 creyentes para establecerse en los territorios no abiertos aún o sostenidos levemente. Este magnífico logro deberá superarse. Se hace el llamado para que 733 creyentes salgan de sus hogares y se establezcan en los territorios del mundo con necesidad imperiosa de pioneros, o que aún no han sido abiertos a la Fe. Estos abnegados creyentes, quienes deberán levantarse sin demora, han de establecerse en 184 territorios definidos del mundo durante la cuarta fase del Plan: 48 en África, 40 en las Américas, 40 en Asia, 18 en Australasia y 38 en Europa. A pesar de que a aquellas comunidades nacionales bahá'ís con más posibilidades de proveer pioneros se les ha asignado responsabilidad primordial, todos deben examinar en su corazón si también pueden responder a este llamamiento, ya sea yendo personalmente o, en respuesta a la exhortación de Bahá'u'lláh, enviando a aquellos que puedan ir en su lugar. Se les está enviando información más detallada a las Asambleas Espirituales Nacionales al respecto para garantizar que esta movilización vital de guerreros bahá'ís se efectue tan pronto como sea posible.
Además, amigos, el Plan de Nueve Años va bien adelantado, nuestra labor está bendecida por las confirmaciones incesantes de Bahá'u'lláh y el mundo bahá'í entero se ha comprometido en obtener una victoria completa. Aquella consumación feliz hoy apenas discernible en el lejano horizonte, será alcanzada mediante una ardua labor, proyectos realistas, sacrificios, intensificación en el trabajo de enseñanza y, sobre todo, mediante el esfuerzo constante de parte de cada bahá'í para ajustar su vida interior a aquel glorioso ideal establecido por Bahá'u'lláh y ejemplificado por 'Abdul-Bahá. Al contemplar el ejemplo divino del Maestro, debiéramos reflexionar en que Su vida y hechos no se efectuaron en un plan de aptitud sino que fueron la expresión ineludible y espontánea de su ser interior. También nosotros procederemos de acuerdo con su ejemplo solamente en la medida en que nuestro espíritu interior, creciendo y madurando mediante la disciplina de la oración y en la práctica de las Enseñanzas, llegue a ser el manantial de nuestro proceder y de nuestras acciones. Esto promoverá el logro del propósito de Dios, Esto garantizará el triunfo de Su Fe y nos permitirá reconstruir el movimiento actual de la Causa en un gran impulso, cuya fuerza llevará a la comunidad del Más Grande Nombre a una gloriosa victoria en 1973 y más allá, hasta la perspectiva, aún imperceptible, de la Suprema Paz.
Al finalizar el tercer año del Plan de Nueve Años, reconocemos, con corazones rebosantes de agradecimiento, los testimonios de gracia divina con los que Bahá’u’lláh infaliblemente sostiene y confirma los abnegados esfuerzos de Sus siervos en todo el mundo y seguidamente afirmamos nuestra confianza en que la comunidad del Más Grande Nombre es capaz de y podrá, mediante su determinación y sacrificados esfuerzos, obtener una victoria completa.
El año pasado se hizo un llamamiento para la formación en 1967 de once nuevas Asambleas Espirituales Nacionales. Todas ellas serán elegidas durante el período del Ridván. Damos la enhorabuena a las Asambleas Espirituales Nacionales de los Bahá’ís de Argelia y Tunisia, con sede en Argel; la República del Camerún, con sede en Victoria; Suazilandia, Lesoto y Mozambique, con sede en Mbabane; Zambia, con sede en Lusaka; Belice, con sede en Belice; las Islas Leeward, Windward y Vírgenes, con sede en Charlotte Amalie; Arabia del Sur y Oriental, con sede en Bahrein; Laos, con sede en Vientiane; Sikkim, con sede en Gagtok; Taiwán, con sede en Taipei; y las Islas Gilbert y Ellice, con sede en Tarawa. El Centro Mundial de la Fe estará representado en cada una de las Convenciones Nacionales por una Mano de la Causa, quien presentará un mensake de la Casa Universal de Justicia dándole la bienvenida a la nueva comunidad nacional y asignándole su aportación a las metas bajo el Plan de Nueve Años.
En este Ridván se habrán establecido 81 de las 108 Asambleas Espirituales Nacionales y más de 6.000 de las 13.737 Asambleas Espirituales Locales exigidas para 1973; de las 54.102 localidades donde residen bahá’ís que se asignaron, 28.217 han sido anunciadas; 15 de las 65 legalizaciones nacionales exigidas han sido alcanzadas; 17 de los 52 Hazíratu’l-Qudas nacionales, 7 de los 62 terrenos para Templos, 13 de las 54 Dotaciones Nacionales, 14 de los 32 Institutos de Enseñanza han sido adquiridos; de 973 legalizaciones locales asignadas en el Plan, se han cumplido 123; los Haziratu’l-Quds adquiridos son: 24 en India, 17 en Kenia, 9 en Uganda, 2 en Sudáfrica, 2 en Turquía y varios en Congo (Kinshasa), mientras que en Kenia se ha adquirido terreno para ocho más, 4 para Camerún, 2 para Pakistán y 1 para Mauricio; en ocho países se han adquirido dotaciones locales suplementarias a las exigidas en el Plan. Los países de Islandia, Korea, Liberia, Luxemburgo, y Rhodesia reconocen ahora el certificado de matrimonio bahá’í; en la República Dominicana, Guayana, Hawai, Islandia, Italia, Kenia y Luxemburgo se reconocen los Días Sagrados Bahá’ís. Una Escuela de Verano ha sido establecida en Liberia y otra más en Canadá, además de lo asignado en el Plan, mientras que ha sido adquirido el terreno para otras en Argentina, Etiopía y Samoa. Se han agregado 25 idiomas nuevos a la lista de la literatura bahá’í disponible, haciendo un total de 397. El número de territorios que han sido abiertos a la Fe asciende a 311, incluyendo los territorios vírgenes recién abiertos del Archipiélago de Chiloe, Bonaire, Islas Phoenix y San Martín y dos territorios adicionales a los indicados bajo el Plan, a saber: las Islas Melville en Australasia y Montserrat en las Islas Winward. Después de una prolongada frustración, la Asamblea Espiritual Nacional de Persia ha logrado finalmente la posesión de la histórica fortaleza de Chihriq, aquella desolada y lóbrega ciudadela que sirvió como la última residencia terrenal del sagrado Báb, y desde donde fue conducido a Su martirio en Tabriz. La realización del reconocimiento de la Fe en Italia, por tanto tiempo perseguido, ha sido una victoria maravillosa, resultando, no sólo en la consecución de la personalidad jurídica de la Asamblea Espiritual Nacional, sino también la de todas las Asambleas Espirituales Locales en Italia y los medios para establecer la Editorial de aquella Asamblea Nacional. En Islandia la Fe ha sido reconocida como una de las religiones de aquella isla. No sólo facilita esto la adquisición de la legalización de la Asamblea Espiritual Local de Reykjavik, sino que le confiere autorización al coordinador de la Asamblea para celebrar matrimonios y entierros bahá’ís, exime a la Fe de ciertos impuestos, permite que se observen los Días Sagrados bahá’ís y abre campo para la adquisición de la legalización cuando se forme la Asamblea Espiritual Nacional de aquel país. El número de Asambleas Espirituales Locales, grupos y localidades exigidos en el Plan se ha cumplido en 53 islas y territorios bajo la dirección de 26 Asambleas Espirituales Nacionales; 5 territorios han formado el número indicado de Asambleas Espirituales Locales y 7 han logrado el número determinado de localidades.
Desde que se elevara el llamamiento hace un año, la enseñanza internacional ambulante, que abarca los cinco continentes y que afecta a casi todas las comunidades nacionales, ha sido emprendida. En Europa se han completado 78 proyectos; en América 43; en Asia 27; y en Australasia 25. Con los de África, el número total asciende a 200. Abrigamos la esperanza de que esta estimulante actividad, tan cercana al corazón del amado Maestro se siga extendiendo constantemente.
Todos estos visibles logros están siendo sostenidos por una actividad de enseñanza y administración constante en todo el mundo –un movimiento continuo, como el incesante oleaje del mar, en la comunidad bahá’í- que es la causa verdadera de su crecimiento. Las Asambleas Nacionales y Locales confrontando problemas difíciles, trazando nuevos planes, asumiendo la responsabilidad de una comunidad creciente en número y conocimientos. Comités luchando por cumplir sus objetivos, la juventud bahá’í en ávida y dedicada actividad, individuos bahá’ís y familias esforzándose por la Causa para dar el Mensaje o celebrar reuniones hogareñas, estos constantes servicios atraen las confirmaciones de Bahá’u’lláh y mientras más apoyados con oraciones y consagración intensa estén y mientras más extensos lleguen a ser, mayor será la carga espiritual que liberarán en el mundo, produciendo una energía espiritual que ninguna otra fuerza sobre la tierra podrá resistir y que eventualmente traerá el triunfo completo de la Causa. Es esta vitalidad orgánica de la Fe lo que se percibe en el Centro Mundial y cuya felicidad deseamos compartir con todos los creyentes.
En el Centro Mundial de la Fe la codificación de las leyes del Kitáb-i-Aqdas y el cotejo de otros textos importantes continúan. El trabajo en la grave tarea que exige la formulación de la Constitución de la Casa Universal de Justicia ha progresado bastante. Se ha continuado el desarrollo y la extensión de los jardines que rodean los recintos sagrados en Haifa y Bahjí. La publicación del Volumen XIII de “The bahá’í world” ha sido emprendida; este libro comprende nueve años, desde 1954 hasta 1963, casi todo el período de la Cruzada de Diez Años e incluye un artículo comprensivo acerca del amado Guardián, redactado por Amatu’l-Bahá Ruhíyyih Khánum. Se está siguiendo activamente un proyecto delineado de relaciones con las Naciones Unidas. Un importante logro suplementario ha sido el restablecimiento de un Centro Audiovisual Internacional Bahá’í, cuya función es la de proveer a todas las Asambleas Espirituales Nacionales con ayudas de enseñanza y profundización, así como acumular y poner índice a los archivos audiovisuales.
Durante todo el año, los servicios de las amadas Manos de la Causa han resplandecido con una luz inagotable. Su constante estímulo a las Asambleas Espirituales Nacionales y a los creyentes en todas partes para que prosigan las metas del Plan y para que obtengan un conocimiento más profundo del verdadero significado de la Revelación de Bahá’u’lláh, contribuye en gran medida al progreso de ese Plan y deberá ejercer un efecto perdurable en el desarrollo de la comunidad bahá’í. Estos pocos valerosos y abnegados creyentes, cuyo lugar en la historia está asegurado para siempre en virtud del nombramiento a su alto oficio, son verdaderamente nuestro precioso legado del amado Guardián y a medida que transcurren los años se acrecienta el honor y el respeto que merece su alto rango, el amor y la admiración de los amigos que invocan sus constantes servicios.
Respondiendo a necesidades particulares, se han efectuado dos cambios en la asignación de las Manos: el regreso de la Mano de la Causa John Robarts al Hemisferio Occidental con una asignación especial en su país de origen, Canadá, y el regreso a África de la Mano de la Causa William Sears. También nos causa gran alegría anunciar que la Mano de la Causa Tarazu’lláh Samandarí, cuyos ojos fueron bendecidos al contemplar a Bahá’u’lláh, representará a la Casa Universal de Justicia en la Conferencia Intercontinental en Chicago, reemplazando al fallecido Leroy Ioas, Mano de la Causa de Dios.
En la esfera internacional el magno proyecto de la erección del Templo de Panamá ha comenzado con la elección del diseño presentado por el Sr. Peter Tillotson, arquitecto inglés. El Sr. Robert McLaughlin, antiguo miembro de la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Decano jubilado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Pricenton, quien sirvió como miembro de la Junta Técnica para la construcción del interior del Templo Madre de Occidente, en Wilmette, ha sido nombrado Arquitecto Consultor de la Casa Universal de Justicia para la construcción del Templo. Los señores Tillotson y McLaughlin visitaron juntos el terreno para el templo y están trabajando en estrecha colaboración. Pronto se publicarán fotografías y dibujos del nuevo Templo y se les mantendrá informados a los amigos del progreso en la construcción de la Casa de Adoración ‘situada entre los dos grandes océanos’, localidad que ‘Abdu’l-Bahá indicara llegaría a ser de importancia trascendental en el futuro y desde donde una vez establecidas las Enseñanzas, “unirían al Este y al Oeste, al Norte y al Sur”.
Las hazañas brillantes de los pioneros durante el segundo año del Plan comienzan a manifestar sus beneficios pero se necesitan aún con gran urgencia, y se seguirán necesitando pioneros en todas partes del mundo para el trabajo de consolidación y el desarrollo de la Fe en los territorios conquistados recientemente y también para los territorios reestablecidos durante los primeros años del Plan. Se necesitan de inmediato 209 pioneros para establecerse en 87 territorios indicados en la lista anexa y ahora se hace un llamamiento para la pronta realización de esta tarea. El servicio en este sumamente meritorio campo está al alcance de todo creyente y se le pide a todo aquel que se sienta estimulado para responder a esta llamada especial, que consulte la lista de territorios y ofrezca sus servicios a su Asamblea Espiritual Nacional. Detalles completos han sido suministrados a las Asambleas Espirituales Nacionales y a los Comités de Pioneros correspondientes respecto a las necesidades en cada territorio.
La constante necesidad de pioneros, así como la proclamación mundial próxima, exigen que se preste particular atención a los frentes domésticos en cada continente, pues ellos son la fuente de potencial humano y de experiencia administrativa- bases firmes de donde comienza toda la difusión dentro del país y fuera de él. Los mayores aumentos en el número de Asambleas Espirituales Locales, grupos y creyentes se hallan en el frente doméstico y estas tareas deberán ser vigorosamente procuradas. Algunas Asambleas Espirituales Nacionales han emprendido estas metas trascendentales mediante la asignación de un número determinado para lograrlas cada año y de esta manera asegurar un enfoque delineado y flexible de todas las necesidades. Se recomienda encarecidamente esta determinada y sistemática prosecución de las metas del frente doméstico.
Se les hace presenta a los amigos las necesidades apremiantes y siempre crecientes del Fondo Bahá’í. Ya han comenzado grandes proyectos y se están iniciando otros que requieren grandes sumas de dinero para poder realizarlos. El Templo de Panamá –el primero de dos que se exigen en el Plan de Nueve Años- el embellecimiento y desarrollo del Centro Mundial mismo, que implica un inevitable aumento de facilidades para satisfacer las crecientes necesidades de la Fe; el mantenimiento del programa de enseñanza de tanta importancia en muchas partes del mundo- todos ellos requieren urgentemente el apoyo de los amigos en todas partes mediante aportaciones regulares y sacrificadas. A medida que la inflación se extiende por el mundo, el consecuente aumento en el costo de vida es equilibrado en los países más opulentos, por lo menos, por rentas personales correspondientes. Los gastos del Fondo Bahá’í son inevitable y seriamente afectados por esta condición inflacionaria que sólo puede remediarse mediante contribuciones generosas y de un número mayor de contribuyentes. La Casa Universal de Justicia opina que las necesidades financieras de la Causa deberán ser subsanadas con la participación universal en las aportaciones y urge a las Asambleas Espirituales Nacionales y Locales a perseguir esta meta con vigor e imaginación, recordándoles a los amigos la súplica del amado Guardián a todos los creyentes a “poner prontamente, de acuerdo con sus circunstancias, su parte en el altar del sacrificio bahá’í”. El hecho de que, sólo nosotros los bahá’ís podemos contribuir financieramente a la Causa es tanto nuestro privilegio como nuestro desafío.
A medida que nos acercamos a la tercera etapa del Plan de 9 Años se abre ante nosotros una perspectiva de oportunidades arrobadoras que conmueven el corazón de todo ardiente adepto de Bahá’u’lláh. Durante más de un siglo hemos trabajado para enseñar la Causa; se han hecho grandes sacrificios, abnegados servicios, enormes esfuerzos para establecer las avanzadas de la Fe en los principales países, territorios e islas sobre la tierra y levantar el sistema del Orden Administrativo alrededor del planeta. Pero la Fe de Bahá’u’lláh permanece aún desconocida para la mayoría de la gente. Al fin, se exhorta a la comunidad del Más Grande Nombre a lanzar, en una escala global y a toda categoría de la sociedad humana, una proclamación permanente y completa del mensaje curativo de que el Prometido ha llegado y que el propósito de su Revelación es el de la unidad y el bienestar de la raza humana. Esta campaña, que ha de prolongarse, tendrá su comienzo en octubre próximo, con el objeto de conmemorar el centenario del sonar de las “primeras notas” de la proclamación de Bahá’u’lláh mismo y que, tomando impulso durante el resto del Plan de Nueve Años, muy bien pudiera llegar a ser la punta de lanza para otros planes que se lanzarán continuamente hasta que la humanidad haya reconocido y con gratitud aclamado a su Señor y Redentor.
Hace cien años que Bahá’u’lláh mismo se dirigió a los reyes, a los gobernantes, a los líderes de las religiones y a todas las gentes del mundo. La Casa Universal de Justicia considera que es su obligación llevar ese Mensaje a los líderes del mundo. Por consiguiente, les presentará, en forma de libro, la esencia del anuncio de Bahá’u’lláh. Se les obsequiará una edición especial titulada “La Proclamación de Bahá’u’lláh” a los Jefes de Estado a principios del período de proclamación y estará disponible para los amigos una edición general en alemán, español, francés, inglés e italiano.
Las Manos de la Causa de Dios, Amatu’l-Bahá Rúhíyyih Khánum, Ugo Giachery, Tarzu’lláh Samandarí, ‘Alí Akbar Furútan, Paul Haney y Abu’l-Qasim Faizí, quienes representarán a la Casa Universal de Justicia en las Conferencias Intercontinentales en Octubre próximo en Panamá, Sidney, Chicago, Kampala, Franckfourt y Nueva Delhi, respectivamente, se reunirán en el Centro Mundial en septiembre varios días antes de la Fiesta de Mashíyyat. Los miembros de la Casa Universal de Justicia se unirán a estas Manos en súplica en el Santuario de Bahá’u’lláh en Bahjí y se reunirán con ellos en la Mansión con objeto de consultar. Desde aquel Sagrado Recinto, estas Manos de la Causa partirán hacia Adrianópolis a hacer una peregrinación extraordinaria al lugar donde fuera revelado el Suríy-i-Mulúk. Cien años después del evento histórico cuyo propósito es conmemorar, se reunirán en la Casa de Bahá’u’lláh en oración y meditación el 27 de septiembre, mientras que los miembros de la Casa Universal de Justicia, en la Más Sagrada Tumba, en Bahjí, se unirán en sus súplicas en la misma celebración por el éxito de las Conferencias y del programa de proclamación. El mundo bahá’í entero, durante el período comprendido entre las Conferencias y el Ridván de 1968, conmemorarán el centenario de la apertura de aquel maravilloso período en la historia humana, cuando las nubes de la Bondad Divina derramaron con profusión sus riquezas sobre los hombres y las puertas del Reino fueron abiertas para que todos los que tuvieran ojos pudiesen ver un nuevo cielo y una nueva tierra, y la nueva Jerusalén descender de Dios.
A continuación de la Fiesta de Mashíyyat, las Manos de la Causa viajarán desde Adrianópolis hacia sus Conferencias, portando cada uno de ellos la preciosa carga de una fotografía de la Bendita Belleza, la que tendrán el privilegio de contemplar los que acudan a las Conferencias. Estas distinguidas Manos dirigirán la palabra en la Conferencia a la que asistan y llevarán consigo un mensaje dirigido a cada una de las Conferencias de parte de la Casa Universal de Justicia, a la que ellos representarán.
Estas seis conferencias, convocadas para conmemorar la apertura de la Proclamación hecha por Bahá’u’lláh mismo y para inaugurar el período de proclamación de Su mensaje por la compañía completa de sus adeptos, sin duda que demostrará otra vez el espíritu de regocijo que llena las reuniones de los amigos y les fortalecerá en su resolución para asir los medios y oportunidades que se les presenten para emitir el divino clamor. Honradas con la presencia de las Manos de la Causa, estas Conferencias, puntos focales del amor y las oraciones de los amigos en todas partes –imanes para atraer el poder espiritual que sólo puede confirmar sus tareas- serán, se espera fervorosamente, potentes fuentes de unidad, entusiasmo espiritual y planteamiento positivo. Se pide a las Asambleas Espirituales Nacionales cerciorarse de que estarán representadas en la Conferencia a celebrar en su continente, de manera que puedan compartir sus planes de proclamación con otras Asambleas Nacionales y, asimismo, tratar con ellas las metas restantes del Plan de Nueve Años.
A todos aquellos amigos en tantos países que sufren diversos grados de restricción y opresión que les impedirá totalmente o les evitará realizar sus conmemoraciones públicas y los programas de proclamación subsiguientes, enviamos un mensaje especial de amor y esperanza. A ellos les trasmitimos el amor y la admiración de sus correligionarios, quienes, en gratitud por su mayor libertad, han decidido lucir en el extranjero tal proclamación del Mensaje Divino que permita allanar el camino para la eventual emancipación del cuerpo completo de la Fe.
La proclamación mundial, el mar desconocido que pronto deberemos navegar, agregará otra misión a nuestro trabajo –dimensión que, a medida que progrese completará y fortalecerá los procesos gemelos de consolidación y difusión. Esta norma de enseñanza, surgida tan próxima a la terminación de la estructura del Orden Mundial, muy bien pudiera ser el medio para llevar adelante el trabajo esencial de consolidación y de hacer más efectiva la sabiduría de la enseñanza obtenida durante un período de cien años, sobre todo porque el Guardián nos ha exhortado a una actividad sistemática y organizada. Por lo tanto, en los países donde tenemos libertad para hacer pública nuestra religión, esta actividad deberá formar parte de nuestro trabajo regular, incluirse en los presupuestos, asignarse a comités locales y nacionales para su estudio e implementación y, sobre todo, para ser coordinada con los programas, con miras a lograr las metas del Plan de Nueve Años. Todo esfuerzo en la proclamación deberá ser apoyado por la enseñanza, en particular localmente, donde la proclamación pública deberá relacionarse con tales esfuerzos. Esta condición es esencial, pues nada sería más desconcertante para millares de personas que oír hablar de la Fe y no tener a donde dirigirse para obtener mayor información.
El amado Guardián escribió: “Tratar de obtener un conocimiento más adecuado de la significación de la estupenda Revelación de Bahá’u’lláh deberá ser, es mi inalterable convicción, la primera obligación y el objeto de constante esfuerzo de cada uno de los fieles adeptos”, declaración que impone la obligación en cada creyente de profundizarse en la Causa firmemente. Es, por tanto, sobre la naturaleza de la profundización, antes que sobre la conveniencia de proseguirla, que deseamos comentar.
Un conocimiento amplio y exacto de la estructura actual de la Administración Bahá’í o de los Estatutos de las Asambleas Locales y Nacionales o de las variadas aplicaciones de la Ley bahá’í bajo las diversas condiciones que rigen al mundo, aunque meritorio, no se debe considerar como la clase de conocimiento primariamente entendido por profundización. Más bien se recomienda una comprensión más clara del propósito de Dios para el hombre y principalmente del propósito inmediato como los revelara y dirigiera Bahá’u’lláh, un propósito tan alejado de los actuales conceptos de bienestar y felicidad humanos como sea posible. Debemos estar constantemente prevenidos no sea que el resplandor y el oropel de una sociedad opulenta nos haga creer que tal conformidad ligera con el mundo moderno como se manifiesta en los movimientos humanitarios o se proclaman como el buen juicio de un gobierno instruido – como extender al género humano los beneficios de un nivel de vida más elevado, educación, atención médica, conocimientos técnicos- satisfarán por sí mismos la gloriosa Misión de Bahá’u’lláh. Al contrario, éstas son las cosas que se nos agregarán cuando busquemos el Reino de Dios y no fueron ellas el objeto por el cual el Báb diera su vida, Bahá’u’lláh soportara tribulaciones que nadie antes que Él había sufrido, el Maestro, y después de Él el Guardián, soportaran sus pruebas y sufrimientos con valor sobrehumano. Más profunda y fundamental fue su perspicacia, penetrando el objeto mismo de la vida humana. No podemos menos que hacer presente a los amigos ciertos temas tratados por Shoghi Effendi en su enérgico discurso “La Meta de un Nuevo Orden Mundial”. “El principio de la unidad del género humano”, escribió, “denota un cambio orgánico en la estructura de la sociedad de hoy, un cambio jamás experimentado en el mundo”. Aludiendo a los “...cambios trascendentales que constituyen los acontecimientos culminantes en la historia de la civilización humana”, afirma que “... no pueden ser vistos en su propia perspectiva sino como ajustes subsidiarios, como preludio a aquella transformación de majestad y alcance únicos que en esta era la humanidad ha de sobrellevar”. En un documento posterior se refiere a la civilización que Bahá’u’lláh ha de establecer como una sola “... con una vida perfecta jamás vista en el mundo y que éste no puede aún concebir”.
Muy queridos amigos. Éste es el tema que debemos proseguir en nuestros esfuerzos para profundizarnos en la Causa. ¿Cuál es el objetivo de Bahá’u’lláh para el género humano? ¿Con qué fin se sometió Él a las crueldades aterradoras y ultrajes que le fueron impuestos? ¿Qué quiere Él decir por ‘un nuevo género humano’? ¿Cuáles serán los cambios graves que Él logrará? Las respuestas a estas preguntas se encuentran en los Escritos Sagrados de nuestra Fe y en su interpretación por ‘Abdu’l-Bahá y el mado Guardián. Dejemos que los amigos se sumerjan en este océano, dejemos que organicen sesiones de estudio periódicas para su consideración continua y, como fortificante en su esfuerzo, que recuerden concienzudamente la obligación de la oración diaria y la lectura de la Palabra de Dios prescrita por Bahá’u’lláh a todos los bahá’ís.
Este abnegado esfuerzo por parte de los amigos, de versarse en la Causa, se hace imprescindible con el advenimiento del programa de proclamación. A medida que esto se realice se prestará atención, cada vez más, a las alegaciones de Bahá’u’lláh y cabe esperar la oposición. “¡Cuán inmensa, cuán gloriosa es la Causa!”, escribió el Maestro. “¡Cuán cruel el ataque de las gentes y de sus semejantes sobre la tierra! En breve se oirá en todas partes el grito de las multitudes en toda África, en América, el gemido del europeo y del turco, el lamento de la India y China. Todos, sin excepción, se levantarán con toda su fuerza para resistir Su Causa. Entonces, los Caballeros del Señor, asistidos por Su merced desde lo Alto, apoyados por la fe, ayudados por el poder del entendimiento y la compresión, y fortalecidos por las legiones de la Alianza, se erguirán y manifestarán la verdad del versículo: “He aquí la confusión que ha acaecido a las tribus del vencido!”. Atentos a las innumerables palabras de amor divino en nuestros Escritos y sabedores de la naturaleza extraordinaria de la crisis que confronta la humanidad, exhortamos a los amigos a una nueva realización de las magnas cosas que se nos exigen en este Día. Debemos recordar que la Bendita Belleza, Bahá’u’lláh, así como “Su Bienamado” antes que Él y ‘Abdu’l-Bahá después de Él, soportaron Sus tribulaciones en este mundo para que la humanidad se librara de los grillos materiales y “obtuviera una libertad efectiva”, “pudiera prosperar y enriquecerse”, “alcanzara una felicidad perdurable y se colmara de alegría”, y nosotros estamos orando para que los esfuerzos de los amigos sean los medios por los cuales esta gloria y esta felicidad sean rápidamente alcanzadas.
Tres años completos han transcurrido desde que comenzara la actual etapa del desenvolvimiento del Plan Divino, una empresa que enlaza a todos los seguidores de Bahá’u’lláh en un esfuerzo espiritual unido. Sólo dos años separan a los amigos de Dios de su conclusión señalada. Los dos movimientos esenciales que continúan impulsando el proceso de crecimiento —el flujo constante de participantes a través de la secuencia de los cursos del instituto de capacitación y el avance de las agrupaciones a lo largo de un continuo de desarrollo— se han visto enormemente fortalecidos con la efusión de energías liberadas por las conferencias de jóvenes celebradas el año pasado. La mayor capacidad que ha adquirido el mundo bahá’í para movilizar a grandes números de jóvenes en el campo del servicio puede rendir ahora mayores frutos. Pues en el tiempo que resta, las tareas cruciales de fortalecer los programas existentes de crecimiento y de iniciar otros nuevos nos emplazan con urgencia. La comunidad del Más Grande Nombre se encuentra en una posición favorable antes de la conclusión de este período para agregar a las agrupaciones en las que ya han surgido estos programas, las dos mil que restan de la meta. Nos alegra sobremanera ver que esta tarea está bien avanzada en todas las regiones remotas del globo, y en una diversidad de circunstancias y contextos, en agrupaciones cuyo número alcanza ya los tres mil. Muchas agrupaciones se encuentran en un punto en que están generando impulso mediante el desarrollo de unas cuantas líneas de acción sencillas. En otras, tras sucesivos ciclos de actividad, ha aumentado el número de personas que están tomando iniciativa dentro del marco del Plan y se ha intensificado el grado de actividad; a medida que la experiencia va realzando la calidad del proceso de educación espiritual, las almas se sienten atraídas más fácilmente a participar en él. De vez en cuando, puede haber una pausa en la actividad o algún obstáculo en el camino; una consulta reflexiva sobre las razones del estancamiento, combinada con paciencia, valor y perseverancia, hace que sea posible recobrar el impulso. En un número cada vez mayor de agrupaciones, el programa de crecimiento está ganando en alcance y complejidad, acorde con la creciente capacidad de los tres protagonistas del Plan —el individuo, la comunidad y las instituciones de la Fe—, y creando un ambiente de apoyo mutuo. Y estamos muy complacidos de que, tal como estaba previsto, haya un número creciente de agrupaciones en las que un centenar o más de personas están facilitando ahora la participación de otras mil o más personas que están tejiendo un patrón de vida espiritual, dinámico y transformador. Subyacente al proceso desde sus comienzos hay, por supuesto, un movimiento colectivo hacia la visión de la prosperidad material y espiritual descrita por Aquel Quien es el Otorgador de Vida al Mundo. Pero cuando participa un número de personas tan elevado, comienza a ser perceptible el movimiento de toda una población. Este movimiento es evidente sobre todo en aquellas agrupaciones donde ha de establecerse un Mashriqu’l-Adhkár local. Uno de ellos, a modo de ejemplo, es el de Vanuatu. Los amigos que residen en la isla de Tanna han realizado un esfuerzo extraordinario para crear conciencia sobre la Casa de Adoración proyectada, y de maneras diversas han incluido ya a no menos de un tercio de los 30.000 habitantes de la isla en una conversación cada vez más amplia sobre su importancia. La capacidad para mantener una conversación elevada entre tantas personas se ha ido cultivando durante años de experiencia de compartir las enseñanzas de Bahá’u’lláh y de ampliar el alcance de un instituto de capacitación dinámico. Los grupos de prejóvenes de la isla están prosperando de manera especial, alentados por el apoyo de los jefes de las aldeas, que ven la manera como los participantes son potenciados espiritualmente. Animados por la unidad y la dedicación que existe entre ellos, estos jóvenes no sólo han superado la languidez de la pasividad en sí mismos sino que, mediante una serie de proyectos prácticos, han encontrado la manera de trabajar por la mejora de su comunidad y, como consecuencia, gentes de todas las edades, incluidos sus padres, se han sentido motivados a emprender acciones constructivas. Entre los creyentes y la sociedad en general, se está reconociendo el beneficio de poder dirigirse a una Asamblea Espiritual Local en busca de orientación y para la resolución de situaciones difíciles y, a su vez, las decisiones de las Asambleas Espirituales se están caracterizando cada vez más por su sabiduría y delicadeza. Hay muchos indicios aquí de que cuando los elementos del marco del Plan de acción se combinan en un todo coherente, el impacto sobre una población puede ser profundo. Y es en el contexto de una expansión y consolidación constantes —recientemente ha concluido el trigésimo ciclo del programa intensivo de crecimiento— donde los amigos están analizando activamente, junto con el resto de los habitantes de la isla, lo que significa que se erija en su entorno un Mashriqu’l- Adhkár, un «centro colectivo para las almas de los hombres». Con el apoyo activo de los dirigentes tradicionales, los isleños de Tanna han ofrecido no menos de un centenar de ideas para el diseño del Templo, lo que demuestra el grado en que la Casa de Adoración ha cautivado la imaginación y abierto perspectivas fascinantes de la influencia que ejercerá sobre las vidas de los que habiten bajo su sombra. Este alentador relato tiene su correspondencia en numerosas agrupaciones avanzadas donde las implicaciones de las enseñanzas de Bahá’u’lláh se están haciendo notar en las condiciones de vida de sus barrios y aldeas. En cada una de ellas, la población cada vez más consciente de la Persona de Bahá’u’lláh está aprendiendo, mediante de la reflexión sobre la experiencia, la consulta y el estudio, la manera de llevar a la acción las verdades consagradas en Su Revelación, de tal manera que el círculo creciente de familia espiritual se ve cada vez más estrechamente unido por lazos de adoración y servicio colectivos. En muchos sentidos, las comunidades que más han avanzado están trazando un camino atrayente que otros pueden seguir. Sin embargo, cualquiera que sea el nivel de actividad dentro de una agrupación, lo que fomenta el progreso en el camino del desarrollo es la capacidad de aprendizaje de los amigos de la agrupación dentro de un marco común. Cada persona tiene su parte en esta empresa, y la contribución de cada uno sirve para enriquecer el conjunto. Las agrupaciones más dinámicas son aquellas en las que, independientemente de los recursos que posee la comunidad o del número de actividades que se están llevando a cabo, los amigos son conscientes de que su tarea consiste en identificar lo que se necesita para que haya progreso — la capacidad naciente que debe desarrollarse, la habilidad nueva que debe adquirirse, los iniciadores de una labor embrionaria que deben acompañarse, el espacio de reflexión que debe cultivarse, el esfuerzo colectivo que debe coordinarse— y luego encontrar maneras creativas para facilitar el tiempo y los recursos necesarios para lograrlo. El hecho de que cada conjunto de circunstancias presenta sus propios desafíos hace posible que cada comunidad no sólo se beneficie de lo que se aprende en el resto del mundo bahá’í sino que contribuya también ese
acervo de conocimientos. La conciencia de esta realidad nos libera de la búsqueda infructuosa de una fórmula rígida para la acción, permitiendo al mismo tiempo que la experiencia adquirida en entornos diversos contribuya al proceso de crecimiento a medida que va tomando forma concreta en el ambiente propio. Todo este enfoque es completamente contrario a las nociones estrechas de «éxito» y «fracaso» que engendran agitación o paralizan la voluntad. Se requiere desprendimiento. Cuando el esfuerzo se lleva a cabo enteramente por amor a Dios, todo lo que ocurra Le pertenece a Él y cada victoria conseguida en Su Nombre es una ocasión para celebrar Su alabanza. Hay tanto en los Escritos de nuestra Fe que describe la relación entre el esfuerzo realizado y la ayuda celestial otorgada como respuesta: «Si tan sólo hacéis el esfuerzo —nos asegura el Maestro en una de Sus Tablas— con seguridad brillarán estos esplendores, derramarán su lluvia estas nubes de misericordia, se levantarán y soplarán estos vientos vivificantes y este perfumado almizcle será difundido por doquier». En nuestras visitas frecuentes a los Santuarios Sagrados, rogamos fervientemente por ustedes que el Todopoderoso les sostenga y fortalezca, que sus esfuerzos por llegar a aquellos que aún no conocen las enseñanzas divinas y confirmarlos en Su Causa sean abundantemente bendecidos, y que su confianza en Sus favores ilimitados sea inquebrantable. Jamás están ausentes de nuestras oraciones, y nunca dejaremos de recordar sus consagrados actos de fidelidad en nuestras plegarias. Considerando los imperativos que los seguidores de la Bendita Belleza tienen por delante a lo largo de los próximos dos años, el enfático llamamiento del Maestro a la acción es un estímulo para el espíritu: «Desgarrad los velos, eliminad los obstáculos, ofreced el agua vivificadora y mostrad el camino de la salvación».
«El Libro de Dios está completamente abierto y Su Palabra emplaza al género humano a volverse a Él». En tan conmovedores términos describe la Suprema Pluma el advenimiento del día de la unión y de la congregación. Bahá’u’lláh prosigue: «Prestad atención, oh amigos de Dios, a la voz de Aquel a Quien el mundo ha agraviado, y sosteneos firmemente de todo aquello que ha de exaltar a Su Causa». Y continúa exhortando a Sus seguidores: «Con la mayor amistad y con espíritu de perfecta fraternidad, reuníos a consultar, y dedicad los preciosos días de vuestras vidas al mejoramiento del mundo y a la promoción de la Causa de Aquel que es el Anciano y Soberano Señor de todo».
Amados colaboradores: Este pronunciamiento tan emotivo nos viene a la mente de manera espontánea al contemplar los esfuerzos consagrados que ustedes realizan en todo el mundo en respuesta al llamamiento de Bahá’u’lláh. Puede advertirse por doquier la espléndida respuesta a Su llamado. Para los que se detienen a reflexionar sobre el desenvolvimiento del Plan Divino, se vuelve imposible ignorar cómo el poder contenido en la Palabra de Dios cobra ascendencia en los corazones de mujeres y hombres, niños y jóvenes, en un país tras otro, en agrupación tras agrupación.
Una comunidad mundial está refinando su capacidad de leer su realidad inmediata, analizar sus posibilidades, y emplear sabiamente los métodos e instrumentos del Plan de Cinco Años. Como se esperaba, con gran rapidez se está acumulando experiencia en aquellas agrupaciones donde se están haciendo avanzar las fronteras del aprendizaje de manera consciente. En estos lugares, son bien comprendidos los medios que permiten que un número cada vez mayor de personas fortalezca su capacidad de servicio. Un instituto de capacitación vibrante actúa como puntal de los esfuerzos de la comunidad para impulsar el Plan, y las destrezas y habilidades desarrolladas mediante la participación en los cursos del instituto se despliegan sobre el terreno lo más rápido posible. Algunos, mediante sus interacciones sociales cotidianas, se encuentran con almas abiertas a la exploración de temas espirituales, búsqueda esta que se lleva a cabo en una variedad de entornos; otros están en situación de responder a la receptividad de una aldea o barrio, tal vez por haberse trasladado a la zona. Un número creciente se levanta a asumir responsabilidades, engrosando así las filas de quienes sirven como tutores, animadores y maestros de niños, de los que administran y coordinan, o de los que de alguna otra manera trabajan para apoyar las labores. El compromiso de los amigos con el aprendizaje se manifiesta a través de la constancia de sus propios esfuerzos y de su voluntad de acompañar a otros en los suyos. Además, son capaces de tener siempre presente dos perspectivas complementarias sobre el modelo de acción que se desarrolla en la agrupación: una, los ciclos trimestrales de actividad —el pulso rítmico del programa de crecimiento— y otra, las distintas etapas de un proceso de educación para los niños, para los prejóvenes, y para los jóvenes y adultos. Aunque comprenden claramente la relación que enlaza estas tres etapas, los amigos son conscientes de que cada una tiene su propia dinámica, sus propias necesidades, y sus propios méritos inherentes. Por encima de todo, son conscientes de la intervención de poderosas fuerzas espirituales, cuyo funcionamiento puede discernirse tanto en los datos cuantitativos que reflejan el progreso de la comunidad como en la variedad de relatos acerca de sus logros. Lo que es especialmente prometedor es que muchos de estos rasgos distintivos y destacados que caracterizan a las agrupaciones más avanzadas son también evidentes en comunidades que se hallan en fases mucho más tempranas de su desarrollo.
A medida que la experiencia de los amigos se ha vuelto más profunda, ha aumentado su capacidad de fomentar dentro de una agrupación un modelo de vida rico y complejo, abarcando cientos e incluso miles de personas. Cuánto nos complace observar las múltiples perspectivas que los creyentes están adquiriendo como fruto de sus esfuerzos. Comprenden, por ejemplo, que el desenvolvimiento gradual del Plan en el ámbito de la agrupación es un proceso dinámico, necesariamente complejo, y que no se presta a una simplificación fácil. Ven cómo avanza a medida que aumenta su capacidad tanto para impulsar los recursos humanos como para coordinar y organizar bien las acciones de los que se levantan. Los amigos se dan cuenta de que a medida que se potencian estas capacidades, se hace posible integrar una gama más amplia de iniciativas. Igualmente, han llegado a reconocer que cuando se incorpora un nuevo elemento, este requiere una atención especial por cierto tiempo, pero ello no disminuye de manera alguna el valor de otros aspectos de sus labores de construcción de comunidad. Pues entienden que para que el aprendizaje sea su modo de funcionamiento, deben estar alerta a las posibilidades que ofrece cualquier instrumento del Plan que resulte ser especialmente apropiado para determinado momento y, cuando sea necesario, dedicar más energía a su desarrollo; ello no significa, sin embargo, que cada persona deba ocuparse del mismo aspecto del Plan. Los amigos también han aprendido que no es necesario que el enfoque principal de la fase de expansión de todos los ciclos de un programa de crecimiento gire en torno a un mismo objetivo. Las circunstancias pueden requerir, por ejemplo, que en un ciclo determinado la atención se concentre principalmente en invitar a las almas a abrazar la Fe mediante una intensificación de las labores de enseñanza, llevadas a cabo de manera individual o colectiva; en otro ciclo, el enfoque podría orientarse a multiplicar una actividad básica determinada.
Por otro lado, los amigos son conscientes de que la labor de la Causa avanza a ritmos diferentes en lugares diferentes, y con buena razón —al fin y al cabo, es un fenómeno orgánico— , y cada ocasión de avance que observan les llena de gozo y aliento. De hecho, reconocen el beneficio que se deriva de la contribución de cada individuo al progreso del conjunto, y por tanto todos valoran el servicio prestado por cada persona, de acuerdo con las posibilidades que les ofrecen sus propias circunstancias. Las reuniones de reflexión se entienden cada vez más como ocasiones en las que los esfuerzos de la comunidad son, en su conjunto, objeto de deliberación seria y edificante. Los participantes se informan de lo que se ha hecho en general, comprenden sus propios esfuerzos dentro de ese contexto, y realzan su conocimiento sobre el proceso de crecimiento mediante la asimilación de los consejos de las instituciones, y aprovechando la experiencia de sus correligionarios. Semejante experiencia se comparte también en muchos otros espacios que surgen para la consulta entre los amigos que participan intensamente en labores específicas, ya sea dedicándose a una línea de acción común o sirviendo en un determinado sector de la agrupación. Todo este entendimiento se ubica en una apreciación más amplia de que el progreso se logra más fácilmente en un ambiente impregnado de amor, un ambiente en el que los defectos se pasan por alto con tolerancia, los obstáculos se superan con paciencia y los enfoques ya probados se acogen con entusiasmo. Y es así cómo, mediante la sabia dirección de las instituciones y agencias de la Fe que operan en todos los niveles, los esfuerzos de los amigos, por modestos que sean individualmente, confluyen en un esfuerzo colectivo para asegurar que la receptividad al llamado de la Bendita Belleza se identifique con rapidez y se nutra con eficacia. Una agrupación en estas condiciones es claramente una donde las relaciones entre el individuo, las instituciones y la comunidad —los tres protagonistas del Plan— evolucionan con solidez.
En este panorama de floreciente actividad, un prospecto merece mención especial. En el mensaje que les dirigimos hace tres años, expresábamos la esperanza de que los amigos de agrupaciones con programas intensivos de crecimiento en marcha procuraran aprender más acerca de las maneras de construir comunidad mediante el desarrollo de centros de actividad intensa en barrios y aldeas. Nuestras esperanzas se han visto superadas, pues incluso en agrupaciones donde el programa de crecimiento aún no ha alcanzado intensidad, los esfuerzos de unos pocos por iniciar actividades básicas entre los residentes de pequeños sectores, una y otra vez han demostrado su eficacia. En el fondo, este planteamiento se centra en la respuesta a las enseñanzas de Bahá’u’lláh de parte de poblaciones que están listas para la transformación espiritual que Su Revelación fomenta. Mediante la participación en el proceso educativo promovido por el instituto de capacitación, se sienten motivados a rechazar la apatía y la indiferencia inculcadas por las fuerzas de la sociedad y, en su lugar, a proseguir pautas de acción que logran transformar la vida. Cuando este planteamiento ha evolucionado durante varios años en un barrio o aldea y los amigos han mantenido su enfoque, se vuelven evidentes, gradual pero inequívocamente, los extraordinarios resultados. Los jóvenes se empoderan para asumir la responsabilidad del desarrollo de los menores a su alrededor. Las generaciones mayores acogen con agrado la contribución de los jóvenes a las conversaciones significativas sobre los asuntos de toda la comunidad. Para los jóvenes y mayores por igual, la disciplina cultivada a través del proceso educativo de la comunidad desarrolla la capacidad para la consulta, y surgen nuevos espacios para las conversaciones llenas de propósito. Sin embargo, el cambio no se limita meramente a los bahá’ís y a los que participan en las actividades básicas requeridas por el Plan, de quienes sería lógico esperar que, con el tiempo, adoptaran nuevas formas de pensar. El espíritu mismo del lugar se ve afectado. Una actitud devocional cobra forma dentro de gran parte de la población. Las manifestaciones de la igualdad entre hombres y mujeres se hacen más evidentes. La educación de los pequeños, tanto niños como niñas, reclama mayor atención. El carácter de las relaciones dentro de las familias —forjadas por supuestos que se remontan a siglos— cambia de manera perceptible. Se impone un sentido del deber para con la comunidad inmediata y el entorno físico de la persona. Incluso la lacra del prejuicio, que proyecta su sombra nefasta en todas las sociedades, comienza a ceder ante la fuerza irresistible de la unidad. En síntesis, el trabajo de construcción de comunidad al que se dedican los amigos ejerce influencia en aspectos de la cultura.
Al tiempo que la expansión y consolidación han progresado de manera constante durante el último año, han avanzado igualmente otras áreas importantes de actividad, a menudo en forma muy paralela. Como ejemplo notable, los avances en el ámbito de la cultura que se registran en algunas aldeas y barrios se deben en gran parte a lo que se está aprendiendo de la participación bahá’í en la acción social. Nuestra Oficina de Desarrollo Económico y Social ha elaborado recientemente un documento en el que se condensan treinta años de experiencia acumulada en este campo, desde que se estableció dicha Oficina en el Centro Mundial Bahá’í. Entre las observaciones que hace, está el hecho de que el instituto de capacitación confiere un impulso vital a los esfuerzos por participar en la acción social. Esto no se debe simplemente al aumento de recursos humanos que genera. Las percepciones espirituales, las cualidades y las facultades que se cultivan mediante el proceso del instituto han demostrado ser tan vitales para la participación en la acción social como lo son para la contribución al proceso de crecimiento. Se explica, además, cómo las distintas esferas de actividad de la comunidad bahá’í se rigen por un marco conceptual común y evolutivo, compuesto de elementos que se refuerzan mutuamente, si bien asumen manifestaciones diversas en distintos ámbitos de acción. El documento que hemos descrito recientemente se ha compartido con las asambleas espirituales nacionales, a las cuales invitamos a que, en consulta con los Consejeros, consideren cómo los conceptos que se exploran en el mismo pueden ayudar a realzar los esfuerzos actuales que se ejercen bajo su patrocinio en el área de la acción social, y a elevar la conciencia de esta notable dimensión de la labor bahá’í. Esto no debiera interpretarse como un llamado colectivo a la acción generalizada en este campo —la germinación de la acción social ocurre de manera natural, a medida que cobra fuerza una comunidad en crecimiento— pero ha llegado el momento de que los amigos reflexionen más profundamente sobre las implicaciones de sus esfuerzos para la transformación de la sociedad. El aumento del aprendizaje que se está produciendo en este campo incrementa las exigencias impuestas sobre la Oficina de Desarrollo Social y Económico, y se están tomando medidas para garantizar que, del mismo modo, evolucione su funcionamiento.
Una característica especialmente notable de los últimos doce meses ha sido la frecuencia con la que, en una abundante variedad de contextos, se identifica a la comunidad bahá’í con esfuerzos encaminados a lograr el mejoramiento de la sociedad, en colaboración con personas de ideas afines. Desde la esfera internacional hasta las bases de la vida de las aldeas, los líderes del pensamiento en todo tipo de entornos han manifestado ser conscientes de que los bahá’ís no solo desean de corazón el bienestar de la humanidad, sino que tienen una concepción convincente de lo que se necesita lograr y de los medios efectivos para hacer realidad sus aspiraciones. Estas expresiones de aprecio y de apoyo han llegado también de algunos sectores nunca antes esperados. Por ejemplo, incluso en la Cuna de la Fe, a pesar de los formidables obstáculos colocados en su camino por el opresor, los bahá’ís cuentan con el creciente reconocimiento de las profundas implicaciones que tiene su mensaje para el estado de su nación y con el respeto por su inquebrantable determinación para contribuir al progreso de su patria.
El sufrimiento que han soportado los fieles en Irán, sobre todo en las décadas transcurridas desde el comienzo de la última ola de persecuciones, ha estimulado a sus hermanos y hermanas de otros países a acudir en su defensa. De entre los dones inapreciables que la comunidad mundial bahá’í ha adquirido como consecuencia de esa entereza, al respecto mencionamos este: una red impresionante de entidades especializadas a nivel nacional que han demostrado ser capaces de fomentar relaciones con los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil de manera sistemática. Paralelamente, la evolución de planes sucesivos ha mejorado la capacidad de la comunidad para participar en los discursos predominantes en cualquier espacio donde se conduzcan, desde conversaciones personales hasta foros internacionales. En las bases, la participación en este tipo de empresa se crea de manera natural, por medio del mismo enfoque orgánico que caracteriza el aumento constante de la participación de los amigos en la acción social, y no se requiere esfuerzo especial alguno para estimularla. A nivel nacional, sin embargo, se está convirtiendo con mayor frecuencia en objeto de atención para estas mismas entidades especializadas que ya funcionan en decenas de comunidades nacionales, y se desarrolla de acuerdo con el modelo familiar y fructífero de acción, reflexión, consulta y estudio. Para realzar esos esfuerzos, facilitar el aprendizaje en esta esfera, y garantizar que las medidas adoptadas sean coherentes con las demás labores de la comunidad bahá’í, hemos establecido recientemente la Oficina de Discurso Público en el Centro Mundial Bahá’í. Le instaremos a que apoye a las asambleas espirituales nacionales en esta materia mediante la paulatina promoción y coordinación de actividades y la sistematización de experiencias.
Alentadores progresos se dan también en otras áreas. En Santiago de Chile, donde se está erigiendo el Templo Madre de América del Sur, las obras continúan a buen ritmo. Se han completado las construcciones de hormigón de los cimientos, el sótano y el túnel de servicio, así como las columnas que sostendrán la superestructura. Crece la expectativa asociada con este proyecto, y un sentimiento de interés similar se está suscitando en los siete países en los que se han de levantar Mashriqu’l-Adhkárs nacionales o locales. Han comenzado los preparativos en cada uno de ellos, y los aportes de los creyentes al Fondo de los Templos han empezado a utilizarse; sin embargo, las consideraciones de tipo práctico como puedan ser la ubicación, el diseño y los recursos representan solo un aspecto de la labor que están realizando los amigos. La suya es, esencialmente, una labor espiritual, una tarea en la que participa toda la comunidad. El Maestro se refiere al Mashriqu’l-Adhkár como el «imán de las confirmaciones divinas», «los fuertes cimientos del Señor», y «el firme pilar de la Fe de Dios». Dondequiera que se establezca, será naturalmente un componente integral del proceso de construcción de comunidad que lo rodea. En aquellos lugares donde habrá de levantarse una Casa de Adoración, la conciencia de esta realidad está ya ahondando entre las filas de los creyentes, que reconocen que sus vidas colectivas deben reflejar cada vez más esa unión de adoración y servicio que encarna el Mashriqu’l-Adhkár.
Así pues, en todos los frentes vemos a la comunidad bahá’í marchando hacia adelante con paso firme, avanzando en su comprensión, deseosa de adquirir mayor entendimiento derivado de la experiencia, dispuesta a asumir nuevas tareas cuando los recursos lo permiten, ágil en su respuesta a nuevos imperativos, consciente de la necesidad de asegurar la coherencia entre las distintas áreas de actividad a las que se dedica, totalmente entregada al cumplimiento de su misión. Su entusiasmo y dedicación se evidencian en el tremendo fervor generado por el anuncio de hace unos dos meses de la convocatoria de 95 conferencias de juventud en todo el mundo. Es gratificante la reacción de los jóvenes mismos así como las muestras de apoyo expresadas por sus hermanos en la Fe, quienes aprecian la forma en que los seguidores más jóvenes del Bahá’u’lláh proporcionan un estímulo vital para todo el cuerpo de la Causa.
Nos llenan de esperanza las sucesivas pruebas que observamos de la difusión del mensaje de Bahá’u’lláh, del alcance de su influencia y la creciente conciencia de los ideales que este encierra. En esta temporada de aniversarios, traemos a la memoria ese «Día de la felicidad suprema», separado de este Riḍván por un siglo y medio, cuando la Belleza de Abhá proclamó por primera vez Su Misión a Sus compañeros en el Jardín de Najíbíyyih. Desde ese santificado lugar, la Palabra de Dios se ha extendido a todas las ciudades y costas, convocando a la humanidad a un encuentro con su Señor. Y a partir de ese primer séquito de amantes embriagados de Dios ha florecido una diversa comunidad con propósito, flores multicolores en el jardín que Él ha cultivado. Con cada día que pasa, un número creciente de almas que recién se han despertado se vuelven suplicantes hacia Su Santuario, el lugar en el que nosotros, en honor a ese Día bendito, y en agradecimiento por cada favor otorgado a la comunidad del Más Grande Nombre, inclinamos nuestras cabezas en oración ante el Sagrado Umbral.
A media tarde del undécimo día de la festividad de Riḍván, cien años atrás, ‘Abdu’l-Bahá,
de pie y en presencia de varios centenares de personas, levantaba una pica y con ella removía el
césped que cubría el sitio del Templo situado en Grosse Pointe, al norte de Chicago. Los
invitados a colocar esa primera piedra con Él aquel día de primavera procedían de diversos
orígenes: noruegos, indios, franceses, japoneses, persas y nativos americanos, por citar solo
algunos. Era como si la Casa de Adoración, aún sin erigir, estuviese realizando el anhelo,
expresado por el Maestro en la víspera de la ceremonia, de que en todo edificio de este tipo «la
humanidad pudiese hallar un lugar de encuentro» y que «de sus patios abiertos de santidad»
pudiese salir la proclamación de la unicidad de la humanidad.
Los presentes en esa ocasión, al igual que todos los que Le escucharon en el transcurso de
Sus viajes a Egipto y al Occidente, debieron de comprender solo vagamente el gran alcance de
Sus palabras, para la sociedad, para sus valores y sus preocupaciones. Aún hoy, ¿hay quien
pueda afirmar que ha percibido más que un indicio, lejano y vago, de la futura sociedad que
está destinada a surgir de la Revelación de Bahá’u’lláh? Que nadie suponga que la civilización
hacia la cual las enseñanzas divinas conducen a la humanidad surgirá de unos meros ajustes al
orden actual. En absoluto. En una charla que impartió ‘Abdu’l-Bahá días después de haber
puesto la primera piedra del Templo Madre del Occidente, afirmó que «entre los resultados de
la manifestación de las fuerzas espirituales está el que el mundo humano se adaptará a una
nueva forma social» y que «se pondrá de manifiesto la justicia de Dios en todas las condiciones
y asuntos humanos». Estas y otras innumerables palabras del Maestro hacia las cuales se está
volviendo la comunidad bahá’í repetidas veces en este centenario hacen más evidente la
distancia que separa a la sociedad, tal como está organizada actualmente, de la extraordinaria
visión que ofrendó Su Padre al mundo.
Infortunadamente, pese a los encomiables esfuerzos de las personas bienintencionadas
que por doquier trabajan por mejorar las condiciones de la sociedad, son muchos los que
consideran insuperables los obstáculos para el logro de semejante visión. Sus esperanzas se ven
frustradas ante los supuestos erróneos sobre la naturaleza humana que hasta tal punto han
permeado las estructuras y tradiciones de buena parte de la vida actual, que llegan a
considerarse como hechos probados. Esos supuestos no parecen tener en cuenta la
extraordinaria reserva de potencial espiritual a la que toda alma iluminada tiene acceso; más
bien, se emplean para justificar las debilidades de la humanidad, ejemplos de las cuales a diario
contribuyen a arraigar más un sentimiento común de desesperación. Una maraña de velos de
falsas premisas oscurece así una verdad fundamental: el estado en que está el mundo refleja una distorsión del espíritu humano, no su naturaleza esencial. El propósito de cada Manifestación de
Dios es llevar a cabo una transformación tanto de la vida íntima como de las condiciones
externas de la humanidad. Y esa transformación ocurre naturalmente conforme un grupo cada
vez más numeroso de personas unidas por los preceptos divinos se esfuerza colectivamente por
desarrollar las capacidades espirituales para contribuir a un proceso de cambio de la sociedad.
Las teorías prevalecientes de esta época, de forma semejante al suelo duro que horadara el
Maestro hace un siglo, pueden parecer impenetrables a todo cambio, mas no hay duda de que se
desvanecerán y que por «las lluvias primaverales de la munificencia de Dios» brotarán con
frescor y hermosura «las flores del verdadero entendimiento».
Damos gracias a Dios de que ustedes, la Comunidad de Su Más Grande Nombre,
mediante la potencia de Su Palabra, están cultivando entornos donde puede florecer el
verdadero entendimiento. Aun quienes sufren encarcelamiento por la Fe, con su sacrificio
indecible y su constancia están permitiendo que los «jacintos del conocimiento y sabiduría»
florezcan en los corazones solidarios. En todo el planeta, mediante la aplicación de las
disposiciones del Plan de Cinco Años, almas anhelantes están empeñadas en el trabajo de
construcción de un nuevo mundo. Tan bien se han entendido sus características que no se hace
necesario comentar más al respecto en este momento. Ofrecemos nuestras súplicas ante el
Umbral de una Providencia Todogenerosa para que la ayuda del Concurso Supremo le sea
otorgada a cada uno de ustedes conforme aportan al progreso del Plan. Abrigamos el ferviente
deseo —que se aviva cuando contemplamos los abnegados esfuerzos que realizaron durante el
pasado año— de que ustedes intensifiquen la aplicación del conocimiento sólido que van
adquiriendo en la experiencia. Ahora no es el momento de detenerse; demasiados son los que
siguen inconscientes de este nuevo amanecer. ¿Quiénes si no ustedes pueden transmitir el
mensaje divino? «Por Dios», exclama Bahá’u’lláh, en alusión a la Causa, «ésta es la liza de la
perspicacia y el desprendimiento, de la visión y la exaltación, donde nadie arremete con su
corcel excepto los valientes jinetes del Misericordioso, quienes se han desprendido de todo
apego al mundo del ser».
Observar al mundo bahá’í en acción es, ciertamente, contemplar un panorama radiante.
En la vida del creyente cuyo deseo, por encima de todo, es invitar a otras personas a comulgar
con el Creador y servir a la humanidad pueden encontrarse signos de la transformación
espiritual que el Señor de la Época ha deseado para toda alma. En el espíritu que anima las
actividades de toda comunidad bahá’í dedicada a elevar la capacidad de sus miembros, la de
tanto jóvenes como adultos, y la de sus amigos y colaboradores, con el fin de promover el bien
común puede percibirse un indicio de la forma como podría llegar a ser una sociedad
fundamentada en las enseñanzas divinas. Y en las agrupaciones avanzadas en las que abunda la
actividad regida por el marco del Plan y se exige mayor coherencia entre las líneas de acción, la
evolución de las estructuras administrativas permite vislumbrar, no importa cuán vagamente,
cómo las instituciones de la Fe asumen paulatinamente una gama más amplia de
responsabilidades con el fin de promover el bienestar y progreso humanos. Sin duda, pues, el
desarrollo del creyente, la comunidad y las instituciones entraña promesas inmensas. Pero por
encima de todo, nos alegra de manera particular observar el tierno afecto y el apoyo mutuo que
distinguen las relaciones que unen a los tres.
En contraste, las relaciones entre los tres actores correspondientes en el mundo en
general, el ciudadano, el cuerpo político y las instituciones de la sociedad, reflejan los
desacuerdos que caracterizan la turbulenta fase de transición por la que atraviesa la humanidad.
Renuentes a actuar como partes interdependientes de un todo orgánico, están enzarzados en una lucha por el poder que a la larga resulta inútil. Qué sociedad tan diferente la que describe
‘Abdu’l-Bahá en incontables Tablas y charlas, en la que la conciencia de la unicidad de la
humanidad moldea tanto las interacciones cotidianas como las relaciones entre los estados.
Relaciones imbuidas de esta conciencia son las que los bahá’ís y sus amigos cultivan en las
aldeas y barrios del mundo; de ellas pueden percibirse las fragancias puras de la reciprocidad y
la cooperación, de la concordia y el amor. En estos entornos sin pretensión alguna está
surgiendo una alternativa a las tan conocidas luchas de la sociedad. Así, se hace evidente que la
persona, al expresarse responsablemente, participa de manera reflexiva en las consultas
dirigidas al bien común y deja de lado la tentación de insistir en su opinión personal; la
institución bahá’í que es consciente de la necesidad de coordinar las acciones y encauzarlas
hacia fines fecundos aspira no a controlar, sino a nutrir y alentar; la comunidad que aspira a
hacerse cargo de su propio desarrollo considera valiosísima la unidad que se consigue a través
de la participación plena en los planes trazados por las instituciones. Por la influencia de la
Revelación de Bahá’u’lláh las relaciones entre los tres están adquiriendo una nueva calidez, una
nueva vida; ellos, en su conjunto, constituyen una matriz en cuyo seno madura paulatinamente
una civilización espiritual mundial que lleva el distintivo de la inspiración divina.
La luz de la Revelación está destinada a iluminar todos los ámbitos de actividad; en cada
uno de ellos han de transformarse las relaciones que sostienen a la sociedad; en cada uno de
ellos el mundo busca ejemplos de cómo los seres humanos deben ser unos con otros. Les
proponemos que examinen, dado el prominente papel que ha jugado en el estado de agitación
en el que se hallan embrolladas tantas personas, la vida económica de la humanidad, que tolera
la injusticia con indiferencia y considera la ganancia desproporcionada como el emblema del
éxito. Estas perniciosas actitudes están arraigadas tan profundamente que resulta difícil
imaginar cómo una persona sola pueda alterar las normas prevalecientes por las que se que
rigen las relaciones en esta esfera. Desde luego hay prácticas que los bahá’ís evitarán, como son
la falta de honradez en sus transacciones o la explotación económica de otras personas.
Observar fielmente las amonestaciones divinas exige que no haya ninguna contradicción entre
nuestro comportamiento en lo económico y nuestras creencias como bahá’ís. Una sola alma,
aplicando en su vida los principios de la Fe relacionados con la justicia y la equidad, es capaz
de fijar un estándar muy superior al umbral bajo con el que el mundo se mide a sí mismo. La
humanidad está cansada de verse privada de un modelo de vida al que aspirar; contamos con
ustedes para promover comunidades cuya forma de conducirse infunda esperanza al mundo.
En nuestro mensaje de Riḍván de 2001, indicamos que en países en los que hubiera
avanzado lo suficiente el proceso de entrada en tropas y en cuyas comunidades nacionales se
dieran las condiciones favorables, autorizaríamos el establecimiento de Casas de Adoración de
ámbito nacional, cuyo surgimiento se convertiría en un rasgo de la Quinta Época de la Edad
Formativa de la Fe. Con alegría desbordante, anunciamos ahora que en dos países, la República
Democrática del Congo y Papúa Nueva Guinea, se construirán Mashriqu’l-Adhkár nacionales.
Ambos han demostrado haber cumplido los criterios que habíamos establecido, y la respuesta
de sus pueblos a las posibilidades creadas por la serie actual de Planes no ha sido menos que
extraordinaria. Con el último de los templos continentales en Santiago en vías de construcción,
el inicio de proyectos para la construcción de Casas nacionales de Adoración constituye otro
grato testimonio de la penetración de la Fe de Dios en el seno de la sociedad.
Cabe dar un paso más. El Mashriqu’l-Adhkár, descrito por ‘Abdu’l-Bahá como «una de
las instituciones más vitales del mundo» une dos aspectos esenciales e inseparables de la vida
bahá’í: la adoración y el servicio. La unión de ellos también se refleja en la coherencia que existe entre los elementos del Plan que tienen como fin la construcción de comunidad, y
especialmente en el florecimiento de un espíritu devocional que halla su expresión en las
reuniones de oración en comunidad y en un proceso educativo que desarrolla la capacidad para
el servicio a la humanidad. La correlación entre adoración y servicio es especialmente notoria
en agrupaciones del mundo donde las comunidades bahá’ís han crecido considerablemente en
tamaño y vitalidad y donde el compromiso con la acción social es evidente. Algunas han sido
designadas sitios para la difusión del aprendizaje con el fin de nutrir la habilidad de los amigos
para promover el programa de prejóvenes en las regiones vinculadas a los sitios. La capacidad
de asegurar la continuidad de este programa, como indicamos hace poco, también estimula el
desarrollo de los círculos de estudio y de las clases para niños. Así, al margen de su propósito
principal, el sitio de aprendizaje fortalece el esquema de expansión y consolidación en su
totalidad. Es en el seno de estas agrupaciones donde en años venideros puede contemplarse la
construcción de un Mashriqu’l-Adhkár local. Con corazones rebosantes de agradecimiento
hacia la Bendita Belleza, nos alegra informarles que estamos iniciando consultas con las
Asambleas Espirituales Nacionales respectivas sobre la erección de las primeras Casas locales
de Adoración en las siguientes agrupaciones: Battambang (Cambodia), Bihar Sharif (India),
Matunda Soy (Kenia), Norte del Cauca (Colombia) y Tanna (Vanuatu).
Con el fin de apoyar la construcción de los dos Mashriqu’l-Adhkár nacionales y los cinco
locales, hemos decidido crear un Fondo para los Templos en el Centro Mundial Bahá’í en
beneficio de todos estos proyectos. Se invita a los amigos por doquier a aportar con sacrificio al
mismo en la medida de lo posible.
Muy queridos colaboradores: La primera piedra que colocara la mano de ‘Abdu’l-Bahá
hace cien años ha de ser puesta una vez más en otros siete países, lo cual no será nada más que
preludio del día en que, en obediencia al mandato de Bahá’u’lláh, en todas las ciudades y todas
las aldeas se haya alzado un edificio destinado a la adoración del Señor. Desde estos Puntos de
Amanecer del Recuerdo de Dios brillarán los rayos de Su luz y resonarán los himnos de Su
alabanza.
Con el advenimiento de esta gloriosa estación, nuestros ojos se iluminan al contemplar el brillo, recién puesto de manifiesto, de la cúpula dorada que corona el exaltado Santuario del Báb. Al recobrar el lustre excelso previsto por Shoghi Effendi, el majestuoso edificio vuelve a resplandecer día y noche por sobre la tierra, el mar y el cielo, testimoniando la majestad y la santidad de Aquel Cuyos restos sagrados alberga en su seno.
Este momento de gozo coincide con la culminación de un auspicioso capítulo del desenvolvimiento del Plan Divino. Falta tan solo un decenio para que finalice el primer siglo de la Edad Formativa, los primeros cien años que habrán transcurrido bajo el amparo benevolente de la Voluntad y Testamento de ‘Abdu’l-Bahá. El Plan de Cinco Años que ahora concluye da paso a un nuevo Plan, cuyos rasgos ya han sido objeto de estudio intenso en todo el mundo bahá’í. De hecho, la respuesta que ha recibido nuestro mensaje dirigido a la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros, lo mismo que el mensaje de Riḍván de hace doce meses, no hubiera podido resultar más gratificante para nosotros. No contentos con una comprensión fragmentada de su contenido, los amigos acuden a estos mensajes una y otra vez, solos y en grupos, en reuniones formales o en encuentros esporádicos. Su entendimiento se enriquece mediante su participación activa y documentada en los programas de crecimiento que se desarrollan en sus agrupaciones. Como consecuencia, en pocos meses la comunidad mundial bahá’í ha asimilado conscientemente todo aquello que le habrá de procurar el impulso necesario para iniciar el próximo decenio con confianza.
Durante el mismo lapso, se han acumulado en continentes diversos casos de convulsión política y crisis económica que han sacudido a gobiernos y pueblos. Hay sociedades que han sido puestas al borde de la insurrección, y en casos notables llevadas a la revolución misma. Los dirigentes se están dando cuenta de que ni las armas ni las riquezas garantizan la seguridad. Allá donde las aspiraciones del pueblo han permanecido incumplidas se acumulan reservas de indignación. Evocamos las inequívocas amonestaciones de Bahá’u’lláh a los gobernantes de la tierra: «Vuestros pueblos son vuestros tesoros. Tened cuidado, no sea que vuestro dominio viole los mandamientos de Dios y entreguéis a vuestros protegidos a manos del ladrón». Una advertencia: no importa qué tan fascinante sea el espectáculo del fervor de las personas por el cambio, se debe recordar que hay intereses que manipulan el curso de los acontecimientos. Y que mientras el remedio prescrito por el Médico divino no sea administrado, las tribulaciones de esta época persistirán y se agravarán. Quienquiera que observe el momento presente con A los bahá’ís del mundo 2 Riḍván 2011 atención advertirá fácilmente la desintegración acelerada, esporádica pero inexorable, de un orden mundial deplorablemente defectuoso.
Sin embargo, por otro lado, se percibe su contrapeso: el proceso constructivo que el Guardián asoció con «la naciente Fe de Bahá’u’lláh» y describió como «el precursor del Nuevo Orden Mundial que esa Fe dentro de poco ha de establecer». Sus efectos indirectos pueden verse en la efusión del sentimiento, especialmente entre los jóvenes, que brota del anhelo de contribuir al proceso de desarrollo de la sociedad. Que este profundo anhelo, que surge inexorablemente del espíritu humano en cada país, pueda expresarse de forma tan elocuente en la labor que la comunidad bahá’í lleva a cabo para construir la capacidad de las diversas poblaciones del planeta de actuar con eficacia, es una generosidad concedida a los seguidores de la Antigua Belleza. ¿Qué otro privilegio puede ser comparable con este?
Para comprender mejor esta labor, que cada creyente fije su atención en ‘Abdu’l-Bahá, de Quien, en este momento, se celebra el centenario de Su «trascendental periplo» a Egipto y a Occidente. Él expuso incesantemente las enseñanzas en toda clase de espacios sociales: en hogares y sedes de misiones; en iglesias y sinagogas; en parques y plazas públicas; en trenes y transatlánticos; en clubes y sociedades, y en escuelas y universidades. Inflexible en Su defensa de la verdad, pero infinitamente gentil en Su trato, aplicó los principios divinos universales a las exigencias de Su época. A todos sin distinción —autoridades, científicos, trabajadores, niños, padres, exiliados, activistas, clérigos y escépticos— infundía amor y sabiduría, en cualquier necesidad que cada uno tuviese. Al tiempo que elevaba sus almas, confrontaba sus supuestos, reorientaba sus perspectivas, expandía sus conciencias y centraba sus energías. De hecho y de palabra demostraba tal compasión y generosidad que los corazones quedaban transformados por completo. Nadie era rechazado. Albergamos grandes esperanzas de que Sus sinceros admiradores sean inspirados y fortalecidos al evocar continuamente la inigualable trayectoria del Maestro durante el período del centenario. Que vuelvan los ojos hacia Su ejemplo y fijen en él sus miradas; que sea Su ejemplo el que instintivamente los guíe conforme persiguen el propósito del Plan.
Al inicio del primer Plan global de la comunidad bahá’í, Shoghi Effendi describía en poderosos términos las sucesivas etapas en que la luz divina había sido encendida en el Síyáh-Chál, resguardada en la lámpara de la revelación en Baghdád, propagada a países de Asia y África, brillando con mayor fulgor en Adrianópolis y más tarde en ‘Akká, y proyectada allende los mares sobre los demás continentes; del mismo modo, describía las etapas en que se difundiría progresivamente por los estados y dependencias del mundo. Caracterizaba la fase final de este proceso como la «penetración de esa luz […] en todos los territorios restantes del globo», aludiendo a la misma como una «etapa en que la luz de la Fe triunfal de Dios, brillando con todo su poder y gloria, habrá saturado todo el planeta y lo habrá envuelto por completo». Pero por mucho que diste esta meta de ser alcanzada, esa luz ya resplandece intensamente en muchas regiones. En algunos países brilla en cada agrupación. En la tierra en que fuera prendida, esa luz inextinguible arde vivamente, pese a quienes la apagarían de un soplo si pudieran. En diversas naciones, a medida que la Mano de la Providencia enciende uno a uno los cirios de los corazones, el brillo de esa luz aumenta gradualmente en barrios y aldeas enteros, ilumina la conversación reflexiva en todo nivel de la interacción humana, y vierte sus rayos sobre una miríada de iniciativas emprendidas para promover el bienestar de los pueblos. Y en cada caso, esa luz irradia desde un creyente leal, una comunidad vibrante o una Asamblea Espiritual amorosa, cada uno cual faro de luz en la oscuridad. A los bahá’ís del mundo 3 Riḍván 2011 Oramos fervorosamente ante el Sagrado Umbral por que todos ustedes, que son portadores de esa llama imperecedera, se vean rodeados de las poderosas confirmaciones de Bahá’u’lláh, a medida que encienden la llama de la fe en los demás.
Con los corazones llenos de admiracion por los seguidores de Bahá'u'lláh, nos complace anunciar que, al inicio de esta epoca mas alegre de Ridván, en cada continente del mundo hay en marcha un nuevo complemento de programas intensivos de crecimiento, con los cuales se eleva el numero total a nivel mundial mas alla de los 1.500 y se consigue la meta del Plan de Cinco Anos, un ano antes de su finalizacion. Inclinamos nuestras cabezas en senal de agradecimiento a Dios por este logro asombroso, por tan notable victoria. Todos los que han estado en el campo de accion apreciaran la dadiva que El ha conferido a Su comunidad al concederle un ano entero para afianzar la pauta de expansion y consolidacion establecida ahora en todas partes, como preparacion para las tareas que debera emprender en su proxima empresa global: un plan de cinco anos de duracion, el quinto de una serie cuyo objetivo explicito es hacer avanzar el proceso de entrada en tropas.
En estos momentos de regocijo, nos vemos impulsados a aclarar que lo que evoca tan profundo sentido de orgullo y gratitud en nuestros corazones no es tanto la hazana numerica que ustedes han logrado, con lo extraordinaria que ha sido, sino una combinacion de adelantos que se han dado al nivel mas profundo de cultura, de los cuales da testimonio este logro. El mas importante de ellos es el aumento que hemos observado en la capacidad de los amigos para conversar con otras personas sobre temas espirituales y hablarles con facilidad sobre la Persona de Bahá'u'lláh y Su Revelacion. Han entendido bien que la ensenanza es un requisito basico para una vida de entrega generosa.
En mensajes recientes hemos expresado nuestra alegria al ver el aumento constante del ritmo de la ensenanza en todo el mundo. El cumplimiento de esta obligacion espiritual fundamental por parte del creyente siempre ha sido, y sigue siendo, un rasgo esencial de la vida baha'i. Lo que muestra el establecimiento de 1.500 programas intensivos de crecimiento es lo valiente y decidido que ha llegado a ser el grueso de la comunidad al salir de su circulo inmediato de familiares y amigos, dispuesto a ser conducido por la Mano guiadora del Todomisericordioso hacia las almas receptivas en cualquier sector donde vivan. Aun los calculos mas modestos sugieren que actualmente hay decenas de miles de personas que participan en campanas periodicas para crear lazos de amistad, sobre la base de un entendimiento compartido, con quienes antes eran vistos como extranos.
En sus esfuerzos por presentar los aspectos esenciales de la Fe de una manera clara e inequivoca, los creyentes se han beneficiado bastante del ejemplo ilustrativo del Libro 6 del Instituto Ruhi. Cuando se aprecia la logica que esta presentacion conlleva y se supera el impulso de convertirla en una formula, se da origen a una conversacion entre dos almas, una conversacion que se distingue por la profundidad de la comprension que se logra y la naturaleza de la relacion que se establece. En la medida en que dicha conversacion prosiga mas alla del encuentro inicial y se creen amistades genuinas, una iniciativa de ensenanza directa de esta indole puede llegar a ser un catalizador para un proceso duradero de transformacion espiritual. Que el primer contacto con estos amigos recientes pueda dar lugar a una invitacion a que ingresen a la comunidad baha'i o a que participen en una de sus actividades no es una preocupacion abrumadora. Es mas importante que cada alma sienta que es bienvenida a unirse a la comunidad y que puede contribuir al mejoramiento de la sociedad, comenzando asi a avanzar por un sendero de servicio a la humanidad en el que el ingreso formal a la Fe pueda ocurrir bien al inicio o un tiempo despues.
El significado de este hecho no debe subestimarse. En cada agrupacion, una vez que se establece en firme una pauta consistente de accion, se debe prestar atencion a extenderla mas ampliamente a traves de una red de companeros de trabajo y conocidos, al mismo tiempo que se centran las energias en segmentos mas pequenos de la poblacion, cada uno de los cuales debera convertirse en un centro de actividad intensa. En una agrupacion urbana, este centro de actividad puede definirse por los linderos de un barrio; en una agrupacion predominantemente rural, una aldea pequena puede ofrecer el espacio social adecuado para este proposito. Aquellos que sirven dentro de estos escenarios, tanto los habitantes locales como los maestros visitantes, verian su labor, de manera mas adecuada, en terminos de construccion de comunidad. Tildar sus esfuerzos de ensenanza como >, aun cuando el primer contacto sea una visita a quienes residen en una casa sin previo aviso, no le haria justicia a un proceso que trata de elevar en una poblacion la capacidad de hacerse cargo de su propio desarrollo espiritual, social e intelectual. Las actividades que le dan impulso a este proceso, y en las cuales se invita a los amigos recientes a participar --reuniones que fortalecen el caracter devocional de la comunidad; clases que nutren los corazones y mentes tiernos de los ninos; grupos que canalizan las energias desbordantes de los prejovenes; circulos de estudio abiertos a todos, los cuales permiten a personas de variados antecedentes avanzar en condiciones de igualdad y explorar la aplicacion de las ensenanzas a sus vidas individuales y colectivas-- muy posiblemente se deban mantener por algun tiempo con ayuda de afuera de la poblacion local. Sin embargo, es de esperar que la multiplicacion de estas actividades basicas pronto sea sostenida por los recursos humanos originarios del mismo barrio o aldea, por hombres y mujeres deseosos de mejorar las condiciones materiales y espirituales de su entorno. De este modo, ira emergiendo poco a poco un ritmo de vida comunitaria, en proporcion a la capacidad de un nucleo creciente de individuos comprometidos con la vision de Bahá'u'lláh de un nuevo Orden Mundial.
En este contexto, la receptividad se manifiesta en la disposicion a participar en el proceso de construccion de comunidad que las actividades basicas han puesto en marcha. De agrupacion en agrupacion, donde ya se encuentre en marcha un programa intensivo de crecimiento, la tarea que les espera a los amigos el ano entrante consistira en ensenar en una o mas poblaciones receptivas, empleando un metodo directo en sus exposiciones de los rasgos distintivos de su Fe, y en encontrar aquellas almas que anhelen despojarse del letargo que les ha impuesto la sociedad y trabajar una al lado de la otra en sus barrios y aldeas para comenzar un proceso de transformacion colectiva. Si los amigos persisten de esta manera en sus empenos por aprender las formas y metodos para construir comunidad en ambitos pequenos, estamos seguros de que la tan anhelada meta de la participacion universal en los asuntos de la Fe avanzara en varios ordenes de magnitud que estan a su alcance.
Para hacerle frente a este desafio, los creyentes y las instituciones que los sirven tendran que fortalecer el proceso de instituto en la agrupacion, aumentando significativamente, dentro de sus propios limites, el numero de personas capaces de actuar como tutores de circulos de estudio; pues hay que reconocer que la oportunidad que se les presenta actualmente a los amigos para fomentar una vida comunitaria vibrante en los barrios y las aldeas, caracterizada por un sentido de proposito tan fuerte, fue posible gracias a los adelantos cruciales que se dieron durante la ultima decada en ese aspecto de la cultura baha'i que tiene que ver con la profundizacion.
Cuando, en diciembre de 1995, solicitamos el establecimiento de institutos de capacitacion en todo el mundo, el modo mas prevalente en la comunidad baha'i para ayudar a los creyentes a profundizar en su conocimiento de la Fe consistia principalmente en cursos y clases ocasionales de distinta duracion, los cuales abordaban una variedad de temas. Este modo habia satisfecho bien las necesidades de una comunidad mundial baha'i emergente, relativamente pequena en numero todavia y preocupada sobre todo por expandirse geograficamente a traves del mundo. Sin embargo, dejamos claro en aquel momento que tendria que surgir otro enfoque para estudiar los escritos, uno que llevara a grandes numeros al campo de la accion, si el proceso de entrada en tropas iba a acelerarse apreciablemente. En este sentido, pedimos que los institutos de capacitacion ayudaran a los cada vez mas numerosos contingentes de creyentes a servir a la Causa mediante el ofrecimiento de cursos que impartieran el conocimiento, la comprension y las destrezas requeridas para llevar a cabo las multiples tareas asociadas con una acelerada expansion y consolidacion.
Leer los escritos de la Fe y esforzarse por lograr una comprension mas adecuada del significado de la estupenda Revelacion de Bahá'u'lláh son obligaciones impuestas a cada uno de Sus seguidores. A todos se les ha ordenado sumergirse en el oceano de Su Relevacion y participar, acorde con sus capacidades e inclinaciones, de las perlas de sabiduria que se hallan en el. A la luz de estas ideas, surgieron naturalmente, como rasgos prominentes de la vida baha'i, las clases locales de profundizacion, las escuelas de invierno y de verano y las reuniones organizadas de manera especial para que creyentes versados en los escritos compartieran con otros su conocimiento sobre temas especificos. Asi como el habito de la lectura diaria continuara siendo parte integral de la identidad baha'i, estas formas de estudio tambien seguiran ocupando un lugar en la vida colectiva de la comunidad. Pero la comprension de las implicaciones de la Revelacion, tanto en terminos del crecimiento individual como del progreso social, se incrementa sobremanera cuando el estudio y el servicio se unen y se llevan a cabo entrelazadamente. Es ahi, en el campo del servicio, donde se prueba el saber, surgen preguntas de la practica y se alcanzan nuevos niveles de comprension. En el sistema de educacion a distancia que se ha establecido ahora en un pais tras otro --entre cuyos elementos principales figuran el circulo de estudio, el tutor y el curriculo del Instituto Ruhi-- la comunidad mundial baha'i ha adquirido la capacidad para permitir que miles, mas aun, millones de personas, estudien los escritos en pequenos grupos con el proposito explicito de llevar las ensenanzas baha'is a la realidad, al hacer avanzar el trabajo de la Fe hacia su siguiente etapa: la expansion y consolidacion sostenidas a gran escala.
Que nadie deje de reconocer las posibilidades asi creadas. Las fuerzas de la sociedad actual engendran la pasividad. Con eficiencia cada vez mayor, se fomenta desde la ninez el deseo de ser entretenidos, cultivando asi generaciones que estan dispuestas a dejarse llevar por cualquiera que tenga la habilidad para despertar emociones superficiales. Incluso en muchos sistemas educativos se les trata a los estudiantes como si fueran recipientes disenados para recibir informacion. Que el mundo baha'i haya logrado crear una cultura que promueve una manera de pensar, estudiar y actuar en la que todos caminan por un mismo sendero de servicio --apoyandose mutuamente y avanzando juntos, respetuosos del conocimiento que cada uno posee en determinado momento y evitando la tendencia de separar a los creyentes en categorias tales como profundos o desinformados-- es un logro de proporciones enormes. Y ahi se encuentra la dinamica de un movimiento incontenible.
Lo que es imprescindible es que la calidad del proceso educativo que se fomenta en el ambito del circulo de estudio mejore notablemente durante el proximo ano para que se materialice el potencial de las poblaciones locales para crear dicha dinamica. En este sentido, mucho dependera de los que sirven como tutores. Suyo sera el desafio de crear el ambiente que se espera rodee los cursos de instituto, un ambiente que lleva al empoderamiento espiritual de los individuos, que llegaran a verse a si mismos como agentes activos de su propio aprendizaje, como protagonistas de un esfuerzo constante por aplicar el conocimiento para lograr la transformacion individual y colectiva. Si esto no ocurre, no importa cuantos circulos de estudio se formen en una agrupacion, no se generara la fuerza necesaria para impulsar el cambio.
Si el trabajo del tutor ha de alcanzar grados de excelencia cada vez mas altos, se debe recordar que la responsabilidad de desarrollar los recursos humanos en una region o pais recae primordialmente sobre el instituto de capacitacion. Al tiempo que se esfuerza por aumentar el numero de sus participantes, el instituto como estructura --desde la junta, pasando por los distintos coordinadores, hasta los tutores en las bases-- debera darle el mismo enfasis a la eficacia del sistema en su totalidad, pues, en ultima instancia, los logros cuantitativos sostenibles dependeran del progreso cualitativo. Al nivel de la agrupacion, el coordinador debera aportar experiencia practica asi como dinamismo a su labor de acompanar a los que sirven como tutores. Debera organizar reuniones periodicas para que ellos puedan reflexionar sobre sus esfuerzos. Los encuentros en donde se repita el estudio de segmentos seleccionados del material del instituto pueden ser utiles de vez en cuando, siempre que no inculquen la necesidad de capacitacion perpetua. Las capacidades de un tutor se desarrollan progresivamente a medida que entra en el campo de la accion y ayuda a otros a contribuir al objetivo de la serie actual de Planes globales por medio del estudio de la secuencia de cursos y la realizacion del componente practico. Y conforme los hombres y mujeres de distintas edades avanzan por la secuencia y completan el estudio de cada curso con la ayuda de los tutores, otros deberan estar prestos a acompanarles en los actos de servicio que realizan segun sus fortalezas e intereses, sobre todo los coordinadores responsables de las clases de ninos, de los grupos prejuveniles y de los circulos de estudio: actos de servicio que son cruciales para la perpetuacion del sistema mismo. Asegurar que una medida adecuada de vitalidad palpite por todo este sistema debera ser el objeto de intenso aprendizaje en cada pais en los proximos doce meses.
Desde hace mucho tiempo la preocupacion por la educacion espiritual de los ninos ha sido un elemento de la cultura de la comunidad baha'i, una preocupacion que ha dado lugar a dos realidades que se dieron simultaneamente. La primera, la que emula los logros de los baha'is de Iran, se caracterizo por la capacidad de ofrecer clases sistematicas y con distintos cursos, a los ninos de las familias baha'is, por lo general con la meta de impartir conocimientos basicos de la historia y ensenanzas de la Fe a las nuevas generaciones. En la mayor parte del mundo, han sido relativamente pocos los que se han beneficiado de estas clases. La otra realidad surgio en las areas rurales y urbanas donde hubo ingresos a la Fe en gran escala. Una actitud mas incluyente caracterizo esa experiencia. Pero, aunque los ninos procedentes de todo tipo de hogares estaban deseosos de asistir a las clases baha'is y eran bienvenidos a ellas, varios factores impidieron que las clases se realizaran con la suficiente regularidad, ano tras ano. Cuan contentos estamos de ver que esta dualidad, fruto de circunstancias historicas, comienza a desaparecer conforme los amigos capacitados por los institutos en todas partes se esfuerzan por ofrecer clases, abiertas a todos, de una manera sistematica.
Tales comienzos prometedores deben proseguirse ahora con vigor. En toda agrupacion que tenga en marcha un programa intensivo de crecimiento, hay que hacer esfuerzos por sistematizar aun mas la provision de una educacion espiritual a cada vez mas ninos de familias de diversas procedencias, una condicion indispensable para que el proceso de construccion de comunidad cobre impulso en los barrios y aldeas. Esta sera una tarea exigente, que requerira la paciencia y cooperacion de padres e instituciones por igual. Ya se le ha pedido al Instituto Ruhi que acelere los planes para completar sus cursos de capacitacion para maestros de clases de ninos en los diferentes niveles, junto con las lecciones correspondientes, comenzando por los ninos de 5 y 6 anos hasta los de 10 y 11 anos, para cerrar de este modo la brecha actual entre las lecciones existentes y sus textos para prejovenes, tales como "Espiritu de Fe" y el que estara disponible proximamente, "El Poder del Espiritu Santo", los cuales dotan al programa para este grupo de edad de un componente claramente baha'i. Conforme se disponga de estos otros cursos y lecciones, los institutos de todos los paises estaran en condiciones de preparar a los maestros y coordinadores que se requeriran para ir estableciendo, grado por grado, el nucleo de un programa para la educacion espiritual de los ninos, alrededor del cual se puedan organizar elementos secundarios. Mientras tanto, los institutos deben hacer todo lo posible por suministrarles materiales adecuados a los maestros de entre otros que existan en la actualidad, para usarlos en sus clases con ninos de diferentes edades, segun las necesidades.
El Centro Internacional de Ensenanza se ha ganado nuestra constante gratitud por el impulso vital que ha prestado a los esfuerzos por asegurar el logro anticipado de la meta del Plan de Cinco Anos. Al observar el grado de energia que ha aportado a esta empresa mundial, la tenacidad en el seguimiento al progreso en cada continente y la colaboracion tan estrecha que ha mantenido con los Consejeros Continentales, ha sido posible vislumbrar el poder inmenso que es inherente al Orden Administrativo. Ahora que el Centro de Ensenanza va a dirigir su atencion con igual vigor a los temas relacionados con la eficacia de las actividades a nivel de la agrupacion, no cabe duda de que le dara especial consideracion a la organizacion de las clases baha'is para ninos. Confiamos en que su analisis de la experiencia que se obtenga este proximo ano en unas pocas agrupaciones seleccionadas, que representan las diversas realidades sociales, esclarecera los asuntos practicos que haran posible establecer clases regulares en los barrios y aldeas para ninos de todas las edades.
La difusion rapida del programa para el empoderamiento espiritual del los prejovenes es asimismo otra expresion del avance cultural de la comunidad baha'i. Mientras que las tendencias globales proyectan una imagen de este grupo de edad que los muestra problematicos, sumidos en un turbulento cambio fisico y emocional, apaticos y egoistas, la comunidad baha'i --en el lenguaje que utiliza y en los enfoques que adopta-- esta moviendose con decision en la direccion opuesta y percibe en ellos, mas bien, altruismo, un alto sentido de la justicia, un entusiasmo por aprender acerca del universo y un deseo de contribuir a la construccion de un mundo mejor. Un relato tras otro, en donde los prejovenes de paises de todo el planeta expresan sus pensamientos como participantes en el programa, da testimonio de la validez de esta vision. Todo parece indicar que el programa logra que su creciente conciencia se adentre en una exploracion de la realidad que les permite analizar las fuerzas constructivas y destructivas operan en la sociedad y reconocer la influencia que estas fuerzas ejercen sobre sus pensamientos y acciones, agudizando su percepcion espiritual, aumentando sus poderes de expresion y reforzando las estructuras morales que les serviran a lo largo de sus vidas. En una edad en que ya pueden acceder a mayores poderes intelectuales, espirituales y fisicos, se les esta proporcionando las herramientas necesarias para combatir las fuerzas que les privarian de su verdadera identidad como seres nobles y para trabajar por el bien de todos.
El hecho de que el componente principal del programa explore los temas desde una perspectiva baha'i, pero sin hacerlo bajo la optica de instruccion religiosa, ha abierto el camino para su ampliacion a prejovenes en una variedad de contextos y circunstancias. Son muchos los casos en los que quienes llevan a cabo el programa entran con confianza al campo de la accion social y se encuentran ante una gama de preguntas y posibilidades que la Oficina de Desarrollo Social y Economico en la Tierra Santa esta siguiendo y organizando en un proceso global de aprendizaje. El cuerpo de conocimientos y experiencia que se ha acumulado ya ha generado, en varias agrupaciones dispersas por todo el mundo, la capacidad de cada una de dar cabida a mas de mil prejovenes en el programa. Para ayudar a otras a avanzar rapidamente en esta direccion, la Oficina esta estableciendo, con la ayuda de un conjunto de creyentes, una red de sitios en todos los continentes, espacios estos que puedan ser utilizados para ofrecer capacitacion a los coordinadores de docenas y docenas de agrupaciones. Estas personas recurso continuan apoyando a los coordinadores cuando regresan a sus agrupaciones respectivas, y les permiten crear un entorno altamente espiritual, en el cual el programa de prejovenes pueda echar raices.
Es seguro que nuevos conocimientos se adquiriran en esta esfera de la actividad, aunque ya se percibe con claridad una pauta de accion. La capacidad de la comunidad baha'i es lo unico que limita el alcance de su respuesta a la demanda del programa por parte de escuelas y grupos civicos. Entre las agrupaciones que actualmente tienen centrada su atencion en un programa intensivo de crecimiento, existe una amplia gama de circunstancias, desde las que cuentan con unos pocos grupos prejuveniles esporadicos, hasta las que mantienen un numero suficiente de grupos como para requerir de los servicios de un coordinador dedicado solo a este fin, quien podria recibir apoyo continuo de un sitio para la diseminacion del aprendizaje. A fin de garantizar que esta capacidad aumenta a lo largo de todo este espectro de agrupaciones, instamos a que se abran 32 sitios de aprendizaje, cada uno al servicio de unas 20 agrupaciones que dispongan de coordinadores de tiempo completo, que deberan estar operando antes de que termine el presente Plan. En todas las demas agrupaciones de este tipo, debe darsele prioridad durante el proximo ano a la creacion de la capacidad de ofrecer el programa, multiplicando de manera sistematica el numero de grupos.
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Hasta aqui hemos hecho mencion de varios avances importantes: el aumento de la capacidad para ensenar la Fe directamente y entablar un dialogo con proposito sobre temas de caracter espiritual con personas de toda condicion, el florecimiento de una manera de estudiar los escritos que va ligada a la accion, la renovacion del compromiso para ofrecer educacion espiritual a los jovenes en los barrios y aldeas en forma regular y la extension de la influencia de un programa que infunde en los prejovenes un sentido de doble proposito moral, el de desarrollar sus potencialidades inherentes y contribuir a la transformacion de la sociedad. Tales adelantos estan siendo fortalecidos en gran medida por otro avance al nivel de la cultura, cuyas implicaciones ciertamente son de largo alcance. Esta evolucion de conciencia colectiva se percibe en la mayor frecuencia con que surge el uso de la palabra > en las conversaciones que mantienen los amigos, una palabra que adquiere nuevo significado conforme entra en el vocabulario comun de la comunidad baha'i. Indica el fortalecimiento significativo de una cultura en donde el aprendizaje es el modo de operacion, un modo que alienta la participacion consciente de mas personas cada dia en un esfuerzo unido por aplicar las ensenanzas de Bahá'u'lláh a la construccion de una civilizacion divina que, segun afirma el Guardian, es la mision principal de la Fe. Un enfoque como este contrasta de manera impactante con las formas agonizantes y espiritualmente en bancarrota de un viejo orden social que con tanta frecuencia trata de explotar la energia humana a traves de la dominacion, la avaricia, el sentimiento de culpa o la manipulacion.
En las relaciones entre los amigos, entonces, este avance en la cultura encuentra su expresion en la calidad de las interacciones. El aprendizaje como modo de operacion exige que todos adopten una postura de humildad, una condicion en la que se olviden de si mismos, poniendo toda la confianza en Dios, dependientes de Su poder que todo lo sostiene y confiados en Su ayuda inagotable, sabiendo que El, y solo El, puede transformar el mosquito en un aguila, la gota en un mar sin limites. Y, en tal estado, las almas trabajan juntas sin cesar, deleitandose no tanto en sus propios logros sino en el progreso y servicios a los demas. Asi, sus pensamientos se concentran en todo momento en ayudarse mutuamente a escalar las cumbres del servicio a Su Causa y remontarse hasta el cielo de Su conocimiento. Esto es lo que vemos en la pauta actual de actividad que se esta desplegando en todo el planeta, difundida por jovenes y adultos, veteranos y recien ingresados a la Fe, trabajando unos al lado de los otros.
Este avance en la cultura no solo ejerce influencia en las relaciones entre los individuos sino que sus efectos se pueden sentir tambien en el manejo de los asuntos administrativos de la Fe. En la medida en que el aprendizaje ha llegado a distinguir el modo de operacion de la comunidad, ciertos aspectos de la toma de decisiones relacionada con la expansion y la consolidacion se han asignado al cuerpo de creyentes, permitiendo que la planificacion y la ejecucion respondan mejor a las circunstancias en el campo de accion. Especificamente, con la agencia de la reunion de reflexion se ha creado un espacio para que quienes participan en actividades en la agrupacion se reunan cada cierto tiempo a fin de llegar a un consenso sobre el estado actual de su situacion, a la luz de la experiencia y de la guia de las instituciones, y definan los siguientes pasos a dar. El instituto abre un espacio similar que permite que los que sirven en una agrupacion como tutores, maestros de clases de ninos o animadores de grupos prejuveniles se reunan separadamente y consulten sobre sus experiencias. Intimamente vinculadas a este proceso consultivo en las bases se encuentran las agencias del instituto de capacitacion y el Comite de Ensenanza de Area, junto con los miembros del Cuerpo Auxiliar, cuyas interacciones conjuntas ofrecen otro espacio para la toma de decisiones relacionadas con el crecimiento, en este caso con un mayor grado de formalidad. El funcionamiento de este sistema a nivel de la agrupacion, fruto de la necesidad, senala una caracteristica importante de la administracion baha'i: al igual que un organismo vivo, lleva codificada en su interior la capacidad de dar cabida a grados cada vez mas elevados de complejidad, en terminos de estructuras y procesos, relaciones y actividades, a medida que evoluciona bajo la guia de la Casa Universal de Justicia.
El hecho de que las instituciones de la Fe de todo nivel --desde las locales hasta las regionales, desde las nacionales hasta las continentales-- puedan manejar esta creciente complejidad con mayor pericia, es a la vez una muestra y una necesidad de su maduracion constante. Las relaciones que van evolucionando entre las estructuras administrativas han llevado a la Asamblea Espiritual Local al umbral de una nueva etapa en el ejercicio de sus responsabilidades de difundir la Palabra de Dios, de movilizar las energias de los creyentes y de forjar un entorno que sea espiritualmente edificante. En ocasiones anteriores hemos explicado que la madurez de una Asamblea Espiritual no puede evaluarse unicamente por la regularidad de sus reuniones y la eficacia de su funcionamiento. Mas bien, su fortaleza tendra que medirse, en gran parte, por la vitalidad de la vida espiritual y social de la comunidad a la que sirve: una comunidad creciente que da la bienvenida a las contribuciones constructivas, de los que han ingresado a la Fe formalmente y de los que no lo han hecho. Es gratificante ver que los enfoques, metodos e instrumentos actuales proveen los medios a las Asambleas Espirituales Locales, incluso a las recien formadas, para que puedan cumplir con estas responsabilidades mientras se dedican a velar por que los requisitos del Plan de Cinco Anos se cumplan como es debido en sus localidades. En efecto, la participacion adecuada de la Asamblea en el Plan resulta crucial en cualquier intento por acoger a grandes numeros, lo cual es en si mismo un requisito para la manifestacion de la gama completa de sus poderes y capacidades.
El progreso que seguramente atestiguaremos durante los anos venideros en las Asambleas Espirituales Locales sera posible gracias a la creciente solidez de las Asambleas Espirituales Nacionales, cuya capacidad de pensar y actuar estrategicamente ha aumentado de forma visible, sobre todo cuando han aprendido a analizar el proceso de construccion de comunidad a nivel de las bases con mayor agudeza y eficacia, y a inyectarle, cuando ha sido necesario, la ayuda, los recursos, el aliento y la guia amorosa. Al respecto, en los paises donde las condiciones lo exigen, las Asambleas Nacionales han delegado varias de sus responsabilidades a los Consejos Regionales, descentralizando ciertas funciones administrativas, mejorando la capacidad institucional en las areas bajo su jurisdiccion y fomentando conjuntos de interacciones mas sofisticadas. No es exagerado afirmar que la plena dedicacion de las Asambleas Nacionales fue instrumental para la creacion del impulso final requerido para alcanzar la meta del Plan actual, y esperamos presenciar mas avances en este sentido a medida que, en conjunto con los Consejeros, ejerzan durante los meses criticos y fugaces por venir, un esfuerzo supremo a fin de preparar a sus comunidades para emprender la proxima empresa de cinco anos.
Sin lugar a dudas, la evolucion de la institucion de los Consejeros constituye uno de los avances mas significativos del Orden Administrativo Bahá'í durante la ultima decada. Esta institucion ya habia dado saltos extraordinarios en su desarrollo cuando, en enero de 2001, los Consejeros y los miembros del Cuerpo Auxiliar se reunieron en la Tierra Santa para la conferencia que marco la ocupacion por parte del Centro Internacional de Ensenanza de su sede permanente en el Monte Carmelo. No hay duda de que las energias liberadas por dicho evento han impulsado a la institucion rapidamente hacia adelante. El grado de influencia que han ejercido los Consejeros y sus auxiliares en el avance del Plan demuestra que han asumido su lugar natural en la vanguardia del campo de la ensenanza. Estamos seguros de que en el proximo ano se estrecharan aun mas los lazos de colaboracion entre las instituciones del Orden Administrativo, a medida que todos luchan por reforzar, de acuerdo con las funciones y responsabilidades cambiantes de cada uno, el modo de aprendizaje que ha llegado a ser un aspecto prominente del funcionamiento de la comunidad, con mayor urgencia sobre todo, en las agrupaciones que estan experimentando programas intensivos de crecimiento.
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La Revelacion de Bahá'u'lláh es vasta. Hace un llamado a un cambio profundo no solo a nivel del individuo sino tambien en la estructura de la sociedad. >, El Mismo proclama, >. El trabajo que se adelanta hoy dia en todos los rincones del mundo representa la etapa mas reciente del continuo esfuerzo baha'i para crear el nucleo de la civilizacion gloriosa que encierra Sus ensenanzas, cuya construccion es una empresa de infinita complejidad y magnitud, una empresa que precisara de siglos de trabajo de la humanidad para que de frutos. No hay atajos ni formulas. Solamente cuando se hagan esfuerzos por aprovechar lo que yace en Su Relevacion, se haga uso del conocimiento acumulado de la raza humana, se apliquen inteligentemente Sus ensenanzas a la vida de la humanidad y se consulte sobre las preguntas que surgen, se producira el aprendizaje necesario y se desarrollara capacidad.
Durante este proceso de largo plazo de construccion de capacidad, la comunidad baha'i ha dedicado casi una decada y media a la sistematizacion de su experiencia en el campo de la ensenanza, ha aprendido a extender ciertas actividades a crecientes numeros de personas y a sostener su expansion y consolidacion. Todos son bienvenidos a participar de la calida acogida de la comunidad y a recibir el sustento del mensaje vivificador de Bahá'u'lláh. De seguro que no hay alegria mas grande que la de un alma que, en su anhelo por hallar la Verdad, encuentra refugio en la fortaleza de la Causa y saca fuerzas del poder unificador de la Alianza. Y en cualquier caso, cada ser humano y cada grupo de individuos, sin importar si se cuentan entre Sus seguidores o no, pueden llegar a inspirarse con Sus ensenanzas y beneficiarse de cualquier gema de sabiduria y conocimiento que les ayude a abordar los desafios que afrontan. De hecho, la civilizacion que clama la humanidad no podra alcanzarse por medio de los esfuerzos de la comunidad baha'i solamente. Muchos grupos y organizaciones, animados por el espiritu de solidaridad mundial, que es una manifestacion indirecta de la concepcion de Bahá'u'lláh del principio de la unicidad de la humanidad, contribuiran a la civilizacion que esta destinada a surgir de la confusion y el caos de la sociedad presente. Debe quedar claro para todo el mundo que la capacidad creada en la comunidad baha'i mediante los sucesivos Planes globales la vuelve cada vez mas capaz de colaborar en las multiples y diversas dimensiones de la construccion de una civilizacion, ademas de abrirle nuevas fronteras de aprendizaje.
En nuestro mensaje de Ridván 2008, afirmamos que, al seguir trabajando a nivel de agrupacion, cada vez se verian mas atraidos hacia la vida de la sociedad que los rodea y sentirian el desafio de ampliar el proceso de aprendizaje sistematico en el que estan inmersos, a fin de dar cabida a una amplia gama de empenos humanos. Una rica variedad de vida comunitaria comienza a surgir en cada agrupacion conforme los actos de adoracion comunitarios, acompanados con dialogos iniciados en el ambiente intimo del hogar, se entretejen con las actividades que proveen educacion espiritual a todos los miembros de la poblacion: adultos, jovenes y ninos. Se eleva la conciencia social de manera natural cuando, por ejemplo, proliferan las conversaciones animadas entre los padres acerca de las aspiraciones de sus hijos o cuando los proyectos de servicio surgen por iniciativa de los prejovenes. Una vez que haya suficientes recursos humanos en una agrupacion y la pauta de crecimiento este firmemente establecida, el compromiso de la comunidad con la sociedad puede aumentar, y de hecho debera hacerlo. En este momento crucial del desenvolvimiento del Plan, cuando tantas agrupaciones estan acercandose a esa etapa, parece ser apropiado que los amigos de todas partes reflexionen acerca de la naturaleza de las contribuciones que sus comunidades crecientes y vibrantes haran al progreso material y espiritual de la sociedad. En este sentido, resultara fructifero pensar en terminos de dos esferas de actividad interconectadas que se refuerzan mutuamente: la participacion en la accion social y la participacion en los discursos prevalecientes de la sociedad.
A traves de las decadas, la comunidad baha'i ha ganado mucha experiencia en estas dos esferas de actividad. Desde luego que hay un gran numero de baha'is que participan como individuos en la accion social y en el discurso publico a traves de su profesion. Un numero creciente de organizaciones no gubernamentales, inspiradas en las ensenanzas de la Fe y operando a nivel regional y nacional, trabajan en el campo del desarrollo socioeconomico para el mejoramiento de sus pueblos. Las agencias de las Asambleas Espirituales Nacionales contribuyen por diferentes vias a la promocion de las ideas que conducen al bienestar general. A nivel internacional, agencias como la oficina de la Comunidad Internacional Bahá'í en las Naciones Unidas realizan una funcion similar. Tanto como sea necesario y deseable, los amigos que trabajan en las bases de la comunidad aprovecharan esta experiencia y capacidad a medida que se empenan en abordar los problemas de la sociedad que los rodea.
Concebida mas apropiadamente en terminos de un espectro, la accion social puede variar desde iniciativas bastante informales, de duracion limitada, emprendidas por individuos o pequenos grupos de amigos, hasta programas de desarrollo socioeconomico con un alto nivel de complejidad y sofisticacion iniciados por organizaciones de inspiracion baha'i. Independientemente de su alcance y escala, toda accion social, por modesta que sea, busca aplicar las ensenanzas y principios de la Fe para mejorar algun aspecto de la vida social y economica de una poblacion. Tales esfuerzos se distinguen, entonces, por su proposito explicito de promover el bienestar material de la poblacion, ademas de su bienestar espiritual. Que la civilizacion mundial que se vislumbra ahora en el horizonte de la humanidad deba lograr una coherencia dinamica entre los requisitos materiales y espirituales de la vida es un aspecto central de las ensenanzas baha'is. Es claro que este ideal tiene implicaciones profundas en la naturaleza de cualquier accion social que lleven a cabo los baha'is, cualquiera que sea su alcance o rango de influencia. Aunque varien las condiciones de un pais a otro, y tal vez de una agrupacion a otra, produciendo una variedad de esfuerzos de parte de los amigos, hay ciertos conceptos fundamentales que todos deben tener presentes. El primero es la posicion central que ocupa el conocimiento en la existencia social. La perpetuacion de la ignorancia es una de las formas mas graves de opresion; afianza los numerosos muros de prejuicio que se levantan como barreras para el logro de la unicidad de la humanidad, la cual es tanto la meta como el principio operativo de la Revelacion de Bahá'u'lláh. El acceso al conocimiento es el derecho de todo ser humano, y la participacion en su generacion, aplicacion y difusion es una responsabilidad que todos deberan asumir en la gran empresa de la construccion de una civilizacion mundial prospera, cada uno segun sus talentos y capacidades. La justicia exige la participacion universal. Por eso, aunque la accion social posiblemente implique el suministro de alguna forma de bienes y servicios, el interes principal debe estar en el desarrollo de la capacidad dentro de una poblacion especifica para participar en la creacion de un mundo mejor. El cambio social no es un proyecto que un grupo de personas lleva a cabo para beneficio de otro. El alcance y la complejidad de la accion social deben guardar relacion con los recursos humanos disponibles en la aldea o barrio para continuarla. Entonces, es mejor que los esfuerzos comiencen en una escala modesta, creciendo organicamente conforme se desarrolle la capacidad dentro de la propia poblacion. Por supuesto que la capacidad aumenta a nuevos niveles a medida que los protagonistas del cambio social aprenden a aplicar a su realidad social, con mayor eficacia cada vez, los elementos de la Relevacion de Bahá'u'lláh, junto con los contenidos y metodos de la ciencia. Deberan esforzarse por interpretar esta realidad en forma coherente con Sus ensenanzas, percibiendo a sus congeneres como gemas de valor inestimable y reconociendo los efectos del proceso doble de integracion y desintegracion sobre los corazones y las mentes, asi como sobre las estructuras sociales.
La accion social efectiva sirve para enriquecer la participacion en los discursos de la sociedad, del mismo modo que lo aprendido de la participacion en ciertos discursos puede ayudar a aclarar los conceptos que dan forma a la accion social. En el nivel de agrupacion, la participacion en el discurso publico puede variar desde un acto tan simple como la introduccion de ideas baha'is en las conversaciones cotidianas, hasta las actividades mas formales, tales como la preparacion de articulos y la asistencia a encuentros dedicados a temas de interes social: el cambio climatico y el medio ambiente, la gobernabilidad y los derechos humanos, para mencionar solo unos pocos. Asimismo, conlleva interacciones significativas con grupos civicos y organizaciones locales en aldeas y barrios.
A este respecto, nos sentimos obligados a hacer una advertencia: es importante que todos reconozcan que el valor de la participacion en la accion social y el discurso publico no debe juzgarse en funcion de la capacidad de lograr ingresos a la Fe. Aunque los esfuerzos en estas dos areas de actividad bien pueden traer un aumento en el tamano de la comunidad baha'i, no se emprenden con ese fin. La sinceridad en este sentido es imprescindible. Ademas, se debe tener cuidado de no poner demasiado enfasis en la experiencia baha'i, ni despertar demasiada atencion en torno a los esfuerzos incipientes, tales como el programa de empoderamiento espiritual para prejovenes, que mejor deben dejarse para que maduren a su propio ritmo. El lema en todos los casos es la humildad. Al mostrar su entusiasmo por sus creencias, los amigos deben tener la precaucion de no proyectar un aire de triunfalismo, poco apropiado entre ellos mismos y, con mayor razon, en otras circunstancias.
Al describir para ustedes estas nuevas oportunidades que se abren ahora al nivel de la agrupacion, no estamos pidiendo que se altere de forma alguna su rumbo actual. Tampoco hay que pensar que estas oportunidades representan una arena alternativa de servicio, que compite con el trabajo de expansion y consolidacion por los escasos recursos y energias de la comunidad. Durante el proximo ano, se debe seguir fortaleciendo el proceso de instituto y la pauta de actividad que genera, y la ensenanza debe permanecer en primer lugar en la mente de cada creyente. No se debe buscar prematuramente una mayor participacion en la vida de la sociedad. Ella vendra naturalmente a medida que los amigos en cada agrupacion perseveran en la aplicacion de las disposiciones del Plan mediante un proceso de accion, reflexion, consulta y estudio, y de aprendizaje como resultado. La participacion en la vida de la sociedad florecera cuando aumente gradualmente la capacidad de la comunidad de promover su propio crecimiento y de mantener su vitalidad. Lograra coherencia con los esfuerzos para expandir y consolidar la comunidad en tanto aproveche los elementos del marco conceptual que rige la serie actual de Planes globales. Y contribuira al acercamiento de las poblaciones a la vision de Bahá'u'lláh de una civilizacion mundial prospera y pacifica en la medida en que estos elementos se utilicen creativamente en nuevos campos de aprendizaje.
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Queridos amigos: Con que frecuencia el Amado Maestro expresaba la esperanza de que los corazones de los amigos rebosaran de amor los unos por los otros, que rechazaran cualquier clase de separacion y que consideraran a toda la humanidad una sola familia. >, es Su exhortacion; >. Todos los adelantos que se han analizado en las paginas anteriores son, en el nivel mas profundo, tan solo una expresion del amor universal que se logra a traves del poder del Espiritu Santo. ?No es el amor a Dios el que consume todos los velos del distanciamiento y la division, y enlaza los corazones de unos y otros en perfecta unidad? ?No es Su amor el que les anima en el campo del servicio y les permite ver en cada alma la capacidad de conocerle y adorarle? ?No los galvaniza el saber que Su Manifestacion soporto con alegria una vida de sufrimiento debido a Su amor por la humanidad? Miren dentro de sus propias filas, a sus queridos hermanos y hermanas baha'is en Iran. ?No ejemplifican ellos la fortaleza que nace del amor a Dios y del deseo de servirle? ?Acaso no refleja su capacidad de trascender la persecucion mas cruel y amarga la de los millones y millones de personas oprimidas en el mundo de levantarse y tomar parte decisiva en la construccion del Reino de Dios sobre la tierra? Sin dejarse amedrantar por las teorias sociales que dividen, sigan adelante y lleven el mensaje de Bahá'u'lláh a las almas que esperan en cada barrio urbano, en cada aldea rural, en cada rincon del planeta, atrayendolos a Su comunidad, la comunidad del Mas Grande Nombre. Nunca dejamos de tenerlos en nuestros pensamientos y oraciones, y seguiremos implorando al Todopoderoso que los fortalezca con Su gracia maravillosa.
Hace apenas tres años, presentamos ante el mundo bahá’í el reto de aprovechar el marco de acción que había surgido con tanta claridad al término del último Plan global. La respuesta, como lo esperábamos, fue inmediata. Con gran vigor los amigos en todas partes empezaron a perseguir la meta de establecer programas intensivos de crecimiento en no menos de 1.500 agrupaciones en todo el mundo, y la cifra de dichos programas empezó a crecer enseguida. Pero nadie podía haberse imaginado en aquel momento lo profundo de la transformación que el Señor de las Huestes, en Su sabiduría inescrutable, había previsto para Su comunidad en un espacio de tiempo tan corto. ¡Qué comunidad más segura y resuelta la que celebró sus logros en el punto medio del Plan actual en cuarenta y una conferencias alrededor del mundo! ¡Qué contraste tan extraordinario se pudo apreciar entre su coherencia y energía y el desconcierto y confusión de un mundo atrapado en crisis! Ésta era, de hecho, la comunidad de los bienaventurados a la que Shoghi Effendi se había referido. Era una comunidad consciente de las vastas potencialidades con las que había sido dotada y conocedora del papel que está llamada a desempeñar en la reconstrucción de un mundo quebrantado. Era una comunidad en auge, sujeta a una dura represión en una parte del mundo, mas levantándose como un todo unido sin detenerse ni amedrentarse y aumentando su capacidad para hacer realidad el propósito de Bahá’u’lláh de liberar a la humanidad del yugo de la más dolorosa opresión. Y en los cerca de ochenta mil participantes en las conferencias vimos el surgimiento en la escena histórica de un creyente sumamente seguro de la eficacia de los métodos e instrumentos del Plan y notablemente diestro en su empleo. Cada una de las almas de este inmenso mar fue el testimonio del poder transformador de la Fe. Cada uno fue prueba de la promesa de Bahá’u’lláh de ayudar a todos los que se levanten con desprendimiento y sinceridad a servirle. Cada uno fue un indicio de esa raza de seres, consagrados y valientes, puros y santos, destinada a evolucionar con el paso de generaciones bajo la influencia directa de la Revelación de Bahá’u’lláh. Vimos en ellos los primeros signos del cumplimiento del anhelo que expresamos al comienzo del Plan de que la influencia edificadora de la Fe se expandiera a cientos de miles de personas por medio del proceso de instituto. Todo parece indicar que, al término del período de Riḍván, el número de programas intensivos de crecimiento en todo el mundo habrá sobrepasado los 1.000. Qué otra cosa podemos hacer al inicio de la más alegre Festividad que no sea inclinar nuestras cabezas en humildad ante Dios y darle gracias por Su ilimitada generosidad para con la comunidad del Más Grande Nombre.
Conforme el Plan de Cinco Años entra en su tercer año, va cobrando impulso: el historial de logros alcanzados durante el año que acaba de terminar supera con creces el de los doce meses anteriores. La carga de este empuje se debe tanto a la superior coherencia alcanzada en los elementos constitutivos del Plan como al efecto animador del espíritu de desasosiego que invade el planeta.
Las circunstancias que rodean la apertura de este nuevo año administrativo son al mismo tiempo vitales, desafiantes y poseen un significado extraordinario. El curso entero del año anterior se vio agitado por una sucesión de crisis que culminaron en el estallido bélico ocurrido en Oriente Medio. Las repercusiones de todo ello no son menos significativas para el progreso de la comunidad del Más Grande Nombre que para la evolución de una sociedad cada vez más global, sumida en una transición turbulenta. Por necesidad, ni el momento, ni la dimensión, ni las tendencias de esta transición eran predecibles. ¡Cuán rápidamente se ha desencadenado el actual cambio en la marea de condiciones mundiales! En el conflicto resultante, que afecta a los países en los que se conformó la historia temprana de la Causa, nos encontramos con un nuevo recordatorio del aviso de Bahá'u'lláh en el sentido de que "el equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este muy grande, este nuevo Orden Mundial". El hecho de que los acontecimientos de esta crisis afecten directamente a un territorio con tan rico legado bahá'í como es el de Irak resulta particularmente reseñable.
Las alteraciones causadas por esta situación y otras que acontecen en el mundo sugieren que se está abriendo un nuevo capítulo en la historia de la muy laureada pero sumamente atribulada comunidad bahá'í de un país en el que la Manifestación de Dios para este Día residió durante todo un decenio. Por otro lado, han desbaratado los preparativos de la Novena Convención Internacional en el Centro Mundial de nuestra Fe. No importa cuánta sea la decepción, ello no ha de ser motivo de desfallecimiento. Cuando el Plan Mayor de Dios interfiere con Su Plan Menor, no debería haber dudas de que en su debido momento se dará curso providencialmente a posibilidades insignes para el avance de los intereses de Su gloriosa Causa.
Las congojas, temores y perplejidades suscitadas por este último conflicto en el despliegue de la Paz Menor han intensificado los sentimientos de agravio y rabia ante las crisis recurrentes que agitan al planeta. Las ansiedades de la población de todo un mundo se despliegan públicamente en airadas manifestaciones demasiado arrolladoras como para ser pasadas por alto. Los temas que plantean las protestas y las emociones que suscitan a menudo no hacen sino incrementar el caos y la confusión que aspiran a resolver mediante tales despliegues públicos. Para los amigos de Dios, hay una explicación sin ambages para cuanto está ocurriendo; sólo tienen que recordar la visión y principios ofrecidos por la Fe si han de responder efectivamente a los desafíos planteados por la extensión del desasosiego y zozobra. Que procuren entonces comprender más profundamente las Enseñanzas pertinentes revisando las cartas de Shoghi Effendi publicadas en The World Order of Bahá’u’lláh [El orden mundial de Bahá’u’lláh], particularmente las tituladas “The Goal of a New World Order” [La meta de un nuevo orden mundial], “America and the Most Great Peace” [América y la Más Grande Paz] y “The Unfoldment of World Civilization” [El desenvolvimiento de la civilización mundial].
Mientras el mundo prosigue su marcha tumultuosa, el Plan de Cinco Años ha alcanzado la capacidad operativa que ha de permitir a nuestra comunidad realizar avances gigantescos hacia su meta principal: el avance del proceso de entrada en tropas. Los detalles de tan esperanzador estado de cosas para la Fe en todos los cinco continentes ya se han explicado en nuestra carta del 17 de enero; a ella les remitimos para su estudio renovado. Conviene ahora subrayar tan sólo algunos detalles claves: La subdivisión de países en agrupaciones ya se ha completado en 179 países; son unos 17.000 los semilleros de expansión de este género. Las reuniones de reflexión en el ámbito de la agrupación se han convertido en medios poderosos para lograr unidad de pensamiento y acción entre diferentes instituciones y localidades; estas reuniones han imprimido un potente estímulo a las iniciativas institucionales y personales en un espíritu de apoyo mutuo. El proceso de instituto ha demostrado incluso más destacadamente que antes su influencia como fuerza generadora de expansión y consolidación. Las actividades centrales del Plan han alcanzado una escala que supera con creces la del año pasado. En consecuencia, son cada vez más los amigos que en todo el mundo se están mostrando activos en las labores de enseñanza y administración, haciendo gala del contagioso espíritu de confianza que inspira el entusiasmo de sus esfuerzos. Los jóvenes y los niños se han visto implicados más sistemáticamente en los programas de la comunidad, en tanto que los no bahá'ís han participado de forma más numerosa en los círculos de estudio, reuniones devocionales y clases de niños. Resulta sumamente alentador observar que, en el breve lapso transcurrido desde el comienzo del Plan, en aquellas comunidades donde estas tres actividades centrales eran de carácter esporádico, éstas se han convertido en elementos regulares y se han multiplicado. Hallamos aquí, por tanto, la imagen instantánea de una comunidad mundial más centrada y movilizada que nunca.
Durante el pasado año, conforme esta pauta de crecimiento arraigaba más firmemente en la operación del Plan, otros acontecimientos de importancia han tenido lugar. En el campo de los asuntos externos, los organismos de la Comunidad Internacional Bahá'í han participado en actividades demasiado numerosas y variadas como para describirlas al paso, pero con un resultado colectivo tan impresionante que no podemos dejar de hacer mención de ello. Dentro de estas actividades el hito principal lo constituyó el mensaje que dirigimos el pasado mes de abril a las autoridades religiosas del mundo. Este mensaje imprimió un renovado impulso a las posiciones adoptadas por las comunidades bahá'ís de llamar la atención de los elementos más influyentes de la sociedad hacia temas de importancia fundamental para la consecución de la paz en el mundo. Mediante los esfuerzos coordinados de la Oficina de Información Pública de la Comunidad Internacional Bahá'í y la pronta eficacia de las Asambleas Espirituales Nacionales, el mensaje se distribuyó en breve plazo llegando a los más elevados estamentos y demás escalafones de las comunidades religiosas del globo. El propósito de la iniciativa es el de llamar la atención de todos los afectados hacia la necesidad urgente de un liderazgo religioso que afronte el problema del prejuicio religioso, el cual se está convirtiendo de modo constante en un serio peligro para el bienestar humano. Las reacciones inmediatas de numerosos destinatarios indican que el mensaje sigue siendo objeto de seria atención y que incluso en algunos lugares ha ofrecido una nueva perspectiva a las actividades interreligiosas.
En el ámbito del desarrollo socioeconómico se ha alcanzado un tempo que afianza más hondamente los efectos de los esfuerzos institucionales y personales tanto por lo que respecta al desarrollo interno de la comunidad como a la colaboración de la comunidad con los demás. La Oficina de Desarrollo Social y Económico informa de que durante el segundo año del Plan se han establecido ocho nuevas agencias de desarrollo de inspiración bahá'í, las cuales operan en diversos campos tales como el avance de la mujer, la salud, la agricultura, la educación infantil y la potenciación juvenil.
En Tierra Santa, vio la luz la traducción inglesa de la epístola árabe de Bahá'u'lláh conocida como Javáhiru’l-Asrár bajo el título “Gems of Divine Mysteries” [Gemas de misterios divinos]. Se concluyó la restauración de la Celda de Bahá'u'lláh en la cárcel de 'Akká y se iniciaron las labores correspondientes al resto de la planta superior de dicha celda. En cuanto a la próxima estación de peregrinación, que habrá de comenzar en octubre de 2003, el número de peregrinos de cada grupo se incrementará de 150 a 200.
Además, los esfuerzos por promover el desarrollo de las instituciones que funcionan en el Centro Mundial se hicieron especialmente evidentes en la evolución continua de la institución del Ḥuqúqu'lláh bajo la dirección distinguida del Fiduciario, la Mano de la Causa de Dios, Alí Muḥammad Varqá. Mediante su sabia iniciativa y esfuerzos constantes, el doctor Varqá ha inspirado la educación de los amigos de todas partes en lo relativo a la ley del Ḥuqúqu'lláh. En el decenio transcurrido desde que la ley es de aplicación universal, se ha formado una red de juntas nacionales y regionales de fiduciarios, la cual proporciona coordinación y dirección al servicio de un número creciente de diputados y representantes. El conocimiento de esta gran ley se ha difundido ampliamente, en tanto que los amigos de todos los continentes responden a ella con espíritu de devoción, lo que el Fiduciario confía en que afectará a todos aquellos que todavía no se han beneficiado de las prometidas bendiciones derivadas de la adhesión a esta ley.
Durante los casi dos años transcurridos desde que anunciamos la necesidad especial de apoyo económico para mantener, con un nivel digno, los edificios y jardines del Centro Mundial, se ha establecido el Fondo de Dotación del Centro Mundial. Las aportaciones no han alcanzado todavía un nivel a la altura de las necesidades anuales. Sin embargo, nos hemos visto obligados a dedicar 5 millones de dólares de las aportaciones recibidas como fondos destinados para propósitos específicos a fin de crear una masa de capital que proporcione una fuente de rendimientos por inversión con destino al propósito original. Lo hemos hecho recurriendo al Fondo Internacional Bahá'í, a fin de afrontar los desembolsos necesarios, y suspendiendo actividades en otros campos que en circunstancias normales habrían seguido su curso.
Nos complace informarles de que, en respuesta al llamamiento emitido por la Asamblea Espiritual Nacional de Chile, ya se han recibido 185 diseños conceptuales de arquitectos y diseñadores del mundo para el Templo Madre de Suramérica que ha de construirse en Santiago de Chile. En su debido momento se anunciará la elección definitiva.
Queridos amigos, gratificados por la sólida evidencia del progreso alcanzado por doquier, confiamos en que las continuas confirmaciones de nuestro Supremo Señor se extiendan sobre los esfuerzos dedicados que ustedes ejercen dentro del marco del Plan de Cinco Años, un Plan diseñado para responder a los requisitos de estos tiempos. Quiera que la persistencia que muestren en este empeño libere esas fuerzas represadas que, mediante la gracia y favor de la Belleza de Abhá, puedan hacer que avance, con pasos poderosos, el proceso de entrada en tropas en todos los países.
La avalancha de acontecimientos ocurridos dentro y fuera de la Fe al comienzo de la Quinta Época de la Edad Formativa ofrece un espectáculo imponente. Dentro de la Causa, los sentidos quedaron deslumbrados ante la importancia histórica de los actos que el pasado mayo saludaron la culminación de los edificios del Monte Carmelo, actos cuyo impacto fue transmitido instantáneamente a todo el planeta por vía satélite y mediante la cobertura más amplia que los medios informativos jamás hayan dedicado a un acontecimiento bahá’í. Al aflorarse así ante el mundo, en su esplendor meridiano, las más recientes muestras del despliegue tangible de la Tabla del Carmelo, la Causa de Bahá’u’lláh daba un nuevo salto en su creciente salida de la oscuridad. De este modo una huella indeleble había quedado impresa en los anales de la Dispensación.
Esta manifestación externa de la vitalidad que anima nuestra Fe irreprimible tenía su réplica en el empuje de los procesos internos con que desde el pasado Riḍván se acometió el Plan de Cinco Años. Por tanto, nos sentimos movidos a invitar a los delegados reunidos en las convenciones nacionales y a todos los demás seguidores de Bahá’u’lláh alrededor del mundo a que se sumen a nuestra reflexión sobre algunos hitos insignes de este primer año de Plan, hitos que no pueden por menos de regocijar los corazones e inspirar confianza en las potencialidades incalculables del rumbo que marca este Plan.
En su afán de responder a las exigencias del Plan, Asambleas Espirituales Nacionales participaron conjuntamente con Consejeros Continentales en una serie de reuniones de planificación celebradas antes y después de Riḍván. Las reuniones imprimieron ritmo a un lanzamiento vigoroso, caracterizado por unas medidas cuyo fin era integrar un nuevo rasgo del proceso de entrada en tropas. En cada comunidad nacional, las instituciones bahá’ís acometieron la tarea de cartografiar su país de modo sistemático a fin de dividirlo en agrupaciones, cada una de un tamaño y composición en consonancia con una escala de actividades de crecimiento y desarrollo que fuera manejable. Este cartografiado, tal como han informado unos 150 países, posibilita una pauta bien ordenada de expansión y consolidación. De este modo, crea igualmente una perspectiva, o visión, de crecimiento sistematico que pueda sostenerse por una agrupación tras otra y a lo largo de todo el país. Con esta perspectiva, las agrupaciones vírgenes, al igual que los territorios vírgenes identificados en las campañas pasadas, se convierten en metas de los pioneros de frente interno, en tanto que las agrupaciones abiertas se centran en su desarrollo interno, movilizadas por las labores de los tres elementos constitutivos del Plan que se refuerzan entre sí: el creyente, las instituciones y la comunidad.
Infunde grandes ánimos ver que el progreso de estas labores recibe sus energías a través del proceso de institutos de formación, el cual quedó notablemente reforzado el año pasado por las campañas emprendidas en numerosos países para aumentar el número de tutores formados. Allá donde el instituto de capacitación está bien asentado y funciona de continuo, se han multiplicado con relativa facilidad tres actividades básicas; a saber: los círculos de estudio, las reuniones devocionales y las clases de niños. En efecto, la participación creciente de los buscadores en estas actividades, atendiendo a la invitación de sus amigos bahá’ís, ha conferido una nueva dimensión a sus fines, dando lugar como consecuencia a nuevos ingresos. Encontramos aquí, sin duda, un norte que ofrece grandes promesas para las labores de enseñanza. Estas actividades básicas, que en un principio se concibieron ante todo para beneficio de los propios creyentes, se están convirtiendo de forma natural en portales para la entrada en tropas. Al combinar los círculos de estudio, las reuniones devocionales y las clases de niños dentro del contexto de las agrupaciones, se ha implementado un modelo coherente de líneas de acción que ya está produciendo resultados bienvenidos. La aplicación mundial de este modelo nos sentimos seguros depara inmensas posibilidades para el progreso de la Causa en los años venideros.
Estas emocionantes perspectivas han cobrado mayor viabilidad gracias a las enormes energías invertidas por el Centro Internacional de Enseñanza a fin de enriquecer la comprensión de la comunidad mundial en torno al crecimiento sistemático. Aprovechando la ventaja que suponía el comienzo reciente del nuevo plazo de servicio de los miembros del Cuerpo Auxiliar, el Centro de Enseñanza convocó 16 conferencias regionales de orientación que habrían de celebrarse en los últimos meses del año. A cada una de estas reuniones despachó a dos de sus propios miembros. Centradas como estuvieron fundamentalmente en el tema de “los institutos de capacitación y el crecimiento sistemático”, las conferencias, que contaron con la presencia de prácticamente todos los miembros del Cuerpo Auxiliar del mundo entero, fueron para todos los participantes una mina de información que, merced a sus labores incansables, calará en todo el tejido de la comunidad.
Una comunidad tan ricamente dotada, tan experimentada, tan centrada en un plan de acción de inspiración divina tiene la mirada puesta en un mundo cuyos habitantes se hunden cada vez más, desde los acontecimientos de mayo de 2001 ocurridos en Tierra Santa, en un cenagal de múltiples desórdenes. Pero es justamente en estas condiciones aparentemente inhóspitas que la Causa ha de avanzar y prosperar. The Summons of the Lord of Hosts [El llamamiento del Señor de las Huestes], el tomo recién publicado que contiene traducciones al inglés de los textos completos de las Tablas de Bahá’u’lláh dirigidas a los reyes y gobernantes del mundo, llega como recordatorio propicio de las graves consecuencias que comporta desatender Sus avisos contra la injusticia, la tiranía y la corrupción. Las violentas conmociones que por doquier han sacudido la conciencia de las personas recalcan la urgencia del remedio que ha prescrito Él. Por tanto, nosotros, las desperdigadas cuadrillas de Sus siervos leales, hemos llegado otra vez a una época de oportunidades irresistibles, oportunidades de enseñar Su Causa, de edificar Su maravilloso Sistema, de aportar con sacrificio los medios materiales tan urgentemente necesitados y de los que inevitablemente dependen el progreso y la ejecución de las actividades espirituales.
Nuestra tarea ineludible es la de aprovechar la confusión actual, sin temor ni vacilación, con el objetivo de difundir y demostrar la virtud transformadora del único Mensaje que puede asegurar paz al mundo. ¿Acaso no nos ha facultado y fortalecido la Bendita Belleza con poderosas palabras? “Que los acontecimientos del mundo no os entristezcan”, así reza Su amoroso consejo. “¡Juro por Dios!”, continúa Él; “El océano de la alegría anhela alcanzar vuestra presencia, pues toda cosa buena ha sido creada para vosotros y os será revelada de acuerdo con las necesidades de la época.”
Así pues, sin dudar y sin reparar en los tropiezos del camino, avancen adelante con el Plan en la mano.
Con alegría desbordante en nuestros corazones y grandes esperanzas, llegamos a esta estación de Riḍván, coincidiendo con un cambio de época en que al mismo tiempo se hace evidente en todos nosotros un nuevo estado de conciencia. En el conjunto de nuestra comunidad mundial existe ahora una comprensión superior sobre el valor que reviste el proceso, la necesidad de la planificación y la virtud de la acción sistemática en la promoción del crecimiento y en el desarrollo de los recursos humanos, lo que permite sostener la expansión y afianzar la consolidación. No es posible ponderar en exceso cuán importante es llegar a comprender de forma congruente estos requisitos del progreso, ni tampoco exagerar la importancia de perpetuarlos mediante una formación rectamente ordenada. Así pues, la llegada de nuestra comunidad a semejante estado de conciencia constituye una ocasión de gran significado para nosotros. Estamos profundamente agradecidos a la Bendita Belleza por haber podido reconocer y celebrar este hecho al comienzo mismo de la empresa global que se inaugura durante estos días festivos.
El poder de voluntad generado gracias a esta conciencia caracterizó la conferencia de los Consejeros Continentales y de los miembros de sus Cuerpos Auxiliares que se reunieron el pasado enero en Tierra Santa. El acontecimiento dio lugar a una experiencia tan luminosa como para marcar la entrada de la Fe en una nueva época, la quinta de su Edad Formativa. La vitalidad tan lozana que se desplegó en aquella histórica reunión se reveló entonces como el reflejo de la superior calidad de las actividades desplegadas por toda la comunidad. La prosecución, el pasado año, de los elementos esenciales para el avance del proceso de entrada en tropas venía a confirmar esta observación. Quedaba así allanado el sendero para el Plan de Cinco Años, la primera empresa que ha de acometerse al internarnos en la Quinta Época.
Con el incremento de los grandes esfuerzos realizados durante el anterior Plan de Cuatro Años, que supuso la creación de más de 300 institutos de formación, el Plan de Doce Meses ha logrado su propósito. Ha conseguido significarse merced a las respuestas notables que obtuvo de las instituciones y creyentes ante el llamamiento en favor de una mayor entrega a la educación espiritual de los niños y a la participación de los prejóvenes en la vida comunitaria bahá'í. La formación de maestros de clases infantiles y la inclusión de los prejóvenes en el proceso de institutos se han convertido en elementos regulares de las actividades bahá'ís realizadas en cierto número de países. A pesar de su brevedad, la importancia del Plan de Doce Meses ha demostrado trascender los objetivos que le fueron específicamente asignados. El Plan sirvió de vínculo dinámico entre una época de la historia bahá'í sumamente pródiga en acontecimientos y las perspectivas inmensamente prometedoras de una nueva, para la cual tan bien pertrechada ha quedado la comunidad en virtud de sus logros. Asimismo, ha quedado grabada en nuestros anales merced a los efectos perdurables conseguidos por las actividades de la Fe al cierre del siglo XX, un siglo que merece la reflexión de todo bahá'í que desee comprender las fuerzas tumultuosas que influyeron en la vida del planeta y en los procesos de la propia Causa en una coyuntura tan crucial para la evolución social y espiritual de la humanidad. Para coadyuvar a tan encomiable esfuerzo, a petición nuestra y bajo nuestra supervisión, se ha preparado Century of Light [El siglo de la luz], obra que constituye un repaso del siglo XX.
En numerosas ocasiones, durante este año de esfuerzos, las actividades de asuntos externos de la Fe se hicieron especialmente visibles. Considérese, por ejemplo, las situaciones en que los representantes bahá'ís pudieron participar tan destacadamente en los actos del milenio que tuvieron lugar en mayo, agosto y septiembre, convocados a instancias del Secretario General de Naciones Unidas. Aún habrá de transcurrir tiempo hasta que se comprendan adecuadamente las implicaciones de una participación tan estrecha y conspicua por parte de la Comunidad Internacional Bahá'í en los procesos de la Paz Menor. Entre otros hitos figura el coloquio continental organizado en la India por el Instituto de Estudios para la Prosperidad Global, nuevo organismo que actúa bajo la dirección de la Comunidad Internacional Bahá'í. Bajo el lema "Ciencia, religión y desarrollo", la conferencia contó con la participación de organizaciones no gubernamentales de primera fila de la India, así como de instituciones tan acreditadas como UNESCO, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial. En octubre, se inauguraba el Servicio Mundial de Noticias Bahá'ís (BWNS) en Internet con la intención de llegar a un público bahá'í y no bahá'í mediante noticias relativas a los acontecimientos que tienen lugar en el mundo bahá'í.
En su mayor parte, las intensas actividades desarrolladas en el Centro Mundial Bahá'í durante el último año se dieron a conocer a los amigos a través de informes anteriores que incluían referencias a logros tales como: la ocupación por parte del Centro Internacional de Enseñanza de su sede permanente en el Monte Carmelo; la Conferencia de Consejeros Continentales y de los miembros de sus Cuerpos Auxiliares, celebrada el pasado enero en Tierra Santa; la conclusión de los proyectos del Monte Carmelo, que ahora reciben los toques finales en preparación de las celebraciones de mayo. El pasado octubre, por primera vez, los peregrinos y visitantes fueron recibidos en el nuevo Centro de Recepción de Haifa, que entró en pleno funcionamiento. En Bahjí ha proseguido sin interrupción el embellecimiento del lugar sagrado con el desarrollo de sus jardines; además, el esfuerzo ha recibido un gran impulso con el nuevo proyecto iniciado el pasado año destinado a la construcción de un Centro de Visitantes en el extremo norte de las propiedades situadas en el lado exterior de la Puerta Collins. La estructura, erigida ya al completo, tiene prevista su culminación en unos meses escasos, en tanto que las labores avanzan en todos los frentes, incluyendo el acabado y ajardinamiento. Las nuevas dependencias mejorarán la capacidad del Centro Mundial para dar acogida a un número creciente de peregrinos, visitantes bahá'ís en estancias breves, e invitados especiales.
Concluyendo este resumen del año que dejamos, nos alegra informarles de que, tras el transcurso de casi treinta años, la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Indonesia quedó restaurada en la Convención Nacional celebrada el pasado Riḍván en Yakarta. Durante todo ese tiempo la prohibición que pesaba contra las actividades bahá'ís desde agosto de 1962 limitó gravemente las actividades de los bahá'ís indonesios; pero permanecieron firmes y prudentes en su sufrida condición hasta que el giro de las circunstancias experimentado en dicho país ha dado lugar al levantamiento de la prohibición. ¿No cabe, entonces, concebir esperanzas de que no esté demasiado lejano el día en que pueda informarse de igual suerte para nuestros atribulados correligionarios de Irán, Egipto y otros países?
Queridos amigos: dentro de veinte años el mundo bahá'í celebrará el centenario del comienzo de la Edad Formativa. Podemos contemplar los inicios de esta edad desde la privilegiada posición que nos ofrecen unos logros que apenas podían imaginarse en aquellos comienzos. Por delante se extienden horizontes que apremian urgentemente a la comunidad a alcanzar mayores logros en el corto plazo que la separa de aquel centenario. Esas alturas pueden y deben escalarse. El Plan de Cinco Años, para el que reclamamos la atención urgente y sostenida de los amigos de todo el mundo, tiene como objeto cumplir ese desafío. Constituye la primera de una serie de campañas que se acometerán durante estos veinte años. El Plan constituye la siguiente fase destinada a cumplir un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. Requiere una aceleración de este proceso vital y, además, insiste en la continuidad de los esfuerzos sistemáticos por parte de sus tres agentes constitutivos: el creyente, las instituciones y la comunidad.
No es preciso extenderse sobre los requisitos del Plan, pues ya quedaron establecidos en nuestro mensaje dirigido a los Consejeros reunidos en Tierra Santa y posteriormente compartidos con todas las asambleas espirituales nacionales. Poco después de esta conferencia, los Consejeros comenzaron a celebrar consultas con las asambleas nacionales en torno a la ejecución del Plan en sus jurisdicciones respectivas. Las líneas del Plan, por tanto, son conocidas por los amigos de todas partes, dado que los preparativos regionales y locales para la consecución de su objetivo principal están ya en marcha. En la actualidad los amigos están ya bastante mentalizados de que deberán realizarse esfuerzos para conseguir una penetración más honda de la Fe en un número cada vez mayor de regiones dentro de cada país. Por ejemplo, allá donde las circunstancias lo permitan, las comunidades locales que existan en estrecha proximidad mutua se movilizarán para participar en programas intensivos de crecimiento. Por otro lado será necesaria la apertura metódica de nuevos territorios para lo cual se requerirán pioneros del frente interno dotados del mismo espíritu consagrado que impulsó a aquellos que en épocas anteriores se desperdigaron por el extranjero para abrir territorios vírgenes en todos los continentes y océanos. Baste decir que el proceso en esta empresa divinamente impulsada habrá de expandirse conforme vayan introduciéndose de modo gradual características relacionadas que se integrarán sistemáticamente en su funcionamiento.
Un rasgo de la Quinta Época consistirá, según lo permitan las circunstancias por las que atraviesen las comunidades nacionales, en el enriquecimiento de la vida devocional de la comunidad mediante la construcción de Casas de Adoración nacionales. El calendario de dichos proyectos lo determinará la Casa Universal de Justicia en relación con el avance del proceso de entrada en tropas en dichos países. Este avance irá desplegándose a lo largo de las etapas sucesivas del Plan Divino de ‘Abdu’l-Bahá. Con la conclusión del Templo Madre del Occidente, el Guardián abordó un programa de construcción de los templos continentales. Los primeros de entre éstos fueron los Mashriqu’l-Adhkár de Kampala, Sidney y Frankfurt, que se erigieron en respuesta a las metas del Plan de Diez Años. Ateniéndose a esta pauta, la Casa Universal de Justicia prosiguió con la erección de los templos de la ciudad de Panamá, Apia y Nueva Delhi. Pero esta etapa continental aún está pendiente de completarse: queda todavía por erigirse un edificio más. Con profundo agradecimiento y alegría anunciamos en este momento auspicioso la decisión de acometer este último proyecto. Durante el Plan de Cinco años, dará comienzo la erección del Templo Madre de Suramérica, en Santiago de Chile, cumpliendo de este modo un deseo claramente expresado por Shoghi Effendi.
Entre tanto, la ocasión es propicia para la adopción de nuevos pasos en el Centro Mundial para el desarrollo de las funciones de las instituciones que ocupan los nuevos edificios del Arco. Tras los significativos avances registrados en sus labores por el Centro Internacional de Enseñanza, se prestará particular atención a la organización de las labores del Centro para el Estudio de los Textos. Enriquecer las traducciones al inglés de los Textos Sagrados será objeto especial de esta atención. El propósito de la institución es ayudar a la Casa Universal de Justicia a consultar los Escritos Sagrados y preparar traducciones y comentarios sobre los textos autoritativos de la Fe. Además, en Tierra Santa, se dedicará un esfuerzo continuado a la articulación de medidas que posibiliten un incremento del número de peregrinos y visitantes que acuden al Centro Mundial Bahá'í.
En nuestro mensaje de Riḍván de hace cinco años anunciábamos la celebración de un gran acontecimiento en el Centro Mundial para significar la culminación de los proyectos del Monte Carmelo y la apertura al público de las Terrazas del Santuario del Báb. Ese momento ha llegado, y estamos exultantes en la esperanza de acoger a los amigos de prácticamente todos los países que acudan a los programas que ocuparán los cinco días que van del 21 al 25 de mayo. También nos alegra informarles de que se están adoptando medidas para conectar el mundo bahá'í con los actos mediante transmisiones en directo a través de Internet y por satélite, de lo cual se está dando información. Al tiempo que el Centro Mundial presta atención a los preparativos, aumenta la emoción del público de Haifa, ciudad en la que las autoridades municipales han emprendido la edición de un libro titulado Bahá’í Shrine and Gardens on Mount Carmel, Haifa, Israel: A Visual Journey [El Santuario bahá'í y los Jardines del Monte Carmelo, Haifa, Israel: Una travesía visual], cuya publicación se ha previsto que coincida con dicho acontecimiento. Por otro lado, los Servicios de Correos de Israel siguen adelante con la decisión de emitir al mismo tiempo un sello conmemorativo en el que figurarán las Terrazas. La importancia de la ocasión reside sobre todo en la pausa que permitirá para evaluar el notabilísimo trecho que la Causa ha recorrido en su desarrollo durante el siglo XX. Será igualmente, un buen momento para ponderar las implicaciones futuras de los logros fenomenales simbolizados por el surgimiento de las estructuras monumentales que se yerguen sobre la montaña sagrada de Dios, surgimiento que abre el centro espiritual y el administrativo de nuestra Fe a la mirada del mundo.
Al tiempo que nuestra comunidad se deleita en tan emocionantes consideraciones, tenga en cuenta todo miembro que no hay tiempo para dormirse en los laureles. La penosa condición de la humanidad es demasiado desesperada como para permitirnos siquiera un momento de vacilación a la hora de compartir el Pan de Vida que ha descendido desde el cielo en ésta época nuestra. Que no haya retrasos, pues, en el avance de un proceso que aguarda con promesas de triunfo a que convidemos al banquete del Señor de las Huestes a las almas de todos los que tienen hambre y sed de la verdad.
Ojalá que Aquél que vigila el destino de Su Sistema divino guíe y dirija y confirme todos los esfuerzos que realizáis por ver plasmadas las urgentes tareas dispuestas ante vosotros.
Con corazones desbordados de alegría nos inclinamos agradecidos ante el Señor de las Huestes y damos fe de la maravillosa diferencia que han supuesto estos cuatro años transcurridos desde el lanzamiento del Plan global que concluye ahora con esta Festividad de Esplendores. Tan visible ha sido el progreso conseguido durante este periodo que nuestra comunidad mundial ha alcanzado cotas desde las que cabe distinguir claramente nuevos y brillantes horizontes para sus hazañas futuras.
La diferencia cuantitativa se debe fundamentalmente a cambios cualitativos de mayor envergadura. La cultura de la comunidad bahá'í ha experimentado un cambio que se aprecia en la ampliación de las capacidades, la pauta metódica de funcionamiento y el consiguiente refuerzo de la confianza con que actúan los tres participantes del Plan: la persona, las instituciones y la comunidad local. El resultado ha venido propiciado por el hecho de que los amigos se han ocupado de forma congruente en ahondar en su conocimiento de las Enseñanzas divinas; han aprendido más -y de forma más sistemática que antes- sobre el modo de aplicarlas a la promulgación de la Causa, a la gestión de sus actividades personales y colectivas, y al trabajo con sus prójimos. En una palabra, se han integrado en una mentalidad de aprendizaje a tenor de la cual se ha dado sentido a las actividades emprendidas. El principal impulsor de este cambio ha sido el sistema de institutos de formación que se ha establecido a lo largo del mundo con gran rapidez, logro que, en el campo de la expansión y consolidación, destaca como el mayor legado del Plan de Cuatro Años.
Por el aumento de la capacidad personal para enseñar la Fe, tal como lo demuestra el empuje de las iniciativas personales; por la capacidad mejorada de las Asambleas Espirituales, Consejos y Comités en la conducción de los esfuerzos de los amigos; por la introducción de nuevas pautas de pensamiento y actuación que han influido en la conducta colectiva de la comunidad local; por todos estos conceptos el sistema de institutos de formación ha demostrado su carácter indispensable como locomotora del proceso de entrada en tropas. Al extender su funcionamiento mediante la implantación de círculos locales de estudio, muchos institutos ensancharon su capacidad para ofrecer sus programas a grandes regiones. Por ejemplo, Mongolia estableció 106 círculos de estudio, a raíz de lo cual experimentó una elevación significativa del número de creyentes. Al tiempo que se verificaban estos avances, los miembros de la comunidad mundial también han prestado mayor atención a apoyarse en el poder de la oración, a meditar sobre la Palabra sagrada y a obtener los beneficios espirituales que conlleva participar en reuniones devocionales. Pues el tamaño de la comunidad está aumentando gracias a estos elementos de transformación personal y colectiva intensificada. Aunque el número de nuevos creyentes sólo supera ligeramente al de años anteriores, resulta inmensamente gratificante contemplar que este aumento se halla ahora geográficamente generalizado, abarca a sectores de la comunidad como nunca antes lo hiciera y se logra integrar a los recién ingresados en la vida de la Causa.
Tan salutífera, tan prometedora situación de la Fe debe mucho -inconmensurablemente- a la influencia asesora, al papel cooperante y a la labor práctica desarrollados por la Institución de los Consejeros, funciones que se vieron ampliadas en lo que atañe a la formación y funcionamiento de los institutos; ampliación que a su vez reflejó el oportuno estímulo impartido por un Centro Internacional de Enseñanza vibrante y siempre despierto.
El tema central del Plan de Cuatro Años -el avance significativo del proceso de entrada en tropas- ha conducido a un elevado grado de integración de pensamiento y acción. Ha centrado la atención en una etapa fundamental de la evolución de la comunidad bahá'í, la cual ha de alcanzarse durante la Edad Formativa; pues hasta tanto no se implante de forma más generalizada y sostenida la entrada en tropas, no madurarán las condiciones que han de llevar a la conversión en masas, ese hito prometido por Shoghi Effendi en sus escritos. El nudo temático del Plan entrañaba consecuencias para todas las categorías de actividad bahá'í; requería una claridad de comprensión que hiciera posible la planificación sistemática y estratégica como requisito previo de la actuación personal y colectiva. Los miembros de la comunidad han llegado gradualmente a apreciar en qué medida la sistematización habrá de facilitar los procesos de crecimiento y desarrollo. Este avance de consciencia ha constituido un paso enorme que ha conducido a la mejora cualitativa de las actividades de enseñanza y a un cambio en la cultura de la comunidad.
Los aspectos integrantes del tema han sido patentes en los esfuerzos de planificación, elevación de la capacidad institucional y desarrollo de los recursos humanos. Los hilos conductores de todo ello han podido observarse desde el principio del Plan hasta su conclusión. La Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros de diciembre de 1995 celebrada en Tierra Santa marcó el comienzo. En aquella ocasión los Consejeros recibieron orientaciones sobre las características del Plan. A ello siguieron sus consultas con las Asambleas Espirituales Nacionales celebradas en el marco de las sesiones de planificación a nivel nacional; éstas pasaron con posterioridad al nivel regional y contaron con la participación de los miembros del Cuerpo Auxiliar, Asambleas Espirituales Locales y comités. De este modo, en todos los niveles, los elementos de la administración bahá'í participaron en el proceso de planificación, y aun superaron dicha etapa para llegar a la de ejecución, en la que había que desarrollar la capacidad institucional para atender a la entrada en tropas. En este sentido se adoptaron dos grandes pasos: el primero consistió en el establecimiento de institutos de formación; el segundo consistió en el establecimiento formal y la amplia introducción de los Consejos Regionales Bahá'ís, elemento de la administración situado entre los niveles local y nacional destinado a reforzar la capacidad administrativa de ciertas comunidades donde la complejidad creciente de los temas que abordan las Asambleas Espirituales Nacionales hacía necesario dicho despliegue. Igualmente pertinente para la integración de los elementos esenciales del proceso han sido las estrategias definidas con relación a las labores de desarrollo económico y social, las cuales constituyen una parte fundamental de la consolidación, y a las labores de asuntos externos, que son un factor vital que permite que la Fe afronte las consecuencias de su surgimiento de la oscuridad. El efecto de conjunto ha producido resultados resonantes, cuya enumeración excede ampliamente al marco de estas páginas. Sin embargo, nos sentimos impulsados a citar algunos elementos destacados que ilustran la dimensión de los logros del Plan.
En Tierra Santa, la construcción de las terrazas y edificios del Arco prosiguió con todos los visos de cumplirse la fecha límite anunciada para su finalización al término del actual año gregoriano. Además, el edificio situado en Haifa, al que nos referimos en nuestro mensaje último de Riḍván al mencionar el aumento de tamaño de los grupos de peregrinación, estará listo para ser utilizado a partir de este Riḍván. En este mismo sentido, se han aprobado los planes arquitectónicos para el edificio tan necesario que ha de construirse en Bahjí a fin de alojar a los peregrinos y otros visitantes bahá'ís o no bahá'ís. Se ha completado la traducción de los Textos del esperado nuevo volumen de los Escritos de Bahá'u'lláh, cuya publicación se encuentra ahora en sus preparativos.
Se han hecho patentes los avances de expansión y consolidación por otras vías aparte de las ya mencionadas, por ejemplo en lo que respecta al pioneraje, la proclamación, la publicación de literatura, el uso de las artes, la formación de Asambleas Espirituales, o los progresos registrados por las asociaciones de estudios bahá'ís. Unos 3300 creyentes se establecieron como pioneros internacionales a largo y corto plazo. El hecho de que muchos países, por lo común receptores, hayan despachado a su vez pioneros al extranjero constituye un índice más de la maduración de las comunidades nacionales. Leales al encargo que les fuera encomendado a sus miembros, las comunidades de Canadá y Estados Unidos destacaron por el número de pioneros que salieron de sus fronteras y por el número, mucho mayor, de maestros viajeros, que incluía una representación significativa de jóvenes. Asimismo, especialmente notable fue la respuesta alentadora con que los creyentes de origen africano de los Estados Unidos atendieron al llamamiento de maestros bahá'ís con destino a África.
La proclamación de la Causa abarcó toda una variedad de actuaciones, la cual incluyó un amplio abanico de ocasiones tales como aniversarios, conmemoraciones, grupos de discusión, exposiciones y similares, que propiciaron el que gran número de personas trabase conocimiento de las enseñanzas de la Fe. Las Casas de Adoración actuaron como centros magnéticos de visitantes que traspasaron sus puertas en número creciente, especialmente en la India, donde cinco millones de personas recibieron su acogida durante el pasado año. A las actividades de este tenor hay que sumar la utilización polifacética de los medios de comunicación a fin de transmitir el mensaje bahá'í. En los Estados Unidos, cerca de 60.000 creyentes respondieron a la campaña de difusión creada por el Comité Nacional de Enseñanza. A nivel mundial, el conocimiento sobre la Fe se difundió gracias a la aparición en prensa, y con mayor frecuencia que nunca, de artículos amistosos no solicitados; una ampliación similar de cobertura tuvo lugar en emisoras de radio y televisión, dispuestas a incluir programas regulares bahá'ís. Tal fue el caso de países como la República Democrática del Congo y Liberia. Tan afortunados acontecimientos se vieron coronados por la elección independiente llevada a cabo por los medios internacionales de difusión que escogieron el Santuario del Báb y las Terrazas como emplazamiento para la retransmisión del segmento correspondiente a Tierra Santa del programa de difusión mundial con el que se celebró la llegada del año 2000.
La utilización de las artes se ha convertido en un rasgo importante de las actividades de proclamación, enseñanza, profundización y culto acometidas por la comunidad mundial. Las artes atrajeron a los jóvenes, quienes las aplicaron a sus labores de enseñanza y profundización, sobre todo valiéndose de numerosos talleres de teatro y danza presentes en muchas partes del mundo. Pero la dinámica de las artes trascendió el canto y la danza para abrazar toda una gama de actividades imaginativas que dieron arraigo a las gentes en la Causa. Allá donde se ha empleado el folklore, particularmente en África, las labores de enseñanza se han visto muy realzadas. Por ejemplo, en Ghana y Liberia organizaron sus respectivos proyectos de "Luz de Unidad" para la promoción de las artes en la enseñanza. En la India el Grupo de Armonía Comunal se planteó metas similares.
Sobre todo a instancias de los Consejeros y con el apoyo del Fondo Continental, se dio empuje a la traducción y publicación de literatura bahá'í, especialmente en África y Asia. Además, apareció la edición completa del Kitáb-i-Aqdas en árabe y otros idiomas.
Si bien la restricción a la formación de Asambleas y Espirituales Locales limitada al primer día de Riḍván, la cual se hizo vigente en 1997, produjo la esperada disminución del número de dichas instituciones, la caída no resultó drástica. Desde entonces el número se ha sostenido y ha tenido lugar un proceso saludable de consolidación. Han surgido ocho nuevos pilares de la Casa Universal de Justicia, lo que eleva el total de Asambleas Espirituales Nacionales a 181.
Particularmente gratificante ha sido el empuje experimentado durante estos cuatros años en el ámbito de los estudios bahá’ís, actividad que impulsó la tarea vital de reforzar los cimientos intelectuales del trabajo de la Fe. Dos resultados inapreciables han sido el impresionante enriquecimiento de literatura bahá’í y la producción de un conjunto de disertaciones en las que se examinan varios problemas contemporáneos a la luz de los principios bahá'ís. La red de Asociaciones de Estudios Bahá'ís, que celebra este año su 25 aniversario, extendió la bienvenida a cinco nuevos afiliados durante el Plan. Reflejo de la diversidad y creatividad que atrae este campo de servicio han sido la celebración en Papúa Nueva Guinea de su primera conferencia de estudios bahá'ís y la atención pionera prestada por la Asociación Japonesa a los orígenes espirituales de la erudición tradicional de dicho país.
El progreso en el campo del desarrollo económico y social se demostró decididamente cualitativo, por más que las estadísticas señalan un incremento en el número de proyectos igualmente impresionante. Las actividades anuales registradas ascendieron de 1350, al comienzo del Plan, hasta las más de 1800 hacia su término. El impulso dado en pro de planteamientos más sistemáticos constituyó un rasgo dominante de las labores emprendidas durante el periodo. A fin de promover la consulta y la acción sobre los principios del desarrollo económico y social, la Oficina de Desarrollo Económico y Social del Centro Mundial Bahá’í patrocinó trece seminarios regionales en los que participaron unos 700 representantes de 60 países. La Oficina también atendió a la ideación de proyectos piloto y de materiales adecuados para la creación de campañas organizadas destinadas a promover la potenciación juvenil y su alfabetización, la formación de asistentes comunitarios de salud, la promoción de la mujer y educación moral. Un ejemplo de ello lo suministra el programa llevado a cabo en Guayana por el que se formaron más de 1500 promotores de alfabetización; otro lo constituyó la conclusión en Malasia de ocho módulos dedicados al avance de la mujer, los cuales sirvieron de base a las sesiones formativas celebradas en África, Asia y Latinoamérica. En la región guaymí de Panamá se acometió un plan destinado a la integración de las emisoras de radio bahá'í con las labores de los institutos de formación. Dado que los institutos disponen del potencial necesario para suministrar formación para el desarrollo económico y social, con esta orientación se puso en marcha una iniciativa en la que participaron doce institutos y que en la actualidad experimenta con actividades en diferentes ámbitos, entre los que se incluye la alfabetización, formación de asistentes de salud comunitaria y formación profesional. Cierto número de organismos bajo patrocinio o inspiración bahá'í han dedicado sus energías a proyectos tales como el que supuso la colaboración con la Organización Mundial de la Salud para combatir la ceguera fluvial en Camerún. Gracias a este proyecto bahá'í más de 30.000 personas recibieron la medicación necesaria. Otro ejemplo lo constituye la universidad privada de Etiopía, Unity College, cuya matrícula estudiantil se ha incrementado hasta los 8000. Otro ejemplo lo suministra Landegg Academy, en Suiza, institución que al tiempo que expande y consolida su programa académico, ha extendido su ayuda altamente apreciada para la búsqueda continuada de remedios a las horrendas consecuencias sociales del conflicto de los Balcanes. Otro ejemplo más lo constituye la Universidad Núr, Bolivia, entidad que dentro de un proyecto de colaboración con Ecuador ofreció formación a más de 1000 maestros de escuela como parte de su programa de liderazgo moral. En este campo del desarrollo económico y social, tales evidencias de la promoción de capacidades han supuesto un gran beneficio para los cometidos del Plan.
Contando con las orientaciones de la estrategia de asuntos externos, comunicada a las Asambleas Espirituales Nacionales en 1994, la capacidad de la comunidad en las esferas diplomática y de información pública se ensanchó de modo parejo a una velocidad sorprendente, situando a la comunidad bahá'í en una relación dinámica con Naciones Unidas, gobiernos, organizaciones no gubernamentales (ONGs) y medios de difusión.
La estrategia centró las actividades de los niveles internacional y nacional en dos objetivos clave: influir en los procesos orientados hacia la paz mundial y defender la Fe. Mediante las medidas adoptadas para la defensa de nuestros queridos correligionarios de Irán, la Comunidad Internacional Bahá'í consiguió una nueva medida de respeto y apoyo que le valieron oportunidades con que atender a los demás fines que persigue la estrategia. Para afrontar el desafío de la pertinaz situación de Irán nuestras instituciones y organismos de asuntos externos concibieron nuevos enfoques destinados a activar los actuales instrumentos habilitados tanto por los gobiernos como por Naciones Unidas. El caso de las persecuciones ocurridas en Irán ocupó la atención de las máximas autoridades del planeta. Más aún, la noticia de que un tribunal iraní había confirmado las sentencias de muerte de dos amigos e impuesto otra sentencia similar a una tercera persona suscitó la respuesta contundente del Presidente de los Estados Unidos, con una advertencia clara a Irán. A raíz de las intervenciones de los líderes mundiales y de Naciones Unidas, se ha puesto virtualmente fin a las ejecuciones de los bahá'ís, en tanto que el número de condenas a penas prolongadas de cárcel se ha visto reducido drásticamente.
Al tiempo que celebramos estas intervenciones, aclamamos el espíritu de sacrificio, la fortaleza y la fe indomable de nuestros hermanos y hermanas de Irán, virtudes que han dotado de potencia a tales esfuerzos. Tan evidentes cualidades del alma son un enigma para sus compatriotas, sorprendidos ante el aguante con que soportan los asaltos que tan sañuda e implacablemente se desatan contra ellos. ¿Cómo, si no, podría explicarse que un número tan reducido haya sido capaz de hacer frente a un número tan abultado durante un tiempo tan prolongado? ¿Cómo, si no, podrían haber concitado la preocupación activa del mundo cuando incluso tan solo uno de ellos se enfrentaba a la amenaza de la muerte? La tragedia de Irán es que hasta la fecha los atacantes no han acertado a reconocer que los principios divinos -en aras de los cuales han sacrificado los perseguidos sus posesiones e incluso la vida- encierran precisamente las soluciones que habrán de satisfacer los anhelos de la población en su hora de descontento. Mas no cabe duda alguna de que la tiranía sistemática a la que los amigos iraníes se han visto tan cruelmente sometidos acabará doblegándose ante el Poder Omnímodo que guía los misteriosos derroteros hacia su destino asegurado, en la plenitud de su prometida gloria.
Con relación a los demás objetivos de la estrategia de asuntos externos, las líneas de actuación vinieron marcadas por cuatro temas: derechos humanos, condición de la mujer, prosperidad global y desarrollo moral. Nuestros registros constatan un avance gigantesco en las labores de derechos humanos y avance de la condición de la mujer. Respecto de lo primero, la Oficina de Naciones Unidas acometió un programa creativo de educación en derechos humanos que hasta la fecha ha servido para reforzar la capacidad de no menos de 99 Asambleas Espirituales Nacionales en las labores diplomáticas. En cuanto a la condición de la mujer, la existencia de 52 oficinas nacionales para el avance de la mujer, las aportaciones de numerosas mujeres y hombres bahá'ís en conferencias y talleres de todos los niveles, la selección de representantes bahá'ís para puestos decisivos en comités de ONGs clave, incluyendo el que sirve al Fondo de Nacional Unidas para el Desarrollo de la Mujer (UNIFEM), ilustran cómo los seguidores de Bahá'u'lláh promueven asiduamente Su principio de la igualdad de la mujer y el hombre.
Al mismo tiempo, todo un despliegue de iniciativas ha venido a difundir la información sobre la Fe bahá'í ante públicos diversos. Ello incluye empresas tan innovadoras como: el lanzamiento de la página web "The Bahá'í World", que ya cuenta con un promedio de 25.000 visitas mensuales; la publicación de la declaración titulada "¿Quién está escribiendo el Futuro?", la cual ha servido para que los amigos de todo el mundo hablen de problemas contemporáneos; la presencia en la Red desde el pasado noviembre de "Payam-e-Doost", el programa en idioma persa que retransmite una hora semanal en la zona metropolitana de Washington D.C., programa que está disponible a todas horas a nivel mundial por internet; y la puesta en marcha de un programa sumamente original de televisión que aplica los principios morales a los problemas cotidianos, y que ha merecido la cálida acogida de las autoridades gubernativas de Albania, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Hungría, Rumanía y la antigua República Yugoslava de Macedonia.
Un fenómeno que ha cobrado fuerza conforme el siglo termina es que las gentes del mundo se han alzado para expresar su aspiración mediante lo que ha dado en reconocerse como las "organizaciones de la sociedad civil". Debe constituir una fuente de gran satisfacción para todos los bahá'ís el saber que la Comunidad Internacional Bahá'í, en tanto ONG que representa a todos los sectores de la humanidad, haya logrado labrarse un elevado grado de confianza como agente integrador activo en la mayoría de las discusiones que configuran el futuro de la humanidad. Nuestro representante principal ante Naciones Unidas fue designado para presidir conjuntamente el Comité de Organizaciones No Gubernamentales, establecido por el Consejo Económico y Social, responsabilidad que concede a la Comunidad Internacional Bahá'í un papel destacado en la organización del Foro del Milenio. Dicha reunión, convocada por el Secretario-General de Naciones Unidas Kofi Annan, se celebrará en mayo y brindará a las organizaciones de la sociedad civil su oportunidad para formular puntos de vista y recomendaciones sobre temas globales que habrán de abordarse en la Cumbre del Milenio, prevista para septiembre de este año, a la que acudirán jefes de estado y de gobierno.
El despertar de la humanidad a la dimensión espiritual de los cambios que acontecen en el mundo posee un significado especial para los bahá'ís. El diálogo interreligioso se intensifica. De forma creciente y a lo largo del Plan de Cuatro Años la Fe pasó a ser un participante acreditado. El Parlamento de las Religiones del Mundo celebrado el pasado diciembre en Ciudad del Cabo congregó a 6000 participantes, entre los cuales figuraba una nutrida delegación bahá'í. Los bahá'ís sirvieron en las Juntas Directivas surafricana e internacional encargadas de planificar el evento. Para los bahá'ís el interés de la ocasión se veía realzado particularmente debido al hecho de que la primera mención habida en Occidente del Nombre de Bahá'u'lláh en una reunión pública se verificó en 1893, en Chicago, con motivo de la celebración del Parlamento de las Religiones. Dos acontecimientos interreligiosos celebrados en Jordania el pasado noviembre incluyeron a los bahá'ís como participantes invitados: una conferencia sobre conflictos y religión en Oriente Medio, y la reunión anual de la Conferencia Mundial sobre Religión y Paz. Hubo representantes bahá'ís que acudieron a los eventos celebrados en Ciudad del Vaticano y Nueva Delhi bajo patrocinio de la Iglesia Católica Romana; con motivo de esta última ocasión, y en presencia del Papa Juan Pablo II, la Consejera Zena Sorabjee fue una de las representantes religiosas que dirigieron la palabra a los reunidos. En el Reino Unido la Fe apareció en la escena pública cuando los representantes bahá'ís se sumaron a los miembros de otras ocho religiones principales en una celebración interreligiosa del nuevo milenio organizada en la Galería Real del Palacio de Westminster en presencia de la Realeza, el Primer Ministro, el Arzobispo de Canterbury y otras personalidades distinguidas, donde se hizo referencia a la reunión de las "nueve religiones principales del Reino Unido". En Alemania, se incluyó por vez primera a los bahá'ís en el diálogo interreligioso. Se trataba de un giro en la actitud arraigada de las denominaciones cristianas, las cuales habían rehuido hasta la fecha el contacto con la Fe debido a un libro escrito por un violador de la Alianza y publicado en 1981 por una editorial luterana. A ello se puso remedio con la publicación de una refutación académica de 600 páginas escrita por tres bahá'ís y publicada en 1995 por una firma no bahá'í de primera fila, en lo que constituye una victoria señalada de la comunidad bahá'í alemana. Durante el último año del Plan se publicó una edición en lengua inglesa. El diálogo interreligioso asumió un aspecto inusual durante las sesiones celebradas en 1998 en el Palacio de Lambeth a las que acudieron representantes del Banco Mundial y de nueve religiones principales, sesiones que dieron lugar a la creación del Diálogo sobre Desarrollo de las Religiones del Mundo. El objetivo anunciado del Diálogo es el de procurar zanjar las diferencias entre las comunidades religiosas y el Banco Mundial con objeto de trabajar conjuntamente de forma más efectiva para superar la pobreza mundial. La frecuencia y amplitud de las reuniones interreligiosas constituye un nuevo fenómeno en las relaciones entre los diferentes credos. Es evidente que las diversas comunidades religiosas se esfuerzan por lograr entre ellas con el espíritu de amistad y compañerismo que Bahá'u'lláh instó a Sus seguidores que demostraran hacia los seguidores de otras religiones.
El esfuerzo concentrado de la comunidad bahá'í durante estos cuatro años ha tenido lugar en una época en la que el conjunto de la sociedad ha debido enfrentarse a una marea de intereses enfrentados. Durante este breve aunque intensamente dinámico lapso, las fuerzas que laboran en el seno de la comunidad bahá'í y en todo el mundo avanzaron con una aceleración imparable. A su paso se revelaron de forma más conspicua que nunca los fenómenos sociales a los que aludió Shoghi Effendi. Hace ya más de sesenta años, llamó la atención sobre los "procesos simultáneos de surgimiento y caída, de integración y desintegración, de orden y caos, con sus reacciones continuas y recíprocas". Estos dos procesos parejos siguieron su curso, mas no al margen de los procesos específicos experimentados por la comunidad bahá'í, antes bien a veces lo hicieron de tal forma que invitaron, tal como se ha visto, a la participación directa de la Fe. Parecían discurrir en polos opuestos de un mismo pasillo temporal. Por un lado, las guerras fomentadas por los conflictos religiosos, políticos, raciales o tribales causaron estragos en una cuarentena aproximada de escenarios; el descalabro repentino y total del orden civil llevó a la parálisis a un número de países; el terrorismo como arma política se convirtió en epidemia; el surgimiento de redes criminales de ámbito internacional hizo cundir la alarma. Ahora bien, por el lado opuesto, se han realizado serios intentos por ejecutar y elaborar métodos de seguridad colectiva, lo que recuerda a las prescripciones dadas por Bahá'u'lláh para mantener la paz; se alzó el llamamiento en pro de un tribunal internacional penal, una iniciativa que concuerda asimismo con las expectativas bahá'ís; a fin de centrar la atención en la necesidad imperativa de un sistema congruente con que abordar los temas globales, está previsto que se reúnan los dirigentes del mundo en una Cumbre del Milenio; los nuevos métodos de comunicación han allanado el camino para que cualquier persona pueda comunicarse con cualquier otra persona del planeta. La desintegración económica ocurrida en Asia amenazó con desestabilizar la economía mundial, si bien impulsó los esfuerzos destinados tanto a remediar la situación inmediata como a procurar las vías e inculcar el sentido de la equidad en materia de finanzas y comercio internacional. Se trata de algunos ejemplos de las tendencias que interactúan y contrastan en esta época, lo que confirma el inspirado resumen que ofreciera Shoghi Effendi a propósito de las fuerzas que operan en el plan mayor de Dios, "cuyos objetivos últimos son la unidad de la raza humana y la paz de toda la humanidad".
Al cierre de estos cuatro azarosos años, hemos llegado a una convergencia portentosa de finales y comienzos en términos del calendario gregoriano y de la era bahá'í. Por un lado, dicha convergencia supone un punto final al siglo XX y, por otro lado, abre una nueva etapa en el despliegue de la Edad Formativa. La perspectiva que ofrecen ambos marcos temporales nos impulsa a reflexionar en torno a una visión de tendencias mundializadoras que se sincronizan, y a hacerlo en el contexto de las percepciones tan gráficamente proyectadas por Shoghi Effendi al iniciar el Arco que él concibiera. En el transcurso del Plan, dicha visión asumió una claridad diáfana conforme los proyectos de construcción avanzaban sobre el Monte Carmelo, los dirigentes mundiales adoptaban pasos atrevidos hacia la configuración de las estructuras de la paz global política, y las instituciones locales y nacionales bahá'ís se encaminaban hacia nuevas cotas en su evolución. El siglo XX deja en nosotros un recuerdo sagrado y duradero que espolea nuestras energías al paso que marca el camino: el recuerdo de aquel momento seminal en la historia de la humanidad cuando el Centro de la Alianza de Bahá'u'lláh, durante un ministerio sin parangón, diseñó la arquitectura del nuevo Orden Mundial y cuando, con posterioridad y durante algunos de los años más devastadores, el Guardián de la Fe consagró sus máximas energías a erigir las estructuras de un Sistema Administrativo que, al cierre de este siglo, se alza ante la mirada del mundo en la integridad de su forma esencial. Llegamos, pues, a un puente entre los tiempos. Las capacidades desarrolladas a lo largo de un siglo de lucha y sacrificios realizados por un puñado de amantes embriagados de Bahá'u'lláh deben aplicarse ahora a las restantes tareas ineludibles de la Edad Formativa, cuyas numerosas épocas de esfuerzos incansables desembocarán en la Edad de Oro de nuestra Fe, cuando la Más Grande Paz abrace la tierra.
Comenzamos en este Riḍván un Plan de Doce Meses. Por más que breve, ha de ser suficiente para cumplir ciertas tareas vitales y labrar el terreno de los próximos veinte años del Plan Divino del Maestro. Lo que comenzó con tanto esmero hace cuatro años -la adquisición sistemática de conocimiento, cualidades y destrezas de servicio- debe aumentar. Donde existan institutos nacionales y regionales deberán activarse plenamente los programas y sistemas que éstos hayan adoptado. Habrán de formarse nuevos institutos allá donde se identifiquen dichas necesidades. Tendrán que adoptarse pasos mayores para sistematizar las labores de enseñanza emprendidas mediante la iniciativa individual o el patrocinio institucional. En parte con este propósito en varias áreas de cada continente los Consejeros y Asambleas Nacionales han establecido "Programas de Crecimiento Zonal". Los resultados proporcionarán un conjunto de experiencias de los que se beneficiarán los planes futuros. Se anima a que el creyente, las instituciones y la comunidad local centren su atención en estos menesteres esenciales, a fin de estar plenamente preparados para la empresa de cinco años que habrá de comenzar en Riḍván 2001, una empresa que habrá de conducir a la comunidad bahá'í a la próxima fase en el avance del proceso de entrada en tropas.
Pero, más allá de prestar atención a estos empeños, hay un desafío apremiante que afrontar: nuestros hijos necesitan crianza espiritual e integración en la vida de la Causa. No debería dejárseles a la deriva en un mundo tan cargado de peligros morales. En el actual estado de la sociedad los niños se enfrentan a un destino cruel. Millones y millones de ellos, en un país tras otro, sufren el desarraigo social. Los niños se encuentran alienados de padres y demás adultos, ya sea que vivan en condiciones de riqueza o pobreza. Dicha alienación hunde sus raíces en el egoísmo que surge del materialismo, el cual subyace a la irreligión que atenaza los corazones de las gentes de todas partes. El desarraigo social de los niños constituye en nuestra época una señal inequívoca del declive de la sociedad; sin embargo, dicha condición no está limitada a ninguna raza, clase, nación o condición económica: las recorre todas. Aflige nuestro corazón saber que en tantas partes del mundo se emplea a los niños como soldados, se les explota como trabajadores, se les vende literalmente como esclavos, se les fuerza a prostituirse, son blanco de la pornografía, sufren el abandono de padres centrados en sus propios deseos, y se ven sometidos a otras formas de violencia demasiado numerosas siquiera para mencionarlas. Muchos de tales horrores son infligidos por los mismos padres sobre sus propios hijos. El daño espiritual y psicológico desafía cualquier cálculo. Nuestra comunidad mundial no puede escapar a las consecuencias de esta situación. El saberlo debería servirnos de acicate en nuestros esfuerzos urgentes y sostenidos en interés de los niños y del futuro.
Si bien las actividades infantiles han sido parte de los Planes pasados, no obstante no han estado a la altura de las necesidades. La educación espiritual de los niños y de los jóvenes menores reviste importancia capital para promover el progreso de la comunidad. Por lo tanto es imperativo que se ponga remedio a esta deficiencia. A buen seguro los institutos deben incluir en sus programas la formación de maestros de clases infantiles, los cuales pueden poner sus servicios a disposición de las comunidades locales. Pero, por más que proporcionar educación espiritual y académica a los niños es algo esencial, tal cosa representa tan sólo una parte de lo que entra en juego en el desarrollo de su carácter y configuración de su personalidad. Existe, también, la necesidad de que los creyentes a título particular y las instituciones en todos los niveles, es decir la comunidad en su conjunto, muestren una actitud adecuada hacia los niños y dediquen un interés general a su bienestar. Tal actitud debería distar mucho de la que caracteriza a un orden en rápido declive.
Los niños son el tesoro más precioso que puede poseer una comunidad, pues en ellos reside la promesa y garantía del futuro. Portan la semilla del carácter de la sociedad futura, semilla que en gran parte deriva su molde de lo que los adultos que constituyen la comunidad hacen o dejan de hacer con respecto a ellos. Son un fideicomiso que ninguna comunidad puede descuidar con impunidad. Un amor omnímodo hacia los niños, la forma de tratarlos, la calidad de la atención que se les dispense, el espíritu de la conducta adulta hacia ellos; todos éstos se cuentan entre los aspectos vitales que reclama esa actitud. El amor exige disciplina, el valor de acostumbrar a los niños a las dificultades, a no dar rienda suelta a sus caprichos, a no dejarlos enteramente a su albur. Debe mantenerse una atmósfera en la que los niños sientan que pertenecen a una comunidad y comparten su propósito. Deben ser guiados amorosa pero insistentemente a vivir según las pautas bahá'ís, a estudiar y enseñar la Causa de un modo que se corresponda con sus circunstancias.
Entre los jóvenes de la comunidad figuran los conocidos como prejóvenes, situados en edades comprendidas entre, digamos, los doce y quince años. Representan un grupo especial con necesidades especiales dado que se sitúan en cierto modo entre la infancia y la juventud, en un período en que experimentan numerosos cambios interiores. Debe prestárseles una atención creativa de modo que participen en programas de actividades que centren sus intereses, moldeen sus capacidades para la enseñanza y el servicio, y los lleven a participar en la interacción social con otros jóvenes. El empleo de las artes en sus diversas formas puede revestir gran valor en tal actividad.
Y ahora deseamos dirigir unas breves palabras a los padres, quienes ostentan la responsabilidad primaria de criar a sus hijos. Les dirigimos un llamamiento a que presten atención constante a la educación espiritual de sus hijos. Al parecer algunos padres creen que ésta es una responsabilidad exclusiva de la comunidad; otros creen que a fin de preservar la independencia de los hijos para investigar la verdad, no debería enseñárseles la Fe. Aun otros se juzgan incapaces de llevar a cabo semejante tarea. Nada de esto es correcto. El amado Maestro ha dicho: "Se encomienda al padre y a la madre, como deber, el procurar esforzamente dar formación a la hija y al hijo", añadiendo: "si descuidaran este asunto, se les considerará responsables y dignos de reproche en presencia de un Señor severo". Con independencia del nivel de su educación, los padres están en una situación crítica para conformar el desarrollo espiritual de sus hijos. No deberían jamás infravalorar su capacidad de moldear el carácter moral de los hijos. Pues ejercen una influencia indispensable a través del ambiente hogareño que crean conscientemente con su amor a Dios, el esfuerzo por ajustarse a Sus leyes, el espíritu de servicio hacia Su Causa, la falta de fanatismo y la ausencia de los efectos corrosivos de la murmuración. Todo padre que sea creyente en la Bendita Belleza tiene la responsabilidad de conducirse de un modo que le lleve a despertar la obediencia espontánea hacia los padres, a la que las Enseñanzas conceden tanto valor. Por supuesto, además de los esfuerzos realizados en casa, los padres deberían prestar su apoyo a las clases infantiles bahá'ís que proporcione la comunidad. Debe recordarse, asimismo, que los niños viven en un mundo que les informa de crasas realidades, bien por experimentar directamente los horrores ya descritos o bien a través de las inevitables bocanadas de los medios de difusión. Muchos de ellos se ven por ello obligados a madurar prematuramente, y entre éstos están los que buscan un rasero y una disciplina con la que orientar sus vidas. Frente a este tétrico telón de fondo que ofrece una sociedad decadente, los niños bahá'ís deberían relucir como emblemas de un mundo mejor.
Sentimos emocionante expectación al recordar que los Consejeros Continentales se reunirán en Tierra Santa en enero del año 2001 en una ocasión destinada a celebrar la instalación del Centro Internacional de Enseñanza en su sede permanente sobre la Montaña de Dios. Los miembros del Cuerpo Auxiliar de todo el mundo participarán a su lado en lo que sin duda ha de constituir uno de los acontecimientos históricos de la Edad Formativa. El encuentro de tal constelación de responsables bahá'ís debe, por su propia naturaleza, arrojar beneficios incontables para una comunidad que de nuevo estará a punto de concluir un Plan para embarcarse en otro. Al contemplar las implicaciones volvemos nuestro corazón en gratitud hacia las muy queridas Manos de la Causa de Dios 'Alí-Akbar Furútan y 'Alí Muḥammad Varqá, quienes por residir en Tierra Santa sostienen en alto la antorcha del servicio que el Amado Guardián prendió en su corazón.
Con este Plan de Doce Meses, cruzamos un puente al que nunca habremos de volver. Inauguramos este Plan en ausencia terrenal de Amatu'l-Bahá Rúḥíyyih Khánum. Ella permaneció con nosotros hasta prácticamente el fin del siglo XX como un rayo de luz que destelló durante ese período incomparable en la historia de la raza humana. En las Tablas del Plan Divino, el Maestro lamentó verse incapaz de recorrer el mundo para elevar el llamamiento divino, y en la intensidad de Su lamento plasmó por escrito la esperanza: "¡Quiera Dios que vosotros podáis lograrlo!". Amatu'l-Bahá respondió a ello con energía ilimitada, alcanzando lugares remotos de la tierra pertenecientes a 185 países que tuvieron el privilegio de recibir sus dones inimitables. Su ejemplo, cuyo esplendor perdurará ya para siempre, ilumina los corazones de miles y miles de corazones de todo el planeta. Dado lo inadecuado de cualquier otro gesto, ¿no podemos dedicar nuestros humildes esfuerzos durante este Plan a la memoria de alguien para quien la enseñanza era el propósito primordial, la perfecta alegría de la vida?
Nuestros corazones se llenan de esperanzas al repasar los logros conseguidos durante el año que ha precedido al trecho azaroso y final que lleva a la consumación del Plan de Cuatro Años. Desde el comienzo señaladísimo marcado por la VIII Convención Internacional, el mundo bahá'í ha mantenido un ritmo de actividad en ascenso que ha adelantado significativamente el proceso de entrada en tropas. Nuestra comunidad ha crecido de forma apreciable, y sus recursos humanos han sido enriquecidos de forma destacada. Desde los proyectos de expansión a las labores de consolidación, desde el desarrollo económico y social a los asuntos externos, desde los servicios que prestan los jóvenes a las expresiones artísticas, desde el Centro Mundial de la Fe a los pueblos y ciudades remotas –de hecho, desde cualquier ángulo en que se mire la comunidad– se han conseguido progresos. Las perspectivas del Plan son incitantes.
La energía generada durante la Convención Internacional caló hondo en la Conferencia de Consejeros que siguió al poco, electrizando aún más a sus incansables participantes; y dio fuerza a las sesiones de las Convenciones Nacionales celebradas en mayo, incluyendo las de Sabah, Sarawak y Eslovaquia, reunidas por vez primera para formar sus Asambleas Espirituales Nacionales. Esa misma energía inspiró al Centro Internacional de Enseñanza, que ha venido desplegando una potencia notable en el breve plazo transcurrido desde el comienzo de su sexto período de servicio, el cual tuvo lugar durante el aniversario de la Declaración del Báb. Concentrándose en el refinamiento y consolidación de su organización, durante el primer año los miembros Consejeros se han abstenido de realizar sus viajes acostumbrados; pero cabe esperar que tras ello reanuden sus visitas a varias partes del mundo a fin de reforzar su influencia revitalizadora para la conclusión feliz del Plan de Cuatro Años.
Todavía con relación a los acontecimientos de Tierra Santa, los proyectos de construcción del Monte Carmelo, contemplados con asombro maravillado por los delegados presentes en la Convención Internacional, avanzan hacia su conclusión prevista para el término del siglo. Con la apertura, tras el último Ridván, de todas las restantes áreas en construcción, la velocidad del trabajo ha alcanzado un nuevo techo. El Centro para el Estudio de los Textos y la Ampliación del Edificio de Archivos están siendo puestos a punto para entrar en funcionamiento en unas pocas semanas; el exterior del Centro Internacional de Enseñanza ha quedado enteramente revestido de mármol, mientras que prosiguen los acabados en todos los aspectos del interior. La rebaja de la Avenida Hatzionut, con la que se da cabida al puente que ahora une las Terrazas del Santuario del Báb, situadas a ambos lados de la carretera, ha quedado terminada y el tráfico normal restablecido. La creciente magnificencia de las Terrazas ha atraído a tal punto la atención del público que se ha abierto la decimonovena terraza, situada en la cima de la montaña, hecho que ha despertado la respuesta entusiasta de una población agradecida. Como parte de la campaña destinada a atraer la atención internacional a la ciudad, el Ayuntamiento de Haifa ha publicado un folleto ilustrado del Santuario del Báb y de las Terrazas, disponible en cinco de los principales idiomas, además del hebreo.
Nos sentimos impelidos a mencionar por lo menos dos acontecimientos más ocurridos en el Centro Mundial de un orden del todo diferente: primero, la decisión de elevar el número de peregrinos de cada grupo de los 100 actuales a 150, lo que tendrá efecto cuando la reforma, ahora en marcha, del edificio de reciente adquisición situado frente a la tumba de la Hoja Más Sagrada esté terminada y puedan aprovecharse sus dependencias para la recepción de peregrinos y otros servicios administrativos de un programa de peregrinaje ampliado. En segundo lugar, está el progreso notable realizado, a pesar de la inevitable lentitud del proceso, en el plan de traducción de los textos de los Escritos de Bahá’u’lláh, con vistas a publicar un nuevo volumen en inglés de Sus obras. Los esfuerzos van encaminados a proporcionar versiones completas de Tablas tan fundamentales como el Suriy-i-Muluk o el Suriy-i-Haykal, así como textos completos de las Tablas dirigidas individualmente a determinados reyes y gobernantes en particular. También está prevista la inclusión del Suriy-i-Ra’ís, Lawh-i-Ra’ís y Lawh-i-Fu’ad.
La Causa de Bahá'u'lláh marcha sin tropiezos, revitalizada por la aplicación creciente de una perspectiva del desarrollo de los recursos humanos que es sistemática. La creación de nuevos institutos nacionales y regionales, que ascienden en la actualidad a 344, ha llevado este progreso hacia adelante, con el resultado de que, descontando Norteamérica e Irán, donde se imparten numerosos cursos, por lo menos setenta mil personas han completado ya algún curso de instituto. Todo ello contribuye a que haya un cuerpo creciente de defensores confirmados y activos de la Causa. El potencial incontable de esta progresión se ilustra en informes como el recibido de Chad, donde en una comarca atendida por un instituto son ya más de mil las personas que han abrazado la Fe gracias a los esfuerzos individuales de los beneficiarios de esta capacitación. En todas partes empieza a calar en las conciencias la necesidad de la sistematización en el desarrollo de los recursos humanos.
Unido a la eficacia demostrada de los institutos de capacitación se halla el surgimiento pragmático de los Consejos Regionales Bahá'ís en determinados países escogidos donde las condiciones han hecho que el establecimiento de estas instituciones sea necesario y viable. Allá donde se da una interacción estrecha entre el Consejo y el instituto de capacitación, el escenario queda listo para una coherencia galvanizadora de los procesos que afectan a la expansión y consolidación de la región, y para la correspondencia práctica de los servicios formativos de los institutos y las necesidades de desarrollo de las comunidades locales. Además, al arbitrar que los Consejeros Continentales y los Consejos Regionales dispongan de relación directa entre sí se da juego a una relación institucional más, la cual, sumada a la que enlaza a los Consejos con la Asamblea Nacional y las Asambleas Espirituales Locales, efectúa una integración dinámica de las funciones a nivel regional.
El trabajo en constante expansión del desarrollo económico y social también se está beneficiando del funcionamiento de aquellos institutos de capacitación que atienden a temas tales como la alfabetización, la sanidad primaria y el avance de la mujer. Los esfuerzos más extendidos de la Oficina de Desarrollo Económico y Social por promover un proceso global de aprendizaje sobre los principios bahá'ís pertinentes quedan realzados por el trabajo de estos institutos, así como por la aparición de organizaciones de inspiración bahá'í repartidas a lo largo del planeta. Así pues, es claro que la capacidad institucional en la administración de programas de desarrollo está cobrando fuerza. Así lo ponen de manifiesto los proyectos patrocinados por instituciones bahá'ís o acometidos por particulares inspirados en la Fe. Un ejemplo sobresaliente de esto último lo proporciona el Colegio Unity, fundado por una familia en Etiopía, el primer colegio privado del país, y desde finales de 1998 el único, cuya matrícula estudiantil ascendió el pasado año a cinco mil estudiantes. Otro ejemplo, a menor escala, pero no obstante significativo, es la iniciativa adoptada por una familia de Búfalo, Nueva York: en este caso han venido ayudando en su hogar a decenas de niños y jóvenes procedentes del corazón de la ciudad a desarrollar, mediante enseñanzas espirituales y morales bahá'ís, pautas de conducta que les capaciten para superar actitudes autodestructivas alimentadas por la pobreza y el racismo.
En el campo de los asuntos externos, las actuaciones más enérgicas han respondido a dos acontecimientos trágicos ocurridos en Irán. La ejecución repentina del señor Rúhu'lláh Rawhaní ocurrida en Mashhad el pasado julio, la primera actuación oficial de este género en seis años, registró una reacción que provocó a nivel mundial un clamor sin precedentes por parte de los gobiernos y de los organismos de Naciones Unidas. A finales de septiembre, la agencia de inteligencia del Gobierno lanzó un ataque organizado contra el Instituto Bahá'í de Educación Superior, que se tradujo en el arresto de 36 miembros del claustro y redadas en más de 500 hogares de todo el país. Este último incidente inspiró una campaña global de protesta, todavía en marcha, en la que han venido participando instituciones y asociaciones académicas, educadores y grupos estudiantiles, y a la que la prensa ha prestado interés especial, como queda reflejado en la publicación de artículos sustanciales que realizaron Le Monde, The New York Times y otros periódicos de primera fila. La aprobación el pasado diciembre, en la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, de otra resolución más sobre Irán, en la que se hace mención expresa de los bahá'ís, sin duda se ha visto influida por estas dos manifestaciones conspicuas de una persecución religiosa implacable.
Aunque intenso ha sido el apremio sentido en todo el mundo por los amigos en defensa de nuestros acosados hermanos, también se ha dedicado mucha atención a una amplia gama de esfuerzos en los asuntos externos. La misión que durante cuatro meses emprendiera un emisario de la Causa de Justicia, Sr. Giovanni Ballerio, a las islas del Océano Pacífico, donde sostuvo entrevistas con veintidós jefes de estado, cinco jefes de gobierno y más de cuarenta funcionarios de alto rango; los esfuerzos realizados por cierto número de Asambleas Nacionales, a instancias de la Oficina de Naciones Unidas de la Comunidad Internacional Bahá'í, a fin de promover la educación en derechos humanos; la participación, en respuesta a una invitación, de los representantes de la comunidad bahá'í de Suráfrica en las sesiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en la que pudieron exponer su historial de apoyo inquebrantable a la unidad racial a lo largo de los años del “apartheid”; el éxito reciente de las comunidades de Australia, Brasil, Finlandia y Portugal al obtener la decisión de las autoridades educativas de incluir cursos sobre la Fe Bahá'í en los planes de estudios de las escuelas primarias y secundarias; éstos, por no mencionar otros proyectos de información pública que generaron publicidad a través de los más diversos medios de difusión, constituyen ejemplos de empresas de amplia repercusión en los asuntos externos en las que la comunidad invirtió sus energías.
Como corolario, hemos presenciado toda una oleada de actividades relacionadas con el empleo de las artes, ejemplo sobresaliente de lo cual fueron las actuaciones musicales y artísticas realizadas con motivo de la celebración en París del centenario del establecimiento de la Fe en Europa. El Coro Voices of Bahá, compuesto por 68 miembros procedentes de Europa y las Américas, hizo las delicias de los oyentes de ocho ciudades europeas y dio a conocer la Fe a un público nutrido. "Light and Fire", parte íntegra de una ópera/ballet que escribe en la actualidad el compositor bahá'í Lasse Thoresen, de Noruega, fue presentada con éxito el pasado septiembre en el prestigioso festival de música de Polonia conocido como Varsovia en Otoño, e inaugurado por la Reina de Suecia. La obra está basada en los recientes actos heroicos de los mártires de Irán, hecho que permitió a la audiencia trabar conocimiento de la Fe. La delantera visible que ofrece Europa en estos esfuerzos en particular ha quedado refrendada durante el Festival de Música de Cámara de Austria, con motivo del cual el Presidente de la República galardonó al Sr. Bijan Khadem-Missagh, director y violinista bahá'í, con la Cruz de Austria de las Ciencias y de las Artes, la más alta distinción en su género de Austria. Durante dicho festival uno de los programas incluyó la recitación de pasajes bahá'ís y de otras escrituras sagradas. No obstante, también, debe añadirse unas palabras en reconocimiento del papel prominente desempeñado por los jóvenes de todo el mundo en la utilización de las artes en las tareas de enseñanza; en particular, los servicios realizados por los talleres de danza han adquirido renombre dentro y fuera de la comunidad bahá'í.
Entramos, por tanto, en esta estación de Ridván como una comunidad sumida en un estado dinámico de transformación, que disfruta de una coherencia de visión y actividad consonante con el objetivo de avanzar en el proceso de entrada en tropas. Y comenzamos el último año del Plan con un incremento del potencial administrativo, gracias a la incorporación de tres países de Europa, Letonia, Lituania y Macedonia, que convocan sus primeras Convenciones para formar Asambleas Espirituales Nacionales, lo que eleva el número de pilares de la Casa Universal de Justicia a 182. Pero más allá de este momento festivo se sitúa un calendario de expectativas que incluye, primero y ante todo, la conclusión del Plan de Cuatro Años para el Ridván 2000. A ésta seguirá el comienzo, a partir del Día de la Alianza de ese mismo año, de un nuevo período de servicio de los Cuerpos Continentales de Consejeros, cuyos miembros serán convocados poco después al Centro Mundial Bahá'í para una conferencia en la que, entre otros asuntos, se abordarán los rasgos del siguiente plan global de enseñanza y consolidación. La Conferencia de Consejeros tendrá un hito en la ocupación de la sede permanente del Centro Internacional de Enseñanza, ocasión para la cual se invitará a los miembros del Cuerpo Auxiliar de todo el mundo a sumarse a los Consejeros en Tierra Santa. Los Proyectos del Monte Carmelo habrán concluido para entonces y estarán muy adelantados los preparativos para los actos de dedicación, que están previstos que tengan lugar del 22 al 23 de mayo del año 2001, al que se invitarán a representantes de cada comunidad nacional bahá'í. A su debido tiempo se anunciarán los detalles relativos a estos eventos.
La proyección de estos acontecimientos portentosos se sitúa en la bisagra que une el siglo XX y el nuevo milenio de acuerdo con la datación de la era común. Es una proyección que subraya el contraste entre la visión confiada que impulsa los esfuerzos constructivos de una comunidad iluminada y la madeja de miedos que apresan a millones y millones de seres todavía inconscientes del Día en que viven. Desprovistos de una guía auténtica, persisten en los horrores del siglo, desesperados por las repercusiones que éstos entrañan de cara al futuro, sin apreciar apenas que este mismo siglo contiene una luz que brillará durante siglos venideros. Mal pertrechados para interpretar la conmoción social que tiene lugar a lo largo del planeta, escuchan a los voceros del error y se hunden todavía más en el sopor del desasosiego. Perturbados por lúgubres presagios, se debaten contra los fantasmas de una imaginación mal informada. No sabiendo nada de la visión transformadora dispensada por el Señor de la Época, tropiezan a cada paso, ciegos a la singularidad inigualable del Nuevo Día de Dios.
Las lastimosas condiciones que entraña tal estado de corazón y mentalidad no pueden sino impulsarnos a la acción, una acción sin tregua, para cumplir las intenciones de un Plan cuya meta principal es acelerar el proceso que hará posible que una porción creciente de la población mundial encuentre el Objeto de su búsqueda y, de este modo, construya una vida unida, pacífica y próspera.
Queridos amigos: los días pasan aceleradamente como el titilar de una estrella. Dejen su huella hoy, en ésta la hora crucial de una coyuntura cuyo igual nunca más volverá. Dejen su huella en hechos que les aseguren bendiciones celestiales, y que les garanticen a ustedes y a la raza entera un futuro más allá de todo cálculo terrenal.
Al cumplirse el punto medio del Plan de Cuatro Años, afirmamos con corazones henchidos que la comunidad mundial bahá'í está labrando nuevo terreno en lo que constituye una etapa dinámica de su evolución. El proceso de entrada en tropas, sobre el que se centran sus energías, avanza claramente.
Tres hechos realzan nuestras expectativas. El primero reside en los sólidos resultados que vienen obteniéndose dondequiera que han entrado a funcionar los institutos de formación. Durante los últimos dos años decenas de miles de personas han concluido al menos un curso de instituto. Los resultados inmediatos por ellas cosechados han consistido en una fe hondamente reforzada, una identidad espiritual más consciente y un compromiso más profundo hacia el servicio bahá’í. El segundo hecho se refiere a la notable mejoría experimentada en las condiciones que afectan al establecimiento y renovación de las Asambleas Espirituales Locales. En 1997 entro en vigor la decisión de que estas instituciones se formaran únicamente el primer día de Ridván, y ello sobre todo por iniciativa de las comunidades afectadas. Si bien hubo a nivel mundial un descenso inmediato, pero no por ello inesperado, del número de Asambleas Locales, éste no ha sido muy abultado; es más, en algunos países incluso se registraron aumentos. Este efecto indica que el proceso de maduración de estas instituciones divinamente dispuestas sigue su curso. El tercer hecho se caracteriza por una confianza al enseñar que está conmoviendo a los amigos y que viene produciendo resultados magníficos en diversas regiones. Siempre ha existido gran potencial para la entrada continua e ininterrumpida de nuevos creyentes, y podemos afirmar con seguridad que la capacidad de plasmar ese potencial metódicamente se está desarrollando más que nunca con la prosecución del presente Plan.
Además de estas señales de progreso, nos sentimos gratificados por la maravillosa celeridad con que los proyectos del Monte Carmelo han avanzado en cumplimiento del calendario previsto para el año que acaba de finalizar. Es ya inminente el establecimiento en mayo de tres nuevas Asambleas Nacionales —Sabah, Sarawak y Eslovaquia—, así como el restablecimiento de la Asamblea Nacional de Liberia, con lo que el número de pilares de la Casa Universal de Justicia se eleva a 179. Al contemplar los favores divinos otorgados a nuestra comunidad, reconocemos con honda gratitud la constancia de los servicios que están prestando las Manos de la Causa de Dios, el Centro Internacional de Enseñanza, y los Consejeros y sus auxiliares de todos los continentes. La creciente fortaleza de las Asambleas Espirituales Nacionales reafirma nuestra certeza en la inminencia de rotundas victorias.
A la saludable panorámica que ofrecen las perspectivas de la comunidad se contrapone el confuso telón de fondo de un mundo en pugna consigo mismo. Y, sin embargo, entre la extendida desolación en que se halla el espíritu humano, se hace patente que a cierto nivel de conciencia cobra intensidad entre los pueblos del mundo una sensación de movimiento irresistible hacia la unidad y la paz globales. Esta sensación se refuerza conforme las barreras físicas que se interponen entre los pueblos se ven virtualmente eliminadas gracias a los avances espectaculares de la ciencia y tecnología. Ello no obstante, todo un catálogo entremezclado de acontecimientos y tribulaciones que forjan y conmocionan al mundo mantienen a la humanidad a un tiempo aturdida y deslumbrada. La tormenta y el tráfago que azotan el tejido social son incomprensibles para todos excepto para los relativamente escasos habitantes del planeta que reconocen el propósito de Dios para este Día.
Nuestros congéneres se hallan por todo el mundo sometidos insensiblemente y a un mismo tiempo a emociones enfrentadas, producto de la operación continua de los procesos simultáneos de "auge y caída, de integración y desintegración, de orden y caos". Son estos aspectos que Shoghi Effendi identificó como facetas del Plan Mayor y Plan Menor de Dios, las dos formas conocidas con que avanza Su propósito para la humanidad. El Plan Mayor se relaciona con las turbulencias y calamidades, y avanza aparentemente con desorden y al azar, si bien, de hecho, conduce inexorablemente a la humanidad hacia la unidad y la madurez. Sus agentes lo constituyen principalmente personas que ignoran su curso o que incluso se demuestran enemigas de sus fines. Tal como Shoghi Effendi señaló, el Plan Mayor de Dios utiliza "a los poderosos y a los humildes como peones en Su juego reformador del mundo, con las miras puestas en el cumplimiento de Su propósito inmediato y en el establecimiento de Su Reino sobre la tierra". La aceleración de los procesos que ello genera da fuerzas a acontecimientos que, a pesar del dolor inicial y angustias que les son atribuibles, nosotros los bahá’ís los percibimos como signos del surgimiento de la Paz Menor.
A diferencia de Su Plan Mayor, el cual actúa misteriosamente, el Plan Menor de Dios está claramente delineado, opera de acuerdo con procesos ordenados y bien conocidos, siéndonos dado a nosotros el ejecutarlo. Su meta última es la Más Grande Paz. La campaña de cuatro años, a cuyo punto medio hemos llegado, constituye la etapa presente del Plan Menor. Todos nosotros debemos dedicar nuestra atención y energías al logro de su cometido.
Quizá a veces parezca que la actuación del Plan Mayor provoca perturbaciones en el Plan Menor; pero los amigos tienen todos los motivos para no desfallecer. Pues ellos reconocen la fuente de estas turbulencias intermitentes que intervienen en el mundo y, en palabras de nuestro Guardián, "admiten su necesidad, observan con confianza sus misteriosos procesos, oran con fervor para que se mitigue su severidad, trabajan inteligentemente para apaciguar su furia, y prevén con nítida visión la consumación de los miedos y esperanzas que necesariamente debe engendrar".
Incluso un somero repaso al escenario mundial de estos últimos años no puede por menos de conducirnos a observaciones repletas de especial significado para el observador bahá’í. Para empezar, entre el estruendo de una sociedad trastornada cabe discernir una tendencia inconfundible hacia la Paz Menor. Una vislumbre intrigante de ello es la que suministra el mayor grado de intervención de Naciones Unidas, respaldada por gobiernos poderosos, en respuesta a inveterados y urgentes problemas mundiales; otro atisbo lo proporciona el reconocimiento espectacular que los dirigentes del mundo han tendido hace tan solo escasos meses a cuanto comporta la interconexión de todas las naciones en materia de comercio y finanzas (circunstancia que Shoghi Effendi previó como uno de los aspectos esenciales de un mundo orgánicamente integrado). Ahora bien, mayor repercusión para la comunidad bahá’í entraña el hecho de que un número masivo de personas ande en búsqueda de la verdad espiritual. Varios estudios de aparición reciente han centrado su atención en este fenómeno. Las ideologías que dominaron gran parte de este siglo han quedado agotadas; con su desvanecimiento en estos años finiseculares crece ahora un hambre de sentido, un anhelo del alma.
Esta hambre espiritual se caracteriza por un desasosiego, una insatisfacción en alza frente al estado moral de la sociedad; se vuelve también evidente en el resurgir del fundamentalismo entre diversas sectas religiosas, así como en la multiplicación de los nuevos movimientos que se hacen pasar por religiones o que aspiran a ocupar el puesto de la religión. En estas observaciones puede apreciarse la interacción entre los dos procesos divinamente impulsados que operan sobre el planeta. Las múltiples oportunidades que por ello providencialmente se nos ofrecen para entregar el mensaje de Bahá'u'lláh a las almas buscadoras crean una situación dinámica para el maestro bahá’í. Las repercusiones que ello entraña para las labores en curso son inmensamente alentadoras.
Nuestras esperanzas, nuestras metas, nuestras posibilidades de adelanto pueden realizarse todas mediante la concentración de nuestros empeños en el propósito principal del Plan Divino en su etapa presente; esto es: efectuar un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. Cabe enfrentarse a este desafío mediante esfuerzos persistentes y proseguidos con paciencia. La entrada en tropas es una posibilidad situada perfectamente al alcance de nuestra comunidad. Una fe infatigable, la oración, los impulsos del alma, el divino socorro, estos son algunos de los elementos esenciales para el progreso de cualquier empresa bahá’í. Ahora bien, asimismo es de vital importancia para la plasmación de la entrada en tropas que se dé un enfoque realista, una acción sistemática. Atajos no hay. La sistematización comporta la congruencia de las líneas de acción basadas en planes bien concebidos. En sentido general, conlleva un orden en la manera de enfocar todo cuanto atañe al servicio bahá’í, ya sea en la enseñanza o en la administración, en el esfuerzo personal o en el colectivo. Al tiempo que permite la espontaneidad e iniciativa personal, sugiere la necesidad de mantener la mente clara y de mostrarse metódicos, eficientes, constantes, equilibrados y armonizados. La sistematización es un modo necesario de funcionamiento animado por la urgencia de actuar.
A fin de asegurar la evolución ordenada de la comunidad, una de las funciones de las instituciones bahá’ís consiste en organizar y mantener un proceso de desarrollo de recursos humanos mediante el cual los bahá’ís, nuevos y veteranos por igual, puedan adquirir el conocimiento y la capacidad de dar sostén a la expansión y consolidación continuas de la comunidad. El establecimiento de institutos de formación es clave en tales esfuerzos, puesto que son centros gracias a los cuales gran número de personas pueden adquirir y mejorar su capacidad de enseñar y administrar la Fe. Su existencia subraya la importancia del conocimiento de la Fe como fuente de poder con que potenciar la vida de la comunidad bahá’í y de las personas que la componen.
Los datos que barajamos confirman que el Plan de Cuatro Años resulta efectivo allá donde el enfoque sistemático es comprendido y aplicado. Estos mismos datos demuestran que las instituciones de la Fe, en sus esfuerzos de colaboración en los niveles nacional, regional y local, claramente han estado ajustándose a esta inteligencia. Sin embargo, a nivel personal, dicha inteligencia parece ser menos clara por lo que respecta a los creyentes, sobre quienes en última instancia descansa el éxito del plan. Por esta razón, debemos hacer hincapié ante nuestros correligionarios sobre la importancia que en sus esfuerzos personales reúne este requisito para el éxito en la enseñanza y otras empresas.
Llevado al terreno de los programas y proyectos de las instituciones nacionales y locales, el Plan proporciona —entre otras cosas— orientación, identifica metas, estimula el esfuerzo, proporciona una variedad de instalaciones y recursos materiales necesarios para la mejora del trabajo de maestros y administradores. Por supuesto, todo ello es preciso para el funcionamiento adecuado de la comunidad, pero carece de utilidad a menos que sus componentes, las personas, respondan mediante una participación activa. En respuesta a ello, cada persona debe asimismo tomar una decisión consciente sobre que es lo que va a hacer para servir al Plan, y sobre el cómo, dónde y cuándo. Esta decisión capacita a la persona para comprobar el progreso de sus actos y, caso de ser necesario, modificar los pasos que viene dando. Acostumbrarse a este procedimiento de esfuerzos sistemáticos realiza y llena de sentido la vida de todo bahá’í.
Pero aún más allá de la necesidad de responder a la llamada de las instituciones, cada creyente ha recibido el encargo de Bahá’u’lláh mismo de enseñar Su Causa, hecho descrito por Él como la "más meritoria de todas las obras". Por tanto tiempo como existan almas necesitadas de iluminación, dicho deber sagrado ha de constituir a buen seguro la ocupación constante de cada creyente. La persona responde directamente ante Bahá’u’lláh por su cumplimiento. Shoghi Effendi aconseja: "Que no aguarde él a ninguna indicación o espere ningún estimulo especial de los representantes elegidos de su comunidad, ni le disuada de ello cualesquiera obstáculos que sus parientes o conciudadanos se sientan inclinados a interponer a su paso, ni preste atención a la censura de sus críticos o de sus enemigos". Los escritos de las Figuras Centrales y de nuestro Guardián están repletos de consejos y exhortaciones relativos al cometido irreemplazable de cada creyente en el avance de la Causa. Por tanto, es inevitable que en este preciso momento de la vida del conjunto de la humanidad nos sintamos impulsados a apelar directamente a cada miembro de nuestra comunidad a ponderar la situación urgente a que nos enfrentamos todos como ayudantes de la Belleza de Abhá.
Nuestro destino, queridos hermanos y hermanas, consiste en participar conscientemente en un vasto proceso histórico cuyo igual nunca ha sido experimentado antes por ningún pueblo. Como comunidad global, hemos conseguido hasta la fecha un éxito singular y magnifico al constituirnos en representantes del espectro completo de toda la raza humana gracias a la inestimable inversión de vida, esfuerzos y hacienda voluntariamente realizada por miles de nuestros antepasados espirituales. No existe otro conjunto de seres humanos que pueda reclamar para sí el logro de haber erigido un sistema con la capacidad demostrada de unir a todos los hijos de Dios en un Orden Mundial global. Este logro nos coloca no sólo en una posición de fuerza incomparable, sino de forma especial también de responsabilidad ineludible. ¿Acaso no significa esto que cada uno de nosotros tiene una obligación divina que cumplir, un deber sagrado que colmar hacia todo aquel que no esté consciente todavía de la llamada de la más reciente Manifestación de Dios? El tiempo no se detiene, no espera. Con cada hora que pasa, una nueva aflicción se abate sobre una humanidad desencaminada. ¡Cómo atrevernos a demorarnos!
En dos cortos años el Plan de Cuatro Años tocará a su fin, justamente algunos meses antes del cierre de un siglo inolvidable. Sobre nosotros se avecina, pues, un encuentro doble con el destino. Al alabar el potencial sin precedentes del siglo XX, el amado Maestro aseguró que sus huellas perdurarían por siempre. Dominada por tal visión, la conciencia despierta del creyente en la Bendita Belleza indudablemente debe sentirse agitada por preguntas inquietas relacionadas con el papel que él o ella va a desempeñar en estos escasos años fugaces; o sobre si, al final de este período seminal, habrá dejado su impronta entre las huellas duraderas que la mente del Maestro percibió. Para dar una respuesta que satisfaga al alma, una cosa ante todo resulta necesaria: actuar, actuar ahora y continuar actuando.
Vaya a beneficio de todos nosotros nuestra sentida súplica ante el Sagrado Umbral, para que podamos ser auxiliados divinamente y confirmados con abundancia en todo cuanto sea que obremos a fin de cumplir el urgente objetivo del Plan Divino en tan presagiosa hora de la historia humana.
La Casa Universal de Justicia nos ha instruido enviarles la copia adjunta de su mensaje de Ridván y transmitirles los consejos siguientes.
El mensaje es para ser difundido en Ridván durante su Convención Nacional y no debe ser circulado de forma general con antelación. Se les envía ahora para que tengan tiempo para su traducción, si fuera necesaria, y para organizar otros preparativos para las consultas de su Convención y la planificación del nuevo año administrativo. Para ello, pueden enviar copias del mensaje de forma confidencial a sus miembros, a los miembros de comités o a otros individuos cuya relación con tales preparativos sea fundamental. Se debe tomar especial cuidado para evitar que el mensaje aparezca en listas bahá’ís o foros de Internet antes del período en que se celebren las Convenciones Nacionales.
Con cariñosos saludos bahá’ís,
Por el Departamento de Secretaría
Ridván 154
A los bahá’ís del mundo
Muy queridos amigos
Con corazones agradecidos aclamamos la entusiasta respuesta que desde todos los continentes se ha dado al Plan de Cuatro Años inaugurado el pasado Ridván.
Las consultas celebradas entre los Consejeros Continentales y las Asambleas Espirituales Nacionales dieron inicio a un amplio proceso de planificación, en el que participaron los miembros del Cuerpo Auxiliar y las Asambleas Espirituales Locales. A través de dicho proceso fueron cobrando forma y carácter los planes nacionales y regionales. Pero este ejercicio de alcance mundial ha producido algo más que los planes de los diferentes países: ha servido para potenciar la relación de colaboración entre los dos brazos del Orden Administrativo, hecho que celebramos como augurio de las victorias por venir.
Clara muestra del impacto inmediato causado por el Plan ha sido la rapidez con la que --en los últimos doce meses-- se han dado pasos para el establecimiento de casi doscientos institutos de formación. Buena parte de ellos, superada ya la etapa su organización, se encuentra en funcionamiento y ha ofrecido sus primeros cursos. Por otra parte, el movimiento de pioneros y profesores viajeros nacionales e internacionales, el aumento del interés de los creyentes por sufragar los gastos de los maestros, los preparativos para asegurar la formación de Asambleas Espirituales Locales sólo el primer día de Ridván, el aumento de esfuerzos por celebrar reuniones de oración regulares, el mayor número de iniciativas para usar las artes en la enseñanza y las actividades de la comunidad, en todos éstos ha podido apreciarse la aguda conciencia que los creyentes han cobrado de lo importante que es centrarse en los requisitos del objetivo principal del Plan, a saber: efectuar un avance significativo en el proceso de entrada en tropas.
Tampoco podemos dejar de reconocer otros logros cosechados durante el año y que confirman el gran mérito de los múltiples esfuerzos que está realizando nuestra comunidad mundial. Entre ellos, por mencionar sólo unos pocos, figuran: la adquisición del apartamento del número 4 de la Avenida de Camoens en París donde residió el amado Maestro, ‘Abdu’l-Bahá, durante Su histórica visita a la ciudad; la sesión especial que con fecha 14 de agosto quiso la Cámara Federal de Diputados de Brasil conmemorar el 75 aniversario de la llegada de la Fe Bahá’í a aquel país, una ocasión singular y oficial a la que asistió Amatu’l-Bahá Ruhíyyih Khanum como invitada de honor; la inauguración lanzamiento en julio del “website” de la Comunidad Internacional Bahá’í en la Red Informática Mundial WWW, bajo la denominación “El Mundo Bahá’í”, que hasta la fecha ha recibido más de 50.000 visitas de más de 90 países, a razón de 200 visitas diarias.
Difícilmente sobrepasados por tales logros, los proyectos del Monte Carmelo han mantenido un ritmo de construcción impresionante cuyos hitos más destacados han sido: la finalización de la columnata de mármol del Centro para el Estudio de los Textos, la erección del edificio del Centro Internacional de Enseñanza que ahora alcanza la séptima planta, y la manifestación cada vez más patente de los rasgos destacados de las Terrazas del Santuario del Báb. Entre éstos debe mencionarse la rebaja parcial del tramo de la carretera sobre la que ha de pasar la franja correspondiente de las terrazas, y la adquisición y subsiguiente demolición del edificio situado al pie de la montaña que permanecía último obstáculo que debía superarse para completar las terrazas inferiores que atraviesa el glorioso camino que se eleva hasta el Edificio sagrado y, más allá de éste, hasta la cresta de la Montaña de Dios.
Asimismo en el progreso ha tenido honda repercusión el mantenimiento del nivel de aportaciones al Fondo de los Proyectos del Arco que cumplió la meta establecida para el último año. Sin duda alguna, las exigencias económicas correspondientes se han visto cumplidas gracias al incesante heroísmo demostrado indistintamente por ricos y pobres, y que habrá de sostenerse durante los años restantes. Ello no obstante, las Asambleas y los creyentes de todo el mundo deben realizar al mismo tiempo un esfuerzo paralelo, no menos vehemente y continuo, a fin de responder a las vitales necesidades del Fondo Internacional bahá’í.
Tan auspicioso comienzo para el Plan de Cuatro Años como éste a que hemos asistido no puede por menos de infundir en el corazón de los miembros de nuestra comunidad mundial la confianza de que hallarse plenamente dotados para cumplir los requisitos resumidos en los mensajes que lo lanzaron y los planes adoptados por sus respectivas Asambleas han venido a recoger. Es motivo muy especial de aliento, en este segundo año, el que las circunstancias permitan en este Ridván el restablecimiento de la Asamblea Espiritual Nacional de Ruanda. Esta victoria sobre la crisis elevará a 175 el número de Asambleas Espirituales Nacionales elegibles para participar en la Octava Convención Internacional Bahá’í, que ha de celebrarse el próximo Ridván en el Centro Mundial Bahá’í. ¡Cuánto deseamos que para entonces, en el ecuador mismo del Plan, el mundo bahá’í haya dado un gran salto adelante en la multiplicación de sus recursos humanos, la maduración de sus Asambleas Espirituales y la evolución de sus comunidades locales!
Las oportunidades que ofrece el breve tiempo que resta hasta concluir el siglo carecen de parangón. Sólo el esfuerzo unido y constante de los creyentes de todas partes por hacer avanzar el proceso de entrada en tropas puede estar a la altura de tal momento histórico. Responsabilidades urgentes e ineludibles empujan a todas las instituciones y a cada uno de los miembros de la comunidad en su afán por alcanzar el destino prometido por Dios. Puesto que sólo queda poco tiempo y es mucho lo que falta por lograr, no cabe perder ni un instante ni dejar pasar oportunidad alguna. Sepan con certeza, queridos amigos, que las huestes del Reino de Abhá están listas para lanzarse en apoyo de quien se levante para ofrendar sus actos de servicio participando en el drama espiritual de estos portentosos días.
La Casa Universal de Justicia nos ha instruido que les transmitamos las siguientes orientaciones.
El ejemplar del mensaje de Ridván adjunto viene acompañado por un mensaje complementario dirigido a los creyentes de la región en que está enclavado su país, mensaje referido a las aplicaciones particulares del Plan de Cuatro Años. Si bien es importante que los mensajes sean discutidos en la Convención Nacional, no obstante, dadas las limitaciones de tiempo, no será posible para todas las Convenciones Nacionales abordar su contenido de forma exhaustiva. Como es lógico, los mensajes de estas características tienen como fin proporcionar información y servir para el estudio y orientación de los amigos e instituciones. Dado que el próximo Ridván marca el fin de un Plan y el comienzo de otro, con la consiguiente revisión del primero y el anuncio de los requisitos del segundo, el mensaje de Ridván presenta una extensión inusualmente larga.
De ahí que, en esta ocasión, se vean modificadas las orientaciones habituales por lo que respecta a la difusión del mensaje en la Convención Nacional. Por ello deberán decidir cómo y cuándo distribuir los dos mensajes y proporcionar a la Convención la información básica que contienen. Las siguientes sugerencias son orientativas:
Si así lo desean pueden distribuir los dos mensajes a los delegados para que lo estudien por adelantado y puedan utilizarlos durante las consultas de la Convención Nacional.
Durante la Convención, en lugar de leer los dos textos completos, pueden proporcionar un resumen escrito donde se reseñen los principales puntos de ambos recurriendo a pasajes clave. Asimismo cabe solicitar de una persona con la preparación necesaria que presente un resumen oral para beneficio de los delegados, o ambas cosas a la vez.
Por descontado, estas sugerencias no tienen como finalidad impedir la lectura de uno u otro texto; simplemente se las ofrecemos con idea de permitir cierta flexibilidad en la composición del programa de la Convención.
Por otra parte, les enviamos los mensajes con tiempo suficiente para facilitar la traducción, los demás preparativos de la consulta de la Convención, así como la planificación relacionada con el lanzamiento del nuevo Plan. En este sentido, si así lo desean pueden, a título confidencial, compartir el mensaje con los miembros de su institución, miembros de comités y cuantas personas sean imprescindibles en tales preparativos.
A los bahá'ís del Mundo
Muy queridos amigos:
Con corazones rebosantes de gratitud hacia la Bendita Belleza, reconocemos las abundantes manifestaciones de gracia que Él ha derramado durante el Plan de Tres Años, que ahora termina con la llegada de la Festividad de Ridván. El espíritu que animó el Año Santo, ese espíritu que dio impulso al Plan en el Ridván de 1993, ha estado impregnando todo este período de esfuerzos dedicados, y ha hecho que nuestra comunidad mundial sea más resistente, más madura, y que esté más consolidada y segura de sí misma que anteriormente. Al mismo tiempo, el prestigio de la comunidad ha alcanzado nuevas alturas. Aunque este Plan no ha concluido con una nota espectacular de expansión numérica, sin que por ello hayan faltado ingresos importantes en varios países, no obstante el resultado se ha traducido en una comunidad cualitativamente enriquecida, una comunidad preparada para aprovechar las posibilidades inmediatas de avance de la Fe.
El magnífico ritmo al que marchan los proyectos del Monte Carmelo sobresale entre los logros medibles de este período. De hecho, a pesar de las numerosas dificultades, la proyección de logros prevista en nuestro anuncio del Plan de Tres Años resulta más que evidente. Todas las fases de construcción han sido iniciadas. La estructura fundamental del Centro de Estudio de los Textos y de la Ampliación del Edificio de los Archivos Internacionales es ya una realidad, por lo que se ha dado paso a las labores de acabado del interior y exterior de dichos edificios. La erección de la sede permanente del Centro Internacional de Enseñanza, la tercera estructura del Arco en fase de construcción, avanza con rapidez. Siete de las terrazas por debajo del Santuario del Báb están terminadas, en clara muestra del esplendor que ha de irradiar desde el pie hasta la cresta de la Montaña Sagrada de Dios. El público, atento, se maravilla ante el tapizado de belleza que se extiende por las laderas del monte.
La realidad física del progreso tan espléndidamente realizado hasta ahora es prueba de un avance de mayor sustancia, a saber: la unidad de propósito lograda a través de nuestra comunidad global en pos de esta gigantesca empresa colectiva. La intensidad del interés y apoyo conseguidos se ha evidenciado en un flujo de aportaciones sin parangón, clara señal del grado de sacrificio y de la calidad de la fe y generosidad de corazón que por doquier albergan los amantes de Bahá'u'lláh. Que las aportaciones destinadas a los proyectos del Monte Carmelo hayan cumplido la meta del Plan de alcanzar setenta y cuatro millones de dólares constituye otro logro medible y excepcional, hecho que inspira confianza en que el apoyo financiero necesario para estos proyectos se mantendrá hasta completarlos a finales de siglo.
Los signos del progreso registrado durante los tres años pasados se han hecho evidentes en un campo amplio y variado. Los notables esfuerzos por expandir y consolidar la comunidad, el aumento de las iniciativas en materia de desarrollo económico y social, el empuje sin precedentes experimentado en el campo de las relaciones externas, todo ello es fiel reflejo de una comunidad dotada de nuevas capacidades.
En el campo de la enseñanza, ha habido un aumento general de la actividad. Así lo confirma la formación durante el Plan de doce nuevas Asambleas espirituales Nacionales y la afluencia de pioneros y maestros viajeros. Los creyentes de muchos países vibraron con el nuevo enfoque sugerido en la llamada al pioneraje formulada durante el Plan. Han sido numerosos los pioneros con procedencia y destino en diferentes países. Además, tanto dentro como fuera de los respectivos países de origen, ha habido una auténtica marea de maestros viajeros. Los enfoques sistemáticos en las actividades colectivas de enseñanza y los proyectos de enseñanza a largo plazo bien centrados han demostrado ser fértiles, y en algunos países han sido mucho más visibles que con anterioridad.
La energía y creatividad que acompañan a los progresos ocurridos en la expansión y consolidación deben mucho al espíritu emprendedor demostrado por el Centro Internacional de Enseñanza: su dirección constante y los ánimos que ha transmitido a los Cuerpos Continentales de Consejeros; su recomendación de nuevos métodos para el despliegue de pioneros, tal y como quedó respaldado por la Casa Universal de Justicia en la llamada al pioneraje realizada en los primeros meses del Plan, y su apoyo a los Comités Continentales de Pioneros puestos bajo su responsabilidad; su atención incansable a las necesidades educativas de la comunidad, como atestigua su interacción con los Consejeros a propósito de la inclusión en los proyectos de enseñanza de programas de profundización para nuevos creyentes, la concepción de cursos y talleres para la formación de diferentes capacidades, la formación de profesores de niños, y la multiplicación de las clases para niños; su estímulo a los esfuerzos encaminados a establecer institutos de formación en diferentes partes del mundo, todos ellos han producido resultados clamorosos. También al Centro de Enseñanza corresponde el gran mérito de haber influido a través de los Consejeros en que un número mayor de países haya adoptado los programas de literatura básica. En estos programas se han ido seleccionando algunos pocos títulos esenciales para la propagación de la Fe y la profundización de los creyentes; títulos de los que se han lanzado grandes tiradas que luego se han distribuido a precios reducidos. El formidable progreso registrado en la evolución de esta institución vital, que opera en el Centro Mundial, ha sido palpable en la preparación y dirección de la Conferencia de Consejeros de diciembre pasado, que ha allanado el camino para el trabajo de estos muy distinguidos servidores de la Fe en los años inmediatamente venideros.
Un acontecimiento significativo ha sido el aumento notable en la asunción de responsabilidades por parte de los creyentes indígenas en las labores de enseñanza y consolidación de sus propios países. En zonas muy conflictivas tales como Angola, Camboya, Liberia y Sierra Leona, los creyentes han obtenido victorias importantes, bien al realizar actividades de enseñanza que se han traducido en un número apreciable de ingresos, bien al establecer y reactivar Asambleas Bahá'ís, bien al emprender y mantener proyectos de desarrollo. En los lugares que cuentan con Asambleas Espirituales Nacionales recientes, tales como los países del Este, los creyentes han mostrado una capacidad admirable para administrar los asuntos de la Causa. Un hito de este período ha sido el brote de vigor, arrojo y creatividad manifestados por los creyentes de las comunidades isleñas bahá'ís de todo el mundo. Las actividades se han desplegado en un amplio espectro de categorías, desde la incorporación de maestros locales hasta la formación y envío de multitud de maestros viajeros a las islas vecinas, sin olvidar la inauguración de escuelas primarias, las múltiples ocasiones de proclamación de la Fe, y el patrocinio de actos que han contado con la presencia de altos funcionarios y personas influyentes. El hecho de que en los últimos años cierto número de dirigentes de naciones isleñas haya visitado el Centro Mundial Bahá'í viene a ilustrar la vitalidad de las actividades de los creyentes de estas pequeñas tierras dispersas por los siete mares. Considerados en conjunto, los citados ejemplos de actitudes y esfuerzos realizados por los creyentes en medios tan diferenciados son prueba de un compromiso más firme en el trabajo de enseñanza y de una madurez y entereza crecientes, que a su vez reflejan la fe profunda que motiva a los bahá'ís de diversas poblaciones.
Una realidad consonante con estas observaciones puede apreciarse en las aportaciones destacadísimas realizadas por los jóvenes en el campo de la expansión y consolidación. Durante los tres años precedentes sus actividades han adquirido nuevas dimensiones. Movilizados por conferencias de juventud y otras reuniones sensibles a sus intereses, los jóvenes de todo el mundo han invertido ingentes cantidades de tiempo, energía y celo en trabajos de enseñanza como maestros viajeros, dentro y fuera de sus países, y como parte de equipos en proyectos de enseñanza colectiva. Este esfuerzo ha propiciado cientos de ingresos y la formación de muchas Asambleas Espirituales Locales. En muchos lugares la inclusión de la música y de las artes como medio de proclamar y enseñar la Causa ha sido la nota distintiva. La mayor profusión de talleres de danza y arte dramático ha sido particularmente eficaz. Asimismo, se ha podido atestiguar una gran aumento de ofrecimientos de de un año de servicio. La participación de los jóvenes en los asuntos externos ha abierto en este terreno nuevas vías de trabajo para la Fe. Al mismo tiempo ha habido un aumento notable del número de jóvenes que han completado estudios formales y que han logrado grandes niveles de excelencia académica, profesional y técnica, todo lo cual viene a ilustrar que los jóvenes están dando mucho más de sí en el servicio a la Fe al par que contribuyen al desarrollo general de la sociedad.
Los signos de la consolidación de la comunidad han podido apreciarse en la mayor participación de los creyentes en el desarrollo social y económico, especialmente en el campo de la educación. En un caso extraordinario el gobierno de cierto país solicitó de los bahá'ís que asumieran la responsabilidad de dirigir siete escuelas públicas, como así hicieron con el apoyo de la Oficina de Desarrollo Económico y Social del Centro Mundial. También merece destacarse que en África algunas comunidades bahá'ís, exiliadas por causa de la inestabilidad política de su país de origen, han proseguido la realización de iniciativas agrícolas y otros proyectos que representan un gran avance hacia la autosuficiencia. Los esfuerzos invertidos en mejorar la condición de la mujer han cobrado impulso en cierto número de países donde, además de participar en proyectos patrocinados por otras organizaciones, las instituciones bahá'ís han establecido comités y oficinas que sirven a los intereses de las mujeres. La Oficina de la Comunidad Internacional Bahá'í para el avance de la mujer ha surgido como un símbolo de esta marea imparable.
En algunos países, ha habido asimismo una participación significativa en programas de mejora sanitaria bajo patrocinio gubernamental. En otros casos, han sido los propios bahá'ís quienes han emprendido y ejecutado tales programas. El trabajo en el campo del desarrollo económico y social se ha visto realzado por el establecimiento y consolidación firme de algunos proyectos y organizaciones. Así, tres proyectos piloto de alfabetización han sido emprendidos en lo que constituye el primer paso hacia una campaña de alfabetización que la Oficina de Desarrollo Económico y Social aspira a hacer extensiva al resto del mundo. La iniciación y participación en proyectos de desarrollo también ha comportado su grado de proclamación de la Fe como consecuencia de la participación del público y del interés demostrado por los medios de difusión.
El trabajo de asuntos externos ha conocido un gran empuje, muy superior a cualquiera de los antes registrados en un período similar de tiempo, reforzando así la proclamación de la Causa. En todas partes del mundo el prodigioso despliegue de esfuerzo realizado se ha traducido en una visibilidad de la Fe, muy superior a la registrada con anterioridad, y al consiguiente mayor prestigio de la comunidad internacional bahá'í. Los trazos maestros de este progreso se han hecho evidentes en la facilidad con que las comunidades bahá'ís, grandes o pequeñas, han organizado o participado en actos públicos; en el surgimiento de los bahá'ís como una fuerza de la sociedad reconocida por las organizaciones tanto gubernamentales como no gubernamentales y por muchas personas destacadas, y también en la pronta acogida dispensada por los medios de difusión. Ciertamente, la amplia cobertura otorgada a los actos e intereses bahá'ís por parte de los medios de comunicación impresa y electrónica es incalculable
Dentro de la amplia gama de actividades llevadas a cabo en todo el mundo destacan algunos acontecimientos concretos: la frecuencia con que los bahá'ís han sido invitados por parte de altos funcionarios a participar o colaborar en actos y proyectos; las iniciativas felizmente culminadas con que los bahá'ís han podido influir en la acción de gobierno; el establecimiento de programas académicos y cursos en escuelas universitarias y universidades, junto con la adopción de material curricular por las escuelas públicas; el uso que en los actos de proclamación han venido realizando las instituciones bahá'ís, grupos y creyentes.
Durante 1995, ha habido dos eventos de Naciones Unidas que ejemplifican el impulso creciente que empieza a cobrar la unidad de pensamiento en las empresas mundiales. Los dos contaron con la participación y atención activa de la comunidad Bahá'í. El primero fue la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de Copenhague, celebrada en marzo, en la que estuvieron presentes más de 250 amigos, procedentes de más de 40 países, quienes realizaron un impresionate despliegue informativo para familiarizar con las Enseñanzas a los participantes de la Cumbre y a las Organizaciones No Gubernamentales del Foro paralelo. Con esta ocasión se lanzó, distribuyó y discutió por primera vez "Prosperidad mundial", declaración de la Oficina de Información Pública de la Comunidad Internacional Bahá'í. Las actividades de seguimiento llevadas a cabo en todo el mundo incluyeron la celebración de conferencias y seminarios, así como la distribución de la declaración. El segundo evento fue la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer y el Foro paralelo de ONGs, celebrados en Pekín. Más de 500 bahá'ís de todo el mundo, sin contar la delegación oficial de la Comunidad Internacional Bahá'í, estuvieron presentes. Ese mismo año, un tercer acontecimiento, la celebración del 50 Aniversario de Naciones Unidas, movió a la Comunidad Internacional Bahá'í a crear y distribuir la declaración que bajo el título "Hora decisiva para todas las naciones" viene a presentar una serie de propuestas para el desarrollo de dicha organización mundial.
En el campo de los asuntos externos revisten asimismo especial significado dos ocasiones señaladas por la destacada participación de Amatu'l-Bahá' Rúhíyyih Khanum, quien en la pasada primavera encabezó la delegación compuesta por cuatro representantes oficiales bahá'ís que acudió a la Cumbre sobre la Alianza entre Religiones y Conservación, que, bajo el patronato de Su Alteza Real el Príncipe Philip, tuvo por escenario el castillo de Windsor. Ya en octubre, Rúhíyyih Khanum fue la oradora principal en el Cuarto Diálogo Internacional sobre la Transición hacia una Sociedad Global, acto que, bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), fue organizado por la Cátedra Bahá'í para la Paz Mundial y por el Departamento de Historia de la Universidad de Maryland.
Tampoco podemos dejar de mencionar otros hitos significativos de este período. Se ha publicado en el idioma árabe original una edición del Kitáb-i-Aqdas, acompañada por vez primera de las notas en persa, que, al igual que en inglés, son un complemento del texto. La ley del Huqúqu'lláh ha arraigado más firmemente en el corazón de los creyentes de todo el mundo. Durante el último año del Plan, el Fiduciario del Huqúqu'lláh, la Mano de la Causa de Dios Ali-Muhammad Varqa, tomó residencia en la Tierra Santa. Este señalado paso significa también que las tres Manos de la Causa de Dios -Amatu'l-Bahá Rúhíyyih Khanum, el Sr. Ali-Akbar Furutan y el Dr. Varqa- residen ahora en el Centro Mundial, donde son una fuente de inspiración para los peregrinos y visitantes, así como para los amigos que sirven en el Centro Mundial.
Con este telón de fondo formado por acontencimientos esperanzadores, nos embarcamos en este Ridván en un Plan de Cuatro Años que ha de llevarnos hasta el Ridván del año 2000. Encarecemos con todo amor a nuestros hermanos y hermanas de todas las tierras a que se sumen a una movilización de esfuerzos que asegure un legado abundante y duradero a las generaciones de ese inminente siglo XXI.
El Plan de Cuatro Años tiene como aspiración un logro principal: conseguir un significativo avance en el proceso de entrada en tropas. Tal y como afirmamos anteriormente, tal avance debe conseguirse mediante un progreso marcado en la actividad y desarrollo de cada creyente, de las instituciones y de la comunidad local.
La frase "avance en el proceso de entrada en tropas" viene a significar que las circunstancias presentes demandan, y las oportunidades actuales permiten, un crecimiento sostenido de la comunidad mundial bahá'í a gran escala; que este aumento viene requerido por las actuales condiciones del mundo; que los tres integrantes en la erección del Orden de Bahá'u'lláh -el creyente, las instituciones y la comunidad- pueden promover dicho crecimiento primero mediante la aceptación espiritual y mental de dicha posibilidad, y segundo mediante el trabajo encaminado a incorporar las masas de nuevos creyentes; y ello supone poner en movimiento los medios para efectuar su formación y desarrollo espiritual y administrativo, lo que a su vez ha de multiplicar el número de maestros y administradores versados y activos, cuya participación en las tareas de la Causa ha de asegurar el flujo constante de nuevos creyentes, la evolución ininterrumpida de las Asambleas Bahá'ís y una consolidación firme de la comunidad.
Por otra parte, hacer que este proceso avance presupone que el proceso está ya en marcha y que las comunidades locales y nacionales se encuentran atravesando diferentes fases de éste. Todas las comunidades tienen ahora encomendada la tarea de dar pasos y mantener constancia en los esfuerzos por lograr un nivel de expansión y consolidación a la medida de sus posibilidades. Si bien es verdad que el creyente y las instituciones actúan en esferas diferenciadas, están llamados a alzarse y a hacer frente a los requisitos de esta hora crucial en la vida de nuestra comunidad y en los destinos de toda la humanidad.
En el trabajo de la Causa el papel del creyente posee una importancia única. Es el creyente el que manifiesta la vitalidad de la fe, vitalidad de la que depende el triunfo de las labores de enseñanza y el desarrollo de la comunidad. El mandato de Bahá'u'lláh por el que cada creyente debe enseñar la Fe coloca una responsabilidad ineludible que no puede trasladarse ni ser asumida por ninguna institución de la Causa. Sólo el creyente puede ejercer capacidades como la habilidad de tomar la iniciativa, aprovechar las oportunidades, trabar amistades, interactuar personalmente con los demás, establecer relaciones, ganar la colaboración de otras personas en un mismo servicio a la Fe y a la sociedad, y a convertir en acción las decisiones tomadas por los cuerpos consultivos. Es deber de cada creyente "considerar todas las vías de enfoque a su alcance en sus intentos de llamar la atención, conservar el interés y ensanchar la fe de aquellos a quienes desea atraer hacia el aprisco de la Fe".
El creyente hará un uso óptimo de estas capacidades si extrae fuerzas del amor a Bahá'u'lláh, del poder del Convenio, de la dinámica de la oración, de la inspiración y educación que se obtiene mediante la lectura regular y el estudio de los Textos Sagrados, y de las fuerzas transformadoras que operan en su alma al esforzarse por conducirse según las leyes y principios divinos. Además de todo ello, el creyente, por haberle sido confiada la tarea de enseñar la Causa, está dotado de la capacidad de atraer las bendiciones especiales prometidas por Bahá'u'lláh. "Quienquiera que abra sus labios en este Día -afirma la Bendita Belleza- y haga mención del nombre de Su Señor, las huestes de la inspiración Divina descenderán sobre él desde el cielo de Mi nombre, el Omnisciente, el Sapientísimo. También descenderán sobre él los moradores del Concurso de lo Alto, cada uno portando en alto un cáliz de luz pura".
Shoghi Effendi, subrayando la necesidad absoluta de la iniciativa y acción individuales, ha explicado que sin el respaldo de la persona, "al mismo tiempo entregado, continuo y generoso", todos los planes y medidas adoptados por su Asamblea Espiritual Nacional están "condenados al fracaso", el propósito del Maestro del Plan Divino se ve "frustrado" y, lo que es más, la fuerza sostenedora del propio Bahá'u'lláh "se ha de apartar de todos y cada uno de los creyentes que a largo plazo no se alcen a desempeñar su parte". De ahí que, en el corazón mismo de todo progreso que deba realizarse, sea el creyente quien posee el poder de ejecución, que sólo él puede ejercitar con su propia iniciativa y acción sostenida. En cuanto a los sentimientos de falta de capacidad que a veces frenan la iniciativa individual, una carta escrita en nombre del Guardián sirve de consejo: "Entre los principales, menciona Vd. la falta de arrojo y de iniciativa por parte de los creyentes, y cierto sentimiento de inferioridad que impide a los creyentes dirigirse al público. Precisamente son estas debilidades las que él desea que superen los amigos, pues éstas no sólo paralizan sus esfuerzos sino que de hecho apagan la llama de la fe en sus corazones. Hasta que los amigos no lleguen a comprender que cualquiera de ellos es capaz, dentro de su propia medida, de entregar el Mensaje, jamás podrán concebir esperanzas de alcanzar la meta a la que les emplazó un Maestro sabio y amoroso (...). Cada cual es un maestro en potencia. Lo único que le corresponde hacer es emplear lo que Dios le ha dado y de esa manera demostrar que es fiel a su encomienda".
En cuanto a las instituciones, la entrada en tropas actuará sobre ellas tanto como ellas puedan hacerlo sobre la entrada en tropas. La evolución de las Asambleas locales y nacionales requiere en esta hora un nuevo estado de mente por parte de sus miembros, así como por parte de quienes les eligen, pues la comunidad bahá'í se encuentra ocupada en un proceso histórico que está entrando en una etapa crítica. Bahá'u'lláh ha dado al mundo instituciones para actuar dentro de un Orden concebido para encauzar las fuerzas de una nueva civilización. El progreso en tan gloriosa empresa requiere una expansión grande y continua de la comunidad bahá'í que dé base suficiente para la maduración de estas instituciones. Éste es un asunto de importancia inmediata para los creyentes declarados de todos los países.
Para que esta expansión encuentre estímulo y cabida, las Asambleas Espirituales deben alcanzar un nuevo nivel en el ejercicio de sus responsabilidades como canales de la guía divina, planificadoras de las labores de enseñanza, potenciadoras de los recursos humanos, constructoras de comunidades, y amorosas pastoras de las multitudes. Podrán cumplir tales designios si acrecientan la habilidad de sus miembros para decidir en consejo de acuerdo con los principios de la Fe y al consultar con los amigos bajo su jurisdicción; si fomentan el espíritu de servicio; si colaboran de forma espontánea con los Consejeros Continentales y sus auxiliares; y si cultivan sus relaciones externas. En especial la evolución de las instituciones debe manifestarse en la multiplicación de las localidades en las que el funcionamiento de la Asamblea Local potencia la capacidad del creyente de servir a la Causa y promueve una acción unificada. En suma, la madurez de la Asamblea Espiritual debe medirse no sólo por la regularidad de sus reuniones y la eficacia de su funcionamiento, sino también por la continuidad del crecimiento numérico de los creyentes, la eficacia de la interacción entre la Asamblea y los miembros de la comunidad, la calidad de la vida espiritual y social de la comunidad, y el sentido conjunto de la vitalidad de una comunidad en un proceso de desarrollo dinámico y continuo.
La comunidad, a diferencia del creyente y de las instituciones, asume su propio carácter e identidad conforme crece de tamaño. Éste es un fenómeno al que debe prestarse gran atención tanto por lo que afecta a lugares donde la incorporación a gran escala de creyentes es ya un hecho, como en previsión de más casos de entrada en tropas. Por supuesto, una comunidad es algo más que la suma de sus miembros; es una unidad amplia de civilización compuesta por personas, familias e instituciones que son las originadoras y animadoras de sistemas, instituciones y organizaciones que laboran juntos con un propósito común en pro del bienestar de las gentes de dentro y fuera de su contorno; es un compuesto de participantes diversos en interacción que se unen en una búsqueda sin tregua del progreso espiritual y social. Puesto que los bahá'ís de todas partes se encuentran en los comienzos mismos del proceso de hacer comunidad, va a ser necesario dedicar enormes esfuerzos a las tareas que les aguardan.
Tal y como dijimos en un mensaje anterior, el florecimiento de la comunidad, sobre todo a nivel local, requiere un realce significativo de las pautas de conducta: esas pautas en las que la expresión colectiva de las virtudes de la persona y el funcionamiento de la Asamblea Espiritual se manifiestan en la unidad y camaradería de la comunidad y en el dinamismo de su propia actividad y crecimiento. Ello requiere la integración de los elementos integrantes -adultos, jóvenes y niños- dentro de las actividades espirituales, sociales, educativas y administrativas; y su aplicación entregada a los planes locales de enseñanza y desarrollo. Supone un sentido de propósito y una voluntad colectiva por perpetuar la Asamblea Espiritual mediante elecciones anuales. Conlleva la práctica de la adoración colectiva de Dios. Por consiguiente, es esencial para la vida espiritual de la comunidad que los amigos celebren regularmente reuniones devocionales en sus centros locales bahá'ís, donde los haya, o en otros sitios, incluyendo los hogares de los creyentes.
Para hacer reales las posibilidades de expansión y consolidación que comporta la entrada en tropas, debe hacerse un esfuerzo decidido en todo el mundo por desarrollar los recursos humanos. El esfuerzo de los creyentes por celebrar clases de estudio en sus hogares, el patrocinio por las instituciones de cursos ocasionales de instrucción, y las actividades informales de la comunidad, aunque importantes, no bastan para la educación y formación de una comunidad en rápida expansión. Por tanto, reviste fundamental importancia que se preste atención sistemática a idear métodos con que educar a gran número de creyentes en las verdades fundamentales de la Fe, métodos que habrán de ayudarles y formarles para el servicio a la fe conforme a los dones que Dios les ha concedido. No debe haber retrasos en el establecimiento de institutos permanentes concebidos para proporcionar programas de formación formalmente dirigidos, bien organizados y ajustados a un calendario regular. Por supuesto, será preciso contar con instalaciones físicas, pero no necesariamente en propiedad.
Este asunto reclama una intensificación de la colaboración entre los Consejeros Continentales y las Asambleas Espirituales Nacionales. En efecto, el éxito de estos institutos de formación dependerá en gran medida de la participación activa en su funcionamiento de los Consejeros Continentales y de los miembros del Cuerpo Auxiliar. Muy especialmente va a ser necesario que los miembros del Cuerpo Auxiliar mantengan una estrecha relación de trabajo con los institutos y, por supuesto, con las Asambleas Espirituales Locales beneficiarias de los programas. Puesto que los institutos deben ser tenidos por centros de aprendizaje, y puesto que su carácter da cabida y armoniza con el ejercicio de las responsabilidades educativas de los miembros del Cuerpo Auxiliar, su participación íntima en el funcionamiento del instituto debe convertirse ahora en parte de las funciones evolutivas de estos servidores de la Fe. El recurso a las destrezas y habilidades de un número creciente de creyentes también va a ser vital para el desarrollo y ejecución de los programas de instituto.
Dado que el término "instituto" ha adquirido diferentes usos en la comunidad bahá'í, no está de más hacer ciertas precisiones aclaratorias. Los próximos cuatro años constituyen un período extraordinario en la historia de nuestra Fe, un punto de inflexión de enorme magnitud histórica. Lo que se pide que hagan los amigos de todo el mundo es que comprometan sus personas, recursos materiales, destrezas y tiempo en el desarrollo de una red de institutos de formación a una escala nunca antes acometida. Estos centros de aprendizaje bahá'í se propondrán como meta obtener un resultado sumamente práctico, a saber: el surgimiento de gran número de creyentes formados para promover y facilitar, con amor y eficacia, el proceso de entrada en tropas.
"Centrad vuestras energías en la propagación de la Fe Dios". Así instruye Bahá'u'lláh a Sus siervos, añadiendo: "El que sea digno de tan elevada vocación, álcese a promoverla. El que no sea capaz, es su deber nombrar a alguien que desee proclamar esta Revelación en su lugar (...)". Del mismo modo como alguien delega en otra persona para que enseñe en su lugar, cubriendo a ese fin los gastos de un pionero o maestro, igualmente puede delegar en un maestro para que preste servicios en un instituto, pues, por descontado, se trata de un maestro de maestros. A tal objeto, los creyentes pueden contribuir al Fondo Bahá'í Continental, además de a los Fondos locales, nacionales e internacionales, identificando debidamente su propósito.
Asimismo, se les pide a los amigos que, en todos los esfuerzos por plasmar la aspiración del Plan de Cuatro Años, dediquen más atención al uso de las artes, no sólo para la proclamación, sino también para el trabajo de expansión y consolidación. Las artes gráficas y dramáticas, así como la literatura, han desempeñado, y pueden seguir haciéndolo, un papel muy destacado al permitir que se extienda la influencia de la Causa. Por lo que respecta al arte popular, tal faceta admite ser cultivada en todas partes del mundo, sea en pueblos, ciudades o grandes urbes. Shoghi Effendi tenía depositadas grandes esperanzas en las artes como medio para atraer la atención hacia las Enseñanzas. Una carta escrita en su nombre y dirigida a un creyente refleja el punto de vista del Guardián: "La Causa llegará a difundirse como un fuego arrasador cuando su espíritu y enseñanzas sean representados como un todo en el escenario, en el arte y en la literatura. El arte puede despertar tan nobles sentimientos mejor que el frío raciocinio, especialmente entre las masas".
Al tiempo que los amigos y las instituciones de todas partes dedican sus energías a cumplir los requisitos del Plan, las labores de los grandes proyectos del Monte Carmelo proseguirán hacia su esperada conclusión a fines de siglo. En el Ridván del año 2000, los edificios del Centro para el Estudio de los Textos Sagrados y la Ampliación del edificio de los Archivos Internacionales entrarán en funcionamiento; el edificio del Centro Internacional de Enseñanza habrá alcanzado la última etapa de acabado. Se habrá rebajado el tramo de la calzada pública que ahora interrumpe las terrazas por encima del Santuario del Báb, y se habrá construido un puente de enlace dotado con sus propios jardines; también se habrán completado cinco de las terrazas superiores. Las cuatro terrazas superiores restantes y las dos situadas al pie de la montaña se encontrarán en un estado avanzado de desarrollo. En el Centro Mundial se harán otros esfuerzos especiales. Así, se dedicará atención a tales asuntos como la aplicación universal de más leyes del Kitáb-i-Aqdas, la preparación en inglés de otro volumen de selección de Escritos de Bahá'u'lláh, un nuevo desarrollo de las funciones del Centro Internacional de Enseñanza, y la concepción de medidas destinadas a incrementar el número de peregrinos y visitantes del Centro Mundial.
La comunidad mundial bahá'í va a experimentar una expansión de sus esfuerzos tanto en el área del desarrollo social y económico como en la de los asuntos externos, y por tanto va a continuar prestando su colaboración directa con las fuerzas que laboran por establecer el orden en el mundo. Con la mejora de su capacidad de coordinación, la Oficina de Desarrollo Social y Económico ayudará a avanzar, según lo permitan los recursos y oportunidades, sobre la base del progreso ya registrado por los cientos de proyectos de desarrollo en curso por todo el mundo. En el campo de los asuntos externos, los trabajos se propondrán influir en los procesos encaminados a la paz mundial, sobre todo mediante la participación de la comunidad en la promoción de los derechos humanos, la condición de la mujer, la prosperidad global y el desarrollo moral. En este sentido, la Oficina de Naciones Unidas de la Comunidad Internacional Bahá'í buscará modos de estrechar los lazos entre los bahá'ís y Naciones Unidas. Análogamente, la Oficina de Información Pública ayudará a las instituciones bahá'ís a valerse de estos temas con miras a una mayor proclamación de la Fe. La defensa de los derechos de los bahá'ís de Irán y los esfuerzos crecientes por emancipar a la Fe en dicho país y en otros países donde está proscrita constituirán una parte vital de nuestras relaciones con los gobiernos y organizaciones no gubernamentales. Se urge a todos los amigos e instituciones bahá'ís a que en todos estos respectos sean sensibles a la importancia de las actividades en el campo de los asuntos externos, y a que les presten una atención renovada.
La formación en este Ridván de dos Asambleas Nacionales proporciona un comienzo auspicioso al Plan de Cuatro Años. Nos complace anunciarles que nuestros dos representantes en las dos Convenciones Nacionales inaugurales son la Mano de la Causa de Dios Amatu'-l-Bahá' Rúhíyyih Khanum (Moldavia); y el Sr. Fred Schechter, Consejero Miembro del Centro Internacional de Enseñanza (Santo Tomé y Puerto Príncipe). Lamentablemente, por razones que escapan a su control, las Asambleas Espirituales Nacionales de Burundi y Ruanda no podrán ser reelegidas este año. En consecuencia, el número total de instituciones nacionales se mantendrá en 174.
El Ridván del año 2000, punto en el que ha de concluir el Plan de Cuatro Años, ocurrirá meses antes de que se extinga el siglo XX. En tal coyuntura, el mundo bahá'í apreciará restrospectivamente los extraordinarios acontecimientos y los deslumbrantes logros que habrán distinguido los anales de la Causa de Dios durante ese histórico período, -un período que 'Abdu'l-Bahá denominó el "siglo de la luz". No será el menor de los logros que habrán de reconocerse el haber completado los actuales proyectos del Monte Carmelo, los cuales, sumados a los demás edificios de la montaña sagrada, se alzarán como un monumento al progreso que para entonces habrá alcanzado el Orden Administrativo dentro de la Época Formativa. El punto culminante en tal rememoración lo constituirá un gran evento destinado a marcar la la conclusión de los edificios del Arco y la apertura al público de las terrazas del Santuario del Báb.
Amados amigos, entramos en este Plan en medio de las turbulencias de un período de transición acelerada. Los procesos gemelos propiciados por el impacto de la Revelación de Bahá'u'lláh avanzan rápidamente, cobrando un impulso que, en palabras de Shoghi Effendi, "hará que las fuerzas que están transformando la faz del planeta lleguen a su clímax". Uno de ellos es un proceso de integración, en tanto que el otro es disgregador. Del seno de este "proceso de fermentación universal" creado por ambos procesos ha de surgir la paz, una paz a través de cuyas sucesivas etapas se harán sentir los efectos integradores de una conciencia creciente de ciudadanía mundial.
En este sentido, los recientes acontecimientos mundiales, se presentan, paradójicamente, con rasgos a un tiempo turbadores y alentadores. Por un lado, la confusión de los asuntos humanos produce una ración diaria de horrores que embotan la sensibilidad; por otro lado, los dirigentes mundiales están emprendiendo acciones conjuntas que, para el observador bahá'í, subrayan una tendencia por parte de las naciones hacia la resolución en común de problemas mundiales. Tómese, por ejemplo, la frecuencia inusual de los encuentros globales con que los dirigentes vienen reuniéndose desde el Año Santo, hace cuatro años. Tal ha sido el caso del 50 Aniversario de Naciones Unidas, con cuyo motivo los jefes de estado y jefes de gobierno afirmaron su compromiso con la paz mundial. También es de destacar la prontitud y espontaneidad con que estos dirigentes de gobierno han estado actuando conjuntamente en respuesta a una serie de crisis en diferentes partes del mundo. Tales tendencias coinciden con las llamadas cada vez más intensas que desde algunos círculos preclaros están surgiendo en pro de que se estudie la viabilidad de alguna forma de gobernación mundial. ¿No hemos de ver en estos acontecimientos vertiginosos la impronta de una Mano providente, más aún, la anunciadora misma de una ocasión monumental predicha en nuestros Escritos?
Aunque el establecimiento de la Paz Menor no depende de ningún plan o actividad bahá'í, y aunque no ha de representar la meta última que la humanidad está destinada a alcanzar en la Edad de Oro, nuestra comunidad tiene la responsabilidad de transmitir un impulso espiritual a los procesos de esa paz. En esta hora precisa, la necesidad consiste en redoblar nuestros esfuerzos en la construcción del Sistema Bahá'í de tal manera que atraigamos las confirmaciones de Bahá'u'lláh y, por ello mismo, concitemos esa atmósfera que contribuye a la aceleración de tales procesos. Dos retos fundamentales nos confrontan: uno es montar una campaña de enseñanza en la que esté comprometido entusiasta, sistemática y personalmente el conjunto de los miembros de nuestra comunidad, y en la que la ejecución de un programa de formación amplio garantice el desarrollo de una masa de recursos humanos; el otro requiere completar los proyectos de construcción del Monte Carmelo, a cuyo efecto debe realizarse todo sacrificio a fin de proveer una efusión generosa de medios materiales. Estos dos centros focales, si son atendidos con resolución, promoverán las condiciones que han de permitir la liberación de fuerzas represadas que forjarán un cambio en la dirección de los asuntos humanos del planeta entero.
Por muy corto que sea, el camino que lleva a la paz va a ser tortuoso; por muy prometedor que sea el esperado acontecimiento que inicie su andadura, habrá de madurar a través de un largo período de evolución -con sus pruebas, reveses y conflictos acompañantes- hasta ese momento cuando, bajo el influjo directo de la Fe de Dios, habrá cobrado cuerpo en forma de la Más Grande Paz. Entretanto, las gentes de todas partes habrán de hacer frente a la desesperación y al aturdimiento antes siquiera de poder apreciar el proceso mismo de transición. Nosotros, quienes hemos sido iluminados por la nueva Revelación, contamos con la Palabra sagrada para afianzarnos, con un Plan Divino que nos guía, con una historia de valentía para infundirnos arrojo. Por tanto, cobremos ánimos no sólo de la Palabra que atesoramos, sino también de los actos de heroísmo y sacrificio que incluso hoy resplandecen en la tierra en la que nació nuestra Causa.
Durante cerca de diecisiete años nuestros hermanos perseguidos de Irán han demostrado una constancia de fe y coraje que ha hecho que la Fe haya sido proclamada amplísimamente, forzando a que salga de la oscuridad. Aquí está, pues, la prueba viviente, en nuestra propia época, de las fuerzas de crisis y de victoria. Quiera Dios que no pase mucho tiempo antes de que nuestros hermanos iraníes sean liberados del yugo que sobrellevan y que sean conducidos a las glorias y maravillas de una victoria como sólo la Bendita Belleza puede conceder. Su experiencia constituye una señal y un ejemplo para todos nosotros, sea donde sea que vivamos; pues, en su momento, la oposición -tal y como nos dijo el Maestro- se dejará sentir en todos los continentes. Aunque su carácter difiera de un lugar a otro, sin duda será intensa. Empero, gracias a la gracia fortalecedora de Bahá'u'lláh y a la demostración de firmeza de estos nobles amigos, sabremos cómo recibir sin temor los dardos del enemigo. En verdad, el Señor de las Huestes ha prometido conducir a Su pueblo hacia un triunfo arrollador y decisivo.
Mientras la humanidad sufre el acoso, el tormento y los estragos a que le somete una civilización desbocada, mantengamos nuestras cabezas y corazones centrados en las tareas divinas que tenemos por delante. Pues, en medio de esta agitación van a abundar oportunidades que hemos de aprovechar para "difundir por todas las regiones el conocimiento del poder redentor de la Fe de Bahá'u'lláh y para incorporar nuevos reclutas al ejército en alza de Sus seguidores". Este plan con el que ahora estamos comprometidos se enclava en una de las horas más cruciales en la vida del planeta. Su destino es preparar nuestra comunidad para hacer frente a los cambios acelerados que están teniendo lugar en el mundo, y para colocar a nuestra comunidad en situación de poder resistir el peso de las pruebas y retos acompañantes, y para hacer más visible un modelo de funcionamiento hacia el que el mundo, como consecuencia de una transición tumultuosa, pueda volverse en busca de ayuda y ejemplo. Así, el presente Plan adquiere un lugar especial en el esquema de la historia bahá'í y mundial. Los que se mantengan de entre nosotros despiertos ante la visión de la Fe son particularmente privilegiados de estar conscientemente comprometidos en los esfuerzos dirigidos a estimular y en su momento potenciar tales procesos.
Quiera pues que todos vosotros os alcéis a emprender las tareas de este momento crucial. Quiera que cada uno de vosotros inscriba su huella en este breve espacio de tiempo que aparece cargado de potencialidades y esperanzas para toda la humanidad. A fin de que los drásticos acontecimientos de esta época de transición no azoren ni distraigan vuestros corazones, tened presente el consejo de nuestro guía infalible, Shoghi Effendi: "No nos corresponde a nosotros, insignificantes mortales como somos, el intentar en tan crítica fase de la larga y accidentada historia de la humanidad, llegar a una comprensión precisa y satisfactoria de los pasos que de forma sucesiva han de conducir a una humanidad exangüe, infelizmente olvidada de su Dios, e indiferente hacia Bahá'u'lláh, desde su calvario hasta su resurrección última (...) Antes bien, nuestra es la tarea, por confusa que sea la escena, por sombrío que sea el actual panorama, por limitados que sean los recursos de que dispongamos, de laborar serenamente, con confianza y sin tregua para prestar nuestra parte de socorro, y de cualquier modo que las circunstancias permitan, a la actuación de las fuerzas que, organizadas y dirigidas por Bahá'u'lláh, están conduciendo a la humanidad desde el valle de la miseria y la vergüenza a las más encumbradas cimas de honor y gloria".
Hace cuarenta y tres años, cuando los bahá’ís europeos se reunieron en la Conferencia de Estocolmo, convocada por el amado Guardián para poner en marcha la imponente Cruzada de Diez Años en vuestro continente, no teníais más que tres Asambleas Espirituales Nacionales: la de las Islas Británicas, la de Alemania y Austria, y la de Italia y Suiza, junto con algunas comunidades locales que se desarrollaban lentamente en los demás países de Europa occidental. En el este, aislado por barreras políticas, había minúsculos restos de comunidades que se habían levantado en los años anteriores, y en la vecina Turquía había una comunidad nacional pequeña y batalladora. Mientras los creyentes europeos de esa época contemplaban las impresionantes tareas que tenían ante sí, oían las palabras del Guardián, que esclarecían la trascendencia histórica del continente en el que habían de erigir las instituciones del Orden Mundial de Bahá’u’lláh en embrión:
“Un continente que ocupa una situación fundamental y estratégica en todo el planeta; con una historia tan rica y tan llena de acontecimientos, con una cultura tan diversificada; de cuyo suelo brotaron las civilizaciones helena y romana; motor principal de una civilización a algunas de cuyas características rindió tributo el propio Bahá’u’lláh; un continente en cuyas orillas meridionales asentó su hogar la cristiandad por vez primera; a lo largo de cuyas fronteras orientales chocaron con tanta frecuencia las imponentes fuerzas de la Cruz y la Media Luna; en cuyo extremo sur oriental dio su más hermoso fruto una cultura islámica en rápida evolución; en cuyo corazón brilló con tanta fuerza la luz de la Reforma, haciendo llegar sus rayos hasta las regiones más alejadas del globo...”
Este continente vuestro, cuyo suelo fue bendecido por los pasos del propio Bahá’u’lláh, que fue visitado en dos ocasiones por ‘Abdu’l-Bahá en los viajes que siguieron a su liberación de la prisión, unos viajes que marcaron un hito; este continente vuestro, cuyos viajeros y eruditos dieron pronta respuesta a la luz del amanecer de la Revelación Babí, dos de cuyos gobiernos tendieron la mano del socorro durante la Edad Heroica de la Fe, y cuyas naciones, en estos últimos años han intercedido tan eficazmente en defensa de los bahá’ís perseguidos en irán, ha demostrado ampliamente la capacidad de sus gentes para reunirse bajo el estandarte de la Causa de Dios, una vez que sus corazones han sido tocados y sus mentes despertadas a su Mensaje.
En el transcurso de estos cuarenta y tres años, las comunidades bahá’ís europeas han demostrado una gran vitalidad. El número de Asambleas Espirituales Nacionales ha aumentado hasta las treinta y cuatro, cubriendo todo el continente y abarcando, en el caso de Rusia, vastos territorios que llegan hasta el Océano Pacífico. Los pioneros europeos han logrado grandes victorias para la Fe en Africa, el Pacífico, la región del Caribe y Groenlandia. Vuestras instituciones se han distinguido en las relaciones públicas. En vuestras comunidades se hayan destacados eruditos de la Fe, músicos, artistas, científicos y otros estudiosos interesados por la aplicación de las Enseñanzas de la Fe a la economía y los negocios. Os habéis esforzado de manera especial por hacer progresar a la mujer y por fortalecer la vida familiar. El Consejo Europeo de la Juventud Bahá’í constituye un centro focal y una fuente de estímulo para los jóvenes de todas las partes de Europa, que se Complementa con una red Comités Nacionales y Locales de Juventud estrechamente unidos a sus Asambleas Espirituales Nacionales y Locales y apoyados por ellas. Ahora es el momento de seguir construyendo a partir de estos logros, concentrando claramente todos los esfuerzos en el objetivo fundamental de llevar el Mensaje de Bahá’u’lláh a una población espiritualmente hambrienta.
La primera tarea de vuestras Asambleas Espirituales Nacionales inmediatamente después de Ridván será la de diseñar, en consulta con los Consejeros, los pormenores del Plan de Cuatro Años, país por país. La participación de las Asambleas Espirituales Locales y los creyentes individuales en la elaboración de sus propios planes locales y en el seguimiento de las líneas de acción, que han de ser fijadas con claridad, serán esenciales para alcanzar con éxito los elevados objetivos de esta fase de la puesta en práctica del Plan Divino de ‘Abdu’l-Bahá.
Europa es un continente con una gran diversidad, y cada una de vuestras Asambleas Nacionales estudiará con cuidado los procesos y logros que serán necesarios para el progreso de la Causa de Dios en su zona durante los próximos cuatro años. Cada una debe analizar la situación actual de su comunidad, el territorio en el que trabaja, y las áreas para una posible colaboración con otras comunidades bahá’ís. Habrá que prestar una atención especial al hecho de que se alcance reconocimiento oficial en aquellos países en los que las instituciones de la Fe aún no están legalmente constituidas, así como a la constitución de Asambleas Espirituales Nacionales en algunos de estos países independientes e islas principales, como las Feróe, que aún no las tienen. No obstante, hay determinados elementos de una visión más amplia que hay que analizar en tanto en cuanto son de aplicación a países concretos, grupos de países y a todo el continente.
Hay zonas que piden a gritos pioneros y maestros viajeros; a la mente viene, por ejemplo, el trabajo entre los Sami y otros pueblos de las zonas árticas y sub¬árticas que se extienden hacia el Norte hasta las Spitzbergen. Pensamos en la trascendencia de enseñar la Fe en las islas del Mediterráneo, Atlántico y el Mar del Norte; la importancia a nivel continental de los pueblos gitanos que han comenzado a mostrar tanta receptividad hacia el llamamiento de Bahá’u’lláh; la oportunidad que tienen las comunidades bahá’ís europeas de demostrar el carácter salutífero de las Enseñanzas en relación con todo tipo de minorías; las tareas concretas descritas por el amado Guardián como destino de determinadas comunidades, y sus responsabilidades en tierras remotas donde se habla su idioma; las consecuencias del avance de la Fe en Italia, donde se ha de hallar “el corazón y la fortaleza de la Iglesia más destacada, más antigua y poderosa de la Cristiandad”; la necesidad de incrementar rápidamente el número de centros bahá’ís en las vastas zonas de Ucrania y la Rusia Europea; y más allá de esto, las especiales responsabilidades y oportunidades de la comunidad bahá’í de la Federación Rusa, la mayor parte de cuyo territorio se encuentra en Asia, que tiene que seguir beneficiándose de la colaboración con las comunidades vecinas de Asia Central, el sur de Asia y Asia Oriental, así como con Alaska, Canadá y los Estados Unidos. Estos no son sino algunos ejemplos de los retos a los que os enfrentáis en los años que tenemos por delante.
El objetivo principal del plan de cuatro años, avanzar significativamente en el proceso de entrada en tropas, reviste una especial trascendencia para Europa. No debéis tener dudas: se trata de un proceso que puede avanzar en todas partes de Europa, en el Oeste igual que en el Este. Todos vosotros debéis daros cuenta de que la entrada en tropas es una fase inevitable en el desarrollo de la Causa. La naturaleza del proceso se aclara en la compilación sobre esta cuestión, en la cual queda patente que el resultado deseado, una entrada en tropas continuada, no se puede lograr mediante una simple serie de esfuerzos espasmódicos y descoordinados, por entusiastas que sean. Confianza, unidad de visión, planificación sistemática, realista, pero audaz; aceptación del hecho de que se van a cometer errores y disposición a aprender de estos errores; y sobretodo, confianza en que la guía y las confirmaciones vigorizantes de Bahá’u’lláh harán avanzar este proceso.
En el Plan de Cuatro Años se hace hincapié en la creación de institutos de formación en diversas ubicaciones, porque los métodos actuales, aunque son valiosos, no son adecuados por si solos, para hacer frente a los desafíos de esta nueva fase del crecimiento de la Causa. La naturaleza y estructura de los institutos de formación tiene que adaptarse a la situación de cada país y región; claramente, en Europa su forma no será idéntica a la de los institutos de formación en las zonas rurales de la India. Sin embargo, sus funciones esenciales serán las mismas. Fomentarán una sólida aceptación de la identidad bahá’í en quienes participen: la capacidad de ver al mundo y su situación desde el punto de vista de las Enseñanzas, y no desde la perspectiva de la nacionalidad de uno o de una formación no bahá’í. Ayudarán a que en cada participante surja un profundo amor por Bahá’u’lláh, una buena comprensión de sus Enseñanzas fundamentales y una conciencia de la importancia del desarrollo de la vida espiritual de cada persona mediante la oración, la meditación y la inmersión en las Escrituras Sagradas. También abarcarán cuestiones de tipo práctico sobre como enseñar la Fe, pues hay muchos que, por falta de confianza en su capacidad para hacerlo, no se deciden a trasmitir el Mensaje. Con seguridad, la transformación que producirá esa profundización en la Fe inflamará el corazón de cada uno de los amigos con el anhelo de compartir este Mensaje con quienes estén a su alrededor y esta es la semilla de todo éxito en la enseñanza. Quienes hayan asistido a los institutos de enseñanza podrán ayudar a los demás bahá’ís, nuevos y viejos, a incrementar su potencial para la enseñanza, aumentando así grandemente los recursos humanos de la Causa, en la cual cada creyente es un maestro.
La amplitud de la enseñanza de la Fe por parte de los amigos de Europa tiene que incrementarse; por una parte, tiene que ser variada, espontanea e individual; y por otra, tiene que estar concentrada y unida, y servir para apoyarse mutuamente. Tiene que ser a la vez inspiradora y práctica, y sobre todo, tiene que estar informada por una fe tranquila en el poder de Bahá’u’lláh. Debéis ampliar el ámbito de vuestras labores de enseñanza para abarcar a las gentes del campo y a las masas que trabajan en las ciudades; a las personas con poca formación lo mismo que a los intelectuales de las ciudades universitarias. Debéis acercaros conscientemente a todos los estratos de la sociedad, adaptando vuestros métodos, vuestra literatura y vuestro material audiovisual a cada audiencia. Hay que nutrir tanto el corazón como la mente. Hay que reconocer a la fuerza espiritual y a la claridad intelectual como elementos vitales de las labores de enseñanza. Os habéis distinguido en el uso de las artes para la proclamación, expansión y consolidación de la Fe; esta es una llave que abre muchas puertas, y debe ser estimulada y desarrollada. Vuestra unidad, vuestro entusiasmo, vuestra confianza y vuestra perseverancia, fortalecidas y guiadas por el poder de la oración no pueden dejar de actuar como un canal para las confirmaciones divinas, que serán un imán para las almas buscadoras.
Nosotros, por nuestra parte, oraremos ardientemente en el Sagrado Umbral, para que vosotros, que habéis logrado victorias tan históricas en vuestros países de origen y en todo el mundo, entréis durante el Plan de Cuatro Años en una fase de éxitos aún más grandes, que presagien las inimaginables glorias destinadas a desplegarse durante el siglo XXI.
En esta Época de épocas les saludamos profundamente complacidos por el aumento de actividad desplegada durante el año pasado por toda la comunidad bahá'í. Nuestras ardientes esperanzas están cifradas en lo que puede y debe cumplirse ahora que entramos en el tercer y último tramo del Plan de Tres Años. Ante la desesperanza que amenaza a los dirigentes de naciones y pueblos en su búsqueda de soluciones a los acuciantes problemas sociales, no podemos por menos de sentir al mismo tiempo esperanza y preocupación. A decir verdad, tal desesperanza equivale a todo un clamor mundial por las enseñanzas de Bahá'u'lláh, un grito que entraña a la vez un desafío y una promesa que ningún creyente o institución bahá'í serios pueden soslayar.
En ningún lugar ha quedado evidenciado este melancólico panorama como en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, la más reciente convocada por las Naciones Unidas dentro de toda una serie de grandes encuentros internacionales en los que se dan cita los líderes del mundo. Pero, por modesto que sea el influjo inmediato que tales acontecimientos ejercen sobre las políticas gubernamentales, por más que la inmensa mayoría de la población mundial se muestre desconocedora o ajena a ellos, es claro para cualquier observador bahá'í que en la misma recurrencia de estos actos se percibe un movimiento gradual hacia el cumplimiento de la voluntad de Bahá'u'lláh : que los gobernantes de las naciones se reúnan para consultar y decidir sobre los temas más destacados que afronta una sociedad cada vez más global.
La ocasión única que fue Copenhague contó con un impresionante despliegue bahá'í, integrado por cerca de 250 creyentes de más de 40 países, cuya misión era familiarizar a los participantes de la Cumbre y del Foro de ONGs con los remedios prescritos por el Médico Divino. El esfuerzo se ha dilatado más allá de la Cumbre y continúa aun ahora en muchos lugares del mundo. Agradecidos, aplaudimos de todo corazón a las instituciones, organismos y creyentes que han contribuido a esta empresa antes, durante y después de la Cumbre, pues en esta avalancha de actividad se comprueba la capacidad creciente de nuestra comunidad mundial para influir en los procesos que conducen hacia la Paz Menor y la multiplicación de las oportunidades para una difusión más amplia del Mensaje reformador de Bahá'u'lláh . Conforme va aumentando la frecuencia de tales eventos mundiales y la comunidad bahá'í prosigue sus metas con renovada intensidad, podemos distinguir más claramente la convergencia de los dos procesos paralelos descritos hace ya varios decenios por Shoghi Effendi: uno que lleva a la unión política de las naciones; el otro, a la unión final de los corazones en una fe común.
Las observaciones que hacemos tienen como feliz trasfondo el desarrollo experimentado por la comunidad bahá'í durante el segundo año del Plan de Tres Años. Pero todavía más emocionante que el salto dado a nivel local y nacional en las actividades externas son los signos de un cambio cualitativo en la respuesta de los creyentes al llamado de la enseñanza. El aumento de las actividades en este campo revela una comprensión más profunda de lo que entraña la enseñanza en tanto obligación individual e ineludible. Este logro alentador se debe a varios factores estimulantes que tomados en su conjunto son presagio de la tan esperada entrada en tropas de nuevos creyentes. Entre dichos factores se hallan: la atención dispensada, según ha ido traduciéndose a más idiomas, a la compilación sobre la entrada en tropas; la influencia del flujo de Consejeros Internacionales y Continentales a través de todo el mundo; la evolución en el funcionamiento de los miembros del Cuerpo Auxiliar y de sus asistentes; los efectos del énfasis otorgado a la educación de los niños; y el vigor con que la juventud ha emprendido proyectos de enseñanza y con que asimismo se ha comprometido en otras tareas bahá'ís.
A este cuadro positivo ha contribuido también el fortalecimiento de las Asambleas Espirituales, sobre cuyos hombros recae la tarea de hacer frente a desafíos múltiples al par que su empeño se centra en las exigencias de las labores de enseñanza. Somos particularmente conscientes del peso que sobrellevan las Asambleas Nacionales a medida que las comunidades de su jurisdicción se vuelven más diversas en su composición y más complejas por lo que respecta a sus peticiones de orientación y apoyo.
El efecto combinado de las varias etapas de desarrollo alcanzadas por la comunidad indica que se está dedicando un gran esfuerzo al tema triple del Plan, por el que se invita a realzar la vitalidad de la fe de los creyentes, a desarrollar más intensamente los recursos humanos de la Causa, y a promover el funcionamiento adecuado de las instituciones bahá'ís locales y nacionales. Sin embargo, puesto que es mucho lo que resta por hacer en este sentido, y si de verdad se desea atajar los desafueros de una decadencia moral hoy rampante, es necesario que los creyentes y las instituciones intensifiquen su respuesta a fin de levantar un ejército masivo de almas consagradas que respondan a las necesidades de la enseñanza y de la administración de los asuntos de la Fe, y que capaciten a sus instituciones para abordar las tareas que a buen seguro ha de imponerles un incremento repentino del tamaño de la comunidad.
Para cualquier respuesta efectiva ante los desafíos inmediatos a que se enfrenta la comunidad va a ser crucial cumplir los siguientes requisitos, que van especialmente dirigidos al creyente y a la Asamblea Espiritual Local: por un lado se encuentra la iniciativa, que es privilegio y obligación de todo creyente asumir al enseñar la Causa y al tratar de comprender mejor el propósito y requisitos de la Fe. Junto al ejercicio de tal iniciativa se halla la necesidad de que el creyente participe en empeños colectivos tales como proyectos y funciones de la comunidad. Por otro lado se encuentra el papel de la Asamblea Espiritual Local, a la que cumple, en la mayor medida posible, dar acogida, aliento y cauce a las iniciativas de cada creyente. Asimismo, la Asamblea es responsable de idear o promover planes que aprovechen los talentos y habilidades de los creyentes de su comunidad y que permitan la participación de éstos en el esfuerzo colectivo, por ejemplo en proyectos de enseñanza y desarrollo, institutos y otras actividades de grupo. El empeño consciente por realizar estos requisitos inseparables comportará la expansión y consolidación de la comunidad, y traerá consigo un clima de acción unificada.
Durante el año pasado ha habido un aumento notable de visitas al Centro Mundial por parte de altos funcionarios de gobierno, dignatarios y representantes de los medios de información, lo que viene a demostrar el mayor significado que el centro espiritual y administrativo de la Fe está cobrando a los ojos del mundo. Este hecho parece subrayar una tendencia hacia una mayor familiaridad por parte de los gobiernos de las naciones con el centro, hoy en expansión, de una Fe Mundial. Observando esta tendencia desde la Montaña de Dios, donde se emplazan los actuales proyectos de construcción, y mirándola en conjunción con los procesos en que están inmersas las comunidades bahá'ís locales y nacionales, podemos apreciar más adecuadamente la realización gradual de aquella visión que proyectó Shoghi Effendi al dilucidar las implicaciones de la erección de los edificios que conformarán la sede administrativa de la Fe. "Este proceso vasto e irresistible - señaló - ha de coincidir con dos avances no menos significativos: el establecimiento de la Paz Menor y la evolución de las instituciones bahá'ís locales y nacionales". Se trata de una visión que, dado el estado actual del mundo, hace obligado completar los Proyectos del Monte Carmelo en los plazos previstos.
Los proyectos avanzan con notable rapidez, al punto de que por su magnitud y por la magnificencia que ya asoma, son la maravilla de peregrinos, turistas y residentes locales. El trabajo en construcción progresa acompasadamente en todas las estructuras. Las tareas en las siete terrazas inferiores y en las cinco por encima del Mausoleo del Báb están en pleno auge. Durante este año pasado se cerraron más contratos que en ningún otro año, entre ellos la contrata otorgadas recientemente a una firma italiana encargada de abastecer el mármol que precisan los edificios del Arco. Es claro que las obras avanzan a un ritmo que ya no admite demora. De ahí que sea imperativo lograr un flujo de aportaciones equiparable que permita obtener antes del Ridván de 1996 los cuarenta millones de dólares que faltan para cumplir el objetivo de setenta y cuatro millones.
El nuevo año comienza auspiciosamente con la formación de cinco Asambleas Espirituales Nacionales. Nuestros representantes en las Convenciones inaugúrales son la Mano de Causa de Dios Amatu'l-Bahá Rúhíyyih Khánum (Armenia y Georgia); la Mano de la Causa 'Alí-Muhammad Varqá (Bielorrusia y Sicilia); Consejero Hushang Ahdieh (Eritrea). Además, durante este período las comunidades de Bofutatsuana, Ciskei, Sudáfrica y Transkei se fundirán en una sola jurisdicción bajo la Asamblea Espiritual Nacional de Sudáfrica, a fin de reflejar la reunión política ocurrida recientemente en dicha región. Como consecuencia de todo ello, el número de Asambleas Espirituales Nacionales de todo el mundo pasa de 172 a 174.
Amados compañeros de labor: Más allá de la necesidad de ganar nuestras metas, es el estado deplorable de la humanidad lo que nos emplaza a redoblar el esfuerzo. Las nubes de la desesperación que penden sobre los destinos de un mundo desquiciado son precisamente las anunciadoras de la lluvia primaveral que sacia la sed espiritual y material de todas las gentes. Sólo hace falta hacerla germinar mediante actos constantes y confiados de enseñanza. La realización de tales actos, aunque dependa del refuerzo que le brinden las instituciones, descansa en primera y última instancia sobre cada creyente bahá'í.
No dejen que les retenga o intimide un exceso de autocrítica o cualquier sentimiento de incapacidad, inadecuación o inexperiencia. Entierren sus temores en las promesas dadas por Bahá'u'lláh. ¿No ha afirmado Él que sobre quienquiera que mencione Su Nombre hará descender "las huestes de la inspiración divina", y que sobre tal persona hará que desciendan los moradores del "Concurso de lo Alto, siendo cada uno portador de un cáliz de luz pura"?. Den el paso, entonces, y entren en la palestra adonde son emplazados por igual todos Sus amados, igualmente retados y abundantemente bendecidos. Pues enseñar - así lo afirma Bahá'u'lláh - es "la más meritoria de todas las obras". Y en este momento extraordinario de la historia del planeta, nada reviste importancia más crítica que invitar a las gentes de toda condición y talento a la mesa del Señor de las Huestes.
Al enviarles este mensaje comparecen ante nuestros ojos las claras imágenes de victorias inéditas que aguardan a ser realizadas. Tenemos la certeza de que ustedes pueden cosechar millares de ellas en lo que resta del Plan de Tres Años. Tamaño propósito debe perseguirse con denuedo, de modo que el terreno quede allanado para la siguiente empresa global que habrá de lanzarse el próximo Ridván 1996. En ella se dará curso a una campaña de ámbito mundial que garantice un crescendo para los logros de un siglo que nada menos que un ser como el propio 'Abdu'l-Bahá consideró como una época que habrá de dejar "huellas que durarán eternamente".
Un año del Plan de Tres Años queda ahora atrás. Un año en el que la confusión del mundo ha engendrado en los corazones y las mentes esperanza y también temor, optimismo y desesperación, admiración ante el valor de las gentes y vergüenza ante la crueldad en la que la humanidad es capaz de hundirse. En medio de estas tribulaciones, los seguidores de Bahá'u'lláh marchan hacia adelante, con visión clara y seguros, para alzar la estructura del Reino de Dios, instilar un espíritu nuevo en la sociedad, y demostrar a todos sus congéneres el poder revitalizador de las Enseñanzas divinas.
En el Centro Mundial, el 23 de mayo fue testigo del comienzo de un nuevo período de 5 años de los miembros del Centro Internacional de Enseñanza. En nuestra primera reunión conjunta aplaudimos las numerosas iniciativas emprendidas durante su anterior gestión e instamos a que continuaran desarrollándolas. Descuella entre ellas la guía transmitida a los Consejeros Continentales a fin de promover la consulta a nivel local y nacional, entre creyentes e instituciones, consulta abocada a iniciar y mantener procesos de crecimiento dentro de la comunidad bahá'í. Otra iniciativa consistió en la paulatina clarificación de los varios enfoques presentes en las labores de enseñanza. Conforme el año avanzaba, tales actuaciones no han hecho sino intensificar el empuje dado al desarrollo de la Fe y de sus instituciones por los Consejeros, los miembros del Cuerpo Auxiliar y sus asistentes, lo que a su vez ha contribuido a reforzar el valor y la visión que inspiran tanto en los creyentes como en las Asambleas Espirituales Locales y Nacionales.
La buena reputación de la Fe se acrecienta a los ojos del mundo, y la atención que tal hecho hace recaer sobre el Centro Mundial subraya la importancia de completar las Terrazas del Mausoleo del Báb y los edificios del Centro Administrativo de la Causa de Bahá'u'lláh. Desde que se lanzara el llamamiento especial al mundo bahá'í para que en el curso del Plan de Tres Años se recaudaran setenta y cuatro millones de dólares destinados a dicho proyecto, la respuesta recibida ha sido alentadora. Es nuestra ardiente esperanza que la continuidad de este espíritu de sacrificio apresure el logro de esta meta y asegure en consecuencia el progreso ininterrumpido de los trabajos, atrayendo hacia la Sagrada Montaña de Dios la admiración tanto de los visitantes como de los residentes.
El estudio del Kitáb-i-Aqdas ilumina ya la vida de la generalidad de los creyentes. Va acrecentándose la comprensión de la importancia que reúne la defensa de los principios de la Fe y la obediencia hacia sus leyes. La aplicación universal de la ley del Huqúqu'lláh ha despertado una respuesta entusiasta. Va en aumento la conciencia de los amigos respecto a su obligación de enseñar la Fe. Los creyentes, a medida que desempeñan sus responsabilidades espirituales y aprenden a depender más de las confirmaciones de Bahá'u'lláh, cobran conciencia de que se revitaliza su fe y se rejuvenece la confianza de sus corazones. Son todas estas áreas donde la iniciativa del creyente no tiene por qué aguardar a recibir apremios o ayudas. Solo y auxiliado por la ayuda del Todopoderoso, cada creyente es urgido a desarrollar los resortes espirituales arriba mencionados que habrán de contribuir ilimitadamente a la evolución de la comunidad.
De dos formas están aumentando los recursos humanos de la Causa. En primer lugar, son numerosas las personas destacadas que, habiéndose visto impulsadas a abrazar la Fe, han pasado a reforzar las filas de quienes ya venían sirviendo. Estos últimos, por su parte, han enriquecido su experiencia y han adquirido mayores capacidades a través del estudio de las enseñanzas y mediante su plasmación en actos. Al reconocer la necesidad de ahondar sistemáticamente en la comprensión de las enseñanzas y en su aplicación a la sociedad, los amigos han recurrido a un mayor uso de talleres e institutos, todo ello con éxito notable. Durante el año entrante, estos dos procesos complementarios -el ingreso de personas destacadas y la potenciación de nuestras propias habilidades- deberán experimentar mayores avances, sirviendo de acicate a la iniciativa personal y al desarrollo armonioso de un amplio abanico de actividades para la promoción de la Fe.
Conforme se despliegan las potencialidades de los creyentes, las instituciones locales y nacionales están adquiriendo mayor capacidad para promover la calidad de vida de las comunidades así como para poner en marcha programas imaginativos. Son numerosos los terrenos en que las Asambleas Espirituales Locales han colaborado en la enseñanza de la Fe a nivel regional. De forma similar, las Asambleas Nacionales han desarrollado proyectos innovadores a fin de aprovechar las oportunidades proporcionadas por acontecimientos externos a la Causa. Algunos ejemplos de tales actividades, entresacadas de varios campos, han sido los proporcionados por el Proyecto Carta Abierta en Albania; la respuesta a la extraordinaria receptividad mostrada por las autoridades y la población en general de las repúblicas siberianas de Sakha y Buryat; y el acuerdo firmado por la Asamblea Espiritual Nacional de las Islas Marshall y el gobierno local del Atolón Majuro como respuesta a una petición por parte de las autoridades del país para que los bahá'ís aceptaran la responsabilidad de regentar cinco escuelas elementales.
La evolución de las instituciones bahá'ís nacionales y locales ha permitido una mayor descentralización en la administración de tareas. Ahora bien, para que este proceso beneficioso se extienda, es requisito indispensable mejorar urgentemente el funcionamiento de las Asambleas Espirituales Locales de una mayoría de países. Tal empeño requiere la atención dedicada de todo creyente. Dichas instituciones bahá'ís locales, establecidas en el propio Kitáb-i-Aqdas, constituyen un depósito de fuerza y guía que al ir madurando no harán sino amplificar la efectividad en los trabajos de la Causa.
Vivimos inmersos en poblaciones que necesitan desesperadamente el Mensaje de Bahá'u'lláh. Nuestra es la tarea de presentarlo lúcida y convincentemente al mayor número posible de almas. La oscuridad y sufrimiento que nos rodean no son tan sólo las señales de una necesidad, sino también de una oportunidad que no podemos malograr. Llevar el mensaje no es más que un primer paso. Debemos, acto seguido, asegurarnos de que es comprendido y aplicado, pues, tal y como leemos en una de las cartas escritas de parte del Guardián: "Mientras el público no vea en la comunidad bahá'í un verdadero modelo en acción, o algo mejor que lo que ya posee, no responderá a la Fe en grandes números". Cuando las personas abracen la Causa, deben entonces, valiéndose de las Enseñanzas, desarrollar las relaciones mútuas así como las relaciones con sus conciudadanos a fin de crear una comunidad auténticamente bahá'í, una luz y un refugio para el desorientado.
Tras las gloriosas gestas de la Edad Heroica de la Fe, fue durante el ministerio de Shoghi Effendi cuando África se convirtió en el escenario de la primera entrada en tropas de los pueblos del mundo en la Causa de Dios. De allí el fenómeno se extendió luego a otras regiones. Gradualmente, las comunidades bahá'ís de tales zonas están aprendiendo con la experiencia y diseñando métodos y comunidades activas y a sentar bases fuertes para un crecimiento continuado. Para ayudarles en sus esfuerzos, para permitir que los bahá'ís de otros países emprendan y mantengan un proceso similar, y para despejar los malentendidos que inevitablemente rodean a un concepto tan desafiante, se ha preparado una recopilación sobre "La promoción de la entrada en tropas". El estudio y la aplicación de los principios y planteamientos que describe beneficiarán por igual al maestro bahá'í y a la comunidad, tanto si en su área la entrada en tropas es ya una realidad desde hace muchos años, como si todavía están por aparecer las primeras trazas. En este último caso, el documento servirá para convencer al creyente de la realidad y validez de este proceso y permitirá que las comunidades bahá'ís se preparen espiritual y materialmente para este salto hacia adelante, asimismo ayudará a anticipar ansiosamente el momento en que ocurra, a dar pasos que favorezcan su comienzo y a adoptar las medidas que habrán de perpetuar su crecimiento.
La notable intensificación de la colaboración internacional registrada el año pasado, el establecimiento de pioneros y el flujo de profesores viajeros no han hecho sino afianzar aún más el tejido de la comunidad bahá'í. A la cabeza en tales logros, Amatu'l-Bahá Rúhíyyih Khánum emprendió una ardua travesía con el objeto de infundir ánimos en los creyentes y proclamar la Fe, una travesía que la llevó a Rusia y a otras tierras antiguamente pertenecientes a la Unión Soviética, desde los Estados Bálticos en el occidente hasta Siberia en el Oriente, desde las repúblicas de Asia Central hasta San Petersburgo y Yakutia al Norte.
Este Ridván será testigo de la celebración de siete Convenciones Nacionales inaugurales. Nuestros representantes en estos acontecimientos históricos serán: la Mano de la Causa de Dios Amatu'l-Bahá Rúhíyyih Khánum, quien asistirá en Phom Penh a la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Camboya, así como a la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Mongolia, a celebrar en Ulan Bator; la Mano de la Causa 'Alí- Muhammad Varqá, quien acudirá a la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Eslovenia y Croacia, que tendrá lugar en Liubliana; la Consejera Lauretta King, que estará presente en la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Kirguisistán, en Bishkek; finalmente, el Consejero Shapoor Monadjem, quien estará presente en la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Tayikistán, en Dushambe, así como en la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Uzbekistán, en Tashkent. La actual Asamblea Espiritual Regional de Asia Central, con sede en Ishqabad, se convertirá entonces en la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Turkmenistán.
El presente siglo toca ya a su fin. Es tan grande la tarea y tan escaso el tiempo. Instamos a que cada creyente en la Causa de Bahá'u'lláh consagre sus máximos esfuerzos a las dos tareas primordiales: enseñar la Fe a toda alma sedienta, y proporcionar los medios materiales para llevar a término los proyectos monumentales del Monte Carmelo. Sean cuales sean las condiciones aparentes por las que atraviese la humanidad en el presente año, la comunidad bahá'í debe hacer acopio de fuerzas, demostrar más claramente el carácter distintivo de su modo de vida, abrirse con confianza a la tarea de proclamar y enseñar su mensaje, y atraer siempre en mayor medida el auxilio confirmador de las Huestes del Concurso Supremo. En todos los aspectos de esta empresa, la llave de la victoria se encuentra en manos de cada creyente bahá'í.
Hemos llegado a la Festividad reina bajo el incesante resplandor de las maravillosas bendiciones del Año Santo por el que acabamos de pasar, confirmados, renovados y fortalecidos en nuestros anhelos sagrados. Fue un tiempo en el que la Belleza de Abhá derramó sobre su comunidad mundial el resplandor de Su gracia con tanto fulgor que envolvió con asombroso éxito los esfuerzos de Sus seguidores por celebrar un doble aniversario tan significativo como el centenario de Su Ascensión y el de la inauguración de Su Convenio. Fue la pausa conmemorativa que generó una proclamación del Mas Grande Nombre que resonó por toda la Tierra como nunca antes; pero lo que era claramente un fenómeno externo, era un claro reflejo de un logro interior: una mas profunda comprensión, nunca antes alcanzada, de nuestra relación con Bahá'u'lláh. La mayor apreciación en nosotros mismos de la universalidad de la comunidad, de su encarnación del primer principio supremo de Su Fe, ha dejado una nueva y compulsiva huella en nuestros corazones; los efectos de esa consciencia fueron resaltados en la conmemoración en Tierra Santa en mayo del pasado año y, de forma más amplia, en el Congreso Mundial en noviembre, como para confirmar nuestra convicción, en estos tiempos desesperadamente agitados, de que el mundo de la humanidad se mueve inexorablemente hacia su hasta ahora huidizo destino de unidad y paz. De hecho, durante el Año Santo fuimos transportados en las alas del espíritu a una cumbre desde la que hemos visto acercarse rápidamente la gloria de la promesa inmemorial del Señor de que un día toda la humanidad estará unida.
Los emocionantes detalles de los acontecimientos del año son demasiado numerosos para describirlos aquí, pues se sintió universalmente el efecto del Espíritu Santo revistiendo las actividades de los amigos de una fuerza misteriosa. Conformémonos, entonces, con recordar hitos tales como la reunión en mayo del mayor número de bahá'ís que haya participado en un acontecimiento en Tierra Santa; la circunvalación del Santuario de Bahá'u'lláh por representantes de prácticamente todas las naciones; la presencia de la mayoría de los Caballeros de Bahá'u'lláh vivos en el momento de depositar el Rollo de Honor en la entrada de la Tumba Más Sagrada; la magnitud sin precedentes del Congreso Mundial y la vasta variedad de sus participantes que incluía a un enorme grupo de jóvenes que tuvo su propio programa complementario; el desfile de los representantes de las razas y naciones del mundo en esa espectacular ocasión; la transmisión por satélite que enlazó el Congreso y el Centro Mundial con todos los continentes. Todas ellas fueron experiencias de inusitada categoría y han inmortalizado la fama de las conmemoraciones del Centenario.
Los innumerables e imaginativos esfuerzos llevados a cabo por los amigos en todo el mundo, desde remotos pueblos a grandes ciudades, en conmemoración de estos importantes aniversarios ilustraron, de nuevo, el profundo grado hasta el cual la Fe de Bahá'u'lláh se ha consolidado y generaron trabajos de enseñanza en muchas áreas, con resultados inusuales y sorprendentes. La publicidad sin precedentes que se le dio al propósito y a las actividades del Año Santo en los medios de comunicación de países grandes y pequeños, la atención prestada por cuerpos legislativos y altos funcionarios al Centenario, los gestos de reconocimiento y valoración de la Fe por organismos gubernamentales, la implicación de representantes de la Comunidad Internacional Bahá'í en destacados eventos globales entre los que se incluye la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro el pasado junio, con motivo del cual se inauguró un monumento público con una inscripción de los escritos de Bahá'u'lláh y una gran reproducción del Más Grande Nombre; tales acontecimientos dieron claras señales de que la imagen de la comunidad se ha elevado para la opinión pública.
Aparte de todos estos destacados acontecimientos y progresos, pero incluso de mayor magnitud por sus implicaciones de largo alcance para toda la raza humana, fue la publicación en Naw Rúz de la traducción inglesa anotada del Kitáb i Aqdas, el Libro Más Sagrado. Así nos acercamos una etapa más al tiempo previsto por 'Abdu'l Bahá. "Cuando se impongan las leyes del Libro Más Sagrado", dijo el Maestro, "[...] la paz universal levantará su tienda en el centro de la Tierra, y el bendito Árbol de la Vida crecerá y se extenderá a un grado tal que su sombra abrazará a oriente y occidente". (Contestación a unas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, p. 81).
El año del centenario fue también un período en el que la situación del mundo en general se hizo más confusa y paradójica: hubo signos simultáneos de orden y caos, de promesa y frustración. En medio de las convulsiones de la situación actual, pero con sentimientos de asombro y alegría, valentía y fe que el Año Santo ha inducido en nuestro corazones, nosotros, en este Ridván, en el año ciento cincuenta de nuestra Fe, estamos embarcados en un Plan de Tres Años. Su brevedad viene obligada por las oleadas de rápidos cambios de los tiempos. Pero el propósito principal del Plan es indispensable para el futuro de la Causa y de la humanidad. Es la siguiente etapa en el desenvolvimiento del plan divino de enseñanza procedente de la pluma del Centro del Convenio. El Plan será una medida de nuestro empeño en dar respuesta a las inmensas oportunidades de este momento critico de la evolución social del planeta. Mediante un esfuerzo decidido por alcanzar sus objetivos señalados y la plena consecución de sus metas, adecuadas a las circunstancias de cada comunidad nacional, se preparará el camino para una adecuada proyección del papel de la Fe con relación a los desafíos inevitables con los que se enfrente la humanidad hacia el inminente final del siglo veinte cargado de premoniciones.
Debe lograrse una expansión masiva de la comunidad bahá'í muy por encima de lo logrado anteriormente. Se debe extender rápidamente la tarea de esparcir el Mensaje a la generalidad de la humanidad en aldeas, pueblos y ciudades. La necesidad de esto es tan critica que sin ello los organismos del Orden Administrativo, laboriosamente levantados, no podrán contar con el alcance necesario para ser capaces de desarrollar y demostrar adecuadamente su capacidad inherente de atender las necesidades acuciantes de la humanidad en su hora de creciente desesperación. A este respecto, la reciprocidad de la enseñanza y la administración debe ser completamente entendida y ampliamente recalcada ya que se refuerzan mutuamente. Los problemas de la sociedad que afectan a nuestra comunidad y los que de forma natural surgen del interior de la propia comunidad, ya sean sociales, espirituales, económicos o administrativos, se resolverán a medida que se multipliquen nuestros números y recursos, y a medida que, a todos los niveles de la comunidad, los amigos desarrollen la capacidad, disposición, valentía y determinación de obedecer las leyes, aplicar los principios y administrar los asuntos de la Fe de acuerdo con los preceptos divinos.
El nuevo Plan gira alrededor de una triple temática: realzar la vitalidad de la fe de los creyentes, desarrollar considerablemente los recursos humanos de la Causa y fomentar el funcionamiento correcto de las instituciones bahá'ís locales y nacionales. Esto debe ayudar a fijar los requisitos del éxito a medida que se trabaja en las múltiples metas del Plan en estos tiempos turbulentos.
Frente a los claros signos de la decadencia moral que a diario corroe los cimientos de la vida civilizada, estas gráficas palabras de Bahá'u'lláh adquieren una urgencia decisiva: "La vitalidad de la creencia de los hombres en Dios se está extinguiendo en todos los países; nada que no sea su saludable medicina podrá jamás restaurarla. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las entrañas de la sociedad humana; ¿qué otra cosa que no sea el Elixir de Su potente Revelación puede limpiarla y revivirla?" (Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1988, p. 163). Dichas palabras tienen implicaciones concretas para las acciones de cualquier persona que haya reconocido al Señor de la Edad. Una consecuencia crucial de este reconocimiento es una creencia que conlleva la aceptación de Sus mandamientos. La profundidad de la creencia viene asegurada por la transformación interior, esa saludable adquisición de un carácter espiritual y moral, que es el fruto de la obediencia a las leyes y principios divinos. Con este fin, la publicación en inglés del Kitáb i Aqdas con sus anotaciones, y la que se prevé pronta publicación en otras lenguas mayoritarias, proporciona una potente efusión de guía divina para alcanzar la vitalidad de fe que es esencial para el bienestar y felicidad espirituales de los individuos y el fortalecimiento de la estructura de la comunidad. Igualmente esencial para nutrir esta vitalidad es cultivar un sentido de espiritualidad, ese sentimiento místico que une al individuo con Dios y que se logra mediante la meditación y la oración.
Instruir a los amigos y adiestrarlos en sus esfuerzos por lograr conocimiento de la Fe, por aplicar sus principios y administrar sus asuntos mediante el estudio individual serio, es indispensable para desarrollar los recursos humanos necesarios para el progreso de la Causa. Pero el conocimiento por sí solo no es adecuado; es vital que el entrenamiento se proporcione de una manera que inspire amor y devoción, fomente firmeza en el Convenio, conduzca al individuo a la participación activa en el trabajo de la Causa y a tomar iniciativas válidas para la promoción de los intereses de la misma. Los esfuerzos especiales por atraer a personas de capacidad a la Fe también contribuirán mucho a proporcionar los recursos humanos tan necesarios en este tiempo. Además, estos esfuerzos estimularán y fortalecerán la capacidad de las Asambleas Espirituales para cumplir sus importantes responsabilidades.
El funcionamiento correcto de estas instituciones depende, en gran medida, de los esfuerzos de sus miembros por familiarizarse con sus deberes y por adherirse escrupulosamente a los principios fundamentales en su comportamiento personal y en la conducción de sus responsabilidades oficiales. Igualmente de marcada importancia son: su resolución de eliminar todo rastro de desamor y tendencias sectarias de entre ellos, su capacidad de ganarse el afecto y apoyo de los amigos bajo su cuidado y de implicar a tantos individuos como sea posible en el trabajo de la Causa. Al proponerse constantemente mejorar su funcionamiento, las comunidades que ellos guían reflejarán un modelo de vida que dará crédito a la Fe y, como grata consecuencia, volverá a encender la llama de la esperanza entre el número creciente de miembros desilusionados de la sociedad.
A medida que las Asambleas Espirituales Nacionales, con el apoyo dispuesto de los Consejeros Continentales, tracen el curso a seguir en este breve período, el Centro Mundial se dedicará a coordinar actividades muy diversas por todo el planeta, prestando más atención a los asuntos externos de la Fe conforme la Comunidad Internacional Bahá'í se vea comprometida más profundamente en la resolución de los asuntos del mundo. Esto se hará al tiempo que prosiguen con deliberada velocidad los gigantescos proyectos de construcción en la Montaña Sagrada de Dios, formando parte de lo que Shoghi Effendi claramente percibía como un proceso sincronizado con otros dos no menos significativos: el establecimiento de la Paz Menor y la evolución de instituciones nacionales y locales bahá'ís. Antes del final del Plan, todas las fases restantes de construcción de los proyectos del Monte Carmelo se habrán puesto en marcha; se habrán levantado las estructuras del Centro Internacional de Enseñanza, del Centro para el Estudio de los Textos y la extensión para el Edificio de los Archivos Internacionales; y se habrán completado siete terrazas por debajo de la Tumba del Báb.
La impresionante expansión del trabajo de la Causa en años recientes y el desarrollo esperado durante este nuevo Plan requieren unos recursos materiales que, durante algún tiempo, no han sido los adecuados, a pesar de que se han producido aumentos sustanciales en las contribuciones a los Fondos bahá'ís. Las crisis económicas, de las que se ha informado tan ampliamente, parecen destinadas a empeorar aún más, pero ni el problema económico ni otros igualmente acuciantes a los que se enfrenta la humanidad se podrán acabar de resolver a menos que las naciones y los pueblos presten la debida consideración a la Causa de Bahá'u'lláh y a menos que reciba el apoyo material adecuado de sus adherentes declarados. Que los amigos de todas partes consideren individualmente y junto con sus instituciones bahá'ís, despreocupados de las incertidumbres, los peligros y los apuros económicos que afligen a las naciones, lo que ahora tienen que hacer todos y cada uno para cumplir esta responsabilidad ineludible y sagrada que recae sobre ellos.
Nuestro llamamiento a una acción inmediata, redoblada y sostenida en todos los aspectos del Plan va dirigida principalmente al creyente individual de cada localidad, que posee el grado de iniciativa que asegura el éxito de cualquier empresa global bahá'í, y "de quien, en última instancia", como afirmaba abiertamente el amado Guardián, "depende el destino de toda la comunidad". (Citadel of Faith: Messages to América 1947 1957, Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1980, p. 130). Las metas del Plan de Tres Años no se ganarán fácilmente, pero deberán alcanzarse brillantemente cualquiera que sea el sacrificio. Así pues, no debe haber ninguna vacilación o retraso por parte de los individuos o las Asambleas Espirituales en responder a ellas, no sea que los problemas de la humanidad se acumulen sin ser atendidos, o nos frene la aparición de crisis internas. Que siempre se tenga en cuenta que ganamos nuestras victorias mediante pruebas y dificultades; la crisis la transformamos en una ventaja para el progreso cuando aprovechamos la oportunidad que nos brinda para demostrar la viabilidad y el poder triunfante de nuestros principios. En el avance de la Causa de Dios, siempre han alternado la crisis y la victoria y constantemente han demostrado ser motivo de progreso. Al saborear los triunfos del Año Santo, no olvidemos la realidad de esta experiencia recurrente. Recordemos también que nuestras bendiciones igualan a nuestros desafíos, como lo muestra repetidamente nuestra historia gloriosa.
Amados amigos: No se aflijan ni se desalienten. Adquieran valor en la seguridad de la ley y las ordenanzas de Dios. Estas son las horas más oscuras antes del alba. La paz, como ha sido prometido, llegará al final de la noche. Apresúrense al encuentro del amanecer.
En esta época del Ridván, con sus inherentes esplendores y su comienzo de días excepcionales y memorables, nuestros corazones palpitan con admiración, nos arrodillamos en homenaje al Rey de la Gloria por cuya gracia hemos llegado a una coyuntura propicia en la historia de Su Causa.
De la cima del triunfo del Plan de Seis Años que acaba de terminar llegamos al umbral del Año Santo, que acaba de comenzar, sobrecogidos con el solo pensamiento de los significados únicos asociados con la conmemoración de esa santificada ocasión hace cien años, cuando Bahá'u'lláh, el prometido de todas las épocas, se despidió de esta vida terrenal. Esta puesta del Sol de la Verdad, sin embargo, fue tan sólo para brillar eternamente desde el "Reino de la gloria imperecedera", para difundir desde entonces el resplandor de su poder regenerador sobre el mundo entero. Se ausentó de este planeta Aquel Quien es el Autor de una Revelación de "inconcebible grandeza" en la cual "todas las Dispensaciones del pasado han alcanzado su apogeo y consumación final"; el Creador de un nuevo Ciclo Universal "que debe prolongarse por lo menos por un período de quinientos mil años"; el Fundador de un Orden Mundial, un "Sistema, el cual los ojos mortales nunca antes atestiguaron". Además, Él fue el Punto del Amanecer del Día de Dios, el "Día en el cual las bendiciones más sublimes de Dios fueron vertidas sobre los hombres". Tales son las realidades supremas sobre las cuales nuestras esperanzas están centradas durante este aniversario especial que tendrá lugar en este momento crucial en los asuntos de la humanidad.
Tan inspirados estamos por los sagrados recuerdos evocados por este Año Santo, que no podemos por menos que invitarles a todos a hacer una pausa para entrar en este período de reflexión, esta época de reconsagración, esta etapa de preparación para tareas aún por hacer, alturas aún por alcanzar, esplendores todavía por descubrir. Así como miramos hacia atrás a los cien años de historia sin igual, de continuo progreso, también miramos hacia un futuro de muchos siglos de despliegue de cumplimientos del propósito divino, cumplimientos que, como ha demostrado la experiencia, se liberan progresivamente mediante los avances sistemáticos de los Planes y los saltos e impulsos maravillosos de las épocas.
Efectivamente, el próximo pórtico de este propicio Año Santo es la perspectiva de nuevos horizontes abiertos por el triunfo del Plan de Seis Años, que coincide con la fase inicial de la cuarta época de la Edad Formativa de nuestra Fe. En general, no es tanto un triunfo en logros numéricos, aunque en muchos lugares y en momentos específicos el alcance de la expansión fue extraordinario. Es un triunfo que se ha manifestado en una nueva variedad de victorias, en nuevos comienzos, en frescas iniciativas y maduros cambios institucionales, que ponen el sello del éxito en los siete objetivos principales del Plan. Aunque es imposible enumerar en estas pocas páginas los resultados del Plan, los aspectos importantes de los logros en este dinámico y admirable período merecen, no obstante, ser destacados. La comunidad bahá'í ha cambiado apreciablemente en los últimos seis años. Las señales más importantes son, sin duda alguna, perceptibles para los amigos en todas partes y pueden resumirse así:
Uno: La Fe de Bahá'u'lláh está representada en todos los países de la tierra. El cambio súbito en el clima político, sin duda por la intervención del Plan Mayor de Dios, abrió regiones inmensas para la penetración de las enseñanzas divinas, principalmente en la antigua Unión Soviética y los países del Bloque Oriental. Las oportunidades creadas por este cambio han hecho posible el establecimiento de Caballeros de Bahá'u'lláh en los últimos territorios vírgenes que quedaban de la Cruzada Mundial de Diez Años de Shoghi Effendi. Ellas impulsaron también el lanzamiento del Plan adicional de Dos Años para esas regiones en el Ridván de 1990. Este plan suplementario fue un éxito espectacular, no sólo en términos de expansión en los países involucrados, sino también en la diversidad del estrato social representado por los nuevos creyentes en esos países, en la cantidad y variedad de literatura bahá'í publicada y en la serie de instituciones bahá'ís establecidas durante ese corto tiempo. El mundo bahá'í fue muy estimulado por estos acontecimientos y varios países en otras partes registraron éxitos importantes en el trabajo de la enseñanza. Las cifras disponibles en el Centro Mundial indican que más de un millón y medio de almas ingresaron a la Causa durante el Plan de Seis Años. Particularmente interesante fue el proyecto especial de enseñanza de tres años en Guayana, que resultó en el crecimiento del tamaño de la comunidad bahá'í hasta alcanzar el 6% de la población del país.
Dos: La proclamación de la Fe por todo el mundo alcanzó una etapa completamente nueva. La campaña de proclamación lanzada en 1967 por medio de la inspiración del centésimo aniversario de la Proclamación de Bahá'u'lláh a los reyes y gobernantes de la humanidad, y que obtuvo un impulso añadido en 1979 con la oleada de persecución de la comunidad bahá'í iraní, cubre ahora un área muchísimo más amplia con la distribución de "La Promesa de Paz Mundial". Reyes, reinas, presidentes, primeros ministros, legisladores, juristas, académicos, diversas instituciones y organizaciones supieron del Mensaje de Bahá'u'lláh. Las energías creativas que las comunidades en todas partes pusieron en práctica al difundir la Causa, se convirtieron en una de las fuerzas impulsoras del Plan y en no pequeña medida, estimularon el interés de organizaciones, líderes del pensamiento y de los medios de comunicación por las soluciones que la Fe tiene para ofrecer al un mundo extrañamente trastornado. Las asambleas espirituales nacionales y locales, inspiradas por el impacto de las medidas que ellas adoptaron para la proclamación de la Fe, y también por los continuos esfuerzos para defender a la afligida y perseguida comunidad bahá'í iraní, han demostrado y continúan demostrando una audacia y originalidad notables en sus relaciones con el público. Esto es evidente en sus innumerables contactos con funcionarios de todos los niveles de gobierno, en sus asociaciones con una extenso espectro de organizaciones, y en la creciente facilidad para sus contactos con los medios de comunicación.
Tres: La dedicación en diciembre de 1986 del Templo Madre del subcontinente indio para la pública adoración introdujo una nueva fuerza en las actividades de enseñanza y proclamación de la Fe. Como un edificio de excepcional belleza y excelencia, el "Templo del Loto" ha ganado un gran reconocimiento, ejerciendo al mismo tiempo una atracción extraordinaria para un gran número de visitantes. Su fama como una maravilla arquitectónica se difundió con rapidez, así como también su influencia espiritual. No es una exageración decir que de todas las Casas de Adoración Bahá'í, este Templo es hoy día el maestro silencioso más efectivo de la Fe, atrayendo anualmente más visitantes que todos los demás Templos Bahá'ís juntos, con un promedio diario de 20.000. Entre sus visitantes de muchos países están algunas de las personas más prominentes del mundo. Una fuente de gran interés para los medios de comunicación, el Templo ha sido presentado en programas de televisión, incluyendo en Rusia y China. La influencia de su éxito en estos aspectos ha contribuído enormemente al conocimiento de la Fe por parte del público en general.
Cuatro: La emergencia continua de la Fe desde la oscuridad se refleja de diferentes maneras. En círculos eruditos, en libros de referencia y en los medios de comunicación se refieren a la Fe cada vez más como una "principal" o "importante" religión mundial. La cobertura de los medios de comunicación de las actividades de la Fe ha aumentado voluminosamente gracias a los redoblados esfuerzos de los amigos en sus actividades de proclamación, pero aún más importante es el hecho de que los medios de comunicación están mostrando un interés independiente por la comunidad bahá'í y están iniciando contactos con ella en diferentes partes del mundo. La exposición de segmentos influyentes del público a las ideas bahá'ís en áreas tales como la paz, el medio ambiente, la condición de las mujeres, la educación y la alfabetización, han causado una respuesta que de un modo creciente llama a los bahá'ís a participar con otros en una variedad de proyectos asociados con gobiernos o con organizaciones no gubernamentales.
Además, tal exposición está creando en la mente del público la comprensión de que la Fe tiene respuestas a los problemas actuales y por ello la espectativa de que la comunidad bahá'í debe tomar parte activa en los asuntos públicos. El notable éxito de las actividades de la Oficina del Medio Ambiente de la Comunidad Internacional Bahá'í, establecida durante el Plan, ilustra ampliamente la naturaleza de estos acontecimientos. Al mismo tiempo, la relación oficial que la Comunidad Internacional Bahá'í estableció con la Red de Conservación y Religión del Fondo Mundial para la Naturaleza, y con la Conferencia Mundial sobre Religión y Paz, conjuntamente con numerosas relaciones similares establecidas por las asambleas espirituales nacionales y locales en sus respectivas jurisdicciones, reflejan una tendencia en la emergencia de la Fe como una entidad digna de atención. En conjunto, el empuje de la ramificada campaña de proclamación ha producido tal resonancia pública acerca de la Fe, que puede decirse que es conocida por las más significativas instituciones públicas y por la gente prominente del mundo.
Cinco: Los proyectos bahá'ís de desarrollo social y económico se han multiplicado enormemente y han conseguido mucho prestigio para la comunidad en los ejemplos del poder de la iniciativa de grupo y de la acción consultiva voluntaria que han sido establecidas en muchos lugares. Actividades de este respecto involucran más de mil proyectos en las áreas de educación, agricultura, salud, alfabetización, medio ambiente y la mejora de la condición de la mujer. En varios casos, los proyectos se han beneficiado de la colaboración o la ayuda de gobiernos y organizaciones internacionales no-gubernamentales, como por ejemplo, los proyectos para mejorar la condición de las mujeres emprendidos por cinco asambleas espirituales nacionales con la ayuda financiera del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer, UNIFEM, y aquellos proyectos en otros campos que reciben ayuda de los gobiernos del Canadá, la India, Alemania y Noruega. Algunos proyectos han sido tan distinguidos por sus logros como para que hayan tenido la atención pública por medio de menciones honoríficas y premios de gobiernos y organismos internacionales no-gubernamentales.
Seis: Las actividades de los jóvenes adoptaron un carácter especial determinado por la idea del año de servicio de jóvenes. La participación de los jóvenes en el Plan de Seis Años como pioneros a corto plazo, como profesores viajeros y promotores de proyectos, tuvo un profundo efecto en el trabajo de la enseñanza en general y en la inspiración de los esfuerzos de desarrollo socioeconómico iniciados por un creciente número de comunidades nacionales y locales. Ellos tienen mucho que ver con las múltiples victorias en los antiguos países comunistas. Sus trabajos en los proyectos de desarrollo socioeconómico atrajeron, en algunos casos, la atención de gobiernos y organizaciones de desarrollo. La creación del Consejo Europeo de Juventud Bahá'í galvanizó las actividades de los jóvenes, lo que reforzó poderosamente el empuje de la enseñanza en ese continente durante los años finales del Plan. Un hecho muy significativo en las actividades de los jóvenes ha sido su participación, como voluntarios a corto plazo, desde todas partes del planeta, en el trabajo del Centro Mundial, donde sus servicios han sido de un valor inestimable.
Siete: Los adelantos en la consolidación del sistema administrativo bahá'í son evidentes por la notable mejora en el desarrollo interno y los esfuerzos de colaboración de sus dos brazos. Las queridas e intrépidas Manos de la Causa de Dios, fieles a la lealtad que profesan a su amado Guardián, perseveran en incomparables servicios, asombrando a la comunidad con sus poderes infatigables. El crecimiento en la confianza y fuerza de los Cuerpos Continentales de Consejeros y sus auxiliares, respaldados por un Centro Internacional de Enseñanza reforzado y vigoroso, aseguró a las asambleas espirituales, a las cuales tienen la responsabilidad de estimular y aconsejar, un apoyo indispensable para el bienestar de todo el sistema; mientras que la extensión de la envergadura de las actividades de las asambleas espirituales nacionales y locales, las cuales tienen la responsabilidad de guiar los destinos de sus comunidades, ha ampliado de modo significativo la base de ese sistema. Paralelamente, el trabajo de estas instituciones ha facilitado y promovido la evolución del Orden Administrativo. Aún más, estas han demostrado una energía creativa que es un buen presagio para su continua maduración.
Ocho: Los grandes proyectos de construcción en la Montaña de Dios, previstos por Bahá'u'lláh en la Tabla del Carmelo, inaugurados por 'Abdu'l-Bahá con la construcción de la Tumba del Báb y conducidos hacia adelante en los planes de Shoghi Effendi, han entrado en una nueva etapa. El trabajo comenzó en mayo de 1990 con el reforzamiento y extensión de la terraza principal del Santuario del Báb como paso previo para la realización del concepto arquitectónico para el cumplimiento de la visión de 'Abdu'l-Bahá de las Terrazas que se extenderán desde la base hasta la cumbre de la montaña. En septiembre del año siguiente se excavó la tierra para la construcción del Centro para el Estudio de los textos y para la Extensión del Edifico del Archivo Internacional, para continuar con la construcción de otros edificios del Arco, a saber: los edificios del Centro Internacional de Enseñanza y, a su debido tiempo, la Biblioteca Internacional Bahá'í.
Todos estos acontecimientos han hecho evidente que el potencial acumulado para un progreso adicional de la comunidad bahá'í es incalculable. La situación modificada dentro y entre las naciones y los múltiples problemas que afligen a la sociedad aumentan este potencial. La impresión producida por tal cambio es de que la Paz Menor está por llegar. Pero ha habido un recrudecimiento simultáneo de fuerzas contrarrestadoras. Con la nueva corriente de libertad política que resultó del fracaso de los baluartes del comunismo, ha llegado una explosión de nacionalismo. El concomitante crecimiento del racismo en muchas regiones se ha convertido en una cuestión de grave preocupación en todo el mundo. Esto es agravado por una ola de fundamentalismo religioso que está envenenando los manantiales de la tolerancia. El terrorismo es habitual. Una incertidumbre general acerca de la condición de la economía demuestra un profundo desorden en el manejo de los asuntos materiales del planeta, una condición que sólo puede agravar la sensación de frustración y futilidad que está afectando la esfera política. El empeoramiento del estado del medio ambiente y de la salud de enormes poblaciones es motivo de alarma. Aún así, un elemento de este cambio lo constituyen los increíbles progresos en la tecnología de las comunicaciones, lo que hace posible la rápida transmisión de información e ideas de una parte del mundo a otra. Es contra tales "procesos simultáneos de levantamiento y caída, de integración y desintegración, del orden y el caos, con sus continuas y recíprocas reacciones una sobre la otra", que se presentan una miriada de nuevas oportunidades para la próxima etapa en el desenvolvimiento del Plan Divino del amado Maestro.
La influencia floreciente de la revelación de Bahá'u'lláh pareció, con la inminencia del Año Santo, haber tomado el carácter de un viento vertiginoso soplando a través de las estructuras arcaicas del antiguo orden, derrumbando poderosos pilares y despejando el terreno para nuevas ideas de organización social. El llamado hacia la unidad, para un nuevo orden mundial es escuchado desde muchas direcciones. El cambio de la sociedad mundial está caracterizado por una velocidad fenomenal. Un aspecto de este cambio es lo repentino, lo precipitado, que parece ser la consecuencia de una fuerza misteriosa y desenfrenada. Los aspectos positivos de este cambio revelan una receptividad insólita para los conceptos globales, movimiento hacia la colaboración internacional y regional, una tendencia de los partidos opuestos para adoptar soluciones pacíficas, una búsqueda de valores espirituales. Incluso la comunidad del Más Grande Nombre está experimentando los rigurosos efectos de este viento estimulador de manera que refresca los modos de pensar de todos nosotros, renovando, clarificando y ampliando nuestras perspectivas en cuanto al propósito del orden de Bahá'u'lláh tras los sufrimientos y confusión de la humanidad.
La situación en el mundo, aunque nos presenta un desafío imperioso de extrema importancia, nos hace recordar la alentadora visión de Shoghi Effendi para las perspectivas del Orden Administrativo durante el segundo siglo de la Era Bahá'í, a cuyo medio camino nos aproximamos rápidamente. En 1946 Él escribió: "El segundo siglo está destinado a atestiguar un tremendo despliegue y una notable consolidación de las fuerzas trabajando hacia el desarrollo mundial de ese Orden, así como también los primeros movimientos de ese Orden Mundial, del cual el actual sistema Administrativo es a la vez precursor, el núcleo y el diseño -un Orden que a medida que se cristaliza e irradia su influencia benigna sobre todo el planeta, proclamará inmediatamente la llegada de la mayoría de edad de toda la raza humana, así como la madurez de la Fe misma, la progenitora de ese Orden".
La atención que prestemos a las ocasiones especiales del Año Santo con toda seguridad nos preparará para emprender las tareas urgentes en la próxima etapa de la evolución del Plan Divino. Este período conmemorativo proporciona una digna demarcación entre las glorias y triunfos de los últimos cien años y los brillantes premios que quedan por acumular. Al principio, damos la bienvenida con corazones alegres y agradecidos a la expansión y consolidación adicionales del Orden Administrativo que resultarán de la formación de doce asambleas espirituales nacionales y regionales en este Ridván. ¡Cuán sorprendente es que el número de estas asambleas sea el mismo que el número total de asambleas espirituales nacionales que existían en el momento del lanzamiento de la Cruzada Mundial de 10 Años en 1953! Esta es una evidencia muy satisfactoria de la rapidez de la expansión del Orden Administrativo en menos de 40 años. Con estas nuevas asambleas, y teniendo en cuenta la absorción de Sikkim dentro de India y la interrupción de la Administración Bahá'í por la situación inestable en Liberia, el número de asambleas espirituales nacionales que tomarán parte en la séptima Convención Internacional Bahá'í durante el próximo Ridván llegará a 165.
Nos complace anunciar que las siguientes Manos de la Causa de Dios asistirán como nuestros representantes a seis de las convenciones fundacionales. Amatu'l-Bahá Ruhiyyih Khanum asistirá a las convenciones de Bulgaria y Polonia; el Sr. 'Ali Akbar Furutan asistirá a la de los estados Bálticos y Hungría; y el Dr. 'Ali-Muhammad Varq asistirá a las de Groenlandia y la de Ukrania, Bielorusia y Moldavia. Nuestros representantes en el resto de las convenciones serán los Consejeros: Sr. George Allen, la República del Congo; Dr. Farzam Arbab, Asia Central; Sr. Rolf von Czekus, Angola; Sra. Parvin Djoneidi, Niger; Sr. Hartymut Grossmann, Albania; y el Sr. Mas'ud Khamsi, Azerbaijan.
En unas pocas semanas, en los Sagrados Recintos del Santuario de Bahá'u'lláh, se llevará a cabo una reunión de carácter solemne para marcar el Centésimo Aniversario de la Ascensión del Deseo de las Naciones. El pergamino que lleva la lista de honor de los Caballeros de Bahá'u'lláh, será depositada en la mañana anterior, el 28 de mayo, como fue indicado por nuestro amado Guardián en la puerta de entrada del Mausoleo interior del Santuario Más Sagrado, para quedar ahí como un símbolo de la histórica victoria que recompensó la determinación inquebrantable de los amantes de la Bendita Belleza, quienes en respuesta al llamamiento de la poderosa Cruzada de Diez Años plantaron el estandarte de Su Fe en territorios vírgenes a través del mundo.
Posteriormente, en noviembre, en el segundo Congreso Mundial Bahá'í, las huestes de Bahá se reunirán por miles en Nueva York para demostrar mediante un gesto muy simbólico en nombre de sus hermanos en todo el mundo, su respeto por el Convenio que Bahá'u'lláh legó a la humanidad, y para evocar la memoria de Aquel que fue nombrado su Centro y quien exaltó esa metrópolis otorgándole el nombre de Ciudad del Convenio. Ahí ellos también mostrarán el poder de la unidad que el Convenio debe asegurar a toda la gente del mundo. Será un momento de capital importancia para la comunidad bahá'í ante los ojos del mundo en general.
Estos dos eventos internacionales son fundamentales para las reuniones de naturaleza similar en las cuales participarán los amigos en todos los lugares del mundo. El carácter espiritual y la manera digna de su participación, sin duda alguna, atraerá las confirmaciones de lo Alto e influenciarán profundamente las fuerzas constructivas que están en acción en toda la tierra.
Otra fuente de bendiciones hacia las cuales hace mucho que dirigimos nuestras esperanzas será también evidente. Bahá'u'lláh ha escrito: "Mientras estuvimos en prisión hemos revelado un libro que lo titulamos 'El Libro Más Sagrado'. En él hemos promulgado leyes y lo hemos adornado con los mandamientos de tu Señor, quien ejerce autoridad sobre todos los que están en los cielos y en la tierra". Por lo tanto, es con pleno conocimiento de su significado convulsionador mundial que les informamos de la inminente publicación durante el curso de este año de la traducción inglesa con notas del Kitáb-i-Aqdás, la Carta Magna de la civilización mundial del futuro que Bahá'u'lláh reveló en la Mansión de 'Udi Khammar en 'Akká hace 120 años.
Y ahora, entre las ansiadas esperanzas ocasionadas por los dos importantes eventos conmemorativos y por la inminente publicación del Libro Madre de la Revelación Bahá'í, la Ley del Huququ'llah entra en vigor para ser puesta en práctica constante por los miembros de toda nuestra comunidad mundial. Que las prometidas bendiciones divinas asociadas con la aplicación de esta Santa Ley colmen a los bienamados del Señor en todos los países.
Un año cargado de eventos de un significado tan sagrado no puede sino producir consecuencias de un poder inimaginable. El resultado inmediato es, sin embargo, imposible de predecir, tan poco puede ser provechoso especular sobre ello. Más bien nosotros debemos dirigir nuestros pensamientos al significado de estas ocasiones solemnes que este año especial va a a conmemorar. El propósito del Año Santo no se cumple solamente con las conmemoraciones, por muy dignas que ellas sean. Lo esencial para su propósito es la oportunidad que ofrece para una reflexión íntima de parte de cada individuo bahá'í. En efecto, es un período especial para la reunión del alma con la fuente de su luz y guía, el tiempo de volverse hacia Bahá'u'lláh, para buscar y obtener una apreciación más profunda de Su propósito, y renovar nuestra lealtad hacia Él. Este es un periodo para retraerse en lo más íntimo de nuestro ser a la morada del espíritu de Bahá, aquel lugar interior al cual Él nos llama cuando nos dice: "Vuelve tu vista hacia ti mismo para que me encuentres dentro de ti, fuerte, poderoso e independiente de todo". Es el tiempo de recompromiso con el Convenio, la rededicación al deber, de revitalización de la energía para enseñar, "el más meritorio de todos los hechos".
Como la primera ayuda para sus reflexiones y acciones, sin duda alguna ustedes utilizará la perspicacia e inspiración de palabras como éstas: "Yo soy el Sol de la sabiduría y el Océano del conocimiento. Yo animo a los desfallecidos y resucito a los muertos. Soy la luz de guía que ilumina el camino". "¡Por mi vida! No me he revelado por mi propia voluntad, pero Dios, por Su propio deseo, me ha manifestado". "He venido bajo la sombra de las nubes de gloria y he sido investido por Dios con invencible soberanía". "Aquel que no me tiene está privado de todas las cosas. Apártate de todo lo que hay en la tierra y no busques a otro salvo a mí". "Amame para que yo te ame. Si tú no me amas, Mi amor jamás llegará a ti. Sábelo oh siervo". "La Antigua Belleza ha consentido ser encadenada para que la humanidad sea liberada de su cautiverio, y ha aceptado ser prisionero de esta poderosa fortaleza para que todo el mundo logre la verdadera libertad. Ha bebido hasta el poso de la copa del dolor, para que todos los pueblos de la tierra alcancen felicidad perdurable y sean colmados de alegría".
Cualquiera que sea la dirección en la que nos lleven nuestras reflexiones privadas o nuestra respuesta al deber, debemos estar seguros de una cosa: que el nombre de Aquel que es el Donador de vida del mundo empieza a ser conocido a través de la tierra tanto entre los grandes como entre los humildes. Si consideramos que hace ya un siglo entero desde que la Bendita Belleza ascendió, y habiendo soportado el peso abrumador de los males que aquejan a los pueblos del mundo, y viendo que un verdadero grito de angustia brota más fuerte desde los corazones de aquellos que ansían alguna esperanza de alivio, nosotros, Sus servidores declarados, no podemos ni vacilar ni fracasar en ese deber primordial y urgente. Pues Él, Bahá'u'lláh, es la Manifestación Suprema, el Unificador y Redentor de toda la humanidad, la Fuente de la justicia, el Inmortal Bienamado. De acuerdo con su propia e infalible declaración, "Aquel quien es el Incondicionado ha llegado en las nubes de luz, para que Él pueda vivificar todas las cosas creadas con las brisas de Su Nombre, el Más Misericordioso, y unir al mundo y juntar a todos los hombres alrededor de esta mesa que fue enviada del cielo". Llevemos su Nombre con dignidad a aquellos que lo deban escuchar, ofrezcámoslo como un tesoro a aquellos que lo deban recibir, mencionemoslo con amor a aquellos que lo deban abrazar.
Que digno de alabanza será si, inspirados por este deseo de glorificar Su Nombre por todas partes, y como una demostración de nuestro amor especial por la Belleza de Abhá, cada uno de nosotros pudiese lanzar una campaña personal de enseñanza de tal manera que la fuerza colectiva y los resultados a través del mundo llevasen a una conclusión resonante los acontecimientos sagrados de este Año Santo y que preparasen la escena para el lanzamiento del venidero Plan de Tres Años en el Ridván de 1993!.
Por último, es muy apropiado en esta hora el recordar la observación de Bahá'u'lláh, en el Libro Más Sagrado de Su voluntad para nosotros en cuanto a la naturaleza de nuestras reacciones hacia Su fallecimiento: " No os consternéis, ¡oh pueblos del mundo! cuando el Sol de Mi belleza se haya puesto y el Cielo de Mi tabernáculo esté oculto a vuestros ojos. Levantáos a promover Mi Causa y exaltar Mi Palabra entre los hombres. Estamos con vosotros en todo momento y os fortaleceremos con el poder de la verdad. Somos, ciertamente, todopoderosos. Quienquiera que Me haya reconocido se levantará y Me servirá con tal determinación, que las fuerzas de la tierra y del cielo serán incapaces de vencer su propósito".
Amados amigos, no nos olvidaremos de suplicar en el Umbral Sagrado para que desde Su refugio de esplendor inmortal la Bendita Belleza pueda colmar las almas de cada uno de ustedes con el aliento vivificador de Su poder celestial.
Ninguna lengua terrenal puede expresar el agradecimiento que sentimos por los dones extraordinarios concedidos por la Bendita Belleza a Su comunidad mundial y al Centro Mundial de Su Fe durante el año recién terminado. Inclinamos nuestras cabezas humildemente ante las notables evidencias de Su gracia sostenedora y Su fuerza que todo lo compele.
El agobiante peligro que, como resultado del tumulto en el Oriente Medio envolvió a la Tierra Santa a finales de año, retrocedió sin tan siquiera detener u obstaculizar seriamente el funcionamiento de la administración bahá'í. La situación fue un conmovedor recordatorio del contraste entre el discreto Sistema de Bahá'u'lláh, marcadamente integrador, en continuo desarrollo, y el carácter turbulento de la Edad de Transición, "cuyas tribulaciones", afirma Shoghi Effendi, "son precursoras de aquella Era de dichosa felicidad que ha de encarnar el propósito final de Dios para toda la humanidad". Fue otro de los "presagios ominosos que proclaman simultaneamente las agonías de una civilización en desintegración y los dolores de alumbramiento de aquel Orden Mundial, aquel Arca de salvación humana, que debe alzarse necesariamente sobre sus ruinas".
Las fuerzas que unieron las reacciones reparadoras de tantas naciones en la repentina crisis en esta región demostraron, más allá de cualquier duda, la necesidad del principio de seguridad colectiva, prescrito por Bahá'u'lláh hace más de un siglo como medio, para resolver los conflictos. Aunque el acuerdo internacional visualizado por Él para la completa aplicación de este principio está aún lejos de haber sido adoptado por los gobernantes de la humanidad, se ha dado de esta manera un gran paso hacia el comportamiento delineado para las naciones por el Señor de la Época. Cuán iluminadoras son las palabras de Bahá'u'lláh presagiando la futura reorientación de las naciones: "Sed unidos, oh concurso de los soberanos del mundo", escribió, " pues así la tempestad de la discordia entre vosotros será apaciguada y vuestros pueblos hallarán descanso. Si alguno de vosotros toma armas contra otro, levantaos todos contra él, porque esto no es sino justicia manifiesta".
Verdaderamente, desde cualquier dirección que miremos, vemos que el poder de la Revelación de Bahá'u'lláh está operando visiblemente en el mundo. En el llamamiento en favor de un nuevo orden mundial, que se ha realizado como un estribillo en las declaraciones de líderes políticos y pensadores influyentes, aun cuando ellos mismos fueran incapaces de definir su propio significado, puede discernirse el lento despertar de la humanidad al propósito fundamental de Su Revelación. El que tal llamamiento haya procedido tan insistentemente del jefe de aquella república que está destinada, según las palabras de 'Abdu'l-Bahá, a ser "la primera nación en establecer la base de acuerdo internacional" y de "liderar espiritualmente a todas las naciones", es una indicación de la eficacia y de la aceleración de dos procesos simultáneos, uno funcionando fuera y otro dentro de la Causa, que Shoghi Effendi nos ha dicho están destinados a culminar "en una sola consumación gloriosa".
Dentro de la Causa son abundantes las muestras de logros abrumadores del Plan de Seis Años, aunque no necesariamente según se proyectaron al comienzo. Ejemplos llamativos son evidentes en la estela de los fenomenales cambios que están ocurriendo en la Unión Soviética y sus antiguos países satélites. Justo un año después del restablecimiento de la Asamblea Espiritual Local de Moscú, se va a formar una Asamblea Espiritual Nacional en la Unión Soviética. Similarmente, a poco más de un año de los cambios políticos revolucionarios en Rumanía, el gobierno ha reconocido a la comunidad bahá'í como una asociación religiosa con derecho a difundir las enseñanzas de Bahá'u'lláh; aquí también se ha de formar una Asamblea Espiritual Nacional en este Ridván. La rápida expansión de la Fe en Checoslovaquia movió a adoptar la decisión, hace pocas semanas, de establecer allí también una Asamblea Espiritual Nacional. Al mismo tiempo, en el área del Caribe, se formará la Asamblea Espiritual Nacional de las Islas de Sotavento Occidental como resultado de la división del grupo de las Islas de Sotavento en dos unidades administrativas regionales. Con estas cuatro formaciones muy bienvenidas, el número de asambleas espirituales nacionales ascenderá a 155.
Nos complace indicar que tres Manos de la Causa de Dios representarán a la Casa Universal de Justicia en estos acontecimientos históricos: Amatu'l-Bahá Ruhiyyh Khánum en Rumanía, el Sr. Alí Akbar Furútan en la Unión Soviética, y el Dr. 'Alí-Muhammad Varqá en Checoslovaquia. La Consejera Ruth Pringle será la representante en las Islas de Sotavento Occidental.
Otro ejemplo de la creciente autoridad de la Causa de Bahá'u'lláh en la opinión pública ha surgido en Alemania, donde la Corte Constitucional Federal, la principal autoridad legal del país, pronunció una decisión de capital importancia para el reconocimiento de la Fe. Una serie de tribunales inferiores se había negado a inscribir los estatutos de una Asamblea Espiritual Local, basándose en el hecho de que la autoridad investida a la Asamblea Espiritual Nacional en aquel documento violaba el principio legal que requiere la autonomía de todas las asociaciones legalmente reconocidas. Los aspectos involucrados son efectivamente complejos y no pueden pormenorizarse aquí. Baste con decir que la Corte Constitucional Federal apoyó la apelación de la Asamblea Espiritual Local en una extensa y minuciosamente razonada decisión en la que, entre otras cosas, afirmó el derecho de la comunidad bahá'í a obtener capacidad legal en la forma establecida en las escrituras de la Fe Bahá'í y declaró que su naturaleza como religión reconocida estaba confirmada por su carácter inherente, por conocimiento público y por el testimonio de eruditos en religión comparada. Tan significativo fue el veredicto a juicio de la Corte misma, que adoptó el paso excepcional de emitir una declaración a la prensa explicando su decisión. Este acto sobresaliente tendrá implicaciones para la comunidad bahá'í mucho más allá de las fronteras de una Alemania unida.
Todavía otro ejemplo de la creciente apreciación pública por las perspectivas penetrantes de la Causa concierne a la República de Sudáfrica, donde la Asamblea Espiritual Nacional, aprovechando las iniciativas del Gobierno para resolver el problema de hace décadas del apartheid, decidió proponer sus puntos de vista para la redacción de una nueva constitución para el país. El Presidente de la Comisión de Leyes de Sudáfrica, el juez que actuaba de parte del Gobierno, quien recibió la presentación de la Asamblea Espiritual Nacional de manos de una delegación nombrada por dicha Asamblea, comentó que los bahá'ís eran el único grupo, hasta la fecha, cuyas ideas habían proporcionado una base espiritual y moral para una constitución.
Cualesquiera que sean los efectos individuales de cualquiera de los hechos mencionados anteriormente, (y de otros como la presencia de un representante la Comunidad Internacional Bahá'í como único ponente no budista invitado a dirigirse a una reunión pública realizada conjuntamente con la Conferencia Budista Asiática para la Paz en Mongolia, la mención específica de los bahá'ís por el Papa Juan Pablo II en una recepción durante su reciente visita a Burundi, la inscripción oficial de la Fe Bahá'í como una de las religiones usuales en Tuvalu, la Exposición Internacional sobre la Educación para la Paz patrocinada por la Asamblea Espiritual Nacional de Brasil con la participación de 23 embajadas e instituciones educativas), una cosa es suficientemente clara: el impacto acumulativo en todo el globo corrobora la emergencia de la Fe de la oscuridad. Tales señales de creciente reconocimiento público del verdadero carácter y las ricas potencialidades de la comunidad bahá'í son un aspecto distintivo del progreso de la Fe en la cuarta época de la Edad Formativa.
Al contemplar estas señales y presagios maravillosos, no podemos resistir el impulso de expresar nuestro amor y aprecio profundos por los Consejeros Continentales y por sus Cuerpos Auxiliares, quienes estimulan y apoyan los esfuerzos que hacen posible el logro de hechos tan formidables como los que ya se han citado, y cuyos servicios, muy especialmente, espolean el dinámico empuje del trabajo de la enseñanza, que es lo fundamental para todos los éxitos de la comunidad. Estamos encantados y entusiasmados sobremanera por el comienzo vigoroso que han tenido los Cuerpos de Consejeros al iniciar el nuevo período de sus muy apreciados e indispensables servicios al mundo bahá'í. La nuevas iniciativas hacia las que, con el aliento entusiasta y el espléndido apoyo del Centro Internacional de Enseñanza, dirigen actualmente sus energías, es un buen augurio para una culminación satisfactoria del Plan de Seis Años.
Que sus esfuerzos se vean ampliamente apoyados por el incremento, a partir del Día del Convenio de este año, del número de miembros del Cuerpo Auxiliar a 846, (90 miembros más de los que existen en la actualidad). La comunidad mundial, con seguridad, dará la bienvenida a la fuerza que aportará esta acción al alcance y la calidad de los deberes espirituales asignados a los miembros del Cuerpo Auxiliar y a sus ayudantes, cuyo funcionamiento de base es una garantía de la continua expansión y de la consolidación de nuestra gloriosa Fe.
El magnífico progreso del Plan de Seis Años alegra nuestros espíritus y exalta nuestras esperanzas. Han pasado todos menos uno de los años de este Plan y se ha avanzado poderosamente hacia el logro de sus siete objetivos principales. Nuestra comunidad ha cambiado espectacularmente de lo que era a comienzos del Plan en 1986. Se ha expandido y desarrollado enormemente. Es más diversa, más dinámica, más distintiva. Conforme entramos en el último año del Plan de Seis Años, un horizonte de emocionantes perspectivas se presenta ante nosotros:
Concluirá la esperada preparación de la traducción al inglés, anotada, del Kitáb-i-Aqdas, el Libro de Leyes, el Libro Más Sagrado, el Libro Madre de la Revelación de Bahá'u'lláh; un logro monumental que sólo y de por sí hará entrar en una nueva etapa de la evolución del mundo bahá'í coronando así los logros del Plan de Seis Años.
Comenzará el movimiento de tierras en las Terrazas inferiores del Santuario del Báb y la excavación para el Centro de Estudio de los Textos y el Anexo al Edificio de los Archivos Internacionales, iniciando así una nueva fase de estas poderosas empresas, de significado incalculable, sobre el Monte Sagrado de Dios.
El final del Plan marcará el comienzo del Año Santo, de 1992 a 1993, una pausa consciente de un año de duración, para permitir a Sus seguidores rendir digno tributo al Centenario de la Ascensión de Bahá'u'lláh y de la inauguración de Su Convenio unificador del mundo. Tal como ya se ha anunciado, se están planificando importantes celebraciones para reflejar el carácter distintivo y la importancia mundialmente estremecedora de las dos ocasiones.
Una de ellas, la reunión de representantes del mundo bahá'í, junto con los Caballeros de Bahá'u'lláh, en Bahjí en los recintos de la Mansión, desde donde el Espíritu liberado de Bahá'u'lláh retornó al trono de Su soberanía celestial, y en las cercanías del Santuario Más Sagrado, en donde se depositará la Lista de Honor de los Caballeros de Bahá'u'lláh como muestra indicativa de la respuesta de Sus amantes a Su llamado de difundir Sus enseñanzas en todo el mundo. Allí, en Bahjí, esta concurrencia realizará un acto solemne de alabanza, cuyas sagradas lecturas se compartirán próximamente con las comunidad bahá'ís en todas partes para que puedan usarlas en sus propias conmemoraciones, para unificar así la experiencia devocional de todo el mundo bahá'í durante esta celebración del centenario.
La otra, el Congreso Mundial programado para tener lugar del 23 al 26 de noviembre de 1992 en la ciudad de Nueva York, donde el amado Maestro reveló las implicaciones de Su posición como el designado Centro del Convenio de Bahá'u'lláh, y a la que Él denominó la Ciudad del Convenio. En todo el mundo, las comunidades bahá'ís realizarán actos auxiliares apropiados para magnificar el propósito del Congreso, que es el de celebrar el centenario de la inauguración del Convenio de Bahá'u'lláh y de proclamar sus metas y su poder unificador. Un corolario a estas actividades será la amplia distribución de una declaración sobre Bahá'u'lláh, preparada a petición nuestra por la Oficina de Información Pública, que servirá tanto como fuente de estudio e inspiración para los propios bahá'ís, como para una publicación informativa para presentar al público. De éstas y otras formas la comunidad del Más Grande Nombre se esforzará por proyectar el nombre de Bahá'u'lláh por todo el globo, para hacer de Él una eminencia conocida en la conciencia de los pueblos en todas partes.
Una confluencia tan excepcional de logros inminentes (la publicación del Kitáb-i-Aqdas, el progreso de los proyectos de construcción en el Monte Carmelo, la conclusión del Plan de Seis Años, el comienzo del Año Santo) anima las espectativas del mundo bahá'í, prepara el escenario para esfuerzos más poderosos que los ya intentados, y nos dirige a todos hacia la apertura de una nueva fase en la historia. Parece, pues digno, que la ley sagrada que permite a cada uno expresar su sentido personal de devoción a Dios en un acto de conciencia profundamente privado que promueve el bien común, que conecta directamente al creyente individual con la Institución Central de la Fe, y que, sobre todo, le asegura al obediente y al sincero la gracia inefable y las abundantes bendiciones de la Providencia, que deba, en esta coyuntura propicia, abrazarse por todos aquellos que profesan su creencia en la Manifestación Suprema de Dios. Con humildad ante nuestro soberano Señor, anunciamos en este momento que a partir del Ridván de 1992, el comienzo del Año Santo, la Ley del Huqúqu'lláh, el Derecho de Dios, se hará aplicable universalmente. Se llama amorosamente a todos a cumplirla.
Nuestros muy queridos hermanos y hermanas: Atestigüen cómo el Bienamado ha respondido a nuestras súplicas. Vean cómo Él ha enriquecido nuestras vidas con nuevos hermanos y nuevas instituciones en tierras hasta ahora cerradas a Su Palabra curativa. Consideren con cuánta potencia se están afirmando Sus prescripciones divinas como pautas para el comportamiento de naciones grandes y pequeñas. Con seguridad, tales abundantes bendiciones les han imbuido de valentía indómita y de confianza para enfrentar un futuro desafiante pero brillante. Verdaderamente, ustedes están embarcados en este año propicio preparados para el triunfo definitivo del Plan de Seis Años.
Que continúen, por medio de sus actos abnegados en Su servicio, siendo bendecidos por el tesoro inagotable de Su amor y tierno cuidado.
Habiendo concluido un año de logros trascendentales, nos encontramos en el umbral de la última década de este radiante siglo veinte, afrontando un futuro inmediato de inmensos desafíos y perspectivas deslumbrantes. La rapidez de los acontecimientos durante el pasado año es indicativa de la aceleración, cuando se aproxima el centenario de la Ascensión de Bahá'u'lláh, de las fuerzas espirituales liberadas con el advenimiento de Su misión revolucionadora. Es una aceleración que, por lo repentino y por el amplio impacto transformador sobre el pensamiento social y sobre las entidades políticas, ha despertado sentimientos de gozo en lo que se refiere a sus efectos inmediatos y de perplejidad en cuanto a su verdadero significado y resultado destinado, impulsando a los asombrados editores de un prestigioso diario, descubriéndose ellos mismos privados de explicaciones, a atribuirlo a la obra de una "Mano Invisible".
Para los seguidores de Bahá'u'lláh en todo el mundo no puede haber duda alguna en cuanto al origen Divino y la clara intención de estos sucesos extraordinarios. Regocijémonos pues, con las maravillosas señales de la abundante gracia de Dios. El alto nivel de enseñanza e ingresos informado durante el pasado Ridván ha sido sostenido, y se han abierto nuevos campos de enseñanza desde la Europa Oriental hasta el Mar de la China. Con el establecimiento hace pocas semanas de dos Caballeros de Bahá'u'lláh en la Isla de Sakhalin, se unió al rebaño bahá'í el último territorio restante mencionado por Shoghi Effendi en su Plan Global de Diez Años. La formación, nuevamente, durante el Ridván pasado, de la Asamblea Espiritual Local de 'Ishqábád, la reciente elección de la de Cluj, en Rumanía, la primera nueva Asamblea en el "Bloque oriental", el restablecimiento y la formación durante este Ridván de asambleas espirituales locales en otros lugares de la Unión Soviética y en otros países de la Europa Oriental, todos estos logros y perspectivas inmediatas afirman nuestra llegada a un hito significativo en la cuarta época de la Edad Formativa. Actualmente, el Orden Administrativo abarca a una comunidad de tan amplia diversidad como nunca antes. Son tales acontecimientos prodigiosos los que impulsaron nuestro reciente anuncio de un Plan de Enseñanza complementario de dos años, que ahora se lanza formalmente, al que encomendamos su atención urgente y activa.
¡Cuán asombrosas, cuán trascendentales han sido las actividades que propulsaron a la comunidad, en un corto año, hacia esta etapa de su evolución! Mientras reflexionamos sobre las maravillas de las confirmaciones de Bahá'u'lláh, nuestros corazones se vuelven, con amor y aprecio, hacia las Manos de la Causa de Dios en todas partes, quienes, como adalides de esta comunidad, han defendido siempre sus brillantes estandartes contra la oscuridad de la época. Ellas perseveran con espíritu indómito en cumplir sus tareas divinamente otorgadas, bajo todas las circunstancias y dondequiera que estén; tareas de estimular, edificar y aconsejar a sus miembros ampliamente esparcidos y que se multiplican velozmente. A la vista de la nueva situación en el mundo bahá'í, nos complacemos en mencionar algunos asuntos del pasado año en cuanto a la asociación de las Manos de la Causa con los logros en Europa y Asia. Amatu'l-Bahá Rúhíyyíh Khánum, en un largo viaje al Lejano Oriente, representó a la Casa Universal de Justicia en la formación de la Asamblea Espiritual Nacional de Macao; pasó un tiempo con el Caballero de Bahá'u'lláh en Mongolia, donde, posteriormente, declaró su creencia en Bahá'u'lláh la primera nativa, y dedicó mucha atención a los amigos residentes en diferentes lugares de la República Popular China, donde se transmitió por televisión su película "La Expedición Luz Verde". El Sr. Collis Featherstone dirigió mucha energía a la revigorización de los sufrientes amigos en Vietnam, un país asolado por la guerra. En este preciso momento, el Sr. 'Alí Akbar Furútan se encuentra visitando la Unión Soviética, de donde se le obligó a salir durante la persecución de la Fe en ese lugar; ahora ha regresado en cumplimiento triunfal de un deseo que le expresó nuestro amado Guardián hace unos sesenta años.
De igual manera, los Consejeros miembros del Centro Internacional de Enseñanza no han tardado en responder a las oportunidades para fomentar el clima de progreso evidente en la actualidad en todas partes del mundo. A través de la visión unificada de crecimiento hacia la cual han llamado a los Cuerpos Continentales de Consejeros y a sus capaces, trabajadores y sacrificados auxiliares, se puede sentir una nueva vitalidad en la expansión y en la consolidación de la Fe en todo el mundo. Los Consejeros Continentales merecen el profundo agradecimiento de toda la comunidad bahá'í, ahora que se aproximan a la clausura de su actual período de cinco años, distinguidos por sus sobresalientes servicios.
De igual manera que la comunidad ha extendido sus ramificaciones internamente, también ha ensanchado sus relaciones, influencia y atractivo externamente en una amplia variedad de formas, algunas asombrosas en su amplitud y en su potencial. Bastarán unos pocos ejemplos: Por medio de la Oficina del Medio Ambiente, recientemente establecida, la Comunidad Internacional Bahá'í, bajo su propia iniciativa y en colaboración con otras organizaciones medioambientales, re-instituyó la Reunión del Estatuto de Selvicultura Mundial anual, fundada en 1945 por el renombrado Richard St. Barbe Baker; desde entonces, se ha invitado a la Oficina del Medio Ambiente a participar en importantes acontecimientos auspiciados por organizaciones internacionales interesadas en asuntos medioambientales. La Comunidad Internacional Bahá'í ha estado involucrada en tareas del Grupo de Trabajo para la Alfabetización, bajo los auspicios de la UNESCO y ha sido invitada a participar en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, realizada en Tailandia, donde se pidió a su representante que asumiera una variedad de tareas altamente visibles e importantes, que hicieron que la comunidad bahá'í se destacara. Se adoptaron medidas, con el aliento de un alto oficial del Gobierno de Fiji, para abrir una sucursal en Suva de la Oficina de las Naciones Unidas de la Comunidad Internacional Bahá'í para la región del Pacífico. La Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, anunció su decisión de establecer 'La Cátedra Bahá'í para la Paz Mundial' en su Centro para El Desarrollo Internacional y Arreglo de los Conflictos, lo que dará paso a un considerable incremento de los esfuerzos académicos por investigar la Causa de Bahá'u'lláh. Casi al mismo tiempo, la Asamblea Espiritual Nacional de India anunció que se había llegado a un acuerdo para establecer una Cátedra para Estudios Bahá'ís en la Universidad de Indore.
Los continuos esfuerzos para asegurar la emancipación de los bahá'ís en Irán alcanzaron una nueva etapa. Por vez primera, un representante de la Organización de las Naciones Unidas se pudo reunir oficialmente en territorio iraní con un representante de la proscrita comunidad bahá'í. El resultado de la entrevista se registró en un informe dirigido a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en cuya reciente sesión en Ginebra se adoptó de nuevo una resolución sobre Irán, que menciona a los bahá'ís. En una acción consecuente de trascendental importancia, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos adoptó por unanimidad una resolución con un llamamiento para la emancipación de la comunidad bahá'í iraní, y que señala pasos que debe seguir el gobierno de Estados Unidos para ese fin; una resolución semejante se haya ante el Senado.
En Tierra Santa, los preparativos para la ejecución de los proyectos de construcción en el Monte Carmelo han recibido un impulso definitivo. Es causa de profunda satisfacción que, en vísperas del Naw-Rúz, la Comisión de Planificación Urbana del Distrito, después de delicadas y complejas negociaciones, decidiera aprobar el plan sometido por el Centro Mundial Bahá'í. Este hecho prepara el terreno para la concesión final de los permisos de construcción.
Amados amigos: Escasamente nos separan dos años de la conclusión del Plan de Seis Años y el comienzo del Año Santo, en el Ridván de 1992, ese momento especial en el que haremos una pausa para apreciar el tumultuoso registro de acontecimientos que nos habrá traído el Centenario de la Ascensión de Bahá'u'lláh y para reflexionar, con la debida solemnidad, sobre el propósito redentor de la vida del Ser más preciado que jamás inhaló el soplo de vida en este planeta.
En preparación de este punto importante en la historia bahá'í, se han puesto en marcha planes para dos grandes acontecimientos mundiales: Uno, la reunión en Tierra Santa de una amplia representación de creyentes de todas partes del globo, para participar en una conmemoración digna de esa consumación conmovedora en las inmediaciones del Más Sagrado Santuario. Un componente de esta conmemoración, símbolo de la influencia trascendental y victoriosa del Espíritu liberado por Bahá'u'lláh, será el depositar, bajo el suelo de la puerta de entrada de Su Santuario, un receptáculo conteniendo la Lista de Honor iluminada de los Caballeros de Bahá'u'lláh, una lista iniciada por Shoghi Effendi durante su Plan de Diez Años de aquellas almas intrépidas que se levantaron para conquistar, en nombre de su Señor, los territorios vírgenes mencionados en ese Plan. Con ello se concluirá de una manera digna, después de casi cuatro décadas, una intención expresada por el amado Guardián mismo. Los Caballeros de Bahá'u'lláh aún vivos serán invitados a presenciar este acontecimiento.
El otro acontecimiento será el Congreso Mundial Bahá'í para celebrar el centenario de la inauguración del Convenio legado a la posteridad por Bahá'u'lláh como el medio seguro de salvaguardar la unidad e integridad de Su Orden abarcador del mundo. Se convocará en noviembre de 1992 en Nueva York, el lugar designado como la Ciudad del Convenio por Aquel Quien es su Centro designado y Quien anticipó que "Nueva York llegará a ser un lugar bendito desde donde emanará el llamado a la firmeza en el Convenio y Testamento de Dios hacia todas las partes del mundo".
Acontecimientos relacionados, a nivel local y nacional, se combinarán con estas dos ocasiones primordiales para dar libre curso a los sentimientos más íntimos de los bahá'ís y para convencer al público del hecho profundo de la aparición en el mundo del Señor del Convenio y de las metas y logros de su sublime misión. Efectivamente, están progresando los planes para montar una campaña intensiva para proyectar Su nombre por toda la tierra.
Los amigos en todas partes deben orientarse ahora hacia los significados de estos aniversarios gemelos. Deben prepararse espiritualmente por medio de la oración y del estudio de las Enseñanzas para obtener una apreciación más profunda de la posición y del propósito de Bahá'u'lláh y del significado básico de Su poderoso Convenio. Tal preparación se encuentra en el corazón mismo de su esfuerzo por efectuar una transformación en su vida individual y colectiva. Que todos los amigos, cada hombre, mujer y joven, demuestren por medio de la elevada calidad de su vida interior y carácter privado, por medio del espíritu unificado de su asociación unos con otros, por medio de la rectitud de su conducta en relación a todos, y por medio de la excelencia de sus logros, que ellos pertenecen a una comunidad verdaderamente iluminada y ejemplar; que su Bienamado, cuya Ascensión conmemoran, no sufrió en vano su vida terrenal. Que estos requisitos sean la norma de sus esfuerzos por enseñar Su Causa, el sello de su homenaje al Rey de los Reyes.
Nuestros queridos y apreciados colaboradores: Para nosotros este es un momento de profunda anticipación de que la sociedad mundial se encuentra en una fase crítica de su transición hacia el papel visualizado para ella por el Señor de la Época. Los vientos de Dios siguen bramando, desordenando viejos sistemas, agregando ímpetu al profundo anhelo de un nuevo orden en los asuntos humanos, y abriendo el camino para izar la bandera de Bahá'u'lláh en tierras de donde ha sido excluida hasta el momento. La rapidez de los cambios que se están forjando provoca las expectaciones que inspiran nuestros sueños en la década que clausura el siglo veinte. La situación es a la vez un presagio brillante y un desafío poderoso.
Es un presagio del profundo cambio en la estructura de la sociedad actual implicado en el logro de la Paz Menor. Por esperanzadoras que sean las señales, no podemos olvidar que el oscuro pasaje de la Edad de Transición no se ha atravesado completamente; aún es largo, resbaladizo y tortuoso. El materialismo es desenfrenado por el abundante descreimiento. El nacionalismo y el racismo todavía realizan su traición en los corazones de los hombres; y la humanidad permanece ciega a los fundamentos espirituales de la solución a sus infortunios económicos.
Para la comunidad bahá'í, la situación es un desafío particular, pues el tiempo se está acabando y tenemos compromisos serios que cumplir. Los más inmediatos de estos son: primero, enseñar la Causa de dios y construir las instituciones divinamente ordenadas en todo el mundo, con sabiduría, valentía y urgencia; y segundo, completar la construcción en el Arco sobre el Monte Carmelo de las Terrazas del Santuario del Báb y de los restantes edificios del Centro Administrativo Mundial de la Fe. El primero requiere acción resuelta, sostenida y convencida de parte del creyente individual. El segundo requiere una efusión liberal de fondos. Ambos están íntimamente relacionados.
Durante los últimos dos años, casi un millón de almas han entrado en la Causa. Los crecientes casos de entrada en tropas en diferentes lugares contribuyeron a ese incremento atrayendo la atención hacia la visión de Shoghi Effendi que conforma nuestra percepción de las gloriosas posibilidades futuras en el campo de la enseñanza, pues él ha afirmado que el proceso de "entrada por tropas de personas de diferentes naciones y razas al mundo bahá'í... será el preludio de esa hora largamente esperada en que una conversión en masa de parte de estas mismas naciones y razas, y como resultado directo de una cadena de acontecimientos trascendentales y posiblemente catastróficos en su naturaleza, y que no pueden visualizarse ni siquiera vagamente, revolucionarán la fortuna de la Fe, trastornarán el equilibrio del mundo y reforzaran mil veces la fuerza numérica, así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Tenemos todo el incentivo para creer que aumentarán los ingresos en gran escala, involucrando a aldea tras aldea, pueblo tras pueblo, de un país a otro. Sin embargo, no nos toca esperar pasivamente el logro final de la visión de Shoghi Effendi. Nosotros los pocos que somos, colocando toda nuestra confianza en la providencia de Dios y mirando los desafíos que enfrentamos como un privilegio divino, debemos avanzar hacia la victoria con los planes en la mano.
Una expansión de pensamiento y acción en ciertos aspectos de nuestro trabajo realzaría nuestras posibilidades de éxito en cumplir nuestros compromisos antes mencionados. Ya que el cambio, un cambio cada vez más rápido, es una característica constante de la vida en este momento, y ya que nuestro crecimiento, tamaño y relaciones externas requieren mucho de nosotros, nuestra comunidad tiene que estar lista para adaptarse. En un sentido, esto significa que la comunidad debe llegar a ser más experta en el acomodo de una gran variedad de acciones sin perder concentración en los objetivos primarios de la enseñanza, que son la expansión y la consolidación. Se requiere una unidad en la diversidad de acciones, una condición en la que diferentes individuos se concentrarán en diferentes actividades, apreciando el efecto saludable del conjunto sobre el crecimiento y el desarrollo de la Fe, ya que cada persona no puede hacer todo y todas las personas no pueden hacer la misma cosa. La comprensión de esto es importante para la madurez que la comunidad está obligada a lograr, debido a las muchas demandas que se hacen de ella.
El Orden traído por Bahá'u'lláh tiene la intención de guiar el progreso y de resolver los problemas de la sociedad. Nuestras cifras todavía son demasiado pequeñas para efectuar una demostración adecuada de las potencialidades inherentes al sistema administrativo que estamos construyendo, y la eficacia de este sistema no se apreciará completamente sin una vasta expansión del número de creyentes. Por la situación que impera en el mundo, la necesidad de efectuar tal demostración se hace cada vez más apremiante. Es demasiado obvio el que aun aquellos que denuestan contra los defectos del viejo orden, y aun lo desgarrarían, están ellos mismos desprovistos de cualquier alternativa viable para poner en su lugar. Ya que el orden Administrativo está diseñado para ser un modelo para la sociedad futura, la visibilidad de tal modelo será una señal de esperanza para aquellos que desesperen.
Hasta el momento, hemos logrado una diversidad maravillosa en el gran número de grupos étnicos representados en la Fe, y se debe hacer todo por fortalecerla mediante mayores ingresos de entre grupos ya representados y por la atracción de miembros de grupos que no se han alcanzado aún. Sin embargo, existe otra categoría de diversidad que se tiene que aumentar y sin la cual la Causa no podrá enfrentarse adecuadamente a los desafíos que se le imponen. Este conjunto de miembros, independientemente de la variedad étnica, necesita actualmente abrazar números crecientes de personas de capacidad, incluyendo personas de talento y prominencia en los variados campos del empeño humano. El alistamiento de un número significativo de tales personas es un aspecto indispensable de la enseñanza a las masas, aspecto que ya no puede descuidarse y que se tiene que incorporar, consciente y deliberadamente, en nuestro trabajo de enseñanza, para expandir su base y acelerar el proceso de entrada en tropas. Tan importante y oportuna es la necesidad de acción en este asunto, que nos vemos obligados a hacer un llamamiento a los Consejeros Continentales y a las asambleas espirituales nacionales para que le dediquen seria atención en sus consultas y en sus planes.
Los asuntos de la humanidad han llegado a una etapa en la cual se harán más y más llamamientos a nuestra comunidad para que ayude, mediante consejos y medidas prácticas, a resolver problemas sociales críticos. Es un servicio que realizaremos con placer, pero esto significa que nuestras asambleas espirituales locales y nacionales tienen que adherirse más escrupulosamente a los principios. Con el creciente incremento de la atención pública enfocada hacia la Causa de Dios, se hace imperativo el que las instituciones bahá'ís mejoren su funcionamiento, mediante una identificación más estrecha con las verdades fundamentales de la Fe, por medio de una mayor conformidad con el espíritu y la forma de la administración bahá'í y por medio de una confianza más intensa en los efectos benéficos de una consulta apropiada, para que las comunidades a las cuales guíen reflejen un modelo de vida que ofrezca esperanza a los miembros desilusionados de la sociedad.
El que existen indicaciones de que la Paz Menor no puede estar muy distante, el que las instituciones locales y nacionales del Orden Administrativo estén creciendo continuamente en experiencia e influencia, el que los planes para la construcción de los restantes edificios administrativos sobre el Arco estén en una etapa avanzada, el que estas condiciones esperanzadas hacen más perceptible el modelo de dinámica sincronización contemplado por Shoghi Effendi, no puede negarlas ningún observador honesto.
Como comunidad claramente a la vanguardia de las fuerzas constructivas que obran en el planeta, y como la que tiene acceso a conocimiento probado, ocupémonos con los asuntos de nuestro Padre. Él, desde Sus gloriosos retiros en lo alto, liberará generosas efusiones de su gracia sobre nuestros humildes esfuerzos, asombrándonos con las victorias incalculables de Su poder conquistador. Continuaremos suplicando las bendiciones incesantes de tal Padre de parte de todos y cada uno de ustedes en el Sagrado Umbral.
La corriente espiritual que ejerció efectos tan galvánicos en la Convención Internacional Bahá'í el pasado Ridván se ha extendido velozmente a través de toda la comunidad mundial, impulsando a sus miembros, tanto de oriente como de occidente, a hazañas de actividad y éxitos en la enseñanza jamás experimentados en un solo año. El alto nivel de ingresos confirma esto por sí solo, pues ya se han recibido informes de casi medio millón de nuevos creyentes. Los nombres de lugares tan distantes entre sí como lo son India y Liberia, Bolivia y Bangladesh, Taiwán y Perú, Filipinas y Haití, se destacan cuando contemplamos las acumulativas evidencias de la entrada en tropas a que se llamaba en nuestro mensaje de hace un año. Estas evidencias son esperanzadoras señales de la mayor aceleración que aún está por venir y en la que todas las comunidades nacionales estarán finalmente involucradas, cualquiera que sea el estado actual de sus esfuerzos de enseñanza.
Miramos hacia atrás con sentimientos de humilde gratitud e incrementadas esperanzas ante los formidables acontecimientos ocurridos en un período tan breve. Uno de estos acontecimientos ha sido la adopción del diseño arquitectónico concebido por el Sr. Faríburz Shahbá para las Terrazas del Santuario del Báb, lo que inaugura una nueva etapa en la realización de la visión que tenían el Maestro y el Guardián del camino por el cual los reyes y gobernantes ascenderán las laderas del Monte Carmelo para rendir homenaje en el lugar de reposo del Heraldo-Mártir de Bahá'u'lláh. Otros acontecimientos han sido: la aprobación por la autoridades centrales en Moscú de la solicitud presentada por varios bahá'ís en 'Ishqábád para restablecer la Asamblea Espiritual Local de aquella ciudad; el inicio de pasos para abrir un Centro de Información Bahá'í en Budapest, la primera agencia de la Fe de esta índole en el Bloque Oriental; el establecimiento de una sucursal de la Oficina de Información Pública de la Comunidad Internacional Bahá'í en Hong Kong, en previsión del momento en que pueda proclamarse la Fe en la China Continental.
También sobresalen entre estos acontecimientos: el copatrocinio con éxito de la Comunidad Internacional Bahá'í del programa "Las Artes en favor de la Naturaleza", en Londres, realizado en beneficio del trabajo del Fondo Mundial para la Naturaleza; la firma de un acuerdo en Ginebra que establece formales relaciones de trabajo entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comunidad Internacional Bahá'í; la aprobación oficial de un curriculum bahá'í para las escuelas públicas en New South Wales (Australia); el inmenso flujo de visitantes del Templo en Nueva Delhi, que ha llegado a unos cuatro millones desde la inauguración de este edificio en diciembre de 1986, incluyendo a un número excepcional de altos oficiales de gobiernos y otras personas prominentes de muchos países, entre ellos de China, la Unión Soviética y países del Bloque del Este. Estos, además de otros varios destacados éxitos de este año sólo, se unen al registro global de logros hasta la fecha en el Plan de Seis Años, presentando una imagen dinámica de acelerada actividad en todo el mundo bahá'í.
Ninguna referencia a tan maravilloso progreso podría dejar de reconocer el impacto espiritual y social causado por el episodio de una década de persecución infligida con tan crueles excesos a nuestros hermanos creyentes iranís. Sólo en el futuro se sabrá la consecuencia completa de su sacrificio, pero podemos reconocer claramente su influencia en el éxito extraordinario en la proclamación de la Fe y en el establecimiento de buenas relaciones con las autoridades gubernamentales e importantes organizaciones no gubernamentales en todo el mundo. Es por ello que, con profundo agradecimiento y alegría, anunciamos la liberación de la gran mayoría de los prisioneros bahá'ís en Irán. Pero, aun cuando alegres, no podemos olvidar que falta por conseguir la completa emancipación de la comunidad bahá'í iraní y el asegurar el respeto de todos los derechos humanos de sus miembros.
En la alegría del momento, extendemos una calurosa bienvenida a las dos Asambleas Espirituales Nacionales que se formarán este Ridván: una en Macao, en el Sureste de Asia, y la otra en Guinea Bissau, en Africa Occidental.
En medio de la sombra de confusión que perturba a la sociedad hoy día hay una lejana luz trémula, todavía tenue pero discernible, de una aproximación lenta, pero definitiva, hacia la culminación de los tres procesos colaterales concebidos por el amado Guardián, a saber, la aparición de la Paz Menor, la construcción de los edificios en el Arco del Monte Carmelo y la evolución de las Asambleas Nacionales y Locales. Realmente, a través del Plan de Seis Años, durante esta cuarta época de la Edad Formativa, y particularmente durante el año que acaba de finalizar, este vislumbre, aún tan distante, se ha acercado. ¿Quién podría haber imaginado, incluso en el comienzo de este Plan, los cambios repentinos de actitud que han movido a los líderes políticos en algunos de los lugares más agitados del planeta a romper con posiciones que parecían insalvables -cambios que en meses recientes han impulsado a preguntarse a editorialistas: "¿Está estallando la paz?". Para cualquier observador consciente de la fuente divina de tales sucesos, esta evolución debe ser alentadora, a pesar de que las circunstancias precisas que acompañaran al establecimiento de la Paz Menor no las conocemos e incluso su momento exacto está oculto en el Plan Mayor de Dios.
Los otros dos procesos, sin embargo, están influidos directamente por el grado en que los seguidores de Bahá'u'lláh cumplen con sus tareas claramente delineadas. Hay una buena razón para sentirse animados. Pues, ¿no se han adoptado los conceptos arquitectónicos para los restantes edificios en el Arco, y no se han emprendido las detalladas especificaciones con que se realizarán sus espléndidas estructuras monumentales? ¿No hemos atestiguado la creciente fortaleza de las Asambleas Espirituales Nacionales y Locales en su habilidad para concebir y ejecutar planes, en su capacidad para tratar con autoridades gubernamentales y organizaciones sociales, para responder a solicitudes públicas de sus servicios y para colaborar con otros en proyectos de desarrollo social y económico? ¿No están estas Asambleas reforzadas por el apoyo alerta y amoroso del Cuerpo Continental de Consejeros, los miembros del Cuerpo Auxiliar y sus asistentes, las brotantes energías de los cuales están siendo hábilmente coordinadas por el Centro Internacional de Enseñanza, una institución cuya composición aumentada ya ha demostrado un vigor, una visión y una versatilidad que evoca calurosa admiración?
Por tentador que sea el detenernos en los aspectos positivos de nuestro progreso, sería mejor que dejáramos que estos sirvieran para impulsarnos en vez de descansar sobre nuestros logros. Continuemos, por tanto, sin desviarnos y con confianza, para aprovechar las magníficas posibilidades que permiten la mezcla y combinación de estos procesos y acontecimientos continuos para realizar los inmediatos intereses de nuestra sagrada Causa. Estos intereses, con seguridad, están identificados en los objetivos principales del Plan de Seis Años, cuya segunda mitad ya hemos emprendido, totalmente conscientes de la aproximación del no muy lejano Año Santo, 1992-1993, y sus significativas conmemoraciones.
Conjuntamente con el siempre creciente impulso de enseñanza, debemos proseguir por todos los medios posibles con proyectos de la más crítica importancia. Continúa el trabajo de preparación para la publicación en inglés del Kitáb-i-Aqdas, el Libro Madre de la Revelación Bahá'í. Ahora deben hacerse preparativos para una digna conmemoración en Tierra Santa del Centenario de la Ascensión de Bahá'u'lláh. Tienen que seguir avanzando según lo previsto los planes para el Congreso de 1992 en Nueva York. Además, se tiene que dirigir una atención sistemática a la eliminación final del analfabetismo en la comunidad bahá'í, un logro que, más allá de cualquier otra cosa, hará que la Palabra Sagrada sea accesible a todos los amigos y reforzará así sus esfuerzos por vivir la vida bahá'í. De manera similar, la ayuda a los esfuerzos por conservar el medio ambiente con medios que se armonicen con el ritmo de vida de nuestra comunidad debe adquirir más importancia en las actividades bahá'ís.
En cuanto a los proyectos en el Monte Carmelo, se ha establecido la Oficina del Director del Proyecto y se está reuniendo el personal técnico. Están a punto de comenzar las pruebas geológicas en los terrenos designados en el Arco para los edificios, un paso previo para el comienzo de la construcción esperado por todo el mundo bahá'í. De aquí que aprovechemos esta oportunidad para informarles de la urgencia de los fondos que se necesitan, tanto para iniciar la construcción, como para mantener el ritmo de este trabajo una vez que haya comenzado.
Todos estos requerimientos deben cumplirse, y se cumplirán con seguridad, mediante el servicio consagrado de parte de cada miembro consciente de la Comunidad de Bahá y, particularmente, por medio del compromiso personal con el trabajo de enseñanza. Tan fundamentalmente importante es este trabajo para asegurar las bases del éxito en todos los quehaceres bahá'ís y para adelantar el proceso de la entrada en tropas, que nos sentimos impulsados a añadir unas palabras de énfasis para su consideración. No es suficiente el proclamar el mensaje bahá'í, por esencial que esto sea. No es suficiente ampliar las listas de creyentes bahá'ís, por vital que esto sea. Las almas tienen que ser transformadas, las comunidades por ello consolidadas, nuevos modelos de vida así alcanzados. La transformación es el propósito esencial de la Causa de Bahá'u'lláh, pero lograrlo obedeciendo al Convenio depende de la voluntad y del esfuerzo del individuo. Para el progreso de esta transformación, el propósito de nuestras vidas, es necesario el conocimiento de la voluntad y propósito de Dios a través de la lectura y el estudio regular de la Palabra Sagrada.
Amados amigos: El impulso generado por los logros de este pasado año se refleja no sólo en las oportunidades para la señalada expansión de la Causa, sino también en un amplio abanico de desafíos -trascendentales, insistentes y variados- que se han combinado de modo que plantean exigencias más allá de cualquier medida previa en cuanto a nuestros recursos materiales y espirituales. Debemos estar preparados para enfrentarlos. En este punto medio del Plan de Seis Años hemos llegado a un momento histórico cargado de esperanzas y posibilidades, un momento en que significativas tendencias en el mundo se están alineando más estrechamente con los principios y objetivos de la Causa de Dios. La urgencia que recae sobre nuestra comunidad para seguir adelante en el cumplimiento de su misión que abarca a todo el mundo es, por consiguiente, tremenda.
Nuestra respuesta primaria tiene que ser el enseñar, enseñarnos a nosotros mismos y enseñar a otros, en todos los niveles de la sociedad, por todos los medios posibles, y sin más demora. El amado Maestro, en una exhortación sobre la enseñanza, dijo que "no es sino hasta que una vela se enciende que puede esparcir el brillo de su llama; no es sino hasta que la luz resplandece que puede su brillo disipar la penumbra circundante". Salgan pues y sean los "encendedores de velas sin luz".
Nuestro permanente amor, nuestro aliento constante, nuestras oraciones continuas y fervientes les acompañan donde quiera que vayan, en cualquier cosa que hagan en el servicio a nuestro amado Señor.
La Casa Universal de Justicia
En esta estación resplandeciente, festiva, les saludamos a todos en un espíritu de esperanza renovada.
Un trazo plateado brilla ahora en el horizonte del oscuro cuadro que ha ensombrecido a la mayor parte de este siglo. Ello se percibe en las nuevas tendencias que impulsan a los procesos sociales que están en vigor a través del mundo, en las evidencias de una tendencia acelerada hacia la paz. En la Fe de Dios, en la fuerza creciente del Orden de Bahá'u'lláh, a medida que su estandarte se iza a alturas más imponentes. Es una fuerza que atrae. Los medios de comunicación están prestando una creciente atención a la comunidad mundial bahá'í; los autores están reconociendo su existencia en un número creciente de artículos, libros y obras de consulta, una de las cuales, de mayor prestigio, recientemente mencionó a la Fe como la religión más extensamente esparcida después del Cristianismo. Se hace patente en medida creciente un despliegue notable de interés hacia esta comunidad por parte de los gobiernos, autoridades civiles, personas prominentes y organizaciones humanitarias. No sólo se están investigando las leyes y los principios, la organización y el modo de vida de la comunidad, sino que se está solicitando su consejo y ayuda activa para el alivio de problemas sociales y la realización de actividades humanitarias.
Una consecuencia emocionante de estos progresos propiciamente unidos es la emergencia de una nueva paradigma de oportunidad para mayor crecimiento y consolidación de nuestra comunidad mundial. Se han desplegado nuevas perspectivas para enseñar la Causa en todos los niveles de la sociedad. Éstas han sido confirmadas por los primeros resultados que emanan de las nuevas iniciativas de enseñanza que se están fomentando en un número de lugares mientras más y más comunidades nacionales atestiguan los comienzos de la entrada por tropas prometida por el amado Maestro y de la cual Shoghi Effendi dijo que daría paso a la conversión en masa. Las posibilidades inmediatas presentadas por esta situación providencial nos inducen a esperar que en verdad está al alcance de la mano una expansión de la Comunidad del Más Grande Nombre, como jamás se haya experimentado.
La chispa que encendió el creciente interés por la Causa de Bahá'u'lláh fue la fortaleza heroica y paciente de los amados amigos en Irán, que indujo a la comunidad mundial bahá'í a realizar un programa de apelación persistente y cuidadosamente orquestrada, dirigida a la conciencia del mundo. Esta inmensa empresa, la cual abarcó la comunidad entera que actuó unidamente a través de su Orden Administrativo, fue acompañada de actividades igualmente vigorosas y visibles de esa comunidad, realizadas en otras esferas que han sido detalladas por separado. Sin embargo, estamos impulsados a mencionar que un resultado importante de este esfuerzo extenso es nuestro reconocimiento de una nueva etapa en los asuntos externos de la Causa, caracterizada por una madurez notable de Asambleas Espirituales Nacionales en sus crecientes relaciones con organizaciones gubernamentales y no-gubernamentales y con el público en general.
Este reconocimiento propició una reunión en Alemania, el pasado noviembre, con representantes de asuntos externos nacionales bahá'ís de Europa y América del Norte, junto a representantes principales de las Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá'í, con el propósito de lograr una mayor coordinación en su trabajo. Fue éste un paso preliminar hacia la unificación de más y más Asambleas Espirituales Nacionales en una red internacional funcionando armoniosamente, y capaz de llevar a cabo empresas globales en este campo de rápida expansión. Relacionado con estos resultados se halla el logro significativo del reconocimiento internacional concedido a la Fe al ser aceptada formalmente, el pasado octubre, como miembro de la Red de Conservación y Religión del renombrado Fondo Mundial para la Naturaleza.
En uno de los períodos más oscuros en la prolongada opresión de los amigos bienamados, resueltamente firmes en Irán, Shoghi Effendi se sintió inducido a consolarlos en una carta de asombrosa perspicacia. "Es el derramamiento de la sagrada sangre de los mártires en Persia,", escribió, "el cual, en esta era brillante, esta edad bahá'í resplandeciente, adornada de piedras preciosas, cambiará la faz de la tierra al elevado cielo y, según ha sido revelado en las Tablas, alzará el tabernáculo de la unicidad de la humanidad en el corazón mismo del mundo, revelará a los ojos de los hombres la realidad de la unidad de la raza humana, establecerá la Paz Mayor, hará de este reino inferior un espejo para el Paraíso de Abhá, y establecerá más allá de toda duda ante todos los pueblos del mundo la verdad del verso: '...el día en que la Tierra sea convertida en otra Tierra'". Reflexiones como éstas, inducen que consecuencias futuras tan maravillosas del sufrimiento horroroso al cual están sometidos nuestros amigos iraníes, iluminan la oportunidad y el reto que todos tenemos frente a nosotros en este momento crucial para la suerte de la Causa.
Los grandes proyectos que ya han sido lanzados tienen que ser perseguidos hasta que sean completados. Las Terrazas en la parte superior e inferior del Santuario del Báb y el Arco en el Monte Carmelo tienen que ser completadas, cumpliendo la gloriosa visión de la florescencia del monte sagrado de Dios; el segundo Congreso Mundial tiene que ser realizado en la Ciudad del Convenio para celebrar el centenario de la inauguración del Convenio; el firme trabajo progresivo de la traducción y la anotación del Kitáb i Aqdas, el Libro Más Sagrado, tiene que conducir a su publicación; el interés mostrado por los amigos por la Ley del Huqúqu'lláh tiene que ser cultivado; los pioneros y los maestros viajeros tienen que salir; los gastos de la Causa tienen que cubrirse; todos los objetivos del Plan de Seis Años tienen que ser logrados.
Pero el propósito supremo de toda actividad bahá'í es la enseñanza. Todo lo que se ha hecho o se hará gira en torno a esta actividad central, la "piedra angular de la base misma", a la cual se debe todo el progreso de la Causa. El reto actual requiere enseñanza en una escala y de una calidad, de una variedad, y de una intensidad que sobrepase todos los esfuerzos actuales. Ahora es el tiempo, no sea que la oportunidad se pierda en los estados de ánimo rápidamente cambiantes de un mundo frenético. Que no se imagine que el oportunismo sea el motivo esencial que causa este sentido de urgencia. Hay una razón dominante: es la condición lamentable de las masas de la humanidad, sufriendo y en agitación, padeciendo hambre de virtuosidad, pero "privados de discernimiento para ver a Dios con sus propios ojos, o escuchar Su Melodía con sus propios oídos". Tiene que ser alimentados. Se tiene que restablecer la visión donde se ha perdido la esperanza, poner confianza donde abundan la duda y la confusión. En éstas y otras facetas, "La Promesa de la Paz Mundial" ha sido destinada para abrir el camino. Estando prácticamente completada su presentación a líderes gubernamentales nacionales, su contenido ahora tiene que ser transmitido, por todos los medios posibles, a las gentes de todos sitios y de toda condición social. ßsta es una parte necesaria del trabajo de enseñanza de nuestro tiempo y tiene que ser perseguida con un vigor que no disminuya.
La enseñanza es el alimento del espíritu; da vida a las almas que no han sido despertadas y alza el nuevo cielo y la nueva tierra: iza el estandarte de un mundo unificado; asegura la victoria del Convenio y da a aquellos que entregan su vida a ella la felicidad celestial por el logro del beneplácito de su Señor.
A cada creyente individual -hombre, mujer, joven y niño- se le convoca a este campo de acción; pues el éxito de la comunidad entera depende de la iniciativa, la voluntad decidida del individuo para enseñar y servir. Fuertemente cimentados en el poderoso Convenio de Bahá'u'lláh, sostenidos por la oración diaria y lectura de la Palabra Sagrada, fortalecidos por un esfuerzo constante para obtener entendimiento profundo de las Enseñanzas divinas, iluminados por un empeño constante para relacionar estas Enseñanzas con los asuntos actuales, alimentados por el acatamiento a las leyes y los principios de Su maravilloso Orden Mundial, cada individuo puede alcanzar grados crecientes de éxito en la enseñanza. En suma, el triunfo fundamental de la Causa está asegurada por "una cosa y solamente una cosa" recalcado tan agudamente por Shoghi Effendi, o sea, "el grado en que nuestra propia vida interior y nuestro propio carácter privado reflejan en sus múltiples aspectos el esplendor de aquellos principios eternos proclamados por Bahá'u'lláh".
Bienamados amigos -ustedes a quienes el Más Amado, la Bendita Belleza, se ha dirigido como "el solaz de los ojos de la creación", como "las fluyentes aguas de las cuales debe depender la vida misma de todos los hombres"- les urgimos, con todo ardor desde las profundidades mismas de nuestra convicción en cuanto a la madurez del tiempo, que dejen a un lado cada interés menor que puedan tener y dirijan sus energías a la enseñanza de Su Causa, a proclamarla , expandirla y consolidarla. Pueden acercarse a su tarea con la completa confianza de que este claro campo de progreso que se despliega ante ustedes se deriva de la acción de esa "Fuerza nacida de Dios" la cual "vibra dentro del más íntimo ser de todas las cosas creadas" y que, "haciendo a veces de espada de doble filo, está, ante nuestra misma presencia, por una parte, separando los vínculos milenarios que por siglos han mantenido unida la fibra de la sociedad civilizada y por otra parte, los lazos que todavía encadenan a la joven y aún no-emancipada Fe de Bahá'u'lláh".
No tengan miedo ni dudas. El poder del Convenio les asistirá y les animará y eliminará cada obstáculo de su camino. "Él, en verdad, ayudará a todo aquel que Le ayude, y recordará a todo aquel que Le recuerde".
Tienen nuestra promesa perdurable de oraciones ardientes y constantes para todos ustedes.
El lanzamiento del Plan de Seis Años el Ridván de 1986 coincidió con la apertura de una nueva época la cuarta en el desenvolvimiento orgánico de la edad Formativa de nuestra Fe. Las instituciones administrativas de esta creciente Causa de Dios empezaban a mostrar señales de mayor madurez, mientras que, a la vez, emergían de la oscuridad protectora de sus comienzos al amplio campo de la atención pública. Estos procesos gemelos estuvieron marcados por un desarrollo que tiene consecuencias de largo alcance con respecto a la vida interna de la comunidad bahá'í, y por una actividad externa de magnitud sin precedente en toda su historia.
El primero fue una delegación de responsabilidad, pidiendo a todas las comunidades nacionales, mediante su Asamblea Espiritual Nacional, en consulta con los Consejeros, las asambleas espirituales locales y los creyentes en general, que formularán, por primera vez, sus propios objetivos a lograr durante el nuevo Plan. Esta expectativa de madurez que desafió a las comunidades nacionales fue igualada por su formulación de planes nacionales sometidos al Centro Mundial para ser coordinados dentro del Plan de Seis Años que abarca el mundo.
El segundo fue un levantamiento unido de toda la comunidad mundial bahá'í para distribuir la declaración, "La Promesa de la Paz Mundial", que se emitió en octubre de 1985, a los pueblos del mundo. Se ha presentado la declaración a los jefes de Estado, a un número elevado de miembros de gobiernos nacionales, a diplomáticos, maestros, miembros de los sindicatos, líderes de religión, miembros eminentes de la magistratura, la policía, la abogacía, medicina y otras profesiones, autoridades locales, clubes y asociaciones, y a miles de individuos. Se calcula que se han distribuido hasta ahora más de un millón de copias, en unos setenta idiomas. Estas dos actividades en sí han reforzado mucho el poder y la madurez crecientes de la comunidad mundial bahá'í y le han dotado de una imagen pública más claramente definida y más fácil de reconocer.
Otros factores han contribuido en gran medida a la rápida entrada de la Fe en el escenario mundial. En realidad, parece que ahora cada actividad del extenso Ejército de Vida es observada o comentada por algún sector del público, desde la Asamblea General de la Naciones Unidas hasta comunidades locales pequeñas y aun remotas.
La firmeza de los muy atribulados creyentes persas sigue siendo el motivo principal de esta atención mundial que se enfoca cada vez más sobre la Fe. Aunque las brutales ejecuciones de mártires heroicos son ahora menos frecuentes, el hostigamiento y las privaciones, el vilipendio y saqueo de la comunidad tanto tiempo perseguida continúan más de 200 siguen encarcelados dándoles a los representantes de la Comunidad Internacional Bahá'í en las Naciones Unidas fundamentos sólidos para las firmes y persistentes apelaciones que han despertado la preocupación de la Asamblea General misma y han dado como resultado que los bahá'ís indefensos hayan sido representados ante el gobierno iraní por la Comisión de Derechos Humanos y por muchas naciones poderosas, incluyendo los diferentes gobiernos que constituyen la Comunidad Europea.
Todo esto ha mantenido a nuestra amada Fe bajo la atención internacional, con un interés creciente no sólo por la circulación de la Declaración sobre la Paz sino que también por las actividades en el campo del desarrollo económico y social que se expanden rápidamente y que van desde la inauguración y funcionamiento de emisoras de radio -de las cuales hay ahora 7 que están transmitiendo- hasta escuelas, programas de alfabetización, ayuda agrícola y una cantidad de pequeños pero valiosos proyectos a nivel de aldea en muchas partes del mundo.
Las comunidades bahá'ís nacionales han organizado y realizado con éxito conferencias interreligiosas, seminarios sobre la paz, ruedas de conferenciantes sobre el racismo y otros temas sobre los cuales tenemos una contribución especifica que hacer, logrando, a menudo, publicidad muy extensa y el interés de los líderes de la sociedad que ocupan puestos elevados. Los jóvenes bahá'ís, inspirados y elevados por la visión e idealismo de "la nueva raza de hombres", han atraído, a través de sus muchas reuniones, a gran cantidad de sus semejantes y han estimulado a sus propios miembros a dirigir su vida hacia el servicio en los muchos campos en que una rica cosecha espera al labrador bahá'í dedicado.
Agregado a esta creciente asociación de nuestros congéneres con actividades bahá'ís, ha habido un logro magnifico y sobresaliente, la terminación y dedicación del maravilloso Templo bahá'í en Nueva Delhi que recibió, en los primeros 30 días después de su dedicación a la adoración de Dios, a más de 120.000 visitantes. Este símbolo de pureza, que proclama la unidad de Dios y Sus Mensajeros en ese país de un millar de diversas creencias religiosas, muestra dignamente el poder y la grandeza con que han sido dotados estos días portentosos en la vida de la Santa Causa de Dios.
El escenario está preparado para el crecimiento universal, rápido y masivo de la Causa de Dios. El desafío inmediato y basto es de proseguir las metas del Plan de Seis Años, cuyas etapas preliminares ya se han iniciado. Se debe continuar con el trabajo importantísimo de la enseñanza con imaginación persistencia y sacrificio, asegurando el alistamiento de un número cada vez mayor de personas que provean la energía, los recursos y la fuerza espiritual que hagan posible que la amada Causa cumpla dignamente su parte en la redención de la humanidad. Para reforzar este proceso, se han adoptado las metas internacionales del Plan, pidiendo que se emprendan varios centenares de proyectos de ayuda entre asambleas, que se vuelva a formar la Asamblea Espiritual Nacional de Zaire en el Ridván de 1987, y se establezcan, en el transcurso del Plan, nuevas Asambleas Espirituales Nacionales, de las cuales ya se han aprobado las de Angola, Guinea, Guinea Bissau y Macau. Y durante el primer año del Plan de Seis Años 338 pioneros, guiados por las necesidades establecidas en planes anteriores, se han levantado radicándose en 119 países. Ahora se está preparando un nuevo llamamiento, cuyos detalles se anunciarán dentro de poco. En este momento se requiere la promoción y facilitación de proyectos de servicio para jóvenes bahá'ís en los países en desarrollo del mundo. A las Asambleas Espirituales Nacionales se les pide hacer arreglos, en consulta entre sí y con la ayuda de los Cuerpos Continentales de Consejeros, para asegurar la mejor forma de servicio eficaz de los que respondan.
Ya han comenzado los preparativos para el Año Santo de 1992, cuando se conmemorarán el Centésimo Aniversario de la Ascensión de la Bendita Belleza y el comienzo del Convenio. Es apropiado, entonces, que el Convenio de Bahá'u'lláh, que une el pasado y el futuro con las etapas progresivas hacia el cumplimiento de la antigua Promesa de Dios, sea el tema principal del Plan de Seis Años. La concentración sobre este tema nos permitirá a todos obtener una apreciación más profunda del significado y propósito de Su Revelación -"Una Revelación", en palabras del Guardián, "aclamada como la promesa y gloria coronadora de épocas y siglos pasados, como la consumación de todas las Dispensaciones dentro del Ciclo Adámico, que inaugura una era de por lo menos mil años de duración, y un ciclo destinado a durar no menos de 5.000 siglos, que señala el fin de la Era Profética y el comienzo de la Era del Cumplimiento, y que no se ha sobrepasado ni en la duración del Ministerio de su Autor ni en la fecundidad y esplendor de su Misión....". Las preguntas que este estudio concentrado debe contestar incluirán, sin duda,: ¿Cuál es el significado del Convenio Bahá'í? ¿Cuál es su origen y cuál debe ser nuestra actitud hacia éste?
Siempre presente en nuestra contemplación de estos temas profundos está la magnética figura de 'Abdu'l Bahá, el Centro del Convenio, el Misterio de Dios, el Ejemplo Perfecto, cuya interpretación infalible de los Textos Sagrados y cuyos ejemplos luminosos de la aplicación de éstos a la conducta personal alumbran un modo de vida que debemos esforzarnos diligentemente por seguir. Durante el transcurso del Plan de Seis Años se conmemorará con dignas celebraciones y actividades de proclamación el septuagésimo quinto aniversario de su visita a occidente. Simultáneamente se conmemorará el quincuagésimo aniversario del primer Plan de Siete Años en las Américas, lanzado en 1937 a instancia de Shoghi Effendi, que, al poner en marcha la ejecución sistemática del gran diseño de 'Abdu'l- Bahá para la conquista espiritual del planeta, marcó la apertura de la primera época del Plan Divino.
Grandes y maravillosas tareas nos desafían como nunca antes. Requieren de parte de cada uno de nosotros, sacrificio, dedicación y devoción individual concentrada que sean igualmente grandes y maravillosos. Actualmente el Fondo Internacional Bahá'í es totalmente insuficiente para apoyar la inmensa expansión que se requiere ahora en todas las múltiples actividades de la comunidad mundial bahá'í. El historial del Plan de Siete Años, que se acaba de completar, es testigo de nuestra habilidad de hacer frente a las crecientes demandas de la Causa. El heroísmo de los amados amigos en Irán, la respuesta entusiasta de 3.654 devotos pioneros al llamamiento hecho para este servicio esencial, la actividad incesante de maestros, administradores, comunidades locales y creyentes individuales en todo el organismo del orden mundial embrionario, han dotado de nuevas fuerzas y capacidades a este creciente Ejército de Vida. Conforme caminamos a grandes pasos hacia el futuro, podemos sentirnos completamente seguros de Su generosidad siempre presente y de la victoria final de nuestros esfuerzos por establecer Su Reino en este mundo atribulado.
La Primavera Divina está avanzando rápidamente y todos los átomos del mundo están respondiendo a la influencia vibrante de la Revelación de Bahá'u'lláh. Las evidencias de esta nueva vida están claramente aparentes en el progreso de la Causa de Dios. Cuando contemplamos, aunque momentáneamente, como se desdobla el diseño de su crecimiento, no podemos sino reconocer, con maravilla y gratitud, el poder irresistible de esa Mano Todopoderosa que guía su destino.
Este progreso se ha acelerado notablemente durante el Plan de Siete Años, atestiguado por el logro de muchas empresas importantes en todo el mundo bahá'í y acontecimientos vitales en el corazón mismo de la Fe. La restauración del ala sur de la casa de 'Abdu'lláh Páshá y su apertura para el peregrinaje; la terminación y ocupación de la Sede de la Casa Universal de Justicia; la aprobación de planes detallados para los restantes edificios alrededor del Arco; la expansión de las responsabilidades y del número de los miembros del Centro Internacional de Enseñanza y de los Cuerpos Continentales de Consejeros; el establecimiento de las oficinas de Desarrollo Social y Económico, y de Información Publica; la dedicación del Templo Madre del Pacífico, y el progreso dramático en la construcción del Templo en la India; la expansión del trabajo de la enseñanza en todo el mundo, con el resultado de la formación de veintitrés nuevas asambleas espirituales nacionales, casi 8.000 nuevas asambleas espirituales locales, la apertura de más de 16.000 nuevas localidades y la representación dentro de la comunidad bahá'í de 300 tribus nuevas; la producción de 2.196 nuevas publicaciones, 898 de las cuales son ediciones del Texto Sagrado, y el enriquecimiento de literatura bahá'í por medio de producciones en 114 nuevos idiomas; la iniciación de 737 nuevos proyectos de desarrollo social y económico; la adición de tres emisoras de radio, con otras tres a inaugurarse pronto éstos se destacan como logros conspicuos en un Plan que será recordado como el que fijó el sello a la tercera época de la Edad Formativa.
La apertura de ese Plan coincidió con el resurgimiento de salvaje persecución de la comunidad bahá'í en Irán, un esfuerzo deliberado por eliminar a la Causa de Dios del país donde nació. La firmeza heroica de los amigos persas ha sido el motivo principal de la extraordinaria atención internacional que se ha enfocado sobre la Causa, llevándola eventualmente a la agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas y, junto con la publicidad mundial en todos los medios publicitarios, ha logrado su emergencia de la oscuridad que caracterizó y protegió el primer período de su vida. Este proceso dramático impulsó a la Casa Universal de Justicia a dirigir un Enunciado sobre la Paz a los pueblos del mundo y hacer arreglos para su entrega a jefes de estado y a los gobernantes en general.
Paralelo a estos acontecimientos sobresalientes ha habido un notable despliegue de crecimiento orgánico en la madurez de las instituciones de la Causa. Tanto el desarrollo de su capacidad y responsabilidad como la concesión a estas (instituciones) de cada vez más autonomía se han fomentado para alentar una colaboración más y más estrecha entre los brazos gemelos del Orden Administrativo. Este proceso ahora da un gran paso hacia adelante al consultar conjuntamente las asambleas espirituales nacionales y los Consejeros para formular, por primera vez, las metas nacionales de un plan internacional de enseñanza. Juntos deben realizarlos; juntos deben implementar los objetivos mundiales del Plan de Seis Años según se aplican en cada país. Este acontecimiento significativo constituye una apertura digna para la cuarta época de la Edad Formativa e inicia un proceso que, sin duda, habrá de caracterizar esa época a medida que la fuerza e influencia de las comunidades nacionales crece y éstas puedan difundir, en sus propios países, el espíritu de amor y unidad social, que es la marca distintiva de la Causa de Dios.
Las metas que deben lograrse en el Centro Mundial incluyen la publicación de una traducción al inglés del Kitáb i Aqdas y textos relacionados, con numerosas anotaciones; la educación del mundo bahá'í con respecto a la ley del Huqúqu'lláh, el proseguir planes para la erección de los restantes edificios en el Arco, y el ensanchamiento de la base de relaciones internacionales de la Fe.
Los principales objetivos mundiales del Plan ya se han enviado a asambleas espirituales nacionales y cuerpos continentales de consejeros para mutua consulta e implementación.
Queridos amigos, a medida que el mundo pasa por su hora más oscura antes del amanecer, la Causa de Dios, resplandeciendo cada vez más brillantemente, avanza con esfuerzo hacia esa alborada cuando el Estandarte Divino sea desplegado y el Ruiseñor del Paraíso entone su melodía.
Ahora que entramos en el último año del Plan de Siete Años, la confianza en que se ganará la victoria y un sentir creciente de que se abre una nueva etapa en la marcha progresiva de la Fe deben despertar en todo corazón bahá'í sentimientos de gratitud y expectativa entusiasta. La victoria en el Plan esta ahora a la vista, y a su conclusión bien puede ser que la suma de sus logros nos asombre a todos. Pero el rasgo magno e histórico de este período es la emergencia de la Fe del desconocimiento, promovida por el firme heroísmo de la renombrada, infatigable y muy amada comunidad bahá'í de la tierra nativa de Bahá'u'lláh y el Báb.
Este cambio dramático en la posición de la Fe de Dios cambio que ocurre en momento tan caótico en la historia del mundo, cuando estadistas y líderes y gobernadores de instituciones humanas están atestiguando, con desesperanza creciente, la quiebra y total ineficacia de sus mejores esfuerzos por contener la marea de la perturbación nos impone a los bahá'ís la obligación de pensar de nuevo y reflexionar profundamente sobre el enunciado del Guardián de que "El principio de unidad de la humanidad pivote sobre el que giran todas las enseñanzas de Bahá'u'lláh ...implica un cambio orgánico en la estructura de la sociedad actual, un cambio que todavía el mundo no ha experimentado."
Indicios en el mundo no bahá'í de una comprensión que está creciendo rápidamente del hecho de que la humanidad realmente esta entrando en una nueva etapa de su evolución, nos presentan oportunidades sin precedente de demostrar que la comunidad mundial bahá'í es "no sólo el núcleo sino el modelo mismo" de esa sociedad mundial que Bahá'u'lláh establecerá y hacia la cual se esfuerza la humanidad hostigada, aunque sea mayormente de manera inconsciente.
Ha llegado el momento en que la comunidad bahá'í se debe involucrar más en la vida de la sociedad que la rodea, sin apoyar en el menor grado cualquiera de los conceptos moribundos y divisivos del mundo, ni aflojar sus esfuerzos por enseñar directamente, sino más bien por medio del asociarse con los demás, el ejercer su influencia hacia la unidad, el demostrar su habilidad de resolver diferencias por medio de la consulta en vez de la confrontación, violencia o cisma, y el declarar su fe en el propósito divino de la existencia humana.
La juventud bahá'í está aprovechando la designación por las Naciones Unidas de 1985 como el Año de la Juventud para lanzar su propia campaña de cooperación activa con otros grupos juveniles, compartiendo con ellos ideales bahá'ís y una visión de lo que piensan hacer del mundo. La comunidad bahá'í será sólidamente representada en el evento culminante de la Década de las Mujeres, de las Naciones Unidas, este mismo año. Se ha designado 1986 como el Año de la Paz, y la Fe distará mucho de permanecer callada o desapercibida con respecto a ese tema. En estos momentos la Casa de Justicia esta haciendo planes para presentar los conceptos bahá'ís sobre paz a los gobiernos y líderes del mundo y, mediante la comunidad mundial bahá'í, a sus autoridades nacionales y locales y a todas las secciones de la sociedad mundial diversa. Pero es en las comunidades locales bahá'ís que se puede presentar mas extensamente la Fe. Es aquí que puede verse el verdadero modelo de la vida bahá'í. Es aquí que puede ser aparente en máximo grado el poder de Bahá'u'lláh de organizar los asuntos humanos sobre una base de unidad espiritual. Toda Asamblea Espiritual Local que se esfuerza, unida, por crecer en madurez y eficiencia y que alienta su comunidad a cumplir con su destino como una piedra cimental del Orden Mundial de Bahá'u'lláh puede contribuir a una gran ola creciente de interés en la Causa de Dios como la única esperanza para la humanidad, y su eventual reconocimiento como tal.
Consideraciones tales como éstas ocupan ahora la seria atención de la Casa Universal de Justicia. De su implementación específica consistirá en gran parte el próximo Plan, que se iniciará inmediatamente después de la terminación del Plan actual y que durará seis años. Por ganar el Plan de Siete Años, por consolidar nuestras comunidades locales y, sobre todo, por fortalecer y profundizar nuestra comprensión del propósito de la Revelación de Bahá'u'lláh, estaremos preparándonos para jugar nuestro papel en la realización de esa transformación de la vida humana en este planeta que debe realizarse antes de que llegue a ser digno de recibir las dádivas y bendiciones del Reino de Dios mismo.
La emergencia de la oscuridad, que ha sido un rasgo tan marcado de la Causa de Dios durante los primeros cinco ajos del Plan de Siete Años, ha venido acompañada de cambios, tanto externos como internos, que afectan la comunidad mundial bahá'í Externamente, hay señales de una cristalización de una imagen pública de la Causa Ä poco informada por la mayor parte, por m s amistosa que sea Ä mientras que, internamente, creciente madurez y confianza son indicadas por mayor habilidad administrativa, un deseo de que las comunidades bahá'ís rindan servicio al cuerpo mayor de la humanidad, y una comprensión, que se profundiza cada vez m s, de la pertinencia del Mensaje divino a los problemas modernos. Deben tomarse en cuenta ambos aspectos del cambio mientras entramos en la tercera y última fase del Plan de Siete Años.
El año que acaba de finalizar ha sido ensombrecido por la continua persecución de los amigos en Irán. A ellos se les ha obligado a disolver su estructura administrativa, han sido hostigados, desposeídos, despedidos del trabajo, destituidos de sus hogares, y a sus hijos se les niega la educación. Unos seiscientos hombres, mujeres y niños est n actualmente presos, a unos se les niega cualquier contacto con sus amigos y parientes, otros son sujetos a la tortura, y a todos se les presiona a renegar de su fe. Su firmeza heroica y ejemplar ha sido el móvil principal en sacar a la Causa de la oscuridad, y es el consuelo de sus corazones que su sufrimiento tenga como resultado avances sin precedente en enseñar y proclamar el divino Mensaje a un mundo tan desesperadamente necesitado de su poder curador. Por esto abrazan el servicio final del martirio. Nuestra obligación es clarísima. No les podemos fallar ahora. Acción sacrificada al enseñar y promover la Causa de Dios debe seguir cada instancia de publicidad que surge a raíz de su persecución. Que sea éste nuestro mensaje a ellos de amor y unión espiritual.
En el campo internacional, las amadas Manos de la Causa, por quienes siempre crece nuestro amor y afecto, cuandoquiera que su salud lo ha permitido han seguido edificando y alentando a los amigos y promoviendo la unidad y marcha adelante del ejército de la vida. El Centro Internacional de Enseñanza, operando desde su sede mundial, ha provisto a los Cuerpos de Consejeros de liderato y dirección cariñosos y sabios. Su esfera de servicio se ha extendido inmensamente por la asignación de nuevas responsabilidades y por la elevación del número de sus miembros Consejeros a siete. Los servicios devotos de los Consejeros en todos los continentes, hábilmente apoyados por los miembros del Cuerpo Auxiliar, han sido valiosísimos en fomentar la salud e integridad espirituales de la comunidad mundial. Para el desarrollo adicional de este órgano vital del Orden Administrativo, se ha decidido establecer un término de cinco años de servicio para las personas nombradas a los Cuerpos Auxiliares, comenzando el 26 de noviembre de 1986. El trabajo de la Comunidad Internacional Bahá'í en relación con las Naciones Unidas ha producido creciente aprecio de nuestras actitudes y principios sociales, y en ciertas instancias -notablemente las sesiones sobre los derechos humanos- la participación bahá'í ha sido espectacular, nuevamente como resultado del heroísmo de los amigos persas. La oficina en Ginebra se ha consolidado y se ha empleado m s personal para tratar con sus actividades crecientes. A pesar de problemas severos, la construcción de las Casas de Adoración de la India y de Samoa ha progresado satisfactoriamente, y la última de estas será dedicada y abierta a las devociones públicas entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre de 1984, cuando la Casa Universal de Justicia ser representada por la Mano de la Causa Amatu'l-Bahá Ruhiyyih Khánum. Inmediatamente después de la Convención Internacional el Ridván pasado, fueron formadas dos nuevas Asambleas Espirituales Nacionales Ä en Santa Lucía y Dominica. Dos nuevas emisoras de radio harán sus transmisiones inaugurales este año, a saber, Radio Bahá'í de Bolivia, en Caracollo, y WLGI, la emisora bahá'í en el Instituto Louis Gregory, en los Estados Unidos. La comunidad bahá'í en once países, todos en el tercer mundo y nueve de los cuales son islas, ha alcanzado o superado el uno por ciento de la población total.
Durante los últimos meses de 12 segunda fase del Plan de Siete Años creyentes e instituciones por igual han respondido generosamente a un llamado que plantea las necesidades crecientes del Fondo Internacional. Confiamos en que contribuciones sostenidas y regulares durante la fase final del Plan harán posible que sus fines y objetivos sean plenamente alcanzados.
La entrada de la Causa en el escenario mundial se evidencia en una cantidad de enunciados públicos en las que se nos ha caracterizado como "ciudadanos modelos", "apacibles", "acatadores de la ley", "no culpables de ninguna ofensa política ni crimen"; todos excelentes pero completamente inadecuados respecto de la realidad de la Fe y sus fines y propósitos. Sin embargo la gente est dispuesta a escuchar sobre la Fe, y se debe aprovechar la oportunidad. Deben hacerse esfuerzos persistentemente mayores cada vez por poner a los líderes del mundo, en todos los departamentos de la vida, al corriente de la verdadera naturaleza de la revelación de Bahá'u'lláh como la única esperanza para la pacificación y unificación del mundo. Simultáneamente con tal programa debe ir el proseguimiento constante y vigoroso del trabajo de la enseñanza, para que se nos pueda ver como una comunidad creciente, mientras que el hecho de que los amigos observen universalmente las leyes bahá'í de la conducta personal afirmar la riqueza del modo de vida bahá'í y despertar el deseo de tomar parte en ella. Por todos estos medios la imagen pública de la Fe se acercará más, gradual pero constantemente, a su verdadero carácter.
El surgimiento de celo en todo el mundo bahá'í por explorar la nueva dimensión de desarrollo social y económico nos reconforta y eleva todas nuestras esperanzas. Esta energía dentro de la comunidad, dirigida cuidadosa y sabiamente, sin duda tendrá como resultado una nueva era de consolidación y expansión, que a la vez atraerá más atención mundial, de manera que los dos aspectos del cambio en la comunidad mundial bahá'í actuarán el uno sobre el otro y se impulsarán mutuamente.
Un elemento cardinal en la dirección cuidadosa y sabia que se requiere es el obtener la victoria en el Plan de Siete Años, prestando gran atención al desarrollo y fortalecimiento de las Asambleas Locales. Deben hacerse grandes esfuerzos por alentarles a desempeñar sus deberes principales de reunirse regularmente, realizar las Fiestas de Diecinueve Días y observar los Días Sagrados, organizar clases de niños, alentar la práctica de oraciones en familia, emprender proyectos de enseñanza por extensión, administrar el Fondo bahá'í, y dar continuo aliento y liderato a su comunidad en todas las actividades bahá'ís. La igualdad de hombres y mujeres no se aplica universalmente en el momento actual. En las áreas en que la tradicional falta de igualdad todavía obstaculiza su progreso, debemos estar en la vanguardia respecto de la práctica de este principio bahá'í. A las mujeres v niñas bahá'ís se les debe alentar a tomar parte en las actividades sociales, espirituales y administrativas de sus comunidades. A la juventud bahá'í, que ahora presta servicio ejemplar y devoto en la vanguardia del ejército de la vida, se le debe alentar, aun mientras se equipa para el servicio futuro, a idear y ejecutar sus propios planes de enseñanza entre sus contemporáneos.
Ahora, cuando entramos en la fase final, de dos años, del Plan de Siete Años, nos regocijamos por la agregación de nueve Asambleas Espirituales Nacionales nuevas; tres en Africa, tres en las Américas, dos en Asia, una en Europa, llevando el número total a 143. Cinco m s han de establecerse en el Ridván de 1985. Ellas son Ciskei, Mali, y Mozambique en Africa, y las Islas Cook y las Islas Carolinas Occidentales en Australasia. De esta manera el Plan terminará con un mínimo de 148 asambleas espirituales nacionales. Para ese entonces planes deben ser aprobados para completar el arco alrededor de los Jardines Monumentales en el Monte Carmelo, incluyendo la ubicación y los diseños de los tres edificios restantes que deben construirse alrededor de ese arco.
No puede haber duda alguna que el progreso de la Causa de este período en adelante ser caracterizado por una relación siempre creciente con las agencias, actividades, instituciones, e individuos sobresalientes del mundo no bahá'í. Adquiriremos mayor estatura en las Naciones Unidas, llegaremos ser m s conocidos en las deliberaciones de gobiernos, una figura conocida para los medios informativos, un tema de interés para los académicos, e inevitablemente el objeto de la envidia de establecimientos moribundos. Nuestra preparación para esta situación y nuestra respuesta a ella debe ser una continua profundización de nuestra fe, una adhesión firme a sus principios de abstención de la política partidaria y libertad de los prejuicios, y sobre todo una comprensión creciente de sus verdades fundamentales y pertinencia al mundo moderno.
Acompañando este mensaje de Ridván van un llamado para que 298 pioneros se radiquen en 79 comunidades nacionales, y mensajes específicos dirigidos a cada una de las actuales 143 comunidades nacionales. Son el fruto de estudio y consulta intensivos por la Casa Universal de Justicia y el Centro Internacional de Enseñanza, y detallan las metas a ganarse y los objetivos a ser proseguidos por cada comunidad nacional para que Ridván 1986 pueda atestiguar el cumplimiento en gloriosa victoria de este Plan altamente significativo. Se habrá realizado en un período de confusión mundial sin precedente, dando testimonio de la vitalidad, el avance irresistible, y el poder creador social de la Causa de Dios, contrastado en claro relieve a la declinación cada vez m s r pida en la suerte de la generalidad de la humanidad.
Amados amigos, las generosidades y la protección con la cual la Bendita Beldad est alimentando y amparando el organismo infantil de Su nuevo orden mundial a lo largo de este período violento de transición y prueba, dan abundante seguridad de victorias por venir si solo seguimos el sendero de Su guía. œ1 recompensa nuestros humildes esfuerzos con efusiones de gracia que traen no solo adelanto a la Causa sino que también seguridad y felicidad a nuestros corazones, para que efectivamente podamos mirar a nuestros vecinos con rostros iluminados y resplandecientes, confiados que de nuestros servicios actuales resultar eventualmente ese futuro bienaventurado que heredar n nuestros descendientes, glorificando a Bahá'u'lláh, el Príncipe de Paz, el Redentor de la humanidad.
En este gozoso Ridván, la "Más Grande Festividad", la "festividad de Dios", mientras el mundo bahá'í entra en la tercera y última fase del Plan de Siete Años, recordamos a su comunidad con amoroso aprecio, las muchas dificultades que los devotos creyentes de España est n superando, como indican las victorias que ellos han ganado desde el comienzo de este Plan.
Este año bahá'í ha sido testigo de la culminación de su trabajo, dedicado y paciente, con la elección de otro pilar m s de la Casa Universal de Justicia, la primera Asamblea Espiritual Nacional de las Islas Canarias, donde, bajo su guía, Caballeros de Bahá'u'lláh, creyentes nativos y muchos pioneros han conseguido al fin asentar los cimientos fuertes y suficientes de asambleas espirituales locales, como para merecer este gran paso hacia adelante. Sus constantes esfuerzos para proclamar la Fe han dado el fruto de un creciente conocimiento en círculos elevados, no sólo de los objetivos y propósitos de la Causa de Bahá'u'lláh, sino también de la cruel e injustificada persecución de sus seguidores en Irán; parlamentarios, senadores y doce miembros españoles del Consejo de Europa, así como muchos funcionarios y personalidades locales se han familiarizado con la situación. Más de la mitad de las asambleas espirituales locales en su país han tomado parte en esta gran campana para proclamar nuestras creencias y los apuros de nuestros hermanos, y estos esfuerzos han llevado a una publicidad amplia y favorable en la radio y en la prensa por todo el país. La emisión en marzo de un programa de una hora de duración sobre la Fe en una emisora de radio nacional, es otra nueva culminación de esos esfuerzos. Un tercio de sus asambleas espirituales locales han adoptado metas de extensión en la enseñanza y un número parecido han organizado clases regulares para niños bahá'ís; entre las numerosas escuelas e institutos bahá'ís locales, regionales y nacionales que se han realizado para la formación de los creyentes, uno de los más destacados y recomendables fue la Escuela de Verano para Niños de seis días de duración, un proyecto que sirve de modelo para otros países. Así mismo, la publicación de literatura bahá'í ha progresado firmemente en cooperación con Ebila Todas estas actividades merecen el mayor elogio y deberían ser una fuente de orgullo para su comunidad.
Para completar las metas del Plan durante su fase final 9 debe prestarse atención especial a lo siguiente:
Formar o recuperar 13 asambleas espirituales locales más, incluyendo una en las Islas Baleares, elevando así su número a 63
Elevar el número de localidades donde residen bahá'ís, incluyendo la apertura de las provincias de Cáceres, Ciudad Real, Orense, Pontevedra y Zamora.
Estimular a todas las asambleas espirituales locales a adoptar metas de extensión en 1 a enseñanza, y a mantener clases regulares para la educación espiritual de los niños bahá’ís.
Hacer grandes esfuerzos para consolidar la Fe en Andorra.
Continuar y aumentar el trabajo de enseñanza en la frontera, conjuntamente con la Asamblea Espiritual Nacional de Portugal.
Incrementar más aún el rango de la literatura bahá'í en español, en colaboración con la Asamblea Espiritual Nacional de Argentina.
Elaborar proyectos, muy bien estudiados, para atraer y alistar en la Fe a los gitanos.
Desarrollar proyectos especiales de enseñanza para las provincias de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
Enriquecer la literatura bahá'í en lengua vasca.
España, encrucijada durante siglos entre los continentes de Europa y Africa, crisol de religiones y pueblos, puede ser reanimada e inspirada por las enseñanzas de Bahá’u’lláh, según el grado con el que sus seguidores se levanten en esa tierra, con unidad y amor, a servir juntos dando el Mensaje a sus conciudadanos. Estén seguros de nuestras ardientes oraciones.
La época radiante de Riḍván está aquí, y desde las alturas alcanzadas por la comunidad del Más Grande Nombre se vislumbran brillantes perspectivas sobre el horizonte. Se ha recorrido un extenso camino: han aparecido nuevos programas de crecimiento y, aunque otros cientos deben surgir todavía en los próximos doce meses, los esfuerzos para poner en marcha la pauta de actividad necesaria ya se han iniciado en casi cada una de las agrupaciones que se requieren para alcanzar las 5.000 que pide el Plan de Cinco Años. Los programas existentes están cobrando fuerza y muchos de ellos muestran con mayor claridad lo que significa para la Causa de Dios adentrarse más en el panorama social de toda una agrupación y en el seno de un barrio o un pueblo. Se avanza con pasos más firmes por los caminos que conducen a una expansión y consolidación sostenidas a gran escala, a menudo al ritmo marcado por jóvenes valientes. Cada vez son más evidentes las formas en que el poder de la Fe para construir sociedad se libera en diversos entornos, y van volviéndose discernibles esos rasgos esenciales que marcarán un mayor desarrollo del proceso de crecimiento de una agrupación.
El llamamiento a llevar a cabo y apoyar esta labor va dirigido a todos los seguidores de Bahá’u’lláh, y evocará una respuesta en cada corazón que se duele de la desdichada condición del mundo, circunstancias lamentables de las que tantísimas personas no pueden obtener alivio. Pues, en última instancia, la respuesta más constructiva de todo creyente inquieto a los males crecientes de una sociedad desconcertada es la acción sistemática, decidida y desinteresada llevada a cabo dentro del marco amplio y acogedor del Plan. A lo largo del último año se ha hecho más claro todavía que, en distintas naciones y de diferentes maneras, el consenso social en torno a ideales que tradicionalmente han unido y vinculado a un pueblo está cada vez más desgastado y agotado. No puede ofrecer ya una defensa fiable contra una diversidad de ideologías interesadas, intolerantes y tóxicas que se alimentan del descontento y el resentimiento. En un mundo en conflicto que parece cada día menos seguro de sí mismo, los proponentes de estas doctrinas destructivas crecen en audacia e insolencia. Recordamos el veredicto inequívoco de la Pluma Suprema: «Avanzan de prisa hacia el Fuego infernal confundiéndolo con la luz». Los líderes de naciones bienintencionados y personas de buena voluntad se quedan luchando por reparar las roturas evidentes en la sociedad, impotentes para evitar que estas se propaguen. Los efectos de todo esto no se ven sólo en conflictos declarados o un derrumbamiento del orden. En el recelo que alienta a un vecino a ir contra otro y corta lazos de familia, en el antagonismo de mucho del llamado discurso social, en la ligereza con que se utilizan los atractivos de motivaciones humanas mezquinas para obtener poder y acumular riquezas, en todo ello se manifiestan signos inequívocos de que la fuerza moral que sustenta la sociedad está gravemente debilitada.
Sin embargo, da tranquilidad saber que, en medio de la desintegración, está tomando forma un nuevo tipo de vida colectiva que da expresión práctica a todo lo que es sublime en los seres humanos. Hemos observado cómo, especialmente en aquellos lugares donde se ha mantenido la intensidad en la enseñanza y en las actividades de desarrollo comunitario, los amigos se han protegido contra las fuerzas del materialismo que amenazan con minar sus preciadas energías. No sólo eso, sino que cuando responden a las muchas otras demandas de su tiempo, nunca pierden de vista las sagradas y apremiantes tareas que tienen ante sí. Tal es la atención que requieren las necesidades de la Fe y los intereses más elevados de la humanidad en todas las comunidades. Donde se ha establecido un programa de crecimiento en una agrupación no abierta anteriormente, vemos cómo los primeros brotes de actividad nacen del amor a Bahá’u’lláh anidado en el corazón de un creyente dedicado. No obstante los grados de complejidad a los que deberán acomodarse con el tiempo a medida que crece una comunidad, toda actividad comienza con esta sencilla fibra de amor. Es la fibra esencial a partir de la cual se teje un patrón de esfuerzo paciente y concentrado, ciclo tras ciclo, para presentar ideas espirituales a niños, jóvenes y adultos; para avivar un sentimiento de veneración a través de encuentros de oración y devoción; para estimular conversaciones que iluminen la comprensión; para iniciar a un número cada vez mayor de personas en una vida de estudio de la Palabra Creativa y su manifestación en hechos; para desarrollar, junto con otros, la capacidad para el servicio; y para acompañarse unos a otros en la práctica de lo que se ha aprendido. Amados amigos, bien amados de la Belleza de Abhá: rogamos por ustedes fervientemente en todas las ocasiones en que nos presentamos ante Su Sagrado Umbral, para que su amor por Él les dé la fuerza para consagrar sus vidas a Su Causa.
Especial mención merecen las fecundas perspectivas que surgen de agrupaciones y de centros de intensa actividad dentro de ellas, donde la dinámica de la vida comunitaria abarca a un gran número de personas. Nos complace observar cómo en estos ámbitos se ha establecido de forma natural una cultura de apoyo mutuo, basada en el compañerismo y el servicio humilde, permitiendo atraer de manera sistemática a un número cada vez mayor de almas a los confines de las actividades comunitarias. De hecho, en un número creciente de entornos el movimiento de una población hacia la visión de Bahá’u’lláh de una nueva sociedad no parece ya meramente una expectativa fascinante, sino una realidad naciente.
Queremos dirigir unas palabras adicionales a aquellos de ustedes en cuyo entorno todavía no se ha dado un avance perceptible y que ansían un cambio. Tengan esperanza. No siempre será así. ¿No está la historia de nuestra Fe llena de relatos de comienzos adversos pero resultados maravillosos? ¿Cuántas veces las acciones de unos pocos creyentes —jóvenes o mayores— o de una sola familia, o incluso de un alma solitaria, confirmadas por el poder de la asistencia divina, lograron cultivar comunidades dinámicas en condiciones aparentemente inhóspitas? No imaginen que su caso es intrínsecamente distinto. El cambio dentro de una agrupación, ya sea rápido o logrado con dificultad, no deriva ni de aplicación de fórmulas ni de actividades fortuitas; prosigue al ritmo de la acción, la reflexión y la consulta, y es impulsado por planes fruto de la experiencia. Más allá de ello, y cualesquiera que sean sus efectos inmediatos, el servicio al Amado es en sí mismo una fuente de felicidad perdurable para el espíritu. Tomen aliento también del ejemplo de sus hermanos espirituales en la Cuna de la Fe, cómo su enfoque constructivo, su fortaleza como comunidad y su firmeza en la promoción de la Palabra Divina están produciendo un cambio en su sociedad a nivel de pensamiento y acción. Dios está con ustedes, con cada uno de ustedes. En los doce meses que restan del Plan, que cada comunidad avance de su posición actual hacia una más sólida.
La importantísima labor de expansión y consolidación sienta una base sólida para las labores que el mundo bahá’í está llamado a emprender en muchos otros ámbitos. En el Centro Mundial Bahá’í se están intensificando los esfuerzos para catalogar e indexar metódicamente el contenido de miles de Tablas que conforman ese legado infinitamente precioso, los Textos Sagrados de nuestra Fe, conservados en fideicomiso para beneficio de toda la humanidad, ello con el fin de acelerar la publicación de volúmenes de los Escritos, tanto en sus lenguas originales como en su traducción al inglés. Los trabajos para establecer ocho Mashriqu’l- Adhkárs, Templos sagrados erigidos para la glorificación de Dios, prosiguen a buen ritmo. La labor de asuntos externos a nivel nacional ha mejorado notablemente en efectividad y es cada vez más sistemática, y ha recibido un mayor impulso con el lanzamiento de un documento, enviado a las Asambleas Espirituales Nacionales hace seis meses, que recoge la abundante experiencia generada a lo largo de las dos últimas décadas y ofrece un marco más amplio para el desarrollo de estos esfuerzos en el futuro. Mientras tanto, se han inaugurado dos nuevas Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í en Addis Abeba y Yakarta —hermanas de la Oficina de las Naciones Unidas con sede en Nueva York y Ginebra, y de la Oficina de Bruselas— ampliando las oportunidades de ofrecer las perspectivas de la Causa a nivel internacional en África y en el Sudeste Asiático. Motivadas a menudo por las exigencias del crecimiento, un número de Asambleas Nacionales están aumentando su capacidad administrativa, visible en su cuidadoso manejo de los recursos a su disposición, en sus esfuerzos por familiarizarse íntimamente con las condiciones de sus comunidades, y su vigilancia para garantizar que el funcionamiento de sus oficinas nacionales sea cada vez más sólido. La necesidad de sistematizar el impresionante acervo de conocimientos acumulados en esta área ha llevado a la creación de la Oficina para el Desarrollo de Sistemas Administrativos, en el Centro Mundial. Diversos tipos de iniciativas para la acción social continúan multiplicándose en muchos países, facilitando así lo mucho que habrá de aprenderse en la aplicación de la sabiduría contenida en las Enseñanzas para mejorar circunstancias sociales y económicas; tan prometedor es este campo que hemos establecido un Consejo Asesor Internacional para la Oficina de Desarrollo Económico y Social compuesto por siete miembros, iniciando así la siguiente etapa en la evolución de esa Oficina. Tres de sus miembros también formarán parte del equipo coordinador de la Oficina, y residirán en la Tierra Santa.
En este Riḍván, pues, al tiempo que vemos lo mucho que hay por hacer, vemos a muchos dispuestos para hacerlo. Nuevos manantiales de fe y de certeza están brotando en millares de agrupaciones, barrios y aldeas, alentando los espíritus de aquellos que han sido tocados por sus aguas reanimadoras. En algunos lugares, el flujo es un arroyo incesante, en otros, un río ya. Este no es el momento de que ningún alma se detenga en la orilla: sumémonos todos a la corriente que avanza.
Con la llegada del Rey de los Festivales, el período de preparación para el próximo Plan global ha finalizado: llamamos ahora a los amigos de Dios a un nuevo compromiso de cinco años de valentía, resolución y recursos.
La compañía de los fieles de Bahá’u’lláh está lista. Las reuniones institucionales convocadas en todo el mundo durante los últimos meses han enviado señales seguidas del anhelo por comenzar esta poderosa empresa. Los imperativos contenidos en el mensaje dirigido a la Conferencia de los Consejeros se están traduciendo ya en planes de acción decididos. Décadas de esfuerzos heroicos han moldeado a la comunidad y le han ganado una medida de capacidad demostrada para impulsar el crecimiento, reforzándola para este momento. Las dos últimas décadas, en especial, han acelerado notablemente este ansiado incremento en suficiencia.
Durante este período, la adopción de un marco de acción evolutivo ha permitido que los amigos cultiven y refinen capacidades esenciales de manera progresiva, dando origen a sencillos actos de servicio que los han encaminado hacia modelos de acción más elaborados que, a su vez, han requerido el desarrollo de capacidades más complejas todavía. De esta manera se ha iniciado un proceso sistemático de desarrollo de recursos humanos y de construcción de comunidad en miles de agrupaciones y, en muchas de ellas, ha llegado a ser muy avanzado. El enfoque no se ha centrado únicamente en el creyente, o en la comunidad, o en las instituciones de la Fe; los tres participantes inseparables en la evolución del nuevo Orden Mundial están siendo impulsados por las fuerzas espirituales liberadas mediante el despliegue del Plan Divino. Las señales de su progreso son cada vez más evidentes: en la confianza que un sinnúmero de creyentes han adquirido para compartir relatos de la vida de Bahá’u’lláh y conversar sobre las implicaciones de Su Revelación y Alianza inigualable; en el número creciente de almas que, como resultado de ello, han sido atraídas a Su Causa y están contribuyendo a la consecución de Su visión unificadora; en la capacidad de los bahá’ís y de sus amigos, en las bases mismas de la comunidad, para describir de manera elocuente su experiencia de un proceso capaz de transformar el carácter y moldear la realidad social; en el número significativamente mayor de personas nativas de un país que, como miembros de instituciones y agencias bahá’ís, están ahora guiando los asuntos de sus comunidades; en la aportación fiable, generosa y sacrificada al Fondo, tan vital para sostener el avance de la Fe; en el florecimiento sin precedentes de la iniciativa individual y la acción colectiva en apoyo de actividades de construcción de comunidad; en el entusiasmo de tantas almas desinteresadas que, en la flor de la juventud, están aportando una inmensa vitalidad a este trabajo, ocupándose particularmente de la educación espiritual de las generaciones más jóvenes; en el enriquecimiento del carácter devocional de la comunidad mediante reuniones habituales de adoración; en el aumento de la capacidad a todos los niveles de la administración bahá’í; en la disposición de las instituciones, las agencias y los individuos para pensar en términos de proceso, para leer su realidad inmediata y evaluar los recursos de que disponen en los lugares donde viven, y hacer planes sobre esa base; en la dinámica ya familiar de estudio, consulta, acción y reflexión que ha cultivado una actitud de aprendizaje instintiva; en la comprensión creciente de lo que significa dar cumplimiento a las Enseñanzas mediante la acción social; en el número cada vez mayor de oportunidades que se persiguen y se aprovechan para ofrecer una perspectiva bahá’í a los discursos prevalecientes en la sociedad; en la conciencia de una comunidad global de que, en todos sus esfuerzos, está acelerando la aparición de una civilización divina poniendo de manifiesto el poder de construcción social inherente a la Causa; de hecho, en la creciente apreciación de los amigos de que sus esfuerzos por fomentar la transformación interior, por ampliar el círculo de unidad, por colaborar con otros en el campo del servicio, por ayudar a los pueblos a hacerse cargo de su propio desarrollo espiritual, social, y económico, y —mediante todos estos esfuerzos conseguir el mejoramiento del mundo— expresan el propósito mismo de la religión.
Aunque no hay una sola medida que capte la totalidad del progreso de la comunidad bahá’í, mucho se puede deducir del número de agrupaciones en todo el mundo donde se ha establecido un programa de crecimiento, que, con gratitud por los infinitos favores otorgados por la Belleza de Abhá, confirmamos ha sobrepasado los 5.000. Un fundamento de tal amplitud era un requisito previo para asumir la tarea que ahora afronta el mundo bahá’í: la de fortalecer el proceso de crecimiento en cada agrupación donde ha comenzado y de ampliar aun más un modelo de vida comunitaria enriquecedor. El esfuerzo sostenido que se requiere será arduo. Pero el resultado tiene el potencial de ser sumamente significativo, incluso de hacer época. Los pequeños pasos, si se toman con regularidad y rapidez, llegan a recorrer una gran distancia. Concentrándose en el avance inicial que debe lograrse en una agrupación —por ejemplo, en los seis ciclos anteriores al primero de los aniversarios bicentenarios— los amigos contribuirán mucho a traer a su alcance la meta de los cinco años completos. En cada ciclo hay depositadas oportunidades fugaces para dar un paso hacia adelante, posibilidades preciosas que no se repetirán.
Por desgracia, en la sociedad en general se multiplican y empeoran los síntomas de una enfermedad del alma cada vez más profunda. Cuán llamativo que, mientras las gentes del mundo sufren por falta del verdadero remedio y se dirigen erráticamente de una falsa esperanza a otra, ustedes están serenamente puliendo un instrumento que conecta los corazones con la eterna Palabra de Dios. Cuán llamativo que, en medio de la cacofonía de opiniones inamovibles e intereses contrarios, cada vez más agresiva en todas partes, ustedes están centrados en congregar a la gente para construir comunidades que sean refugios de unidad. Lejos de desalentarlos, que los prejuicios y las hostilidades del mundo sean recordatorios de la urgencia con que las almas a su alrededor necesitan el bálsamo curativo que sólo ustedes pueden brindarles.
Éste es el último de una serie de Planes de Cinco Años consecutivos. Cuando llegue a su culminación, se abrirá una nueva fase en la evolución del Plan Divino, destinada a impulsar a la comunidad de Bahá’u’lláh hacia el tercer siglo de la Era Bahá’í. Que los amigos de Dios en todos los países aprecien la promesa de estos pocos años venideros, que serán una preparación rigurosa para las tareas más poderosas aún que están por venir. El ámbito espacioso del Plan actual hace posible que cada persona pueda apoyar este trabajo, por humilde que sea su parte. Les pedimos, preciados colaboradores, adoradores de Aquel que es el Bienamado de los mundos, que no escatimen esfuerzos para aplicar todo lo que han aprendido, y cualquier habilidad y destreza que posean por la gracia de Dios, para hacer avanzar el Plan Divino hacia su próxima etapa esencial. A sus propias súplicas fervientes por la ayuda celestial sumamos la nuestra, ofrecida en los Santuarios Sagrados, en nombre de todos los que laboran por esta Causa que todo lo abarca.
¡Vean cómo se levanta la comunidad del Más Gran Nombre! Tan solo un año después del comienzo del nuevo Plan, los informes atestiguan la magnitud de lo que se está intentando y empezando a lograrse. Infundirles mayor intensidad a 5.000 programas de crecimiento está exigiendo un nivel de esfuerzo sin precedentes. Con una sólida comprensión de los fundamentos del Plan, un gran número de amigos está actuando de acuerdo con sus exigencias, demostrando rigor y sacrificio en la calidad de su respuesta. Tal como estaba previsto, algunos programas intensivos de crecimiento que se han mantenido en el tiempo están convirtiéndose en reservorios de conocimiento y recursos, prestando ayuda a las zonas circundantes y facilitando la rápida diseminación de experiencias y percepciones. Los centros de actividad intensa —esos barrios y pueblos donde la labor de construcción de comunidad está más concentrada— están demostrando ser terreno fértil para la transformación colectiva. Una legión ampliada y fortalecida de miembros del Cuerpo Auxiliar y sus ayudantes están estimulando las labores de los creyentes, ayudándoles a lograr una visión de cómo hacer avanzar el proceso de crecimiento en circunstancias diversas e identificando enfoques acordes con las condiciones de cada agrupación. Apoyados por sus respectivas Asambleas Espirituales Nacionales, los Consejos Regionales Bahá’ís están aprendiendo cómo se puede impulsar la dinámica del Plan en una variedad de agrupaciones de manera simultánea, mientras que en algunos países más pequeños que no cuentan con Consejos nuevas entidades a nivel nacional están empezando a hacer lo mismo. A pesar de que, como es de esperar en cualquier proceso orgánico, el rápido progreso que se observa en algunos lugares todavía no es aparente en otros, el número total de programas intensivos de crecimiento en el mundo ya ha empezado a subir. Asimismo, nos regocijamos al observar que la participación en las actividades del Plan aumentó de manera considerable durante sus primeros cuatro ciclos.
Las señales no podrían ser más prometedoras, pues, para lo que el año venidero podría traer. ¿Y qué no sería más adecuado ofrecer a la Bendita Belleza en el bicentenario de Su Natalicio que el sincero afán de Sus amados por ampliar el alcance de Su Fe? El primero de los dos bicentenarios que celebrará el mundo bahá’í es por tanto una ocasión de expectativas sumamente emocionantes. Mirado debidamente, este año ofrece la mayor oportunidad mundial que jamás ha habido de conectar los corazones con Bahá’u’lláh. En los meses venideros, que todos tengan presente esta valiosa ocasión y estén alertas a las posibilidades que se presenten en todos los espacios para familiarizar a otros con Su vida y misión sublime. Para que la oportunidad de enseñanza que el mundo bahá’í tiene ahora ante sí pueda aprovecharse en toda su amplitud, se debe pensar de manera creativa en las conversaciones que se podría entablar con todo tipo de personas. En el transcurso de estas conversaciones significativas se realzan las percepciones y se abren los corazones, a veces de manera inmediata. En esta actividad meritoria todos encuentran una vocación, y nadie debería privarse de la alegría que comporta el estar ocupado en esta labor. Suplicamos al Amado que todo este año bicentenario se llene de esta alegría que es la más pura y la más dulce: anunciarle a otra alma el amanecer del Día de Dios.
La confusión, la desconfianza y la tenebrosidad del mundo hacen más apremiantes las obligaciones con que debe cumplir la compañía de los fieles. Ciertamente, los amigos deben usar cualquier oportunidad para encender una luz que ilumine el camino y ofrezca seguridad a los temerosos, esperanza a los que desesperan. Recordamos el consejo que el Guardián dio a una comunidad bahá’í en palabras que parecen estar dirigidas a nuestro propio tiempo: «A medida que la estructura de la sociedad actual se convulsiona y agrieta bajo las presiones y tensiones de prodigiosos acontecimientos y calamidades, a medida que se multiplican las fisuras que ahondan la brecha que divide a unas naciones de otras, a unas clases de otras, a unas razas de otras y a unos credos de otros, los promotores del Plan han de dar pruebas de una mayor cohesión en su vida espiritual y en sus actividades administrativas, y demostrar un mayor nivel de esfuerzos concertados, de ayuda mutua y de desarrollo armonioso en sus emprendimientos colectivos.» Destacando siempre la importancia espiritual de la labor de la Fe y la firme determinación con que los creyentes han de desempeñar sus deberes sagrados, Shoghi Effendi advirtió asimismo de no tomar parte alguna en controversias, enredos y disputas políticas. «Que se eleven por encima de todo particularismo y partidismo», exhortó en otra ocasión, «por encima de las vanas disputas, cálculos mezquinos y pasiones transitorias que agitan la faz, y captan la atención, de un mundo cambiante». Éstas son las espumas y salpicaduras inevitables que se levantan a medida que ola tras ola sacude a una sociedad turbulenta y dividida. Hay mucho en juego para ocuparse en distracciones de este tipo. Como todo seguidor de Bahá’u’lláh bien sabe, el bienestar definitivo de la humanidad depende de que se trasciendan sus diferencias y se establezca firmemente su unidad. Cada contribución que los bahá’ís hacen a la vida de su sociedad tiene por objeto promover la unidad; cada esfuerzo de construcción de comunidad va dirigido hacia ese mismo objetivo. Para los que están cansados de contiendas, las comunidades que crecen bajo la sombra del Más Gran Nombre ofrecen un poderoso ejemplo de lo que puede lograr la unidad.
Rendimos alabanzas al Señor de Señores al ver a tantos de Sus amados dando lo mejor de sí mismos, de maneras tan diversas, para que se alce el estandarte de la unidad de la humanidad. Muy apreciados amigos: al inicio de un año auspicioso, ¿no podríamos cada uno contemplar qué acciones celestiales podría ayudarnos a realizar Su gracia?
La progresiva marcha de la Fe de Dios exige de todas las comunidades bahá’ís del mundo, a la vez que persiguen plenamente los objetivos del Plan de Cinco Años, realizar un cierto número de trabajos dentro de su propia área y en colaboración con otras comunidades nacionales. Las metas específicas asignadas a su comunidad son:
-Asumir, en lugar de la Asamblea Espiritual Nacional del Noroeste de África, la jurisdicción sobre las actividades en el Sahara Español.
-Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales a un mínimo de 50, incluyendo por lo menos 4 en las Islas Baleares y por lo menos 1 en cada una de las regiones de Galicia, Asturias, León, Extremadura y Navarra.
-Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales legalizadas a 30, incluyendo por lo menos 1 en las Islas Canarias (Baleares?).
- Adquirir una dotación en Andorra.
- Elevar el número de localidades donde residen bahá’ís a por lo menos 27 en las Islas Canarias y 5 en el Sahara Español.
- Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales a 7 en las Islas Canarias , a 3 en el Sahara Español y establecer 1 en Andorra.
- Elevar el número de Asambleas Espirituales Locales legalizadas en las Islas Canarias a 3.
- Desarrollar, de acuerdo con las necesidades del trabajo de expansión y consolidación, un programa para la traducción y publicación de literatura bahá’í en vasco.
- Ampliar el uso de la radio y la televisión con emisiones bahá’ís dirigidas a la proclamación de la Fe, a un número mayor de oyentes tanto como sea aconsejable y practicable.
- Estimular y organizar actividades bahá’ís regulares y clases para la juventud y los niños de las comunidades bahá’ís en su área.
- Estimular y ofrecer guía a la juventud bahá’í para planear su vida para prestar el máximo servicio a la Fe y proveer los medios por los cuales sus ofertas de períodos específicos de servicio de enseñanza y otros servicios, después de sus normales actividades de enseñanza, puedan ser organizadas y usadas con el máximo de aprovechamiento.
- Intensificar el trabajo de enseñanza entre los vascos y los gitanos.
- En el campo de la colaboración internacional, su comunidad tiene el privilegio de:
Ayudar a la Asamblea Espiritual Nacional de Guinea Ecuatorial para adquirir un terreno para su futuro Masriqu’l-Adkár en Malabo o en sus proximidades.
Extender su ayuda de pioneros a la Asamblea Espiritual Nacional de Uruguay.
En el logro de sus tareas, ustedes serán ayudados por la Asamblea Espiritual Nacional de Francia, en la consolidación de Andorra, y por la Asamblea Espiritual Nacional de Persia, la cual les proveerá de pioneros.
Que el Bienamado derrame abundantemente sobre ustedes sus confirmaciones y les guíe en todos los esfuerzos que ustedes ejerzan en el servicio de su preciosa Fe.
El siguiente mensaje fue enviado por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales para las Convenciones Nacionales
“Nos regocijamos por eventos y logros que marcan año medio Plan Cinco Años; publicación en inglés Selección Escritos Bendito Báb abriendo para ojos seguidores occidentales Fe un tesoro invalorable sus palabras inmortales, dádiva que no puede sino acercar corazones cada vez más a joven Profeta Mártir; realización exitosa ocho conferencias internacionales, proclamando nombre Causa de Dios ante un público receptivo, estrechando aún más lazos que unen amigos todas las naciones, resultando surgimiento actividad intensa enseñanza pionería, confiriendo conciencia urgente desafío presentado por metas Plan este período crítico; visita profundamente signficativa a tumba amado Guardián por primer monarca reinante que ha aceptado Fe de Bahá’u’lláh; salida anteriores inquilinos casa ‘Abdu’lláh Pasha posibilitando Fe obtenga posesión lugar sagrado recién comprado inicie proceso restauración preparación futura apertura a visitas de peregrinos; llegada a Haifa primeros cuatro envíos mármol iniciación construcción misma de sede Casa Universal de Justicia Monte Carmelo; nombramiento tres Consejeros adicionales América Norte, Central, Australasia; logro meta establecimiento punto medio plan mayoría pioneros requeridos durante primera fase, acompañado gran flujo maestros viajeros internacionales; resurgimiento dramático trabajo enseñanza cuna Fe por creyentes individuales bajo planes locales; finalmente, elección este Ridván seis nuevos pilares Casa Universal de Justicia, Asambleas Espirituales Nacionales de Volta Superior en África, de las Antillas Francesas, en el Caribe, de Surinan y Guayana Francesa en América del Sur, de las Islas Marshall y de las Nuevas Hébridas en el Océano Pacífico, y de Grecia, En Europa, elevando número total de Asambleas Espirituales Nacionales a 123 a tomar parte en cuarta elección Casa Universal de Justicia en Tierra Santa durante Ridván 1978.
Convenciones nacionales en 1978 tendrán lugar en fin de semana anterior o posterior 23 mayo, festividad Declaración Báb. Anunciamos decisión formación esa fecha seis Asambleas Espirituales Nacionales adicionales: Burundi y Mauritania en África, las Bahamas en América, Oman y Qatar en Asia, y las Islas Marianas en el Pacífico.
Paso actual crecimiento comunidad, posibilidad aceleración proceso de entrada por tropas su difusión nuevas áreas nos impele fortalecer aún más los cuerpos Auxiliares, cuyos servicios son tan vitales para el sano desarrollo comunidad. Anunciamos autorización aumentar miembros Cuerpos en 297, elevando el total a 675, de los que 279 son miembros Cuerpo Auxiliar para Protección y 396 para Propagación de Fe.
En primeros días de junio 1877, Bahá’u’lláh partió de la ciudad de ’Akká y comenzó residir en Mazra’i. Para marcar centenario esta terminación confinamiento Antigua Belleza entre murallas ciudad prisión, llamamos a Sus seguidores todos los países dedicar Fiesta Diecinueve Días de Nur conmemoración evento histórico, dedicándose de nuevo a tareas urgentes frente a ellos, para que energías contenidas su amada Fe puedan liberarse para alcanzar número siempre creciente de almas que buscan, en círculo cada vez más amplio sus congéneres.
Mayor desafío que enfrenta seguidores Bahá’u’lláh últimos dos años Plan está en campos de expansión, consolidación. Se necesita enorme aumento en servicios creyentes individuales de cuyos hechos depende en último término todo progreso. Ímpetu generado por Conferencias Internacionales debe acelerarse sin demora y espíritu liberado debe penetrar todas las comunidades. Debe producirse gran incremento en enseñanza entusiasta llevada a cabo con confianza, imaginación y perseverancia por jóvenes y viejos, ricos y pobres, instruidos y analfabetos, ya sea en su localidad o en viajes. Llamamos especialmente a mujeres bahá’ís, cuyas capacidades están todavía grandemente desaprovechadas en muchos países, a levantarse y demostrar importancia parte que han de desempeñar en todos campos servicio Fe.
Gracias abundantes esperando descender desde Concurso Supremo. Que los amigos de Dios avancen rápidamente ahora con espíritus decididos radiantes en todo continente e islas de los mares, a llevar mensaje de Bahá’u’lláh a almas que esperan y ganar su lealtad a Su Causa, asegurando victoria abrumadora Plan al que ahora están comprometidos, es nuestra gran esperanza y ferviente oración ante Sagrado Umbral.
Saludamos con regocijo la formación de siete Asambleas Espirituales Nacionales adicionales, las de Burundi, Mauritania, Las Bahamas, Oman, Qatar, Las Islas Marianas, y Chipre. Dos en África, una en las Américas, dos en Asia, una en el Pacífico y una en Europa, elevando a ciento treinta el número de los pilares de la Casa Universal de Justicia.
Sus Asambleas Espirituales Nacionales compartirán con ustedes el mensaje dirigido a las Convención Internacional Bahá’í y las noticias del progreso del Plan de 5 Años que se divulgaron en esa ocasión. Como ustedes verán, muchas de las comunidades nacionales ya han completado sus metas del Plan de 5 Años, o casi las han completado. Estas comunidades ahora deben asegurar que el ritmo de expansión y consolidación que le ganó la victoria se mantenga para que avancen con fuerza hacia el próximo Plan. Pueden también, a través del pioneraje y los viajes de enseñanza, ir en ayuda de sus comunidades hermanas que aun tienen meses de trabajo intensivo por delante para ganar sus metas. Es a estas últimas comunidades que ahora dirigimos nuestro llamamiento para que redoblen su esfuerzo unido y sacrificado. Estamos suplicando fervorosamente en el Umbral Sagrado para que los seguidores de la Bendita Belleza se levanten con entusiasmo, confianza y consagración para asegurar que todas las metas sean ganadas.
En este gozoso Ridván, la "Más Grande Festividad", la "festividad de Dios", mientras el mundo bahá'í entra en la tercera y última fase del Plan de Siete Años, recordamos a su comunidad con amoroso aprecio, las muchas dificultades que los devotos creyentes de España est n superando, como indican las victorias que ellos han ganado desde el comienzo de este Plan.
Este año bahá'í ha sido testigo de la culminación de su trabajo, dedicado y paciente, con la elección de otro pilar m s de la Casa Universal de Justicia, la primera Asamblea Espiritual Nacional de las Islas Canarias, donde, bajo su guía, Caballeros de Bahá'u'lláh, creyentes nativos y muchos pioneros han conseguido al fin asentar los cimientos fuertes y suficientes de asambleas espirituales locales, como para merecer este gran paso hacia adelante. Sus constantes esfuerzos para proclamar la Fe han dado el fruto de un creciente conocimiento en círculos elevados, no sólo de los objetivos y propósitos de la Causa de Bahá'u'lláh, sino también de la cruel e injustificada persecución de sus seguidores en Irán; parlamentarios, senadores y doce miembros españoles del Consejo de Europa, así como muchos funcionarios y personalidades locales se han familiarizado con la situación. Más de la mitad de las asambleas espirituales locales en su país han tomado parte en esta gran campana para proclamar nuestras creencias y los apuros de nuestros hermanos, y estos esfuerzos han llevado a una publicidad amplia y favorable en la radio y en la prensa por todo el país. La emisión en marzo de un programa de una hora de duración sobre la Fe en una emisora de radio nacional, es otra nueva culminación de esos esfuerzos. Un tercio de sus asambleas espirituales locales han adoptado metas de extensión en la enseñanza y un número parecido han organizado clases regulares para niños bahá'ís; entre las numerosas escuelas e institutos bahá'ís locales, regionales y nacionales que se han realizado para la formación de los creyentes, uno de los más destacados y recomendables fue la Escuela de Verano para Niños de seis días de duración, un proyecto que sirve de modelo para otros países. Así mismo, la publicación de literatura bahá'í ha progresado firmemente en cooperación con Ebila Todas estas actividades merecen el mayor elogio y deberían ser una fuente de orgullo para su comunidad.
Para completar las metas del Plan durante su fase final 9 debe prestarse atención especial a lo siguiente:
Formar o recuperar 13 asambleas espirituales locales más, incluyendo una en las Islas Baleares, elevando así su número a 63
Elevar el número de localidades donde residen bahá'ís, incluyendo la apertura de las provincias de Cáceres, Ciudad Real, Orense, Pontevedra y Zamora.
Estimular a todas las asambleas espirituales locales a adoptar metas de extensión en 1 a enseñanza, y a mantener clases regulares para la educación espiritual de los niños bahá’ís.
Hacer grandes esfuerzos para consolidar la Fe en Andorra.
Continuar y aumentar el trabajo de enseñanza en la frontera, conjuntamente con la Asamblea Espiritual Nacional de Portugal.
Incrementar más aún el rango de la literatura bahá'í en español, en colaboración con la Asamblea Espiritual Nacional de Argentina.
Elaborar proyectos, muy bien estudiados, para atraer y alistar en la Fe a los gitanos.
Desarrollar proyectos especiales de enseñanza para las provincias de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
Enriquecer la literatura bahá'í en lengua vasca.
España, encrucijada durante siglos entre los continentes de Europa y Africa, crisol de religiones y pueblos, puede ser reanimada e inspirada por las enseñanzas de Bahá’u’lláh, según el grado con el que sus seguidores se levanten en esa tierra, con unidad y amor, a servir juntos dando el Mensaje a sus conciudadanos. Estén seguros de nuestras ardientes oraciones.
La emergencia de la oscuridad, que ha sido un rasgo tan marcado de la Causa de Dios durante los primeros cinco ajos del Plan de Siete Años, ha venido acompañada de cambios, tanto externos como internos, que afectan la comunidad mundial bahá'í Externamente, hay señales de una cristalización de una imagen pública de la Causa Ä poco informada por la mayor parte, por m s amistosa que sea Ä mientras que, internamente, creciente madurez y confianza son indicadas por mayor habilidad administrativa, un deseo de que las comunidades bahá'ís rindan servicio al cuerpo mayor de la humanidad, y una comprensión, que se profundiza cada vez m s, de la pertinencia del Mensaje divino a los problemas modernos. Deben tomarse en cuenta ambos aspectos del cambio mientras entramos en la tercera y última fase del Plan de Siete Años.
El año que acaba de finalizar ha sido ensombrecido por la continua persecución de los amigos en Irán. A ellos se les ha obligado a disolver su estructura administrativa, han sido hostigados, desposeídos, despedidos del trabajo, destituidos de sus hogares, y a sus hijos se les niega la educación. Unos seiscientos hombres, mujeres y niños est n actualmente presos, a unos se les niega cualquier contacto con sus amigos y parientes, otros son sujetos a la tortura, y a todos se les presiona a renegar de su fe. Su firmeza heroica y ejemplar ha sido el móvil principal en sacar a la Causa de la oscuridad, y es el consuelo de sus corazones que su sufrimiento tenga como resultado avances sin precedente en enseñar y proclamar el divino Mensaje a un mundo tan desesperadamente necesitado de su poder curador. Por esto abrazan el servicio final del martirio. Nuestra obligación es clarísima. No les podemos fallar ahora. Acción sacrificada al enseñar y promover la Causa de Dios debe seguir cada instancia de publicidad que surge a raíz de su persecución. Que sea éste nuestro mensaje a ellos de amor y unión espiritual.
En el campo internacional, las amadas Manos de la Causa, por quienes siempre crece nuestro amor y afecto, cuandoquiera que su salud lo ha permitido han seguido edificando y alentando a los amigos y promoviendo la unidad y marcha adelante del ejército de la vida. El Centro Internacional de Enseñanza, operando desde su sede mundial, ha provisto a los Cuerpos de Consejeros de liderato y dirección cariñosos y sabios. Su esfera de servicio se ha extendido inmensamente por la asignación de nuevas responsabilidades y por la elevación del número de sus miembros Consejeros a siete. Los servicios devotos de los Consejeros en todos los continentes, hábilmente apoyados por los miembros del Cuerpo Auxiliar, han sido valiosísimos en fomentar la salud e integridad espirituales de la comunidad mundial. Para el desarrollo adicional de este órgano vital del Orden Administrativo, se ha decidido establecer un término de cinco años de servicio para las personas nombradas a los Cuerpos Auxiliares, comenzando el 26 de noviembre de 1986. El trabajo de la Comunidad Internacional Bahá'í en relación con las Naciones Unidas ha producido creciente aprecio de nuestras actitudes y principios sociales, y en ciertas instancias -notablemente las sesiones sobre los derechos humanos- la participación bahá'í ha sido espectacular, nuevamente como resultado del heroísmo de los amigos persas. La oficina en Ginebra se ha consolidado y se ha empleado m s personal para tratar con sus actividades crecientes. A pesar de problemas severos, la construcción de las Casas de Adoración de la India y de Samoa ha progresado satisfactoriamente, y la última de estas será dedicada y abierta a las devociones públicas entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre de 1984, cuando la Casa Universal de Justicia ser representada por la Mano de la Causa Amatu'l-Bahá Ruhiyyih Khánum. Inmediatamente después de la Convención Internacional el Ridván pasado, fueron formadas dos nuevas Asambleas Espirituales Nacionales Ä en Santa Lucía y Dominica. Dos nuevas emisoras de radio harán sus transmisiones inaugurales este año, a saber, Radio Bahá'í de Bolivia, en Caracollo, y WLGI, la emisora bahá'í en el Instituto Louis Gregory, en los Estados Unidos. La comunidad bahá'í en once países, todos en el tercer mundo y nueve de los cuales son islas, ha alcanzado o superado el uno por ciento de la población total.
Durante los últimos meses de 12 segunda fase del Plan de Siete Años creyentes e instituciones por igual han respondido generosamente a un llamado que plantea las necesidades crecientes del Fondo Internacional. Confiamos en que contribuciones sostenidas y regulares durante la fase final del Plan harán posible que sus fines y objetivos sean plenamente alcanzados.
La entrada de la Causa en el escenario mundial se evidencia en una cantidad de enunciados públicos en las que se nos ha caracterizado como "ciudadanos modelos", "apacibles", "acatadores de la ley", "no culpables de ninguna ofensa política ni crimen"; todos excelentes pero completamente inadecuados respecto de la realidad de la Fe y sus fines y propósitos. Sin embargo la gente est dispuesta a escuchar sobre la Fe, y se debe aprovechar la oportunidad. Deben hacerse esfuerzos persistentemente mayores cada vez por poner a los líderes del mundo, en todos los departamentos de la vida, al corriente de la verdadera naturaleza de la revelación de Bahá'u'lláh como la única esperanza para la pacificación y unificación del mundo. Simultáneamente con tal programa debe ir el proseguimiento constante y vigoroso del trabajo de la enseñanza, para que se nos pueda ver como una comunidad creciente, mientras que el hecho de que los amigos observen universalmente las leyes bahá'í de la conducta personal afirmar la riqueza del modo de vida bahá'í y despertar el deseo de tomar parte en ella. Por todos estos medios la imagen pública de la Fe se acercará más, gradual pero constantemente, a su verdadero carácter.
El surgimiento de celo en todo el mundo bahá'í por explorar la nueva dimensión de desarrollo social y económico nos reconforta y eleva todas nuestras esperanzas. Esta energía dentro de la comunidad, dirigida cuidadosa y sabiamente, sin duda tendrá como resultado una nueva era de consolidación y expansión, que a la vez atraerá más atención mundial, de manera que los dos aspectos del cambio en la comunidad mundial bahá'í actuarán el uno sobre el otro y se impulsarán mutuamente.
Un elemento cardinal en la dirección cuidadosa y sabia que se requiere es el obtener la victoria en el Plan de Siete Años, prestando gran atención al desarrollo y fortalecimiento de las Asambleas Locales. Deben hacerse grandes esfuerzos por alentarles a desempeñar sus deberes principales de reunirse regularmente, realizar las Fiestas de Diecinueve Días y observar los Días Sagrados, organizar clases de niños, alentar la práctica de oraciones en familia, emprender proyectos de enseñanza por extensión, administrar el Fondo bahá'í, y dar continuo aliento y liderato a su comunidad en todas las actividades bahá'ís. La igualdad de hombres y mujeres no se aplica universalmente en el momento actual. En las áreas en que la tradicional falta de igualdad todavía obstaculiza su progreso, debemos estar en la vanguardia respecto de la práctica de este principio bahá'í. A las mujeres v niñas bahá'ís se les debe alentar a tomar parte en las actividades sociales, espirituales y administrativas de sus comunidades. A la juventud bahá'í, que ahora presta servicio ejemplar y devoto en la vanguardia del ejército de la vida, se le debe alentar, aun mientras se equipa para el servicio futuro, a idear y ejecutar sus propios planes de enseñanza entre sus contemporáneos.
Ahora, cuando entramos en la fase final, de dos años, del Plan de Siete Años, nos regocijamos por la agregación de nueve Asambleas Espirituales Nacionales nuevas; tres en Africa, tres en las Américas, dos en Asia, una en Europa, llevando el número total a 143. Cinco m s han de establecerse en el Ridván de 1985. Ellas son Ciskei, Mali, y Mozambique en Africa, y las Islas Cook y las Islas Carolinas Occidentales en Australasia. De esta manera el Plan terminará con un mínimo de 148 asambleas espirituales nacionales. Para ese entonces planes deben ser aprobados para completar el arco alrededor de los Jardines Monumentales en el Monte Carmelo, incluyendo la ubicación y los diseños de los tres edificios restantes que deben construirse alrededor de ese arco.
No puede haber duda alguna que el progreso de la Causa de este período en adelante ser caracterizado por una relación siempre creciente con las agencias, actividades, instituciones, e individuos sobresalientes del mundo no bahá'í. Adquiriremos mayor estatura en las Naciones Unidas, llegaremos ser m s conocidos en las deliberaciones de gobiernos, una figura conocida para los medios informativos, un tema de interés para los académicos, e inevitablemente el objeto de la envidia de establecimientos moribundos. Nuestra preparación para esta situación y nuestra respuesta a ella debe ser una continua profundización de nuestra fe, una adhesión firme a sus principios de abstención de la política partidaria y libertad de los prejuicios, y sobre todo una comprensión creciente de sus verdades fundamentales y pertinencia al mundo moderno.
Acompañando este mensaje de Ridván van un llamado para que 298 pioneros se radiquen en 79 comunidades nacionales, y mensajes específicos dirigidos a cada una de las actuales 143 comunidades nacionales. Son el fruto de estudio y consulta intensivos por la Casa Universal de Justicia y el Centro Internacional de Enseñanza, y detallan las metas a ganarse y los objetivos a ser proseguidos por cada comunidad nacional para que Ridván 1986 pueda atestiguar el cumplimiento en gloriosa victoria de este Plan altamente significativo. Se habrá realizado en un período de confusión mundial sin precedente, dando testimonio de la vitalidad, el avance irresistible, y el poder creador social de la Causa de Dios, contrastado en claro relieve a la declinación cada vez m s r pida en la suerte de la generalidad de la humanidad.
Amados amigos, las generosidades y la protección con la cual la Bendita Beldad est alimentando y amparando el organismo infantil de Su nuevo orden mundial a lo largo de este período violento de transición y prueba, dan abundante seguridad de victorias por venir si solo seguimos el sendero de Su guía. œ1 recompensa nuestros humildes esfuerzos con efusiones de gracia que traen no solo adelanto a la Causa sino que también seguridad y felicidad a nuestros corazones, para que efectivamente podamos mirar a nuestros vecinos con rostros iluminados y resplandecientes, confiados que de nuestros servicios actuales resultar eventualmente ese futuro bienaventurado que heredar n nuestros descendientes, glorificando a Bahá'u'lláh, el Príncipe de Paz, el Redentor de la humanidad.
Les saludamos en el perdurable arrebol de aquellos eventos memorables que marcaron el bicentenario del Nacimiento de la Bendita Belleza. Al contemplar lo que aconteció y ha acontecido desde entonces, observamos que la comunidad bahá’í global que ahora hay a la vista no es la misma que cuando emprendió los primeros seis ciclos del Plan actual. Es más consciente que nunca de su misión. Ha experimentado un alza sin precedentes en su capacidad de poner a amigos y conocidos en contacto con su vida comunitaria; de motivar a barrios y aldeas a emprender esfuerzos unificados; de articular cómo se pueden traducir las verdades espirituales en acciones prácticas duraderas; y, sobre todo, de conversar no sólo sobre las enseñanzas que construirán el mundo de nuevo sino sobre Aquél Quien las enseñó: Bahá’u’lláh. Los relatos de Su vida y Sus sufrimientos narrados en infinidad de lenguas por adultos, jóvenes y niños conmovieron a un sinnúmero de corazones. Algunos se mostraron listos para explorar más a fondo Su Causa. Otros se comprometieron a colaborar. Y muchas almas receptivas se sintieron motivadas a hacer una declaración de fe.
Un claro indicador de progreso fueron los numerosos lugares en los que se hizo evidente que la Fe había salido de la oscuridad a nivel nacional. Hubo dirigentes de gobierno y líderes del pensamiento que declararon públicamente ―y recalcaron a veces en privado― que el mundo está necesitado de la visión de Bahá’u’lláh, y que los esfuerzos de los bahá’ís son dignos de admiración y deberían expandirse. Nos causó inmensa alegría ver que no eran sólo los bahá’ís quienes deseaban honrar a Bahá’u’lláh y conmemorar Su vida: personas fuera de la comunidad bahá’í auspiciaron reuniones especiales. En regiones donde existe hostilidad hacia la Fe, los amigos no se desanimaron; dando muestra de increíble resiliencia, animaron a sus compatriotas a examinar la verdad por sí mismos, y muchos participaron en las festividades con alegría. El bicentenario también dio lugar a un florecimiento aparentemente ilimitado de expresiones artísticas, magnífico testimonio de la fuente de amor de la que nacía. El carácter de todo el enfoque de la comunidad bahá’í con respecto a esta ocasión fue una confirmación de lo mucho que se ha aprendido a lo largo de más de dos décadas, desde que comenzó la serie actual de Planes globales. El creyente tomó la iniciativa, la comunidad se levantó en un esfuerzo colectivo, y los amigos canalizaron su energía creativa en los planes preparados por las instituciones. Un aniversario significativo, conmemorativo del transcurso de dos siglos, proporcionó un poderoso estímulo a la labor de construir comunidades durante el siglo venidero. En el período que precede al segundo bicentenario, que cada semilla tan amorosamente sembrada en el primero sea cultivada pacientemente hasta fructificar.
Dos años después del inicio del Plan actual, aunque naturalmente el progreso no es uniforme en todos los países, el número de programas intensivos de crecimiento en el mundo se aproxima a la mitad de los cinco mil previstos en la actual empresa global, y el ritmo al que está creciendo esta cifra ha ido aumentando de manera constante. Mirando más de cerca, hay señales prometedoras de cómo se están manifestando las capacidades y potencialidades de los individuos, las comunidades y las instituciones. Para los creyentes de todo el mundo, la experiencia de la celebración del bicentenario demostró que muchas de sus interacciones cotidianas con las personas que los rodean pueden imbuirse del espíritu de la enseñanza. Y a medida que la labor cobra impulso en miles de aldeas y barrios, en cada uno de ellos va tomando raíces una activa vida comunitaria. El número de agrupaciones en las que se está consolidando el sistema de ampliar este modelo de actividad a un número cada vez mayor de localidades, permitiendo así a los amigos superar el tercer hito en una escala de desarrollo continuo, ha aumentado notablemente. Y es aquí, en las fronteras del aprendizaje del mundo bahá’í, particularmente en el movimiento de las poblaciones hacia la visión de Bahá’u’lláh, donde no solamente un gran número de personas está siendo acogido en el abrazo cada vez más amplio de las actividades bahá’ís sino que los amigos están ahora aprendiendo la manera en que grupos importantes llegan a identificarse con la comunidad del Más Grande Nombre. Estamos viendo que los esfuerzos educativos de la Fe adquieren un carácter más formal en esos lugares, a medida que los niños avanzan sin tropiezos a lo largo de los grados, año tras año, y a cada nivel del programa de empoderamiento espiritual de los prejóvenes le sucede otro, de manera fiable. En estos lugares, el instituto de capacitación está aprendiendo a asegurar que se estén formando suficientes recursos humanos para posibilitar la edificación espiritual y moral de números cada vez mayores de niños y prejóvenes. La participación en estas actividades fundamentales se está integrando hasta tal punto en la cultura de la población que se considera un aspecto indispensable de la vida de una comunidad. En las poblaciones que se hacen cargo de su propio desarrollo nace una nueva vitalidad, y crean inmunidad contra esas fuerzas sociales que engendran pasividad. Las posibilidades de progreso material y espiritual cobran forma. La realidad social comienza a transformarse.
Apreciados amigos, este es realmente un momento para dar gracias al Bien Amado. Hay abundantes razones para sentirse alentados. Aun así, somos muy conscientes de la magnitud de la tarea que hay por delante. Fundamentalmente, tal como hemos indicado anteriormente, en muchos cientos de agrupaciones debe surgir un grupo cada vez mayor de creyentes que puedan mantener, junto con los que los rodean, un enfoque sostenido en fomentar el crecimiento y desarrollar la capacidad, y que se distingan por su habilidad y su disciplina para reflexionar sobre la acción y aprender de la experiencia. Levantar y acompañar a un núcleo creciente de personas en cada lugar ―no sólo a nivel de agrupación, sino también dentro de barrios y aldeas― es a la vez un desafío formidable y una necesidad vital. Pero en lugares donde está ocurriendo, los resultados hablan por sí mismos.
Nos da seguridad ver que las instituciones de la Fe tienen esta necesidad suprema en la vanguardia de su pensamiento, diseñando mecanismos eficaces que permitan aplicar ampliamente las percepciones resultantes del progreso. Al mismo tiempo, la creciente experiencia está proporcionando una mayor visión a las instituciones nacionales, regionales y locales. Están interviniendo en todos los aspectos del desarrollo de la comunidad y se preocupan por el bienestar de las personas, más allá de sus miembros afiliados. Conscientes de la profunda trascendencia que el proceso de instituto tiene para el progreso de los pueblos, están prestando especial atención a la manera de fortalecer el instituto de capacitación. Permanecen conscientes de la necesidad de mantener el centro de atención de la comunidad en los requisitos del Plan y llaman al círculo cada vez más amplio de amigos a niveles más y más elevados de unidad. Sustentan fielmente su responsabilidad de refinar sus sistemas administrativos y financieros para que la labor de expansión y consolidación reciba el apoyo adecuado. En todo ello, se ocupan en definitiva de cultivar en la comunidad esas condiciones que propician la liberación de poderosas fuerzas espirituales.
Conforme se intensifica el trabajo de construcción de comunidad, los amigos están utilizando las nuevas capacidades que han desarrollado para mejorar las condiciones de la sociedad a su alrededor, y su entusiasmo se aviva con el estudio de las enseñanzas divinas. Ha aumentado el número de proyectos a corto plazo, los programas formales han ampliado su alcance, y ahora hay más organizaciones de desarrollo de inspiración bahá’í ocupadas en la educación, la salud, la agricultura y otros campos. De la transformación resultante, visible en las vidas individuales y colectivas de los pueblos, pueden percibirse los indicios inconfundibles del poder de construcción de sociedad de la Causa de Bahá’u’lláh. No es de extrañar, por lo tanto, que las Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í se inspiren cada vez más en esos precedentes de acción social ―ya sean simples o complejos, de duración fija o prolongada― en sus esfuerzos por participar en los discursos prevalecientes de la sociedad. Este es otro importante campo de trabajo de la Fe que ha avanzado bien. A nivel nacional, las aportaciones a los discursos que son significativos para la sociedad pertinente ―la igualdad entre hombres y mujeres, migración e integración, el papel de la juventud en la transformación social, y la coexistencia religiosa, entre otros― se realizan con confianza, competencia y perspicacia crecientes. Y dondequiera que vivan, trabajen o estudien, creyentes de todas las edades y procedencias están haciendo valiosas contribuciones a determinados discursos, trayendo la atención de las personas a su alrededor sobre una perspectiva de principios modelada por la grandiosa Revelación de Bahá’u’lláh.
La posición de la Fe en los diversos espacios en los que se desenvuelven los discursos se ha visto notablemente realzada por su presencia oficial en la red informática mundial, una presencia que se ha ampliado considerablemente gracias al lanzamiento de numerosos sitios web bahá’ís nacionales y a un mayor desarrollo de la red de sitios asociados con Bahai.org. Esto tiene un enorme valor tanto para la propagación como para la protección de la Causa. En el transcurso de sólo unos cuantos días, una amplia audiencia mundial se vio atraída al contenido cuidadosamente concebido sobre la Fe que se presentó en el sitio web del bicentenario y se actualizó simultáneamente en nueve idiomas, y que ahora se ha aumentado con páginas de países concretos que ilustran la diversidad de las celebraciones que tuvieron lugar. Ya están muy avanzados los planes para introducir en el sitio de la Biblioteca de Referencia Bahá’í una función que permitirá que a lo largo del tiempo se divulguen en línea pasajes o Tablas de los Escritos Sagrados que no habían sido traducidas ni publicadas anteriormente. Igualmente, está previsto que en los próximos años se publiquen nuevos volúmenes de los Escritos de Bahá’u’lláh y de ‘Abdu’l-Bahá traducidos al inglés.
En Santiago, Chile, y Battambang, Camboya, las Casas de Adoración que se han dedicado más recientemente en el mundo se están convirtiendo en centros de atracción establecidos, luces para sus sociedades de todo lo que la Fe representa. Y su número está próximo a aumentar. Nos complace anunciar que la ceremonia de dedicación del Templo del Norte del Cauca, Colombia, se llevará a cabo en julio. Asimismo, la construcción de otras Casas de Adoración se divisa en el horizonte. En Vanuatu se está obteniendo el permiso para comenzar a construir. En la India y en la República Democrática del Congo, un proceso sumamente complejo y riguroso ha llevado finalmente a la satisfactoria adquisición de terrenos. Apenas se había aquietado la alegría de ver desvelado el diseño del primer Mashriqu’l-Adhkár nacional de Papúa Nueva Guinea, en Naw-Rúz, cuando se reveló también el diseño de la Casa de Adoración local de Kenia. Mientras tanto, tenemos todas las esperanzas de que la comunicación y compilación recientemente publicadas sobre la institución del Mashriqu’lAdhkár, preparadas por nuestro Departamento de Investigación, fomentará en mayor grado la apreciación de la importancia de la adoración en la vida comunitaria por parte de los amigos. Pues en sus actos de servicio, especialmente en sus reuniones devocionales habituales, los bahá’ís de todas partes están sentando los cimientos espirituales de futuras Casas de Adoración.
Restan solamente tres años de una labor de un cuarto de siglo que comenzó en 1996, centrada en un único objetivo: un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. En Riḍván de 2021, los seguidores de Bahá’u’lláh se embarcarán en un Plan que durará sólo un año. Breve, pero colmado de presagios, esta empresa de un año iniciará una nueva ola de Planes que guiarán el arca de la Causa al tercer siglo de la Era Bahá’í. En el transcurso de estos doce meses prometedores, la conmemoración del centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá por parte del mundo bahá’í incluirá un encuentro especial en el Centro Mundial Bahá’í al que serán invitados representantes de cada Asamblea Espiritual Nacional y de cada Consejo Regional Bahá’í. Sin embargo, este no será más que el primero de una secuencia de eventos que prepararán a los creyentes para las demandas de las décadas por venir. El mes de enero siguiente, el transcurso de cien años tras la primera lectura pública de la Voluntad y Testamento del Maestro será la ocasión para la celebración de una conferencia en Tierra Santa que reunirá a los Cuerpos Continentales de Consejeros y a todos los miembros de los Cuerpos Auxiliares de Protección y Propagación. La energía espiritual liberada en estas dos reuniones históricas deberá transmitirse luego a todos los amigos de Dios en cada país que residan. Con este fin, durante los meses siguientes se convocará una serie de conferencias en todo el mundo, catalizadoras de la empresa multianual que sucederá al próximo Plan de Un Año.
Así pues, se avecina una nueva fase en el despliegue del Plan Divino del Maestro. Pero tenemos por delante una perspectiva más emocionante e inmediata. Sólo falta un año y medio para el bicentenario del Nacimiento del Báb. Este es un período en el que recordar el extraordinario heroísmo del Precursor-Mártir de nuestra Fe, Cuyo dramático ministerio impulsó a la humanidad hacia una nueva era de la historia. Aunque dos siglos la separan de nuestros días, la sociedad en la que apareció el Báb se asemeja al mundo actual por el sentimiento de opresión y por el anhelo de tantos por encontrar respuestas que aplaquen la sed de saber del alma. Al considerar la manera en que se podría celebrar de manera apropiada este doscientos aniversario, reconocemos que estas festividades tendrán un carácter especial propio. No obstante, prevemos un florecimiento de actividades no menos ricas ni menos inclusivas que el que acompañó el bicentenario que acaba de cumplirse. Es una ocasión que cada comunidad, cada hogar, cada corazón esperará, sin duda, con ávida expectación.
Los meses venideros también serán un momento para recordar las vidas de los intrépidos seguidores del Báb, heroínas y héroes cuya fe se expresó en actos inigualables y sacrificados que adornarán por siempre los anales de la Causa. Sus cualidades de intrepidez, consagración y desprendimiento de todo salvo de Dios, impresionan a todos quienes llegan a conocer sus hazañas. Cuán sorprendente es también la temprana edad a la que tantos de esos corazones de león dejaron su huella indeleble en la historia. Durante el próximo período, esperamos que su ejemplo infunda valor a toda la compañía de los fieles, especialmente a los jóvenes, a quienes una vez más se convoca a la vanguardia de un movimiento que tiene como objetivo nada menos que la transformación del mundo.
Esta es, pues, nuestra gran, gran esperanza. En los seis ciclos que se extienden entre este Riḍván y el próximo bicentenario ―en realidad, a lo largo de los tres años restantes del Plan actual― que el mismo amor que todo lo consume y todo lo supera que impulsó a los discípulos del Báb a difundir la luz divina les inspire a realizar grandes hazañas. Nuestra súplica en el Umbral Sagrado es que sean los receptores de la ayuda celestial.
A medida que se ha ido acercando la Más Grande Festividad, nos hemos sentido transportados por sentimientos de gratitud y expectación: gratitud por las maravillas que Bahá’u’lláh ha permitido que logren Sus seguidores, y expectación por lo que nos depara el futuro inmediato.
El impulso generado por las celebraciones del bicentenario del Nacimiento de Bahá’u’lláh en todo el mundo no ha hecho más que aumentar desde entonces. El desarrollo acelerado de la comunidad bahá’í, su creciente capacidad, y su habilidad para beneficiarse de las energías de un mayor número de sus miembros, emergen claramente de una síntesis de sus recientes logros a nivel global. Entre ellos destaca, particularmente, un aumento de las actividades de construcción de comunidad. El Plan de Cinco Años actual es la continuación de veinte años de esfuerzos realizados por el mundo bahá’í por perfeccionar y multiplicar sistemáticamente estas actividades; pero lo destacado es que, en los primeros dos años y medio del Plan, el número de actividades básicas por sí solo aumentó en más de la mitad. La comunidad mundial ha demostrado la capacidad de incluir, en cualquier momento dado, a más de un millón de personas en estas actividades, y ayudarlas a examinar y responder a realidades espirituales. En el mismo breve período, casi se duplicó el número de reuniones de oración, respuesta muy necesaria al creciente distanciamiento de la humanidad de la Fuente de la esperanza y la generosidad. Este avance es especialmente prometedor, pues las reuniones devocionales infunden un nuevo espíritu en la vida de una comunidad. Entrelazadas con labores educativas para todas las edades, reafirman el noble propósito de esas labores: fomentar comunidades que se distingan por su adoración a Dios y por su servicio a la humanidad. En ninguna parte es esto más evidente que en aquellas agrupaciones en las que se está manteniendo la participación de un gran número de personas en las actividades bahá’ís y en las que los amigos han superado el tercer hito en el desarrollo de su comunidad. Nos complace ver que desde el inicio del Plan ya se ha duplicado con creces el número de agrupaciones en las que el proceso de crecimiento ha avanzado hasta este punto, y ahora asciende a alrededor de quinientos.
Este breve repaso no puede hacer justicia a la magnitud de la transformación que está teniendo lugar. Las perspectivas para los dos años restantes del Plan son alentadoras. Mucho se ha logrado durante este último año, gracias a la amplia difusión de las lecciones aprendidas de los programas de crecimiento más robustos de agrupaciones que, tal como esperábamos, se han convertido en reservas de conocimiento y recursos. El Centro Internacional de Enseñanza, los Consejeros y sus incansables auxiliares no se han detenido ante nada para asegurar que los amigos de todas partes del mundo se beneficien de esta aceleración del aprendizaje y apliquen las percepciones adquiridas a sus propias realidades. Nos alegra ver que en un número creciente de agrupaciones, y de barrios y aldeas dentro de las mismas, ha aparecido un núcleo de amigos que, mediante la acción y la reflexión, están descubriendo lo que se requiere en un punto dado para que el proceso de crecimiento avance en su entorno. Se están valiendo del potente instrumento del instituto, mediante el cual se realza la capacidad de contribuir a la prosperidad espiritual y material de la comunidad, y a medida que actúan aumenta el número de personas que se les unen. Naturalmente, las condiciones varían en gran medida de un lugar a otro, al igual que las características del crecimiento. Pero mediante un esfuerzo sistemático, cada uno puede contribuir de manera más y más efectiva a la labor por realizar. En cualquier contexto, se siente pura felicidad cuando se atrae a otras almas a participar en conversaciones significativas y edificantes que, ya sea rápida o gradualmente, llevan al despertar de susceptibilidades espirituales. Cuanto más viva sea la llama encendida en el corazón del creyente, mayor será la fuerza de atracción que sientan los que están expuestos a su calor. Y para un corazón consumido por el amor a Bahá’u’lláh, ¿qué tarea más apropiada puede imaginarse que buscar espíritus afines, alentarlos conforme entran en el sendero del servicio, acompañarlos a medida que adquieren experiencia y —quizás la mayor alegría de todas— ver almas confirmarse en su fe, levantarse de manera independiente y ayudar a otros en el mismo trayecto? Estos son algunos de los momentos más preciados de todos los que ofrece esta vida transitoria.
Las perspectivas del avance de esta empresa espiritual se vuelven más emocionantes con el acercamiento del bicentenario del Nacimiento del Báb. Al igual que el bicentenario que lo precedió, este aniversario es un momento inmensamente valioso. Proporciona a todos los bahá’ís maravillosas oportunidades para despertar a quienes los rodean al gran Día de Dios, a la extraordinaria efusión de gracia celestial marcada por la aparición de dos Manifestaciones del Ser Divino, Luminarias sucesivas que alumbraron el horizonte del mundo. La medida de lo que podría ser posible en los próximos dos ciclos es conocida por todos a partir de la experiencia del bicentenario de hace dos años, y todo lo que se aprendió en esa ocasión debe canalizarse hacia los planes para el Doble Natalicio Sagrado de este año. A medida que se acerca el doscientos aniversario, ofreceremos frecuentes súplicas en los Santuarios Sagrados en nombre de ustedes, orando para que sus esfuerzos por honrar adecuadamente al Báb tengan éxito en promover la Causa que Él auguró.
Faltan sólo dos años y medio para que concluya el primer siglo de la Edad Formativa. Sellará cien años de esfuerzos consagrados por consolidar y ampliar los cimientos colocados con tanto sacrificio durante la Edad Heroica de la Fe. En esa ocasión, la comunidad bahá’í también conmemorará el centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá, ese momento en que el amado Maestro fue librado de los confines de este mundo para reunirse con Su Padre en los retiros de gloria celestial. Su funeral, que tuvo lugar al día siguiente, fue un acontecimiento «como nunca se había visto en Palestina». A su conclusión, Sus restos mortales fueron depositados en una cripta del Mausoleo del Báb. Sin embargo, Shoghi Effendi previó que ello sería una disposición provisional. En el momento oportuno, habría de erigirse un Santuario de índole apropiada a la singular posición de ‘Abdu’l-Bahá.
Ese momento ha llegado. Se convoca al mundo bahá’í a construir el edificio que albergará para siempre esos restos sagrados. Se construirá en las inmediaciones del Jardín de Riḍván, en terrenos consagrados por las huellas de la Bendita Belleza; el Santuario de ‘Abdu’lBahá se ubicará así en la luna creciente que se dibuja entre los Santuarios Sagrados de ‘Akká y Haifa. El trabajo de los planos arquitectónicos está avanzando, y en los próximos meses compartiremos con ustedes más información.
Un sentimiento de alegría desbordante brota ahora dentro de nosotros al contemplar el año venidero y todo lo que promete. Esperamos que cada uno de ustedes —quienes están dedicados a prestar servicio a Bahá’u’lláh, laborando en todas las naciones por la causa de la paz— cumpla con su elevada vocación.
Dos realidades emergentes nos han motivado a dirigirles estas palabras. La primera realidad es la creciente conciencia en el mundo entero de los amenazantes y terribles peligros que conlleva la pandemia del coronavirus. En muchos países, a pesar de esfuerzos colectivos valientes y decididos por evitar el desastre, la situación ya es grave y está provocando tragedias para familias e individuos, y sumiendo a sociedades enteras en la crisis. Las olas de sufrimiento y de dolor rompen en un lugar tras otro, y debilitarán a distintas naciones en diferentes momentos y de diferentes maneras.
La segunda realidad ―más evidente cada día― es la resistencia y la vitalidad incesante del mundo bahá’í frente a un desafío que no tiene parecido en la historia reciente. La respuesta de ustedes ha sido extraordinaria. Cuando les escribimos hace un mes, en Naw-Rúz, queríamos destacar las impresionantes cualidades que estaban demostrando comunidades cuya pauta de actividad normal se había visto trastocada. Todo lo que ha sucedido en las semanas transcurridas, durante las que muchos amigos han tenido que atenerse a restricciones cada vez más rigurosas, no ha hecho más que ahondar nuestros sentimientos de admiración. Aprendiendo de la experiencia adquirida en otras partes del mundo, algunas comunidades han encontrado maneras seguras y creativas de elevar la conciencia de las poblaciones sobre requisitos de salud pública. Se está prestando especial atención a aquellos que corren mayores riesgos a consecuencia del virus y de las dificultades económicas derivadas de su propagación; las iniciativas que se presentan a este respecto en el Bahá’í World News Service [Servicio Mundial de Noticias Bahá’í] no son más que un puñado entre las muchísimas que se están llevando a cabo. Estas iniciativas se complementan con esfuerzos por examinar, promover y cultivar esas cualidades espirituales que más se necesitan en este momento. Necesariamente, muchos de estos esfuerzos se están realizando en unidades familiares o en solitario, pero allí donde las condiciones lo permiten o las herramientas de comunicación lo hacen posible, se está fortaleciendo de manera activa un sentimiento de solidaridad extraordinario entre almas que comparten circunstancias similares. La dinámica de la vida comunitaria, tan importante para el progreso colectivo, no se dejará doblegar.
Nos hemos sentido alentados al ver la capacidad con la que las Asambleas Espirituales Nacionales ―infatigables generales del Ejército de la Luz― han guiado a sus comunidades y moldeado su respuesta a la crisis. Han estado enérgicamente apoyadas por los Consejeros y sus auxiliares, quienes, como siempre, han alzado heroicamente el estandarte del servicio amoroso. Manteniéndose bien informadas sobre las condiciones a menudo rápidamente cambiantes de sus países, las Asambleas han tomado las medidas necesarias para administrar los asuntos de la Causa y, en particular, llevar a cabo elecciones allí donde siguen siendo factibles. Por medio de comunicaciones periódicas, las instituciones y agencias han proporcionado consejos sabios, seguridad confortante y aliento constante. En muchos casos, han comenzado también a identificar temas constructivos que están emergiendo de los discursos que se abren en sus sociedades. La expectativa que expresamos en nuestro mensaje de Naw-Rúz de que esta prueba de resistencia de la humanidad le conferiría mayor percepción se está haciendo ya realidad. Líderes, pensadores destacados y comentaristas han comenzado a explorar conceptos fundamentales y aspiraciones audaces que, últimamente, han estado en gran medida ausentes en el discurso público. En la actualidad estos no son más que destellos iniciales, pero ofrecen la posibilidad de que pueda vislumbrarse un momento de conciencia colectiva.
El consuelo que nos da ver la resistencia del mundo bahá’í manifestarse en la acción está atenuado por nuestra tristeza por las consecuencias de la pandemia para la humanidad. Desafortunadamente, somos conscientes de que los creyentes y sus camaradas también comparten este sufrimiento. La distancia entre amigos y familiares que, debido a las exigencias de seguridad pública, tantas personas del mundo mantienen actualmente dará lugar, para algunos, a una separación permanente. A cada amanecer parece cierto que se padecerán más agonías antes de que se ponga el sol. Que la promesa del reencuentro en los reinos eternos traiga consuelo a los que pierden a seres queridos. Oramos por el alivio de sus corazones, y para que la gracia de Dios rodee a aquellos cuya educación, medios de vida, hogares, o incluso sus medios de sustento mismos corren peligro. Por ustedes, y por aquellos a quienes aman, y por todos sus compatriotas, suplicamos a Bahá’u’lláh e imploramos Sus bendiciones y Su favor.
Por largo y arduo que sea el camino que debamos recorrer, tenemos suprema confianza en su fortaleza y su determinación de llevar la travesía a buen puerto. Ustedes se valen de reservas de esperanza, fe y magnanimidad, y anteponen las necesidades de los demás a las suyas propias y hacen que se nutran espiritualmente los desposeídos, que se sacien quienes cada vez tienen mayor sed de respuestas y que se faciliten los medios a quienes anhelan laborar para el mejoramiento del mundo. De los devotos seguidores de la Bendita Perfección, ¿qué menos podíamos esperar?
Se han escrito las últimas palabras de uno de los capítulos más memorables de la historia de la Causa, y se abre una página nueva. Este Riḍván marca la conclusión de un año extraordinario, de un Plan de Cinco Años, y de toda una serie de Planes que comenzaron en 1996. Se avecina una nueva serie de Planes, con lo que prometen ser doce meses de capital importancia que servirán de preludio a un esfuerzo de nueve años que empezará el próximo Riḍván. Vemos ante nosotros a una comunidad que ha ganado fuerza con rapidez y está lista para dar grandes pasos hacia adelante. Pero no debemos subestimar el gran esfuerzo que ha sido necesario para llegar a este punto, y lo arduo que ha sido adquirir las percepciones a lo largo del camino: las lecciones aprendidas darán forma al futuro de la comunidad, y el relato de cómo se aprendieron arroja luz sobre lo que está por venir.
Las décadas que precedieron a 1996, ricas en sus propios avances y percepciones, no habían dejado lugar a dudas de que un gran número de personas de muchas sociedades estarían listas a unirse al estandarte de la Fe. No obstante, por alentadores que fueran los casos de ingresos a gran escala, estos no se igualaron con un proceso sostenible de crecimiento que pudiera cultivarse en entornos diversos. La comunidad se enfrentaba a profundos interrogantes, a los cuales, en ese momento, carecía de suficiente experiencia para responder de manera adecuada. ¿Cómo podían los esfuerzos dirigidos a su expansión ir de la mano del proceso de consolidación y resolver el desafío prolongado, y aparentemente insalvable, de sostener el crecimiento? ¿Cómo se podía formar a personas, instituciones y comunidades que fueran capaces de traducir las enseñanzas de Bahá’u’lláh a la acción? ¿Y cómo podían aquellos que se sentían atraídos a las enseñanzas convertirse en protagonistas de una empresa espiritual de alcance mundial?
Así era como, hace un cuarto de siglo, una comunidad bahá’í que todavía contaba con tres Manos de la Causa de Dios en sus primeras filas se embarcaba en un Plan de Cuatro Años, diferenciado de los anteriores por su atención en un único objetivo: un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. Este objetivo vino a definir la serie de Planes que le siguieron. La comunidad ya había llegado a comprender que este proceso no consistía en la mera entrada en la Fe de grupos numerosos de personas, ni surgiría de manera espontánea; conllevaba una expansión y consolidación deliberadas, sistemáticas y aceleradas. Esta labor requeriría la participación informada de numerosas almas y, en 1996, el mundo bahá’í fue llamado a asumir el inmenso desafío educativo que esto suponía. Se le llamó a establecer una red de institutos de capacitación dedicados a generar un flujo creciente de personas dotadas de las capacidades necesarias para sostener el proceso de crecimiento.
Los amigos emprendieron esta tarea, conscientes de que, pese a sus victorias anteriores en el campo de la enseñanza, tenían claramente mucho que aprender sobre qué capacidades adquirir y —algo crucial— cómo adquirirlas. En muchos sentidos, la comunidad aprendería en la acción, y los aprendizajes que adquiriera, una vez destilados y refinados mediante su aplicación en entornos diversos a lo largo del tiempo, se incorporarían finalmente a materiales educativos. Se reconoció que algunas actividades eran una respuesta natural a las necesidades espirituales de una población. Los círculos de estudio, las clases para niños, las reuniones devocionales y —más adelante— los grupos de prejóvenes sobresalieron por su importancia crucial a este respecto, y al entretejerse con actividades conexas, las dinámicas generadas darían lugar a un modelo pujante de vida comunitaria. Y a medida que fue creciendo el número de participantes en estas actividades básicas, se añadió una nueva dimensión a su propósito original. Empezaron a servir como portales a través de los que los jóvenes, adultos y familias enteras de la sociedad en general podían entrar en contacto con la Revelación de Bahá’u’lláh. También se hacía evidente lo práctico que resultaba considerar las estrategias para la labor de construcción de comunidad dentro del contexto de la «agrupación»: un área geográfica de dimensiones manejables y con características sociales y económicas específicas. Se empezó a cultivar la capacidad de preparar planes sencillos a nivel de la agrupación, y de estos planes surgieron programas para el crecimiento de la Fe, organizados en lo que llegarían a ser ciclos de actividad trimestrales. Ya en las etapas iniciales se hizo claro un punto importante: el avance de las personas por una secuencia de cursos impulsa el avance de las agrupaciones a lo largo de un continuo de desarrollo, y se perpetúa con este. Esta relación complementaria ayudó a los amigos en todas partes a evaluar las dinámicas de crecimiento en sus propios entornos y a trazar un camino hacia mayores fortalezas. Con el paso del tiempo, resultó fructífero considerar lo que estaba ocurriendo en una agrupación tanto desde la perspectiva de tres imperativos educativos —sirviendo a niños, prejóvenes, jóvenes y adultos— como desde la perspectiva de los ciclos de actividad esenciales para el ritmo de crecimiento. A mitad de camino de una labor de veinticinco años, ya se estaban consolidando muchos de los rasgos más reconocibles del proceso de crecimiento que vemos hoy en día.
A medida que se intensificaban los esfuerzos de los amigos, ciertos principios, conceptos y estrategias de relevancia universal al proceso de crecimiento comenzaron a cristalizarse en un marco de acción que podía evolucionar para dar cabida a nuevos elementos. Este marco resultó decisivo para la liberación de una tremenda vitalidad. Ayudó a los amigos a canalizar sus energías en maneras que, tal como había demostrado la experiencia, favorecía el crecimiento de comunidades sanas. Pero un marco no es una fórmula. Tomando en cuenta los diversos elementos del marco al evaluar la realidad de una agrupación, una localidad, o simplemente un barrio, se podía desarrollar un modelo de actividad basado en lo que el resto del mundo bahá’í estaba aprendiendo, pero sin dejar de dar respuesta a las particularidades de dicho lugar. La dicotomía entre requisitos rígidos, por un lado, y preferencias personales ilimitadas, por otro, dio paso a una comprensión más matizada de la diversidad de medios por los que las personas podían apoyar un proceso que, en el fondo, era coherente y se estaba refinando continuamente a medida que se acumulaba la experiencia. Que no quepa la menor duda sobre el avance que supuso la aparición de este marco: sus implicaciones para armonizar y unificar los esfuerzos de todo el mundo bahá’í e impulsar su marcha hacia adelante fueron de gran alcance.
Conforme los Planes se sucedían unos a otros y la participación en las labores de construcción de comunidad se iba agrandando, los avances en el ámbito de la cultura se hicieron más marcados. Por ejemplo, se llegó a apreciar de manera más amplia la importancia de educar a las generaciones más jóvenes, así como el extraordinario potencial que representan los prejóvenes, en particular. Almas que se ayudan y acompañan unas a otras en un sendero compartido, y que amplían constantemente el círculo de apoyo mutuo: este se convirtió en el modelo al que aspiraban todos los esfuerzos destinados a desarrollar la capacidad de servicio. Incluso las interacciones de los amigos entre sí y con otros a su alrededor experimentaron un cambio, al tomarse conciencia de la fuerza de las conversaciones significativas para encender y avivar sentimientos espirituales. Y, de manera relevante, las comunidades bahá’ís adoptaron cada vez más una visión orientada hacia el exterior. Cualquier alma que respondiera a la visión de la Fe podía convertirse en un participante activo —incluso en promotor y facilitador— en actividades educativas, reuniones para la oración y otros elementos de la labor de construcción de comunidad; de entre esas almas, muchas declararían también su fe en Bahá’u’lláh. De esta manera emergió una concepción del proceso de entrada en tropas que dependía menos de teorías y suposiciones, y más de la experiencia real de cómo un gran número de personas podía encontrar la Fe, familiarizarse con ella, identificarse con sus objetivos, unirse a sus actividades y deliberaciones y, en muchos casos, abrazarla. De hecho, a medida que se reforzaba el proceso de instituto en una región tras otra, crecía a pasos agigantados el número de personas que participaba en la labor del Plan, y que abarcaba incluso a aquellos que habían conocido la Fe recientemente. Pero no era una mera preocupación por los números lo que estaba impulsando esto. Una visión de transformación personal y colectiva producidas simultáneamente, fundada en el estudio de la Palabra de Dios y en una apreciación de la capacidad de cada persona para convertirse en protagonista de un profundo drama espiritual, había dado lugar a un sentimiento de esfuerzo común.
Una de las características más sorprendentes e inspiradoras de este período de veinticinco años ha sido el servicio prestado por los jóvenes bahá’ís, quienes con fe y valentía han asumido el lugar que les corresponde en la vanguardia de las labores de la comunidad. Como maestros de la Causa y educadores de los más jóvenes, como tutores viajeros y pioneros de frente interno, como coordinadores de agrupación y miembros de agencias bahá’ís, los jóvenes de los cinco continentes se han levantado para servir a sus comunidades con devoción y sacrificio. La madurez que han demostrado en el desempeño de las responsabilidades de las que depende el avance del Plan Divino es expresión de su vitalidad espiritual y de su dedicación a la salvaguardia del futuro de la humanidad. En reconocimiento de esta madurez cada vez más evidente, hemos decidido que, inmediatamente después de este Riḍván, mientras la edad a la que un creyente es elegible para servir en una Asamblea Espiritual seguirá siendo los veintiún años, la edad a la que un creyente pueda votar en las elecciones bahá’ís se rebajará a los dieciocho años. No tenemos la menor duda de que los jóvenes bahá’ís de todas partes que han alcanzado esa edad acreditarán nuestra confianza en su capacidad de cumplir «concienzuda y diligentemente» el «deber sagrado» al que está llamado todo elector bahá’í.
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Somos conscientes de que, naturalmente, las realidades de las comunidades difieren mucho unas de otras. Distintas comunidades nacionales, y distintos lugares dentro de esas comunidades, comenzaron esta serie de Planes a etapas distintas de su desarrollo; desde entonces, han evolucionado también a ritmos distintos y han alcanzado distintos niveles de progreso. Esto, en sí mismo, no es nada nuevo. Siempre ha ocurrido que las condiciones de los lugares varían, al igual que el grado de receptividad que se encuentra en cada uno de ellos. Pero, asimismo, percibimos una marea creciente en la que la capacidad, la confianza y la experiencia acumulada de la mayoría de las comunidades están aumentando, impulsadas por el éxito de sus comunidades hermanas, próximas y lejanas. Por citar un ejemplo: aunque a las almas que se levantaron para abrir una nueva localidad en 1996 no les faltó valentía, fe y devoción, hoy sus homólogos de todas partes combinan esas mismas cualidades con conocimiento, percepciones y habilidades que son el acopio de veinticinco años de esfuerzos por parte de todo el mundo bahá’í por sistematizar y refinar la labor de expansión y consolidación.
Con independencia del punto del que haya partido una comunidad, esta ha avanzado en el proceso de crecimiento cuando ha combinado las cualidades de fe, perseverancia y dedicación con una disposición a aprender. De hecho, un valioso legado de esta serie de Planes es el reconocimiento generalizado de que cualquier esfuerzo por avanzar comienza con una orientación hacia el aprendizaje. La sencillez de este precepto oculta la importancia de las implicaciones que se derivan de él. No dudamos de que, con el tiempo, cada agrupación avanzará a lo largo del continuo de desarrollo; las comunidades que han progresado más rápidamente, en relación con aquellas cuyas circunstancias y posibilidades eran similares, han mostrado una habilidad de promover unidad de pensamiento y aprender sobre la acción efectiva. Y lo han hecho sin dudar en actuar.
La dedicación al aprendizaje también significaba estar preparado para cometer errores; y, por supuesto, a veces los errores causaban malestar. No es de extrañar que los métodos y enfoques se manejaran al principio con torpeza, debido a la falta de experiencia; en ocasiones, cierta capacidad recientemente adquirida se perdía cuando la comunidad se abstraía en el desarrollo de otras. Tener las mejores intenciones no es garantía de no dar traspiés, y superarlos requiere humildad y desprendimiento. Cuando una comunidad ha permanecido decidida a mostrar tolerancia y a aprender de los errores que naturalmente ocurren, el progreso nunca ha estado fuera de su alcance.
A mediados de la serie de Planes, la participación de la comunidad en la vida de la sociedad empezó a ser objeto de una atención más directa. Se alentó a los creyentes a que pensaran en ello en términos de dos áreas de trabajo entrelazadas: la acción social y la participación en los discursos prevalentes de la sociedad. Estas no eran, por supuesto, alternativas a la labor de expansión y consolidación, ni mucho menos distracciones de esta: eran inherentes a ella. Cuantos más recursos humanos tenía una comunidad a los que recurrir, más crecía su capacidad de aportar la sabiduría contenida en la Revelación de Bahá’u’lláh para hacer frente a los desafíos del momento: para traducir Sus enseñanzas a la realidad. Y los asuntos problemáticos de la humanidad durante este período parecían subrayar cuán urgente era su necesidad del remedio prescrito por el Médico Divino. Todo esto llevaba implícita una concepción de la religión muy distinta a la que imperaba en el mundo de manera general: una concepción que consideraba a la religión la fuerza poderosa que impulsa a una civilización en continuo desarrollo. Se entendía que dicha civilización no aparecería tampoco de manera espontánea, por sí misma: era la misión de los seguidores de Bahá’u’lláh laborar para que emergiera. Esta misión exigía aplicar el mismo proceso de aprendizaje sistemático a la labor de acción social y de participación en el discurso público.
Vista desde la perspectiva de las últimas dos décadas y media, la capacidad para emprender acciones sociales ha aumentado notablemente, dando lugar a un extraordinario florecimiento de actividades. En comparación con 1996, cuando se mantenían unos 250 proyectos de desarrollo socioeconómico de año en año, actualmente hay 1.500, y el número de organizaciones de inspiración bahá’í se ha cuadruplicado hasta superar los 160. Cada año se llevan a cabo más de 70.000 iniciativas de acción social de base, de corta duración, lo que supone una multiplicación por cincuenta. Esperamos con anhelo que todos estos proyectos sigan aumentando como resultado del apoyo dedicado y el estímulo que ahora proporciona la Organización Internacional Bahá’í para el Desarrollo. Mientras tanto, la participación bahá’í en los discursos prevalentes de la sociedad también ha aumentado inmensamente. Además de las muchas ocasiones en que los amigos ven que pueden ofrecer una perspectiva bahá’í en conversaciones que se dan en un contexto de trabajo o personal, ha avanzado considerablemente la participación más formal en los discursos. Nos referimos no solo a los esfuerzos mucho más amplios y las aportaciones cada vez más elaboradas de la Comunidad Internacional Bahá’í —que en este período abrió también Oficinas en África, Asia y Europa— sino, asimismo, a la labor de una red de Oficinas de Asuntos Externos nacionales inmensamente ampliada y muy reforzada, para la cual esta área de trabajo se convirtió en el principal foco de atención; además, hubo contribuciones notables y esclarecedoras realizadas por creyentes, a título individual, en campos específicos. Todo ello explica en parte la estima, el aprecio y la admiración que líderes del pensamiento y otras figuras destacadas en todos los ámbitos de la sociedad han expresado una y otra vez por la Fe, sus seguidores y sus actividades.
Al repasar el período de veinticinco años completo nos maravilla la gran diversidad de avances que el mundo bahá’í ha realizado de manera simultánea. Se ha enriquecido su vida intelectual, como demuestran no solo su progreso en todas las áreas de actividad ya mencionadas, sino también el volumen de literatura de alta calidad publicada por autores bahá’ís, el desarrollo de espacios para la exploración de ciertas disciplinas a la luz de las enseñanzas, y el impacto de los seminarios de grado y postgrado ofrecidos de manera sistemática por el Instituto de Estudios para la Prosperidad Global que, en colaboración con las instituciones de la Causa, presta ahora servicio a jóvenes bahá’ís de más de 100 países. Se han acelerado muy visiblemente los esfuerzos por levantar Casas de Adoración. El último Templo Madre se erigió en Santiago de Chile y se iniciaron proyectos para construir dos Mashriqu’lAdh.árs nacionales y cinco locales; las Casas de Adoración de Battambang, Camboya, y Norte del Cauca, Colombia, ya han abierto sus puertas. Los Templos bahá’ís, ya sean de reciente inauguración o establecidos desde hace tiempo, ocupan cada vez más una posición central en la vida comunitaria. El apoyo material ofrecido por la masa de los creyentes a la miríada de labores emprendidas por los amigos de Dios ha sido incesante. Visto simplemente como una medida de la vitalidad espiritual colectiva, la generosidad y el sacrificio con los que se ha mantenido —es más, se ha revitalizado— el flujo crucial de fondos, en una época de considerable turbulencia económica, es sumamente revelador. En el ámbito de la administración bahá’í, ha aumentado considerablemente la capacidad de las Asambleas Espirituales Nacionales para gestionar los asuntos de sus comunidades en toda su creciente complejidad. Se han beneficiado, en particular, de nuevos niveles de colaboración con los Consejeros, quienes han desempeñado un papel decisivo en sistematizar la recopilación de percepciones desde el nivel de las bases alrededor de todo el mundo y asegurar que se difundan ampliamente. Este fue también el período en que el Consejo Regional Bahá’í emergió como institución de la Causa de pleno derecho y en la actualidad, en 230 regiones, los Consejos y los institutos de capacitación que supervisan han demostrado ser indispensables para promover el proceso de crecimiento. Con el fin de ampliar hacia el futuro las funciones del Fiduciario Mayor del Ḥuqúqu’lláh, la Mano de la Causa de Dios ‘Alí-Muḥammad Varqá, se estableció en 2005 la Junta Internacional de Fiduciarios del Ḥuqúqu’lláh; actualmente, coordina los esfuerzos de no menos de 33 Juntas Nacionales y Regionales de Fiduciarios que ahora abarcan el globo y que, a su vez, guían la labor de más de 1.000 Representantes. Los avances que han tenido lugar en el Centro Mundial Bahá’í durante este mismo período son muchos, como lo demuestran la finalización de las Terrazas del Santuario del Báb y de dos de los edificios del Arco, y el inicio de la construcción del Santuario de ‘Abdu’l-Bahá, sin mencionar un gran número de proyectos destinados a reforzar y preservar los preciados Lugares Sagrados de la Fe. El Santuario de Bahá’u’lláh y el Santuario del Báb fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, lugares de inestimable relevancia para el género humano. El público acudió a estos lugares sagrados por cientos de miles, llegándose en algunos años a casi un millón y medio de visitantes, y el Centro Mundial recibió con regularidad a cientos de peregrinos a la vez —en ocasiones a más de 5.000 en un año—, así como a un número similar de visitantes bahá’ís; nos alegramos sobremanera tanto por las cifras elevadas como por la multitud de naciones y pueblos diversos representados entre los que participan de la dádiva del peregrinaje. Asimismo, se ha acelerado en gran medida la traducción, publicación y difusión de los Textos Sagrados, paralelamente al desarrollo del Bahá’í Reference Library, uno de los componentes más notables de la creciente familia de sitios web asociados con Bahai.org, disponible ahora en diez idiomas. Se ha establecido una variedad de oficinas y agencias, con sede en el Centro Mundial y en otros lugares, encargadas de apoyar el proceso de aprendizaje que está teniendo lugar en numerosas áreas de actividad en todo el mundo bahá’í. Todo esto, hermanas y hermanos en la fe, no es más que una fracción del relato que podríamos contar de lo que su devoción a Aquel que fue el Agraviado del Mundo ha generado. No podemos sino hacernos eco de las conmovedoras palabras expresadas una vez por el amado Maestro cuando, sobrecogido por la emoción, exclamó «¡Oh Bahá’u’lláh! ¡Lo que has logrado hacer!»
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Desde el panorama de un cuarto de siglo decisivo, dirigimos ahora nuestra atención al Plan de Cinco Años más reciente, un Plan bien distinto a cualquiera de los anteriores en diversos aspectos. En este Plan instamos a los bahá’ís del mundo a que se valieran de todo lo que habían aprendido en los veinte años precedentes y lo llevaran plenamente a efecto. Nos complace sobremanera que nuestras esperanzas a este respecto se hayan cumplido con creces; pero, aunque naturalmente esperábamos grandes cosas de los seguidores de la Bendita Belleza, el carácter de lo que se logró gracias a sus esfuerzos hercúleos fue verdaderamente impresionante. Fue el colofón de un logro que llevaba veinticinco años gestándose.
El Plan fue especialmente memorable por estar trisecado por dos bicentenarios sagrados, cada uno de los cuales galvanizó a las comunidades locales de todo el mundo. La compañía de los fieles demostró, a una escala jamás presenciada anteriormente, y con relativa facilidad, la capacidad de integrar a personas de todos los sectores de la sociedad en el homenaje a la vida de una Manifestación de Dios. Fue un formidable indicador de algo más amplio: la habilidad de canalizar la liberación de enormes energías espirituales para el progreso de la Causa. La respuesta fue tan magnífica que, en muchos lugares, la Fe emergió de la oscuridad en el ámbito nacional. En entornos donde era inesperado, tal vez impensado, se hizo evidente una marcada receptividad a la Fe. Miles y miles y miles de personas se sintieron transportadas por su encuentro con un espíritu devocional que hoy es característico de las comunidades bahá’ís en todas partes. Se amplió de manera extraordinaria la visión de lo que llega a ser posible al observar un Día Sagrado bahá’í.
Los logros del Plan, tan solo en términos numéricos, eclipsaron rápidamente los de todos los Planes que lo habían precedido desde 1996. Al comienzo de este Plan, existía la capacidad de llevar a cabo algo más de 100.000 actividades básicas en un momento dado, capacidad que era fruto de veinte años de esfuerzo común. En la actualidad, se están manteniendo 300.000 actividades básicas al mismo tiempo. La participación en esas actividades ha superado los dos millones de personas, lo que representa también un aumento de casi el triple. Hay 329 institutos de capacitación nacionales y regionales en funcionamiento, y su capacidad queda demostrada por el hecho de que tres cuartos de millón de personas han podido completar al menos un libro
de la secuencia; en total, el número de cursos completados ahora es también de dos millones: un aumento de más de un tercio en cinco años.
La intensidad creciente con la que se están llevando a cabo programas de crecimiento en todo el mundo narra una historia impresionante por sí misma. En este período de cinco años, habíamos pedido que se acelerara el crecimiento en cada una de las 5.000 agrupaciones en las que se había iniciado. Este imperativo se convirtió en el impulso para un esfuerzo decidido en todo el mundo. Como resultado, el número de programas intensivos de crecimiento se ha duplicado con creces y asciende ahora a unos 4.000. Las dificultades que entraña abrir nuevas aldeas y barrios a la Fe en medio de una crisis sanitaria mundial, o ampliar actividades que se encontraban en una fase inicial cuando empezó la pandemia, impidieron que se alcanzara un total aún mayor durante el último año del Plan. Sin embargo, cabe decir más, por encima de esto. Al principio del Plan, habíamos expresado la esperanza de que aumentara en cientos más el número de agrupaciones en las que los amigos habían superado el tercer hito a lo largo de un continuo de crecimiento, como consecuencia de aprender a acoger a un gran número de personas en el seno de sus actividades. El total se situaba entonces en unas 200, repartidas en unos 40 países. Cinco años después, este número ha llegado a la asombrosa cifra de 1.000 en casi 100 países: una cuarta parte de todos los programas intensivos de crecimiento del mundo, y un logro que ha superado con creces nuestras expectativas. Pero ni siquiera estas cifras revelan las nobles alturas a las que se ha elevado la comunidad. Hay más de 30 agrupaciones en las que el número de actividades básicas que se mantienen supera las 1.000; en algunos lugares, el total es de varios miles e incluye la participación de más de 20.000 personas en una sola agrupación. Un número cada vez mayor de Asambleas Espirituales Locales supervisa ahora el despliegue de programas educativos que atienden a prácticamente la totalidad de los niños y jóvenes de una aldea; la misma realidad está empezando a manifestarse en algunos barrios urbanos. En casos notables, la vinculación con la Revelación de Bahá’u’lláh ha ido más allá de personas, familias y vínculos de consanguinidad; lo que se está presenciando es el avance de poblaciones hacia un centro común. En ocasiones, se están dejando atrás hostilidades ancestrales entre grupos opuestos, y algunas estructuras y dinámicas sociales se están transformando a la luz de las enseñanzas divinas.
No podemos sino regocijarnos ante avances tan impresionantes. El poder de construcción de sociedad que posee la Fe de Bahá’u’lláh se manifiesta cada vez con mayor claridad, y este es un fundamento firme sobre el que se construirá el próximo Plan de Nueve Años. Tal como se esperaba, las agrupaciones de marcada solidez han demostrado ser reservas de conocimiento y recursos para sus vecinas. Y las regiones en las que hay más de una agrupación así han desarrollado más fácilmente los medios para acelerar el crecimiento de una agrupación tras otra. Sin embargo, nos sentimos obligados a resaltar de nuevo que el progreso ha sido casi universal; la diferencia en el progreso entre un lugar y otro es de grado. La comprensión colectiva del proceso de entrada en tropas por parte de la comunidad y su confianza de poder estimular este proceso en todo tipo de circunstancias han crecido a niveles que no eran imaginables en décadas pasadas. El mundo bahá’í ha respondido de manera convincente a las profundas cuestiones que se cernían durante tanto tiempo, y que se pusieron de relieve en 1996. Hay una generación de creyentes cuyas vidas enteras llevan la huella del progreso de la comunidad. Pero la mera escala de lo que ha ocurrido en esas muchas agrupaciones en las que se están ampliando las fronteras del aprendizaje ha convertido un avance significativo en el proceso de entrada en tropas en uno trascendental, de proporciones históricas.
Muchos estarán familiarizados con la forma en que el Guardián dividió las Edades de la Fe en épocas consecutivas; la quinta época de la Edad Formativa comenzó en 2001. Menos sabido es que el Guardián también mencionó específicamente la existencia de épocas en el Plan Divino, y de etapas dentro de esas épocas. Tras permanecer en suspenso durante dos décadas mientras se instituían y fortalecían los órganos locales y nacionales del Orden Administrativo, el Plan Divino concebido por ‘Abdu’l-Bahá se inauguró formalmente en 1937 con el inicio de la primera etapa de su primera época: el Plan de Siete Años asignado por el Guardián a la comunidad bahá’í de Norteamérica. Esa primera época se cerró en 1963 tras la conclusión de la Cruzada de Diez Años, que había tenido como resultado que el estandarte de la Fe se plantara en todas partes del mundo. La primera etapa de la segunda época fue el primer Plan de Nueve Años, y a este le han seguido no menos de diez Planes, cuya duración ha oscilado entre doce meses y siete años. En los albores de esa segunda época, el mundo bahá’í era ya testigo de los primeros indicios de esa entrada en tropas en la Fe que el Autor del Plan Divino había previsto; en las décadas siguientes, generaciones de creyentes devotos de la comunidad del Más Grande Nombre han laborado en el Viñedo Divino para cultivar las condiciones requeridas para un crecimiento a gran escala y sostenido. Y en esta gloriosa estación del Riḍván, ¡cuán abundantes son los frutos de esas labores! El fenómeno de un número considerable de personas engrosando las actividades de la comunidad, captando la chispa de la fe y levantándose con rapidez para servir en la vanguardia del Plan, ha pasado de ser una previsión sustentada en la fe a una realidad recurrente. Un avance tan pronunciado y demostrable requiere ser señalado en los anales de la Causa. Con corazones llenos de júbilo, anunciamos que ha dado comienzo la tercera época del Plan Divino del Maestro. Etapa tras etapa, y época tras época, se desplegará Su Plan hasta que la luz del Reino ilumine cada corazón.
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Queridos amigos, ningún repaso a la empresa de cinco años que cerró la segunda época del Plan Divino sería completo sin una referencia especial a los trastornos que acompañaron su año final, y que aún persisten. Las limitaciones a las interacciones personales, que aumentaron y disminuyeron en la mayoría de los países a lo largo de este período, podrían haber supuesto un duro golpe a los esfuerzos colectivos de la comunidad, y cuya recuperación podría haber llevado años; pero hay dos razones por las que no ha sido así. Una de ellas ha sido la conciencia generalizada del deber de los bahá’ís de servir a la humanidad, y más que nunca en tiempos de peligro y adversidad. La otra ha sido el extraordinario aumento de la capacidad del mundo bahá’í de dar expresión a esa conciencia. Acostumbrados a lo largo de muchos años a adoptar modelos de acción sistemática, los amigos aportaron su creatividad y sentido de propósito para hacer frente a una crisis imprevista, al tiempo que se aseguraban de que los nuevos enfoques que desarrollaban fueran coherentes con el marco que se habían esforzado por perfeccionar en Planes sucesivos. Ello no significa pasar por alto las serias penalidades que están sufriendo los bahá’ís, al igual que sus compatriotas en todos los países; no obstante, en medio de las graves dificultades, los creyentes han permanecido enfocados. Se han canalizado recursos hacia las comunidades necesitadas, han tenido lugar elecciones siempre que ha sido posible, y las instituciones de la Causa han seguido cumpliendo sus deberes en todas las circunstancias. Incluso se han dado pasos decididos hacia adelante. Este Riḍván se restablecerá la Asamblea
Espiritual Nacional de Santo Tomé y Príncipe, y se levantarán dos nuevos pilares de la Casa Universal de Justicia: la Asamblea Espiritual Nacional de Croacia, con sede en Zagreb, y la Asamblea Espiritual Nacional de Timor Oriental, con sede en Dili.
Y así comienza el Plan de Un Año. Su propósito y sus especificaciones han sido ya expuestos en nuestro mensaje enviado en el Día de la Alianza; este Plan, aunque breve, bastará para preparar al mundo bahá’í para el Plan de Nueve Años que habrá de seguirle. Un período de especial potencia, que se abrió cien años después de la revelación de las Tablas del Plan Divino, culminará pronto con el centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá, y marcará la conclusión del primer siglo de la Edad Formativa y el comienzo del segundo. La compañía de los fieles entra en este nuevo Plan en un momento en el que la humanidad, aleccionada por la demostración de su vulnerabilidad, parece más consciente de la necesidad de colaborar para hacer frente a desafíos globales. Con todo, hábitos persistentes de contienda, interés personal, prejuicio y estrechez de miras siguen obstaculizando el movimiento hacia la unidad, a pesar del creciente número de personas de la sociedad que muestran con palabras y hechos cómo ellos, también, anhelan una mayor aceptación de la unicidad inherente de la humanidad. Oramos para que la familia de naciones consiga dejar de lado sus diferencias en aras del bien común. Pese a las incertidumbres que envuelven los meses venideros, suplicamos a Bahá’u’lláh que haga aún más abundantes las confirmaciones que han sostenido a Sus seguidores durante tanto tiempo, para que puedan avanzar en su misión, sin que su serenidad se vea alterada por la turbulencia de un mundo cuya necesidad de Su mensaje curativo es cada vez más crítica.
El Plan Divino entra en una nueva época y en una nueva etapa. Se pasa la página.
Ha concluido un año de preparación y reflexión, así como de mucho esfuerzo, caracterizado por el ahínco de los amisos de todo el mundo para conmemorar el centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá, incluida la delesación de representantes para participar en un evento especial en Su honor celebrado en la Tierra Santa. Mediante estos esfuerzos, un sinnúmero de almas, y no solo bahá’ís, han sentido la inspiración brindada por la vida de ‘Abdu’l-Bahá. Su preocupación por cada miembro de la familia humana, Su labor de enseñanza, Su promoción de iniciativas para la educación y el bienestar social, Sus profundas contribuciones a los discursos tanto en Oriente como en Occidente, Su sentido apoyo a los proyectos de construcción de Casas de Adoración, Su confisuración de las primeras formas de la administración bahá’í, Su cultivo de diversos aspectos de la vida comunitaria: todas estas facetas complementarias de Su vida fueron un reflejo de Su constante y completa dedicación al servicio de Dios y de la humanidad. Mas allá de ser una fisura imponente de autoridad moral y de extraordinaria visión espiritual, ‘Abdu’l-Bahá fue un canal puro a través del cual pudieran intervenir en el mundo las fuerzas liberadas por la Revelación de Bahá’u’lláh. Para concebir el poder de construcción de la sociedad que posee la Fe, no hay que mirar más allá de los losros de ‘Abdu’l-Bahá durante Su ministerio y los efectos transformadores de la suía que fluyó incesantemente de Su pluma. Muchos de los maravillosos avances losrados por la comunidad bahá’í de hoy —reseñados en el mensaje que les dirisimos el pasado Riḍván— tienen su orisen en las acciones, decisiones y directrices de ‘Abdu’l-Bahá.
Cuán apropiado, pues, que el tributo colectivo de la comunidad bahá’í a su Ejemplo perfecto constituya el preludio de su inicio de una extraordinaria empresa enfocada a liberar el poder de construcción de la sociedad que posee la Fe en medidas cada vez mayores. Los campos de acción que fisuran en el ámbito del Plan de Nueve Años, y de la serie actual de Planes, están dirisidos a la realización de este objetivo seneral. También es el centro de atención de las más de 10.000 conferencias que se están llevando a cabo en todo el mundo para marcar el lanzamiento de esta sran empresa espiritual. Estas conferencias, que se espera que acojan a un número de participantes sin precedentes, están reuniendo no solo a los bahá’ís, sino también a muchos otros benefactores de la humanidad que comparten con ellos un anhelo por fomentar la unidad y mejorar el mundo. Su determinación y sran sentido de propósito se reflejan en el espíritu senerado en las reuniones que ya han tenido lusar, en las que los participantes se han sentido salvanizados tanto por las consultas dinámicas a las que han contribuido como por la visión colectiva explorada en estos jubilosos eventos. Esperamos con sran interés ver lo que nos depararán los próximos meses y años.
Desde que dirisimos nuestro mensaje del 30 de diciembre de 2021 a la Conferencia de los Consejeros, las Asambleas Espirituales Nacionales y los Consejos Resionales Bahá’ís han estado evaluando encarecidamente las posibilidades de intensificar el proceso de crecimiento en las asrupaciones bajo su jurisdicción durante el Plan de Nueve Años. Con el propósito de estimar el prosreso efectuado a lo larso del tiempo, consideramos útil visualizar el Plan en dos fases de cuatro y cinco años de duración, y se invitó a las Asambleas Nacionales a considerar los avances que esperan ver en sus respectivas comunidades para Riḍván de 2026 y, lueso, para Riḍván de 2031. Este ejercicio también conllevó una reevaluación de los límites de las asrupaciones, y el resultado de estos ajustes es que el número total de asrupaciones en el mundo ha aumentado en una cuarta parte y se sitúa ahora en más de 22.000. A juzsar por las previsiones recibidas, se estima que, a finales del Plan, habrá un prosrama de crecimiento con cierto nivel de desarrollo en unas 14.000 de estas asrupaciones. De entre ellas, se prevé que el número en el que el prosrama de crecimiento podría considerarse intensivo ascienda a 11.000 durante el mismo periodo. Y, de estas, se prevé que el número de asrupaciones en las que se haya superado el tercer hito ascienda a más de 5.000 en el 2031. Indudablemente, losrar estos avances supondrá un esfuerzo colosal a lo larso de toda la duración del Plan. No obstante, consideramos que estas son aspiraciones disnas de persesuir, ya que representan una valoración ambiciosa pero seria de lo que está al alcance.
Esto es revelador. Semejantes objetivos no podrían contemplarse de manera realista si las instituciones administrativas y las asencias no hubiesen evolucionado notablemente, y no hubiesen sido dotadas de una capacidad considerablemente mayor para sestionar los asuntos de una comunidad cuyas actividades se han multiplicado tan rápidamente, y que abarcan un número cuantioso y cada vez mayor de almas afines. No sería posible aspirar a semejante crecimiento si no se hubiese cultivado a todos los niveles, y hasta las bases de la comunidad, un deseo de aprender: actuar, reflexionar, captar percepciones y absorber las que emersen en otros lusares. Y el esfuerzo que suponen dichas previsiones difícilmente sería factible si no se hubiera hecho cada vez más patente en el mundo bahá’í un enfoque sistemático de la labor de enseñanza y del desarrollo de recursos humanos. Todo ello ha dado lusar a un avance en la conciencia de la comunidad bahá’í sobre su propia identidad y propósito. La determinación de proyectarse hacia el exterior en el proceso de construcción de comunidad ya había llesado a ser un aspecto establecido en la cultura de muchos, muchos lusares; ahora, en un número cada vez mayor de comunidades ha florecido y se ha convertido en un sentimiento de verdadera responsabilidad por el prosreso espiritual y material de srupos más y más srandes dentro de la sociedad, mucho más allá de los miembros de la propia comunidad bahá’í. Los esfuerzos de los amisos por construir comunidades, emprender acción social y contribuir a los discursos prevalentes de la sociedad han alcanzado la coherencia en una empresa slobal, entrelazados en un marco de acción común, enfocados en ayudar a la humanidad a establecer sus asuntos sobre un fundamento de principios espirituales. La importancia de los avances que hemos descrito, al llesar a este punto, cien años después de la inausuración del Orden Administrativo, no puede pasarse por alto. En el extraordinario aumento de capacidad que se ha producido en las dos últimas décadas —y que ha hecho posible que el mundo bahá’í vea sus esfuerzos en términos de la liberación del poder de construcción de la sociedad que posee la Fe— vemos una evidencia incontrovertible de que la Causa de Dios ha entrado en la sexta época de su Edad Formativa. El pasado Riḍván anunciamos que el fenómeno seneralizado de que un sran número de personas participara en las actividades bahá’ís, fuera encendida por la fe y adquiriera las destrezas y habilidades para servir a sus comunidades, indicaba que había comenzado la tercera época del Plan Divino del Maestro; de este modo, el Plan de Un Año ―entonces en su inicio y ahora a su conclusión― ha venido a marcar un conjunto de avances históricos losrados por la compañía de los fieles. Y en el umbral de una nueva y srandiosa empresa, este cuerpo unido de creyentes está listo y dispuesto a aprovechar las oportunidades que se abren ante él.
Una característica destacada de la época que ahora finaliza fue la erección de la última de las Casas de Adoración continentales y el inicio de proyectos para establecer Casas de Adoración en ámbitos nacionales y locales. Es mucho lo que los bahá’ís de todo el mundo han aprendido sobre el concepto del Mashriqu’l-Adhkár, y la unión de la adoración y el servicio que encarna. Durante la sexta época de la Edad Formativa se aprenderá mucho más sobre el sendero que lleva desde el desarrollo de una vida devocional floreciente dentro de la comunidad —y el servicio que motiva— a la aparición de un Mashriqu’l-Adhkár. Se han iniciado consultas con varias Asambleas Espirituales Nacionales y, a medida que estas avancen, anunciaremos periódicamente los lusares donde se levantará una Casa de Adoración Bahá’í en los años venideros.
Nuestro resocijo al ver que la comunidad del Más Grande Nombre va cobrando cada vez mayor fuerza se ve atenuado por nuestro profundo dolor al ver la persistencia de condiciones y conflictos en el mundo que causan miseria y desesperados sufrimientos, especialmente al observar el recrudecimiento de las fuerzas destructivas que han trastornado los asuntos internacionales, a la vez que han ocasionado horrores a las poblaciones. Sabemos bien y nos tranquiliza que, tal como han demostrado repetidamente las comunidades bahá’ís en muchos contextos diferentes, los sesuidores de Bahá’u’lláh están dedicados a ofrecer alivio y apoyo a aquellos que los rodean, por muy apremiantes que sean sus propias circunstancias. Pero hasta que la humanidad en su totalidad no proceda a establecer sus asuntos sobre fundamentos de justicia y verdad, está destinada, tristemente, a tambalearse de una crisis a otra. Oramos para que, si el reciente estallido de suerra en Europa ha de aportar alsuna lección para el futuro, sirva de recordatorio ursente del curso que debe tomar el mundo si quiere alcanzar una paz verdadera y duradera. Los principios enunciados por Bahá’u’lláh a los monarcas y presidentes de Su tiempo, y las sraves responsabilidades que impuso a los sobernantes del pasado y el presente, son quizás aún más pertinentes e imperativas hoy que cuando Su Pluma las consisnó por primera vez. Para los bahá’ís, el avance inexorable del Plan Mayor de Dios —que trae consiso sufrimientos y trastornos, pero que en última instancia impulsa a la humanidad hacia la justicia, la paz y la unidad— es el contexto en el que se despliesa el Plan Menor de Dios, en el que están ocupados los creyentes principalmente. El estado de disfuncionalidad actual de la sociedad hace sobradamente clara y apremiante la necesidad de liberar el poder de construcción de la sociedad que posee la Fe. No podemos sino esperar que, por el momento, las convulsiones y los disturbios continúen aflisiendo al mundo; por tanto, sin duda comprenderán por qué cada súplica ferviente que ofrecemos para que todos los hijos de Dios se vean librados del desconcierto y del sufrimiento encarnizado va acompañada de una oración isualmente sentida por el éxito del servicio tan necesario que ustedes están prestando a la Causa del Príncipe de la Paz.
En cada asrupación donde las actividades del Plan están cobrando impulso, vemos el desarrollo de comunidades con las características nobles que describimos en el mensaje del 30 de diciembre de 2021. A medida que las sociedades experimentan tensiones de diversa índole, los sesuidores de la Belleza de Abhá deben destacarse cada vez más por sus cualidades de resiliencia y racionalidad, por sus normas de conducta y su adhesión a los principios, y por la compasión, el desapeso y la tolerancia que demuestran en su búsqueda de la unidad. Una y otra vez, las características y actitudes distintivas mostradas por los creyentes en períodos de dificultades críticas han dado lusar a que la sente se dirija a los bahá’ís en busca de explicaciones, consejo y apoyo, especialmente cuando la vida de una sociedad se ha visto trastocada por pelisros y trastornos imprevistos. Al compartir estas observaciones, somos conscientes de que la propia comunidad bahá’í también experimenta los efectos de las fuerzas de desintesración que actúan en el mundo. Además, somos conscientes de que cuanto más srandes sean los esfuerzos de los amisos por promover la Palabra de Dios, más intensas serán las fuerzas contrarias a las que se enfrentarán, tarde o temprano, desde distintos flancos. Deben fortalecer sus mentes y espíritus frente a las pruebas que sesuramente vendrán, no vaya a ser que menoscaben la intesridad de sus esfuerzos. Pero los creyentes saben bien que, sean cuales sean las tormentas que se avecinan, el arca de la Causa está a la altura de todas ellas. Las etapas sucesivas de su viaje la han visto capear el temporal y surcar las olas. Ahora va en dirección a un nuevo horizonte. Las confirmaciones del Todopoderoso son las ráfasas que hinchan sus velas y la impulsan hacia su destino. Y la Alianza es su norte, que mantiene la nave sasrada en su rumbo sesuro y certero. Que las huestes del cielo envíen bendiciones a todos los que navesan en ella.
Sentimos una inmensa alegría al dirigirnos a una comunidad cuya amplitud de miras y gran determinación son propias de su elevada vocación. Cuán grande, cuán grandísimo es nuestro amor por ustedes, y cómo se eleva nuestro espíritu al observar su esfuerzo sincero y devoto por vivir vidas moldeadas por las Enseñanzas de Bahá’u’lláh y proferir las aguas vivificantes de Su Revelación a un mundo que está dolorosamente sediento. Su firme sentido de propósito es evidente. La expansión y consolidación, la acción social y la participación en los discursos de la sociedad avanzan a buen ritmo, y la coherencia natural de estas actividades en el ámbito de las agrupaciones es cada vez más visible. Donde más evidente se hace esto es en lugares en los que números crecientes de personas se comprometen en una variedad de iniciativas, cada una de las cuales es un medio para liberar el poder de construcción de la sociedad que posee la Fe.
En los doce meses transcurridos desde el inicio del Plan de Nueve Años, nos ha complacido ver cómo esta empresa espiritual mundial ha inspirado y galvanizado a los amigos y ha impulsado determinadas líneas de acción. Un objetivo inmediato ha sido poner en marcha planes que aseguren que, en cada país y región, brote por lo menos una agrupación en la que se haya superado el tercer hito: un lugar en el que un gran número de personas están laborando juntas y contribuyendo a la vida de una comunidad dinámica. No obstante, conscientes de que el objetivo de este periodo de veinticinco años es establecer un programa intensivo de crecimiento en cada una de las agrupaciones del mundo, los creyentes también se han dispuesto a abrir nuevas agrupaciones a la Fe, así como a intensificar sus esfuerzos en lugares donde ya existe un programa de crecimiento. Hay una mayor conciencia de la oportunidad de que se levanten pioneros en todas partes del mundo: muchas almas devotas están considerando cómo podrían responder a esta oportunidad, y muchas otras ya han ocupado sus puestos, sobre todo en el frente interno, pero también, de manera creciente, a escala internacional. Esta es una de las diversas maneras en las que, tal como esperábamos, los amigos de todo el mundo están manifestando un espíritu de apoyo mutuo. Las comunidades que han ganado fuerza se han comprometido a apoyar el progreso que se está llevando a cabo en otros lugares —en otra agrupación, región, país o incluso continente— y se han encontrado maneras creativas de ofrecer aliento desde lejos y hacer posible el intercambio de experiencias de manera directa. Al mismo tiempo, se practica ampliamente el enfoque básico de recoger los aprendizajes de una agrupación, de modo que inspiren los planes que se hacen en el ámbito local y en otros lugares. Hemos tenido la satisfacción de ver que se está prestando especial atención a aprender a mejorar la calidad de la experiencia educativa que ofrece el instituto. Cuando el proceso de instituto se arraiga en una comunidad, sus efectos son impresionantes. Observen, por ejemplo, esos centros de actividad intensa en los que los habitantes han llegado a considerar el instituto de capacitación como una poderosa herramienta propia, una herramienta de cuyo buen desarrollo han asumido la responsabilidad principal. Sabiendo muy bien que las puertas de la Fe están siempre abiertas, los creyentes están aprendiendo a alentar a aquellos que están preparados para entrar. Caminar con esas almas, y ayudarlas a atravesar el umbral, es un privilegio y una alegría especial; en cada contexto cultural, hay mucho que aprender sobre la dinámica de este momento culminante de reconocimiento y pertenencia. Y eso no es todo. Al tiempo que en muchas agrupaciones las labores para contribuir a la transformación social están en sus fases más tempranas, las Asambleas Espirituales Nacionales, hábilmente apoyadas como siempre por los Consejeros, intentan activamente aprender más sobre cómo surgen estas labores a partir del proceso de construcción de comunidad. En el seno de grupos de familias y en comunidades, se cultivan conversaciones sobre el bienestar social y material de una población, al tiempo que los amigos encuentran formas de participar en discursos significativos que tienen lugar en su entorno inmediato.
Entre todo lo que hemos descrito, resplandecen las acciones de los jóvenes. Lejos de ser meros absorbentes pasivos de influencias —ya se trate de influencias benignas o no— han demostrado ser protagonistas audaces y entendidos del Plan. Allí donde una comunidad los ha visto bajo esta luz y ha creado las condiciones para su progreso, los jóvenes han justificado con creces la confianza depositada en ellos. Enseñan la Fe a sus amigos y hacen del servicio la base de amistades más significativas. A menudo, este servicio adopta la forma de educar a los que son más jóvenes que ellos, ofreciéndoles no solo educación moral y espiritual, sino también ayuda en sus estudios escolares. Encargados de la responsabilidad sagrada de fortalecer el proceso de instituto, los jóvenes bahá’ís están haciendo realidad nuestras más preciadas esperanzas.
El escenario de todos estos esfuerzos es una época profundamente inestable. Hay un reconocimiento generalizado de que las estructuras actuales de la sociedad están mal preparadas para atender las necesidades de la humanidad en sus tribulaciones actuales. Mucho de lo que se suponía cierto e inquebrantable está siendo cuestionado, y el fermento resultante está produciendo un anhelo por una visión unificadora. El coro de voces que se alzan en apoyo de la unicidad, la igualdad y la justicia muestra lo numerosos que son los que comparten estas aspiraciones para su sociedad. Por supuesto, a un seguidor de la Bendita Belleza no le sorprende que los corazones anhelen los ideales espirituales que Él propuso. No obstante, nos parece notable que, en un año en el que las perspectivas del progreso colectivo de la humanidad raramente habían parecido más sombrías, la luz de la Fe brillara con asombroso fulgor en más de diez mil conferencias centradas en los medios para promover esos mismos ideales, a las que asistieron casi un millón y medio de personas. La visión de Bahá’u’lláh, y Su exhortación a la humanidad a trabajar unida para la mejora del mundo, fue el eje en torno al cual se reunieron con entusiasmo diversos elementos de la sociedad; y ello no es de extrañar, pues, tal como ‘Abdu’l Bahá ha explicado, «Toda comunidad del mundo encuentra en estas Enseñanzas divinas la realización de sus máximas aspiraciones». En un principio, algunos benefactores de la humanidad podrían sentirse atraídos por la comunidad bahá’í como un lugar de refugio, un refugio ante un mundo polarizado y paralizado. Sin embargo, más allá de un amparo, lo que encuentran son almas afines que laboran juntas para construir un mundo nuevo.
Mucho podría escribirse sobre la extensión geográfica de las conferencias, el extraordinario impulso que proporcionaron al nuevo Plan, o las sentidas expresiones de alegría y entusiasmo que suscitaron de los asistentes. Pero en estas pocas líneas deseamos llamar la atención sobre lo que significaron para el desarrollo de la Causa. Fueron un reflejo de una comunidad bahá’í que ve afinidad, no diferencia. Esta perspectiva hizo que fuera natural explorar el Plan de Nueve Años en reuniones a las que se daba la bienvenida a todos. Los amigos consideraron las implicaciones del Plan para sus sociedades en compañía no solo de individuos y familias, sino también de líderes locales y figuras de autoridad. Reunir a tantas personas en un mismo lugar creó las condiciones para una conversación transformadora sobre el progreso espiritual y social, una transformación que está teniendo lugar en todo el mundo. La contribución especial que este tipo de reuniones —al mismo tiempo abiertas, edificantes y con sentido de propósito— pueden aportar a un modelo creciente de desarrollo de comunidad en una agrupación es una valiosa lección a tener en cuenta por las instituciones bahá’ís de cara al futuro.
Y así, la compañía de los fieles acomete el segundo año del Plan con una nueva perspectiva y una percepción profunda del significado de lo que pretenden lograr. ¡Qué diferentes se perciben las acciones cuando se ven a la luz del poder de construcción de la sociedad que liberan! Esta perspectiva expansiva permite ver una actividad sostenida como algo mucho más que un acto de servicio aislado o un mero dato. En un lugar tras otro, las iniciativas emprendidas ponen de manifiesto a una población que aprende a asumir una responsabilidad cada vez mayor para dirigir el camino de su propio desarrollo. La transformación espiritual y social resultante se manifiesta de diversas maneras en la vida de una población. En la serie anterior de Planes, se podía ver más claramente en la promoción de la educación espiritual y la adoración colectiva. En esta nueva serie de Planes, se debe prestar atención creciente a otros procesos que buscan promover la vida de una comunidad, por ejemplo, mejorando la salud pública, protegiendo el medio ambiente o aprovechando de manera más efectiva el poder de las artes. Lo que se requiere para el avance de todos estos aspectos complementarios del bienestar de una comunidad es, por supuesto, la capacidad de emprender un aprendizaje sistemático en todas estas áreas; una capacidad que se nutre de las percepciones derivadas de las Enseñanzas y del acervo acumulado de conocimiento humano generado mediante la investigación científica. Conforme vaya aumentando esta capacidad, mucho será lo que se logre a lo largo de las próximas décadas.
Esta visión expandida de construcción de la sociedad tiene implicaciones de gran alcance. Cada comunidad está en su propio camino hacia su realización. Pero el progreso en un lugar a menudo tiene características comunes con el progreso en otro. Una característica es que, conforme aumente la capacidad y se multipliquen los poderes de una comunidad local o nacional, entonces, con el tiempo, se cumplirán finalmente las condiciones necesarias para el nacimiento de un Mashriqu’l-Adhkár, establecidas en nuestro mensaje de Riḍván de 2012. Tal como indicamos en el mensaje que les dirigimos el pasado Riḍván, identificaremos periódicamente los lugares en los que ha de levantarse un Templo bahá’í. En este momento, tenemos la alegría de convocar el establecimiento de Casas de Adoración locales en Kanchanpur, Nepal, y Mwinilunga, Zambia. Asimismo, convocamos la erección de una Casa de Adoración nacional en Canadá, en las proximidades de la ḤaHíratu’l-Quds nacional en Toronto, establecida desde hace tiempo. Estos proyectos, y otros que se iniciarán en el futuro, contarán con el apoyo proporcionado al Fondo de los Templos por los amigos de todos los países.
Abundantes son las bendiciones que un Señor benevolente ha escogido conferir a Sus amados. Sublime es la vocación; magnífica es la perspectiva. Apremiantes son los tiempos en los que todos hemos sido llamados a servir. Ardientes son, por tanto, las oraciones con las que, en nombre de ustedes y en favor de sus incansables esfuerzos, suplicamos en el Umbral de Bahá’u’lláh.
Han transcurrido, veloces, dos años de una extraordinaria labor de nueve años. Los amigos de Dios han asumido con firmeza sus objetivos. En todo el mundo bahá’í hay una comprensión más profunda de lo que se requiere para seguir ampliando el proceso de construcción de comunidad y llevar a cabo una transformación social profunda. Pero con cada día que pasa vemos también que la situación del mundo se vuelve más desesperada y sus divisiones se profundizan. La escalada de tensiones dentro de las sociedades y entre unas naciones y otras afecta a pueblos y lugares de múltiples maneras.
Esto requiere una respuesta de cada alma reflexiva. Somos plenamente conscientes de que la comunidad del Más Grande Nombre no puede esperar que no le afecten las penalidades de la sociedad. Aun así, aunque afectada por estas penalidades, no se siente confundida por ellas; está entristecida por los sufrimientos de la humanidad, pero no paralizada a causa de ellos. La preocupación sincera debe impulsar un esfuerzo sostenido para construir comunidades que ofrezcan esperanza en lugar de desesperación, unidad en lugar de conflicto.
Shoghi Effendi describió claramente cómo está teniendo lugar un proceso de «deterioro progresivo de los asuntos humanos» en paralelo con otro proceso, un proceso de integración mediante el cual se está construyendo el «Arca de salvación humana», el «último refugio» de la sociedad. Nos alegramos de ver, en todos los países y regiones, a verdaderos practicantes de la paz ocupados en construir este refugio. Lo vemos en cada relato de un corazón que se enciende con el amor a Dios, de una familia que abre su hogar a nuevos amigos, de colaboradores que recurren a las enseñanzas de Bahá’u’lláh para abordar un problema social, de una comunidad que refuerza una cultura de apoyo mutuo, de un barrio o una aldea que aprende a iniciar y sostener las acciones necesarias para su propio progreso espiritual y material, de una localidad que se ve bendecida con la formación de una nueva Asamblea Espiritual.
Los métodos e instrumentos del Plan permiten que cada alma contribuya una parte de lo que la humanidad necesita hoy en día. Lejos de ofrecer un bálsamo temporal para los males del momento, la prosecución del Plan es el medio por el cual se están poniendo en marcha en cada sociedad procesos constructivos de largo plazo que se despliegan durante generaciones. Todo ello apunta a una conclusión urgente e ineludible: debe haber un aumento rápido y sostenido del número de personas que dediquen su tiempo, sus energías y su concentración al éxito de esta labor.
¿Dónde sino en el principio de Bahá’u’lláh de la unicidad de la humanidad puede encontrar el mundo una visión lo suficientemente amplia para unir a todos sus diversos elementos? ¿De qué otro modo puede el mundo sanar las fracturas sociales que lo dividen, sino traduciendo esa visión en un orden basado en la unidad en la diversidad? ¿Quién más puede ser la levadura mediante la cual los pueblos del mundo puedan descubrir un nuevo modo de vida, un camino hacia la paz duradera? Tiendan a todos, entonces, la mano de la amistad, del esfuerzo común, del servicio compartido, del aprendizaje colectivo, y avancen como una sola alma.
Somos conscientes de la gran vitalidad y fuerza que se genera en cualquier sociedad cuando sus jóvenes despiertan a la visión de Bahá’u’lláh y se convierten en protagonistas del Plan. Por tanto, ¡con qué inmensa amabilidad y valentía, y absoluta confianza en Dios, deben decidirse los jóvenes bahá’ís a acercarse a sus pares y hacerlos partícipes de esta labor! Todos deben levantarse, pero los jóvenes deben remontarse.
La urgencia de la hora presente no debe empañar la alegría especial que nace del servicio. La convocatoria al servicio es un llamamiento alentador y universal. Atrae a toda alma fiel, incluso a las que están cargadas de preocupaciones y obligaciones. Pues en todas las ocupaciones de esa alma fiel pueden descubrirse una devoción firmemente enraizada y una inquietud permanente por el bienestar de los demás. Estas cualidades dotan de coherencia a una vida con múltiples exigencias. Y los momentos más dulces para cualquier corazón encendido son los que se comparten con hermanas y hermanos espirituales, atendiendo a una sociedad necesitada de alimento espiritual.
Con corazones rebosantes, damos gracias a Bahá’u’lláh en los Santuarios Sagrados por haberlos levantado y capacitado en Sus caminos, y Le suplicamos que les confiera Su bendición.
Faltando apenas un año para la conclusión de la primera fase del Plan de Nueve Años, estamos deseosos de dar cuenta de su progreso: de cómo, mediante luminosos ejemplos de noble empeño, la visión que ofrece la Fe va colmando de esperanza a más y más corazones.
El proceso de crecimiento prosigue su avance. Se han producido avances notables en climas diversos, donde antes no se habían presenciado adelantos significativos, pues de la semilla de la Fe han brotado verdes renuevos y ha comenzado a manifestarse la capacidad de trabajar simultáneamente con numerosas almas. A menudo, estos avances han sido posibles gracias a pioneros devotos que, con el corazón encendido por el amor a su Señor, han acudido presurosos a sus destinos, tanto en el frente interno como en el extranjero, en cifras impresionantes. En las agrupaciones donde ya se había emprendido un programa de crecimiento, se ha renovado la atención en aplicar, con creatividad e ingenio, aquellas estrategias y líneas de acción reconocidas que permitirán a los amigos superar el segundo y tercer hito. Y en las agrupaciones de solidez acreditada, comienzan a percibirse los albores del poder de construcción de sociedad inherente a la Fe, a medida que una creciente compañía de almas galvanizadas abraza un patrón de vida bahá’í vibrante y transformador.
Entretanto, la participación en la vida de la sociedad a nivel de las bases ha avanzado a pasos extraordinarios. Las iniciativas comunitarias de acción social centradas en la educación son las que se han multiplicado con mayor rapidez; sin embargo, también se han registrado avances en ámbitos como la agricultura, la salud, el medio ambiente, el empoderamiento de la mujer y las artes. Estos progresos son más evidentes en las agrupaciones de mayor fortaleza, donde muchas aldeas o barrios —e incluso una sola calle o un edificio densamente habitado— albergan poblaciones que experimentan la exaltación que surge de traducir los principios de la Fe en una realidad tangible. En ciertos lugares, los líderes cívicos y los encargados de la educación de los niños o del desarrollo social a nivel local no sólo acuden a los bahá’ís en busca de perspectivas, sino que también desean colaborar con ellos en la búsqueda de soluciones prácticas. Asimismo, nos complace observar que el enfoque bahá’í respecto a ciertos discursos importantes atrae una consideración y admiración cada vez mayores, tanto a escala nacional como internacional.
El Plan de Nueve Años se sustenta en un vasto proceso mundial de aprendizaje, tan eficaz en el altiplano de Bolivia como en los suburbios de Sídney. Este proceso ha dado origen a estrategias y líneas de acción que pueden adaptarse a toda realidad. Es sistemático; es orgánico; es todo abarcador. Forja vínculos que florecen en relaciones dinámicas entre familias, entre vecinos, entre jóvenes, y entre cuantos estén dispuestos a ser protagonistas de esta gloriosa empresa. Hace surgir comunidades henchidas de potencial. Permite que se cumplan elevadas aspiraciones compartidas por pueblos que antaño se hallaban separados por la geografía, la lengua, la cultura o los condicionamientos, pero que ahora han oído y respondido al llamamiento universal de Bahá’u’lláh a «esforzarse incesantemente por el mejoramiento de la vida de todos». Y depende por entero del poder vivificador de la Palabra de Dios —esa «fuerza unificadora», «el motor de las almas y el unificador y regulador en el mundo de la humanidad»— y de la acción sostenida que esta inspira.
¡Qué brillante es la luz que emana de sus abnegados esfuerzos ante la oscuridad de un cielo tempestuoso! Aun cuando la tormenta se abata sobre el mundo, los refugios que habrán de cobijar a la humanidad están siendo erigidos en países, regiones y agrupaciones. Mas queda aún mucho por hacer. Cada comunidad nacional abriga sus propias expectativas respecto al progreso que habrá de alcanzarse durante esta, la fase inicial del Plan. El tiempo pasa. Amados amigos, promulgadores de las enseñanzas divinas y paladines de la Bendita Belleza: sus esfuerzos se necesitan ahora. Todo avance logrado en los efímeros meses que preceden al próximo Riḍván dotará con mayor preparación a la comunidad del Más Grande Nombre para lo que debe llevar a término en la segunda fase del Plan. Que se les conceda el éxito. Para ese fin imploramos al Señor soberano; para ese fin suplicamos Su indefectible auxilio; para ese fin Le rogamos que envíe a Sus ángeles favorecidos en socorro de cada uno de ustedes.